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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-01-2011

Mster Tnez se va lloriqueando

Sami Moubayed
Asia Times Online

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Despus de 23 aos de rgimen burocrtico, el presidente tunecino Zine el-Abidine Ben Al fue derrocado en uno de los acontecimientos ms dramticos e inspiradores en la historia rabe contempornea. No fueron tanques de EE.UU. que invadieron Tnez el viernes por la noche, como los que derribaron a Sadam Hussein en 2003. No fueron clrigos con turbantes que tomaron el poder, como pas cuando el Shah de Irn fue depuesto en 1979. No fueron vistosos oficiales sin experiencia poltica como los que destronaron al Rey Faruk de Egipto en 1952. Fue el pueblo de Tnez jvenes y viejos, ciudadanos educados y comunes el que se alz con una sola voz y exigi la cada de Ben Al.

Todo comenz cuando la polica tunecina confisc un carro de frutas y vegetales en las calles de Sidi Bouzid, a 200 kilmetros de la capital Tnez, el 17 de diciembre de 2010. Al parecer su propietario, Mohammad Bouazizi, de 26 aos, no tena permiso de venta. Bouazizi, recin graduado en la universidad que no haba podido encontrar un empleo decente, se enfureci. Trat de presentar una queja en una oficina municipal, sin xito. Entonces dej a su madre una nota de despedida en Facebook, se par frente a un edificio del gobierno, y se prendi fuego.

Tres semanas despus, muri debido a sus heridas, provocando protestas callejeras y manifestaciones que exiganel final dela persecucin poltica, ms empleo, mejor paga y ms libertades. Cinco mil dolientes asistieron a su funeral coreando: Te vengaremos, Mohammad!

La polica dispar a los jvenes en las calles, dispersndolos con fuerza bruta, mientras el 19 de diciembre Ben Al los describi como bandidos enmascarados manipulados por potencias extranjeras. Las manifestaciones, organizadas originalmente por los sindicatos, se convirtieron rpidamente en un movimiento juvenil incontenible, que pronto se extendi por todas partes, obligando a Ben Al a despedir a sus altos funcionarios.

El jueves pasado pronunci un discurso ostensiblemente emotivo a sus ciudadanos diciendo: Os comprendo; por favor detened la violencia. Prometi ms libertades, adems de 300.000 nuevos puestos de trabajo, y prometi que no se presentara a la reeleccin en 2014. Era demasiado tarde, la suerte estaba echada y el pueblo encolerizado de Tnez no poda volver atrs.

Veinticuatro horas ms tarde, Ben Al renunci, deshonrado. Al darse cuenta de que estaba polticamente liquidado, el presidente de 75 aos abord un avin junto con miembros de su familia y abandon el pas el 14 de enero. Saqueos, robos y caos se propagaron por el pas mientras la seguridad colapsaba se liberaron criminalesen las prisiones, se atacaron y saquearon los negocios y las milicias, con sus propias armas, aprecieron en las calles para proteger vecindarios enteros.

Al llegar el sbado, el presidente del parlamento de Ben Al, Fuad Mebazaa, lleg al poder como presidenteinterino y nombr al primer ministro Mohamed Ghannouchi para que formara un gobierno provisional que supervisara las elecciones, que tendran lugar dentro de seis o siete meses. Ben Al, humillado, trat de dirigirse a Francia, un pas que lo haba apoyado ardientemente durante dos dcadas, pero su aliado, el presidente Nicolas Sarkozy, se neg a otorgarle asilo.

Prob Malta, los Emiratos rabes Unidos e Italia, sin resultado. Finalmente termin en Arabia Saud, en la misma residencia ocupada otrora por el ex presidente ugands Idi Amin, un dspota brutal desde todo punto de vista, que pas los ltimos 13 aos de su vida en la misma villa, soando con regresar al poder en Uganda. Muri all miserablemente en 2003. Para Ben Al debe de haber sido difcil aceptar esa residencia, con todo su simbolismo poltico. Igualmente el hecho de que despus de combatir a las mujeres con velo durante toda su carrera, y de impedir que las mezquitas realizaran plegarias sonoras en Tnez, repentinamente se encontr en un pas lleno de mujeres con velo yrodeado de plegarias en las mezquitas.

La juventud rabe concentr su atencin en la revuelta de Tnez, que algunos llamaron tambin la revuelta Bouazizi. Sintoniz al-Jazeera y al-Arabiya, y millones de jvenes cambiaron las fotos de su perfil en Facebook por la bandera de Tnez. Otros agregaron declaraciones que decan: Vete Ben Al!, Se acab la partida! o Viva Tnez!

La mayora de los rabes que observaron el desarrollo de la epopeya en Tnez saba muy poco sobre Tnez o Ben Al. Aparte de albergar a la Organizacin por la Liberacin de Palestina en los aos ochenta y principios de los noventa, Tnez nunca estuvo en el centro del conflicto rabe-israel. Ben Al fue mencionado pocas veces por la prensa rabe, ciertamente menos que Sadam Hussein, Yasir Arafatu Hosni Mubarak pero todos los rabes menoresde 25 aos nacieron durante su presidencia y crecieron sabiendo que era Mster Tnez-.

