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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-01-2011

Estados Unidos: Caldo de cultivo fascista

Frei Betto
Alai


Caldo de cultivo es cuando permanezco enganchado a un videojuego intentando matar figuras virtuales. Segn Newsweek, el videojuego ms vendido en Estados Unidos en 2010 fue Grand Thief Auto 3 (El gran robo de coches 3). El jugador progresa ms cuanto ms crmenes comete. Si el jugador roba un coche y mata a un peatn, la polica lo perseguir. Si dispara al polica, aparece el FBI. Si asesina al agente federal, entran en escena los militares

Caldo de cultivo es cuando mi hermano lucha en Afganistn, as como mi padre lo hizo en Irak y mi abuelo en Vietnam.

Caldo de cultivo es entrar, a los 23 aos, en una tienda y comprar, sin el menor trmite burocrtico, una pistola Glock 9mm y un cargador extra que me permite disparar 33 tiros seguidos sin necesitad de rastrillar, como hizo Jared Lee Loughner, en Tucson (Arizona), el sbado, 8/1, matando a 6 personas, entre ellas al juez federal John M. Roll, e hiriendo gravemente a varias, incluida la diputada demcrata Gabrielle Giffords.

Los Estados Unidos estn en un impasse. La eleccin de un presidente negro con un discurso progresista no ha sido asimilada por amplios sectores racistas y conservadores. Esto ha dado origen al ms reciente caldo de cultivo fascista: el Tea Party, liderado por Sarah Palin, ex-gobernadora del Alaska y candidata a vicepresidenta por el Partido Republicano en 2008.

El movimiento Tea Party se sita a la derecha del Partido Republicano. Para sus adeptos, las libertades individuales estn por encima de los derechos colectivos. Aunque muchos estn contra la guerra, ellos coinciden con los ultramontanos al reprobar la unin de los homosexuales y la legalizacin de los inmigrantes, y defender la abstinencia sexual como el mejor preservativo frente al riesgo del SIDA.

Obama es una decepcin para muchos de sus electores. En las elecciones legislativas de noviembre, la abstencin entre jvenes, negros y latinos que votaron por l fue alta. No parece saber lidiar con la crisis econmica que afecta al pas desde 2008. Muchos perdieron sus casas debido al estallido de la burbuja especulativa; 8,5 millones de trabajadores se quedaron sin empleo y 8 millones carecen de seguro de desempleo. El propio gobierno admite que en 2012 la tasa de desempleo rebasar el 8%.

Pese a su Nobel de la Paz, Obama no puso fin a las guerras en Irak y en Afganistn; no redujo la amenaza terrorista; no avanz en la cuestin ambiental; no mejor las relaciones con Cuba; no reform el proyecto de ley de inmigracin; y no tiene seguridad de que su reforma de la salud ser aceptada por el actual Congreso.

Hoy, los Estados Unidos estn ms a la derecha de la que estaba en la eleccin de Obama. En el pleito de noviembre, el Partido Republicano avanz 63 sillas. Ahora, son 242 diputados republicanos y 193 demcratas.

Obama se siente acorralado. No es atrevido como Roosevelt ni reformador como Kennedy. Ya cedi ante los republicanos al incumplir su promesa de campaa y anunciar, el 6 de diciembre, la prrroga de los privilegios tributarios a los ms ricos, herencia de la era Bush. Dio un regalo de navidad de US$ 400 mil millones a la lite usamericana. Y redujo del 6,2% al 4,2% el impuesto recaudado en la declaracin del impuesto a la renta y destinado a financiar la Seguridad Social, ahora con menos US$ 120 mil millones.

Y el Senado, donde los demcratas mantienen mayora, no dio paso, el 18 de diciembre, a la legalizacin de 11 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.

La democracia queda an ms amenazada desde que la Suprema Corte, hace un ao, dio luz verde para las grandes corporaciones financieras engrosen la caja dos de las campaas electorales. Se estima que en las elecciones de noviembre, los republicanos recolectaron US$ 190 millones, y los demcratas la mitad. Y la pandilla de la privatizacin de la salud contribuy con US$ 86,2 millones para intentar boicotear la reforma propuesta por Obama al sector. En suma, el modelo usamericano de democracia es rehn del dinero.

El nuevo Congreso va a golpear fuerte en la tecla del recorte de gastos del gobierno. Eso significa, en un pas en crisis, reducir los servicios sociales y multiplicar la exclusin social y la criminalidad. Incluyendo la de los fanticos como Loughner, convencidos de que las cabezas que no piensan como las de ellos merecen una sola cosa: bala. (Traduccin: J.L.Burguet, revisin ALAI)

Fuente: http://alainet.org/active/43746


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