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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2011

Guerra contra el narco: poltica de dominacin del rgimen mexicano

Ramn I. Centeno
Rebelin


Entablada para superar la debilidad inicial del gobierno de Felipe Caldern, la guerra contra el Narco se transform en la principal estrategia de dominacin poltica del rgimen mexicano. Con la Nacin en primer plano, disminuye el ruido entre las clases sociales. Mxico no es Colombia, pero cuando Washington postula esta equiparacin, sus efectos entraan riesgos que deben ser combatidos. La izquierda est obligada a proponer una salida a la actual situacin, pero limitarse a exigir el repliegue del Ejrcito es insuficiente y peligroso. El desafo inusual, sin duda- es disputar al poder su monopolio en la respuesta a las demandas de seguridad de las familias.

2006: antesala de la actual situacin

El 2006 fue un ao muy convulsivo en Mxico. En enero arrancaba La Otra Campaa, encabezada por el EZLN. Fue un movimiento que atrajo muchas simpatas, el cual logr posicionar, a nivel nacional, una alternativa de izquierda a la izquierda del Partido de la Revolucin Democrtica (PRD). El Estado mexicano, encabezado entonces por Vicente Fox, decidi diluir tal amenaza, lo cual logr con la dura represin en San Salvador Atenco. Muchos cayeron presos, incluyendo a los principales dirigentes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. El Subcomandante Marcos, por su parte, termin por cerrar el episodio, al decidir interrumpir su gira por el pas.

Round dos. Poco despus vinieron las elecciones presidenciales. El candidato del Partido Accin Nacional (PAN), Felipe Caldern, derrot a Andrs Manuel Lpez Obrador (AMLO) por un mnimo margen, aprovechando los amplios espacios polticos facilitados por la campaa triunfalista del PRD, centrada en el slogan ya ganamos. De cualquier modo, el poltico de Tabasco lanz un serio desafo al rgimen, acusndolo de fraude electoral. Con ello, el prximo nuevo Presidente, sin tomar posesin an, cargaba con el pesado estigma de una legitimidad cuestionada.

Pero faltaba el tercer y ltimo round del ao. En Oaxaca, persista un ascenso de masas iniciado en junio, que estuvo cerca de quebrar la dominacin del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que en ese estado vena gobernando como lo hizo a nivel nacional hasta el ao 2000. El gobernador Ulises Ruiz Ortiz se enfrentaba a la beligerante Seccin XXII del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educacin, que exiga su renuncia. El magisterio oaxaqueo fue la columna vertebral de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), la cual que lleg a anular, por varios lapsos, de julio a octubre, a las instituciones estatales. Sin embargo, este brote insurreccional tambin fue derrotado ms tarde, a finales de octubre, con la violenta represin de la Polica Federal Preventiva (PFP).

La guerra: mutacin de tctica en estrategia

Tres actos, tres derrotas, que hicieron peligrar el status quo. Al mismo tiempo, tres datos ineludibles para restablecer una gobernabilidad confiable. Para ello, la solucin pasaba por superar la debilidad con la que iniciaba la gestin de Felipe Caldern.

En diciembre de 2006, el nuevo gobierno declaraba la guerra al Narco. El nuevo gobierno, apelando a las preocupaciones de todos los grupos sociales en torno a la seguridad, engrandeca su figura como encarnacin de los intereses de la Nacin.

El entonces Secretario de Gobernacin, Fco. Ramrez Acua, explicaba el inicio de la Operacin Conjunta Michoacn, como una encomienda del Presidente para acabar con la impunidad de los delincuentes que ponen en riesgo la tranquilidad de todos los mexicanos y, especialmente, de nuestras familias (Ramrez, 2006). Esta tnica no ha cesado y persiste hasta hoy.

Este gesto poltico con el que se inaugur el sexenio, tuvo por efecto lanzar a un lejano segundo plano los temas que dieron vida a la explosividad del ao que terminaba. Se reestructuraba la agenda poltica del pas. Las luchas de 2006 colocaban a la sociedad frente a discursos que polarizaban la lite contra el pueblo. Para cerrar esta situacin, el rgimen convoc a la sociedad en un todo, la Nacin, que debera debatir su existencia frente al enemigo comn: el crimen organizado. Al intercambiar las imgenes de divisiones intestinas por la unidad frente a una amenaza exterior, Caldern lanz una cortina de humo sobre la lucha de clases.

La magnitud del poder poltico puede medirse en su capacidad para definir los temas sobre los cules una sociedad discute (Lukes, 2007). No se trata de evaluar si el anlisis de Caldern sobre el tema Narco es correcto. Lo que es real para el Estado, es real en sus efectos. El Ejrcito y la Polica Federal salieron de sus cuarteles a entablar una guerra que se ha convertido en el principal tema de conversacin en Mxico, haciendo de ella el principal hecho poltico del pas. Al igual que le ha ocurrido a Estados Unidos en Irak, se ha demostrado que es ms fcil sacar a las fuerzas armadas de los cuarteles que regresarlos a ellos.

