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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2011

De cmo ha apoyado Espaa al rgimen tunecino

Eduardo Celades
Rebelin


Ahora que sbitamente despertamos del sueo de que Tnez era un ejemplo de progreso y apertura en el mundo rabe, como haba proclamado Aznar hace tan slo 2 aos, convendra tambin valorar qu papel ha jugado Espaa en la, ms que sueo, pesadilla tunecina.

El apoyo ha tenido diversos componentes, tanto polticos, econmicos, de cooperacin, mediticos En el plano poltico el apoyo trascendi las declaraciones, no por entusiastas menos esperadas, de Aznar alabando la dictadura magreb. Todava en Noviembre del 2010 Zapatero enviaba a Moratinos a Tnez con mensajes de trabajo conjunto y dilogo mediterrneo (1), en el marco de la iniciativa de Sarkozy de la Unin por el Mediterrneo. (otro mal amigo del dictador, al que ha retirado el apoyo slo cuando ya estaba cado y bien cado)

Del apoyo poltico deriva el econmico (quizs sea viceversa, pero se es otro debate). Tnez es uno de los pases prioritarios de la AECID (Agencia Espaola de Cooperacin al Desarrollo), dentro de la categora C (consolidacin de logros de desarrollo). Las relaciones de cooperacin con Espaa se enmarcan en una Comisin Mixta Hispano-tunecina (la ltima, la sexta, que se dice pronto, se firm en el 2007), donde se celebra que Espaa y Tnez son asociados estratgicos prioritarios que gozan de la ms alta confianza poltica (2). Tambin se pretende superar las contribuciones previas para la cooperacin al Desarrollo con Tnez, que entre 2004 y 2006 llegaron a los 10 millones de euros.

Dichos acuerdos de cooperacin van unidos al desarrollo de intereses econmicos. Firma de un acuerdo de librecambio comercial, inversiones de 130 millones de euros en crditos de Fondos de Ayuda al Desarrollo (FAD), celebracin de encuentros comerciales Espaa-Tnez, Las inversiones espaolas en Tnez ascendieron, slo en 2007, a 1,24 millones de euros (3)

Dicha apuesta por Tnez va acompaada de transmitir una imagen de normalizacin del rgimen. A nadie le sorprende que Ben Ali lleve 23 aos en el poder, ganando elecciones con el 90% de los votos. Los medios espaoles no mencionan Tnez como una dictadura. En el diario El Pas apenas 100 noticias desde el 2004 al 2010 incluyen los trminos Tnez y Democracia, y la mayora tangencialmente, frente, por ejemplo, a las casi 1000 que tratan sobre Cuba y democracia. Y de la visin que transmiten los medios se pasa a cmo actan los ciudadanos, llegando as Tnez a ser el segundo destino turstico para los espaoles visitando en el Magreb, despus de Marruecos.

Se puede argumentar que este generoso apoyo de Espaa, sobre todo el econmico y de cooperacin, han contribuido al desarrollo econmico y a la creacin de las clases medias que luego han liderado las protestas que han acabado con la dictadura. Sera como justificar el apoyo de EEUU a Franco durante casi 40 aos gracias a que as se cre el caldo de cultivo para la democracia. No, gracias, no interesa. Han sido, adems, las clases ms desfavorecidas las que junto con jvenes y desempleados han liderado las protestas, a las que finalmente se ha unido el resto de la poblacin, harta de la corrupcin y represin.

Tanto por omisin como por comisin hemos sido cmplices en vez de testigos de una dictadura que no tuvo que esforzarse mucho para mostrar una cara amable, ya que era lo que queramos ver. Y es con dicha complicidad de las potencias occidentales como los regmenes dictatoriales se fraguan, consolidan y posteriormente perpetan, a costa de las libertades y derechos de los pueblos que someten. Los ejemplos son numerosos, sin tener que salir de frica: desde la Angola de Do Santos hasta El Egipto de Mubarak, pasando por Guinea, Gabn, ArgeliaDictaduras y dicta-blandas, con petrleo o sin l, pero con una caracterstica comn: interesan a Occidente, ya sea por el petrleo o gas, porque son contencin del terrorismo, o por cualquier otra razn.

Y aunque los regmenes anti-occidentales tambin puedan ser longevos (vase Libia, Sudn o Zimbabue, por no salir de frica) la diferencia de trato es ms que notable (sanciones vs cooperacin, o pases amigos vs eje del mal, vidas de lujo de los familiares del strapa de turno en Paris vs rdenes de bsqueda internacional por el TPI,)

Nuestros valores como ciudadanos y como sociedad se expresan por nuestras palabras y actos, y son exigibles a nuestros gobernantes. Est en nuestras manos, como escritores, ciudadanos, periodistas, polticos o simplemente como turistas que dichos valores de democracia, respeto de los derechos humanos y bienestar econmico no sean olvidados en nuestras relaciones con otros pases. Nuestra complicidad nos ha hecho culpables; la denuncia nos har partcipes, al menos un poco, del grito de libertad de un pueblo.

Referencias

(1) http://www.ansamed.info/en/spagna/news/ME.XEF30754.html

(2) http://www.aecid.es/export/sites/default/web/galerias/web/descargas/tunez/tunez_6_esp.pdf

(3) http://www.icex.es/icex/cda/controller/pageICEX/0,6558,5518394_5519005_6366453_4160476_0_-1,00.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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