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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-01-2011

La insurreccin en Tnez y el futuro de la Revolucin rabe

Alan Woods
En Defensa del Marxismo


El maravilloso movimiento revolucionario de los trabajadores y los jvenes tunecinos es una inspiracin y un ejemplo para el mundo entero. Por ms de una semana Tnez ha estado viviendo una revolucin de dimensiones picas. El levantamiento de masas en Tnez ha desembocado en el derrocamiento del odiado dictador Zine al-Abidine Ben Ali despus de 23 aos en el poder.

El levantamiento cogi a casi todo el mundo por sorpresa, incluido el gobierno. El 6 de enero la revista The Economist, dijo con confianza: "Es improbable que los problemas de Tnez terminen con el derrocamiento del presidente de 74 aos de edad o, incluso, que sacudan su modelo de autocracia". La nacin norteafricana era como un refugio de estabilidad y prosperidad relativas, aunque gobernada con mano de hierro. Para los inversores extranjeros, Tnez ha sido un lugar seguro para invertir y una fuente de mano de obra barata. Para los turistas era un lugar para tumbarse al sol y disfrutar de la vida.

Pero lo que pareca como un rayo de un cielo azul, en realidad, haba estado preparndose durante dcadas. Esto refleja en parte el empeoramiento de la situacin econmica, que tiene su impacto ms grave en la gente de los estratos sociales ms bajos. Pero tambin refleja otra cosa, menos visible pero ms importante. La revolucin no se puede explicar slo por la pobreza, ya que las masas siempre la han sufrido. Se trata de un proceso dialctico en el que un millar de pequeas injusticias se van sumando hasta que la acumulacin llega a un punto crtico en el que una explosin es inevitable. Cuando la sociedad llega a este punto, cualquier accidente puede provocar la explosin.

En este caso la auto-inmolacin de un vendedor de frutas en la ciudad de Sidi Bouzid fue la chispa que provoc una conflagracin general. Mohamed Bouazizi, el joven que se prendi fuego era, en realidad, un graduado universitario que, como tantos otros, fue incapaz de encontrar un trabajo adecuado. Trat de salir adelante vendiendo frutas y verduras, pero incluso eso fue imposible porque la polica lo detuvo por vender sin permiso. Desesperado, decidi poner fin a su vida en un gesto dramtico. Muri unas semanas despus. Este incidente provoc una oleada de manifestaciones y disturbios.

El aumento de los precios de alimentos y otros bienes bsicos, el desempleo galopante y la falta de libertad caus que los disturbios se extendieran por todo el pas. Adems de la gente pobre que comenz la agitacin, miles de estudiantes y trabajadores salieron a las calles para demostrar su odio hacia el rgimen. Un nuevo elemento en la ecuacin es el surgimiento de una capa grande de jvenes graduados que no tienen perspectivas de trabajo. En un periodo en que millones tienen acceso a la televisin e Internet y cuando la gente es consciente del estilo de vida lujoso de los ricos, la imposibilidad de escapar de la pobreza extrema y el desempleo se vuelve cada vez ms insoportable.

Ben Ali y el clan Trabelsi eran sinnimo de corrupcin, enorme desigualdad, y represin poltica. Su corrupcin era tal que provoc la indignacin del embajador de EE.UU., como sabemos por las revelaciones de WikiLeaks. Comenzando como una protesta contra las intolerables condiciones de vida, el desempleo y el alto costo de vida, el movimiento de masas adquiri rpidamente un carcter poltico. Se puede resumir en una sola consigna: Fuera Ben Ali!

Una vez que el fuego se encendi no haba forma de extinguirlo. Una ola de disturbios se ha extendido por todo el pas, con continuas manifestaciones masivas contra el desempleo, la subida de los precios de los alimentos y la corrupcin. Un gran nmero de licenciados en paro, la frustracin por la falta de libertades, los excesos de la clase dominante y la ira por la brutalidad de la polica parece que se han unido para dar inicio a una imparable ola de indignacin pblica.

De la represin a la concesin

Los enfrentamientos se volvieron mucho ms mortales el fin de semana del 8-9 de enero, y luego se extendi a la capital Tnez. Sacudido por la revuelta en las calles, el rgimen trat de salvarse combinando represin y concesiones. Como siempre, el primer recurso fue el uso de balas, gases lacrimgenos y porras. La ferocidad de la represin policial sorprendi incluso a endurecidos periodistas occidentales. Es imposible decir cuntos perdieron la vida en estos enfrentamientos sangrientos, pero segn las organizaciones de derechos humanos por lo menos 60 personas han muerto.

Pero despus de una semana se hizo evidente que estos mtodos no estaban funcionando. Por el contrario, slo sirvieron para echar ms lea al fuego. Una vez que todo un pueblo se levanta y dice "no", ningn Estado, ejrcito o polica en el mundo lo puede detener.