Lo que inici como una tctica para acabar, en el corto plazo, con los cuestionamientos a la legitimidad del nuevo gobierno, se convirti en una estrategia, en el largo plazo, para asegurar la dominacin poltica del rgimen.

La militarizacin de Mxico

La revista Foreign Affairs es editada por el Consejo sobre Relaciones Exteriores, de Estados Unidos. En ella escriben los principales tericos de la poltica exterior de ese pas, ofreciendo anlisis de coyuntura sobre distintas regiones del mundo sobre las cuales urge una lnea para el cuerpo diplomtico gringo. Desde 2006 no se publicaba nada sobre Mxico, hasta que en julio de 2010 apareci la visin de Estados Unidos sobre la guerra contra el Narco.

El autor seala que dos dcadas atrs, Colombia se enfrentaba a una lucha similar contra narcotraficantes (Bonner, 2010). Pero en menos de una dcada, el gobierno colombiano los derrot, con la ayuda de Washington. Los Estados Unidos jugaron un rol vital en su apoyo al gobierno colombiano, y debe hacer lo mismo por Mxico. En su lgica, si los narcos mexicanos ganan, estara en riesgo la democracia mexicana y la estabilidad de Amrica Central y del Sur.

Sin embargo, la comparacin con Colombia carece de fundamento (Escalante, 2009). Pero cuando es Washington quien lo dice, hay consecuencias prcticas. Poco importa que los voceros de Caldern hayan rechazado esta comparacin cuando la hizo Hillary Clinton hace un ao, para alejar de s la sospecha de un Estado fallido. Lo sustancial es que la poltica estadounidense para Mxico y la poltica interna del rgimen mexicano estn alineadas. El Plan Mrida -acuerdo de cooperacin militar entre ambos pases, firmado en 2008-, es la forma concreta que asume la convergencia en la poltica de aumentar el papel de las fuerzas armadas en el territorio nacional. La militarizacin de Mxico est, por lo tanto, bastante arraigada. Basta observar a los dos principales actores que la mantienen en pie y sus razones para mantenerla as-, para captar las dificultades de una pronta superacin.

Exigir la paz u organizar la resistencia?

Exigir la salida del Ejrcito, a secas, no es una consigna convincente. Primero, implica callar ante los actores del narcotrfico. Segundo, implica, en el inter, quedarse inmviles ante el fuego cruzado.

Sobre la primera omisin, la salida a la guerra es relativamente sencilla. La legalizacin de las drogas disolvera a los narcos. Tratar a las drogas del modo en que se hace con mercancas similares, como el alcohol o el tabaco, sujetndola a las leyes del mercado, hara decaer los precios. Dejara de existir un atractivo negocio ilegal cuya subsistencia requiera de armas.

En cuanto al segundo flanco desatendido, es necesario que la izquierda est al frente de la lucha por la seguridad de las familias. Mientras no se logre la desmilitarizacin, el fuego cruzado y los abusos de ambos bandos deben combatirse. Esto debilitara el discurso del rgimen, disputndole esa legtima demanda que le da base social a la guerra.

Sobre el primer punto, se ha escrito mucho y hay que seguir hacindolo. Sobre el segundo, es necesario comenzar a explorar los retos que implica. Se trata de organizar la resistencia. En algunos lugares, segn las condiciones locales, podr ser ms o menos abierta, pero donde la amenaza a los activistas es cada vez ms aguda, llevara a tcticas organizativas ms rigurosas.

En este sentido, el estado de Chihuahua se perfila como emblemtico. Sus principales centros urbanos comienzan a vivir, ms en Ciudad Jurez que en la Capital, una situacin que el trotskismo local califica de ocupacin militar por un ejrcito nativo (La Gota). En cuanto a la ciudad fronteriza, es la urbe ms violenta del mundo; ms que Bagdad bajo ocupacin estadounidense, o que los territorios palestinos, ocupados por el ejrcito israel. Si esta caracterizacin adopta mayor nitidez, la tctica de la resistencia implica proponer la autogestin de la seguridad. Esto se asemeja a posibilidades que la Liga de Socialista Revolucionaria ha pensado en torno a la colonia Villas de Salvarcar, donde hace un ao el ejrcito asesin a trece jvenes, y que es frecuente objeto de agresiones. Experiencias de polica comunitaria, son ejemplos que pueden ofrecer un modelo a partir del cual aportar variantes especficas.

Referencias

Bonner, Roberto. 2010. The New Cocaine Cowboys en Foreign Affairs, no. jul-ago.

Escalante, Fernando. 2009. Puede Mxico ser Colombia? en Nueva Sociedad, no. 220.

Lukes, Steven. 2007. El poder: un enfoque radical. Madrid: Ed. Siglo XXI,

Ramrez, Francisco. 18-dic-2006. El Gabinete de Seguridad presenta informe de acciones sobre la Operacin Conjunta Michoacn. Mxico: Presidencia de la Repblica. Consultado el 12-ene-2011 en http://www.presidencia.gob.mx/movil/index.php?contenido=28419



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