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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-01-2011

En la caverna de Alain Badiou

Evelyne Pieiller
Le Monde diplomatique

Mientras el ideal comunista parece caduco, un filsofo que se define como tal encuentra un eco remarcable, incluso en el extranjero. Alain Badiou, quin analiza las condiciones para una verdadera igualdad, afirma la necesidad de una ruptura radical con el consenso democrtico


Del Philosophie Magazine a los filo-cafs, hace ya algn tiempo que la Filosofa abandon su torre de marfil para devolver sentido a la empresa de vivir. Convocada en primer lugar en el mbito raramente comprometedor de la moral, hoy lo es tambin en el campo poltico. Es un signo de los tiempos: se intentan abrir brechas en la melanclica impotencia suscitada por el famoso do ley de mercado-fin de las ideologas.

Por lo tanto, nada tiene de asombroso el regreso de la cuestin del compromiso, que corrobora la renovada curiosidad por Jean-Paul Sartre o Albert Camus. En cambio, ms all de la seduccin que ejerce el vigor panfletario del breve De quoi Sarkozy est-il le nom? [Qu representa el nombre de Sarkozy?] (1), la repercusin de las obras recientes de Alain Badiou era poco previsible: no porque all se expresara una crtica al capitalismo ya no es una anomala en nuestros perturbados tiempos, sino porque esta crtica est ligada a un elogio del comunismo, esa magnfica vieja palabra, que la historia pareca haber convertido en sinnimo de fracaso y despotismo. La actual proyeccin de Badiou atestiguara entonces que las invocaciones a la moralizacin del sistema ya no bastan y que el combate contra la resignacin busca sueos y armas. Queda por examinar cul es el fundamento de esta alternativa radical de la cual el reconocido enunciador es hoy, junto con Slavoj iek , su gran interlocutor.

Una herramienta revolucionaria

Badiou no espera definir un programa, sino usar la Filosofa como una potencia desestabilizadora de las opiniones dominantes e imponerle una pertinencia revolucionaria (2), demostrando en primer lugar el vnculo interno entre el capitalismo ampliado y la democracia representativa (3). Puesto que sta admite adversarios, pero no enemigos, nadie puede ser portador de otra visin de las cosas, de otra regla de juego que no sea la que domina (4): es decir el respeto de las libertades individuales, entre ellas la de ser empresario, propietario, etc. Inscribirse en la discusin democrtica es aceptar sus limitaciones intrnsecas, que prohben pensar fuera de esos valores ahora bien, esos valores son tambin los del capitalismo. Por lo tanto, el nico programa poltico que puede haber es la definicin gestora de lo posible, lo posible encerrado en los lmites de la propiedad privada Con total lgica, partidos y sindicatos estn condenados a ser colaboradores del capital-parlamentarismo, y as la izquierda revela su bajeza constitutiva (5). La libertad de pensamiento y de eleccin que ofrecen tanto el liberalismo como el reformismo es ilusoria, hasta e incluso en su expresin mediante el sufragio universal. Dado que el individuo est sometido a las influencias, los egosmos y las ignorancias, la recurrente estupidez del nmero o dicho de otro modo, la ley de la mayora slo puede ser una tirana de la opinin.

Nada tiene de revolucionario ese banal desprecio de las elites, convencidas de que slo ellas estn dotadas de inteligencia. Salvo que Badiou lo justifique en el propio nombre de un ideal revolucionario, el de la verdadera igualdad, que implica que los otros existen exactamente como yo. Lo que lo obstaculiza es lo que llama la animalidad: el apego a s mismo, a la propia identidad, ese mal fondo que espontneamente lleva a preferirse, y que se desarrolla en la posesin. Sufragio universal, sufragio de egos

Aptitud para la trascendencia

All se encuentra una constante del pensamiento de derecha que, para naturalizar el capitalismo, se basa en esa misma definicin de la naturaleza humana como vida y egocntrica. A pesar de todo Badiou salva a esa pobre especie animal que intenta superar su animalidad (6), dotndola de aptitud para la trascendencia, es decir, de capacidad para subordinar las necesidades egostas a los principios, verdades que valen para todos. Por otra parte, all se encuentra el fundamento mismo de la democracia, que postula que todo hombre est dotado de razn, a cargo de la sociedad en especial a travs de la enseanza y de brindarle los medios (para aprender a usarla) para emanciparse de la confusin de las pulsiones y de otros provocadores de opinin. Sin embargo, Badiou considera que la salida de la caverna del ego no es ni progresiva ni programable. Tiene lugar en el choque de un encuentro con lo que llama el acontecimiento. Un acto histrico, artstico o amoroso, de repente hace aparecer una posibilidad que era invisible o incluso impensable (7), rompiendo el consenso del valor soberano atribuido a lo que singulariza al individuo, ms que a lo que tiene de universal. Ese descubrimiento sbito permite arrancarse de la finitud animal de las identidades y, por ltimo, saludar la igualdad fundamental de los humanos: entrar en la trascendencia.

