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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-01-2011

Una imagen sobre el valor
Tnez, el miedo cambi de bando

Jos Daniel Fierro
Rebelin


Humillados, reprimidos, ignorados, marginados, menospreciados, encarcelados, perseguidos... Ben Al y sus aliados -los gobiernos occidentales- debieron de pensar que los tunecinos eran tontos y sumisos. Los grandes medios de prensa nunca denominaban a Tnez como una feroz dictadura -donde estaban prohibidas todas las libertades mientras la familia del presidente amasaba una descomunal fortuna a costa de la pobreza de los ciudadanos-, porque a estos propagandistas del capitalismo les cuesta un esfuerzo mprobo utilizar tal trmino cuando tienen que referirse a un rgimen poltico que consideran amigo.

Les dijeron que prohibir partidos, encarcelar disidentes, censurar la prensa y bloquear Internet era sinnimo de democracia. Y por si no se lo crean, nunca faltaban mandatarios extranjeros para alabar el rgimen y las bondades de su dirigente. Nicolas Sarkozy, en abril de 2008, asegur que Hoy [en Tnez] progresa el espacio de las libertades; Dominique Strauss-Kahn, capitoste general del FMI, lo cit como un buen ejemplo para los pases emergentes, y no dud en considerar "muy positivo" el balance sobre la poltica tunecina. [1]

No obstante lo anterior, Tnez contaba (y cuenta), por si acaso, con 35.000 militares y ms de 100.000 policas. Los tunecinos salen a ms de un uniformado por cada 10 habitantes. Probablemente la mayor proporcin por habitante y pistola de todo el planeta.

As las cosas, la poblacin viva atemorizada y desesperanzada. A nadie en su sano juicio se le ocurra hablar en ningn espacio pblico sobre el gobierno, la poltica o la marcha de la economa. Mucho menos sobre el presidente. A se ni se le nombraba.

Un da, una gota minscula colm el vaso. La rabia y la dignidad contenida del joven Mohamed Bouazizi incendi los corazones tunecinos y esas llamas comenzaron a plantar cara a tanta mentira y tanto sufrimiento. Les dispararon por reunirse; por exigir pan, trabajo y libertad; por enterrar a sus muertos, y ellos cantaban el himno nacional y agitaban banderas. Unos y otros se dieron cuenta de que haban perdido el miedo. Los que mataban intentaron aplicarse con ms fruicin para restaurar el orden (su orden), los que moran se multiplicaban y eran cada vez ms valientes. El miedo haba cambiado de bando. El tirano, el cmplice de Occidente, y toda su camarilla estaban aterrorizados. Y huyeron como cobardes.

Ahora los tunecinos exigen en la calle los derechos que han conquistado y son tan valientes que retan a la polica hasta con una barra de pan.

Nota:

[1] Ver: "Tnez, un levantamiento que har caer las mscaras". http://rebelion.org/noticia.php?id=120713

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rCR



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