Sin embargo los rabes se han sentido inspirados por la estripitosa cada y suean con el da en que puedan realizar revueltas semejantes en pases gobernados desde hace demasiado tiempo por dictadores viejos y enfermos como Muammar Gaddafi de Libia o Mubarak de Egipto. La defensa de Ben Al por parte Gaddafi slo empeor las cosas para los dirigentes rabes impopulares.

Durante el fin de semana,Gaddafi rompi todo el silenciodel oficialismo rabe al salir en defensa de su viejo amigo y vecino, Ben Al. Habis sufrido una gran prdida dijo a los tunecinos, No hay nadie mejor para gobernar Tnez. Desde su punto de vista, Ben Al que ya estaba en Arabia Saud todava era el presidente legtimo de Tnez.

En cuanto Ben Al dej su pas, se realizaron manifestaciones frente a la embajada tunecina en El Cairo, y los egipcios llamaron a derrocar a Mubarak que est en el poder desde 1981 y planea presentarse de nuevo a las elecciones presidenciales en 2011, a los 84 aos-

Mientras la violencia comenzaba a detenerse en diferentes partes de Tnez, ciudadanos de a pie comenzaron a considerar seriamente lo que haba sucedido en su pas. Irnicamente, las circunstancias que llevaron al ascenso al poder de Ben Ali en 1987 fueron muy similares a las que lo derribaron en 2011.

Entonces tambin fue un levantamiento, conocido como intifada del pan provocado por ciudadanos comunes que protestaban contra el alto coste de la vida, el desempleo y una decisin del gobierno de suprimir los subsidios de algunos alimentos de primera necesidad.

El envejecido presidente Habib Bourguiba realiz una serie de cambios simblicos para complacer a sus compatriotas enfurecidos, destituyendo al ministro del interior y convocando a su embajador en Varsovia, el general Zine el-Abidine Ben Al, para nombrarlo director de seguridad nacional. Ben Al golpe con puo de hierro, arrestando a dirigentes sindicales que haban organizado la revuelta, junto con personas influyentes de la oposicin islmica.

Entonces, en noviembre de 1987, organiz lo que se llam un golpe mdico contra el presidente Bourguiba, declarndolo incapaz de reasumir sus deberes. Ben Al lleg a la presidencia a la edad relativamente joven de 49, dejando fuera a la mujer de Bourguiba, quien tena sus propios planes sobre quin sucedera a su esposo como presidente de Tnez.

Las masas aclamaron al principio a Ben Al, quien liber rpidamente a los mismos hombres que haba metido entre rejas slo dos aos antes, y prohibi la tortura en las crceles y los arrestos arbitrarios. Esas reformas terminaron por desaparecer y Ben Al se convirti en un autcrata idntico a su padrino poltico, Bourguiba.

Hay numerosas lecciones que aprender de Tnez 2011. Una es que la voluntad del pueblo que derrib al rey de Egipto en 1952 y al Shah de Irn en 1979 todava importa en el Norte de frica, Medio Oriente y el Golfo Arbigo. Esto podra explicar por qu hay dos tipos de dirigentes en el mundo rabe; los que buscan el apoyo de su pueblo y los que se basan enOccidente. Ben Al, Faruk y el Shah se basaron en Occidente, pero Occidente los abandon sin un parpadeo cuando se hizo obvio que sus regmenes haban perdido su utilidad.

Los otros tipos de lderes son gente como el presidente Gamal Abdul Nasser, de Egipto, y Bashar al-Assad de Siria. Cuando Nasser enfrent la guerra de Suez de 1956, el pueblo de Egipto sali en su defensa. Cuando renunci, en 1967, millones de egipcios tomaron las calles para pedirle que continuara en el poder. Lo mismo sucedi con Assad de Siria, cuyo pueblo se uni para apoyarlo durante los difciles aos de la Casa Blanca de George W. Bush, especialmente en 2003-2005.

Es la dura leccin de lo que pas con Ben Al, quien apost a los franceses y a los estadounidenses durante sus 23 aos en el poder. Ambos pases saban exactamente el tipo de gobierno que Ben Al estaba aplicando en Tnez, y WikiLeaks dijo recientemente que la embajada de EE.UU. en Tnez describi al gobierno local como una mafia. Cuando cay el dictador, sin embargo, EE.UU. no movi ni un dedo para protegerlo, aunque estaba a punto de otorgarle 12 millones de dlares en ayuda militar este ao.

El presidente de EE.UU. Barack Obama, cuyo pas haba hecho la vista gorda ante todas las medidas represivas de Ben Al, hizo una estentrea declaracin el viernes pasado sobre la lucha valerosa y determinada por los derechos universales que todos debemos apoyar.

Sami Moubayed es analista poltico sirio.

(Copyright 2011 Asia Times Online (Holdings) Ltd. All rights reserved.

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MA19Ak02.html

rCR



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