Esta fulgurante apertura de posibilidades plantea varias preguntas. De dnde viene eso de que uno se desprende sbitamente del error para saludar a la verdad? Por qu azar uno es elegido? La activacin de la trascendencia se parece extraamente a la gracia, y el efecto transfigurador de la verdad no existe sin aludir a una conversin. No podemos sino aprobar a iek, gran conocedor de la obra de Badiou, cuando subraya que la revelacin religiosa constituye su paradigma inconfesado (8). La hiptesis comunista sera pues el otro nombre del amor, esa experiencia personal de la universalidad posible (9), a la que el filsofo platnico, tras haber escrito sobre San Pablo, consagr un libro de entrevistas?

As, se comprende mejor por qu Badiou no se interesa por la clase obrera sino por el ltimo pobre, simbolizado por los obreros inmigrantes, y ms todava por los indocumentados, quienes deben ser honrados porque organizan en nombre de todos nosotros la afirmacin de un pensamiento diferente de la vida humana (10). Tambin se comprende mejor por qu, para existir, el comunismo debera proveerse de los medios para controlar la influencia de la identidad siempre amenazadora, so pena de no poder mantener una sociedad realmente igualitaria. Pero quin sabra juzgar que tal eleccin, tal propsito, es portador de desigualdad, si no es una aristocracia de ilustrados, los filsofos poseedores de la verdad? Sin Idea, la desorientacin de las masas populares es ineluctable (11). Por cierto, debera llegar el da, quizs dentro de mil o dos mil aos, en que la sociedad est educada en el sentido de Platn (12): es decir que todos sean filsofos.

Pero a la espera de ese Edn, habra que imponer el bien comn. Esto no espanta a quien siempre record que nuestra deuda con la Revolucin Cultural sigue siendo inmensa, y aprueba la pregunta de Saint-Just: Qu desean los que no quieren ni la Virtud ni el Terror, si no es la democracia no igualitaria?

La hiptesis de Badiou provoca, a largo plazo, un cierto estremecimiento. En lo inmediato, en cambio, ese comunismo poco perturba el orden existente. Los ataques contra un sufragio universal populista slo pueden satisfacer a los adeptos a la gobernanza, que rara vez son revolucionarios; el rechazo de cualquier accin en el marco de un partido o de un sindicato no puede sino alegrar a los defensores del sistema. Pero sobre todo, la afirmacin espiritualista de una revelacin de la Verdad Absoluta parece que slo ofrece un comunismo desprovisto de marxismo, tan abstrado de la Historia que se lo engalana con el encanto potico de las utopas inofensivas.

Notas

1 Alain Badiou, De quoi Sarkozy est-il le nom?, Circonstances, 4, Lignes, Pars, 2007.

2 Alain Badiou, Segundo Manifiesto por la filosofa, Manantial, Buenos Aires, 2010.

3 Alain Badiou y Alain Finkielkraut, LExplication. Conversation avec Aude Lancelin, Lignes, Pars, 2010.

4 France Culture, 27-2-10.

5 Alain Badiou, De quoi Sarkozy est-il le nom?, op. cit.

6 Lhypothse communiste interview dAlain Badiou par Pierre Gaultier ( www.legrandsoir.info ).

7 Alain Badiou, Lhypothse communiste, Circonstances, 5, Lignes, 2009. Vase tambin en espaol Anala Hounie (compiladora), Sobre la idea del comunismo, Paids, Buenos Aires, febrero de 2010.

8 Slavoj iek , El sublime objeto de la ideologa , Siglo XXI, Buenos Aires, 2003.

9 Alain Badiou (con Nicolas Truong), Eloge de lamour, Flammarion, Coleccin Caf Voltaire, Pars, 2009.

10 Alain Badiou, De quoi Sarkozy est-il le nom?, op. cit.

11 Alain Badiou, L hypothse communiste, op. cit.

12 Alain Badiou y Alain Finkielkraut, LExplication, op. cit.

rCR



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