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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2011

Redistribucin y reconocimiento

Pablo Stefanoni
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Redistribucin y reconocimiento. En esos dos ejes podran resumirse las demandas que llevaron a la presidencia a Evo Morales en un camino abierto por rebeliones sociales contra un poder constituido marcado por el colonialismo interno. Y estos dos ejes pueden condensar el balance de los primeros cinco aos de gestin gubernamental. Cules son los cambios, las inercias y los desafos?

Es en el reconocimiento donde, sin duda, radica la principal legitimidad (especialmente en el sector rural) de la gestin Morales y le da sus credenciales de revolucin democrtica; sin duda, el recambio de elites ha transformado el paisaje institucional y ha contribuido a reconciliar a Bolivia consigo misma. Me atrevo a decir que la descolonizacin de facto (ocupacin de espacios tradicionalmente excluyentes) es mucho ms efectiva que los debates mediados por multiplicidad de ONG y asesores, con financiamiento externo- sobre el plurinacionalismo (de hecho, el nacionalismo popular sigue estando muchos ms arraigado que la idea plurinacional). Siguiendo los anlisis de Charles Tilly sobre las redes de confianza, podemos decir que la fortaleza de Evo Morales se sostiene en enorme medida en la confianza tnica (es uno de los nuestros).

El problema est en que las nuevas lites no son virginales, vienen de aos, dcadas y siglos de interactuar con un Estado patrimonialista, neocolonial y rentista, por lo que el peguismo* y el neopatrimonialismo popular es parte de la nueva realidad, con la que choca el propio Evo que no deja de considerar a los masistas como peguistas-. Y el problema del rentismo conduce al de la (re)distribucin. En realidad, los pases cuya economa se basa en la exportacin de un recurso natural abundante tienden a pensar ms que en la redistribucin de la riqueza, en la distribucin de la renta disponible, lo que suele -como seala Alberto Acosta- ir acompaado de instituciones dbiles, discrecionalidad en el manejo de los recursos pblicos, polticas cortoplacistas y poco planificadas de los gobiernos, e ilusin de riqueza fcil derivada de la explotacin y exportacin masiva de recursos naturales, incorporada como un ADN en amplios segmentos de la sociedad y los gobiernos.

El modelo boliviano no escapa a estas constataciones generales y puede resumirse como extractivismo con polticas sociales ms amplias. La inclusin social ha sido limitada y asociada al pago de bonos en medio de una confusin conceptual sobre si los mismos son un punto de partida o una meta de llegada- ms que al acceso al trabajo de calidad. La pobreza se ha reducido mdicamente, la salud sigue siendo una deuda pendiente y el poco entusiasmo general con la ley Avelino Siani echa dudas sobre mejoras significativas en la educacin (un poderoso mecanismo de igualacin). Es decir, los salarios indirectos siguen siendo bajos; al tiempo que la economa informal atenta contra una redistribucin de ingresos va salarios. Dicho bruscamente: si la salud y la educacin no se transforman la revolucin habr fracasado.

El desafo es pasar del asistencialismo (sin duda necesario en esta etapa) a mayores niveles de igualdad. En este plano se puede observar la viabilidad de las polticas que no requieren mayor densidad institucional como los bonos- y el empantanamiento de las que s la requieren, como los planes de vivienda. De ah que inclusin social y Estado denso sea inseparable.

Como ha sealado la sociloga econmica Fernanda Wanderley, preocupa la forma fragmentaria de enfrentar los problemas y el hecho de que, en muchos casos, el acceso a la distribucin dependa de la capacidad de presin sectorial. As, las trabajadoras domsticas el grupo emblemtico de los legados del colonialismo y de la discriminacin de gnero, tnica y de clase- sigue esperando la reglamentacin de su ley especfica desde 2003, mientras que sectores como las cooperativas mineras o los militares han logrado tratamientos especficos.

Ms all del debate abierto sobre si hay o no enfermedad holandesa, queda claro que las polticas macroeconmicas prudentes, vinculadas en gran medida a la acumulacin de reservas y control de la inflacin, fueron eficaces para mantener un crecimiento moderado pero no para producir una Revolucin productiva que de consistencia real a la inclusin: los megaproyectos son ms intensivos en capital que en trabajo y posiblemente habra que combinar los proyectos estratgicos con una industrializacin menos ampulosa pero efectiva en trmino de bienestar colectivo (en la Unin Sovitica, quienes proponan producir zapatos quedaban marginados por quienes discutan la revolucin espacial; en nuestro pas podemos quedarnos sin zapatos ni satlites...). Todo esto incluye un modelo agrario ms sostenible especialmente en el occidente, territorio expulsor de poblacin- y ah los elogios al modelo paraguayo basado en la concentracin de la tierra y la exportacin de soya y carne- no hacen ms que confundir las cosas. Lo mismo, es necesario discutir cul es la estructura impositiva (progresiva) consistente con la bsqueda de la redistribucin y mayores niveles de igualdad social. La "democracia corporativa" tiene la ventaja de incluir redes de confianza arraigadas en los sectores populares bolivianos (y en ese sentido contribuye a cierta democratizacin), pero tambin muestra sus lmites.

*bsqueda de empleo pblico.

www.paginasiete.bo



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