Una vez que las masas comienzan a perder el miedo, un rgimen dictatorial no puede salvarse slo por la represin. Al principio, el Presidente neg que la polica hubiera reaccionado desproporcionadamente, diciendo que estaban protegiendo la propiedad pblica contra un pequeo grupo de "terroristas". Esto no hizo nada para apaciguar a los manifestantes. Todas las universidades y las escuelas fueron cerradas en un intento por mantener a los jvenes en casa y fuera de las calles. Esto tambin fracas. Poco a poco, segn su rgimen se derrumbaba ante sus ojos, la realidad empez a penetrar hasta en el torpe crneo del presidente.

El 12 de enero, despidi a su Ministro del Interior y orden la liberacin de todos los detenidos durante los disturbios. Tambin cre un comit especial para "investigar la corrupcin". Esto es como Satans investigando a Belceb. Tambin se comprometi a hacer frente a la raz del problema mediante la creacin de 300.000 puestos de trabajo extras. Pero los disturbios continuaron y llegaron al centro de la capital el 13 de enero, a pesar de un toque de queda nocturno.

Ben Ali, a continuacin, se comprometi a abordar el aumento de precios de los alimentos, permitir la libertad de la prensa e Internet, y "profundizar la democracia y revitalizar el pluralismo". Tambin dijo que no modificara la constitucin para que le permitiera presentarse a las elecciones de nuevo en 2014. En un ltimo acto de desesperacin por salvarse a s mismo, Ben Al apareci en la televisin prometiendo que ya no se permitira a la polica disparar contra los manifestantes y anunci una serie de reformas y concesiones. Es fcil conceder lo que ya no est en nuestro poder para preservar.

El Presidente slo orden el cese de fuego cuando estaba claro que cualquier otra masacre de la polica provocara un motn en el ejrcito, incluso en el nivel superior. Un sitio web francs informa de la existencia de un creciente malestar en las fuerzas armadas y de una escisin abierta entre la polica y el ejrcito: "Uno de los desarrollos nuevos e importantes a principios de esta semana fue el distanciamiento entre una parte del ejrcito y el rgimen. El lunes, una docena de soldados montaba guardia en el palacio de justicia de Kasserine, tanto para evitar posibles disturbios en el interior como para proteger a los abogados, segn informaron varios testigos.

Se recibieron numerosos informes de confraternizacin entre el Ejrcito y el pueblo y en algunos casos del Ejrcito protegiendo las manifestaciones contra las fuerzas de polica. Esta fue la razn por la que el ejrcito fue retirado de las calles de la capital y sustituido por la polica. Cuando la masiva manifestacin lleg al palacio presidencial el pueblo y los soldados se abrazaron.

Las protestas llegaron a su punto culminante el viernes, cuando miles de personas se congregaron frente al Ministerio del Interior, un smbolo del rgimen. Muchos subieron a su techo. La polica respondi con una lluvia de bombas lacrimgenas, pero fue en vano. Las masas en las calles haban adquirido un sentido de su poder y haban interpretado correctamente el discurso del Presidente como un signo de debilidad. Por todas partes se plante la consigna: Fuera Ben Ali! Ben Al ya haba prometido dimitir en 2014. Pero este clculo result ser un tanto optimista. La gente en las calles exigi y obtuvo su dimisin inmediata.

Con una prisa indecente, el ex presidente disolvi su gobierno y el parlamento del pas, hizo las maletas y se dirigi al aeropuerto ms cercano. El Sr. Ben Ali y su familia salieron de Tnez, y estn buscando un lugar de asilo. Pero esto es ms fcil decirlo que hacerlo. Es un hecho triste de la vida que cuando un hombre es exitoso y prspero tiene un montn de amigos, pero un fracaso le cierra todas las puertas.

El presidente Nicols Sarkozy, cortsmente pero con firmeza, rechaz una peticin de su viejo amigo a aterrizar su avin en Francia. Los ltimos informes dicen que termin en Jeddah, en Arabia Saudita, donde recibir una bienvenida ms favorable de los miembros de la Casa de Saud, que debe estar empezando a preocuparse de que ellos pueden esperar un destino similar alguna vez en un futuro no muy lejano.

La salida precipitada del Presidente ha preparado el terreno para una maniobra por arriba, con la ansiosa mano de Washington moviendo los hilos entre bastidores. Como primer paso, en un discurso televisado en la tarde del viernes, el Primer Ministro Mohamed Ghannouchi anunci que asumira el papel de presidente interino, y se ha declarado el estado de emergencia.

Los soldados ya han comenzado a descolgar de vallas publicitarias y de las paredes de edificios pblicos en todo el pas los retratos omnipresentes del Sr. Ben Ali. Los lderes esperan que mediante la eliminacin de los signos externos de un gobierno autoritario, las masas estn satisfechas y regresen a casa. Esto posibilitara que la misma gente que gobern antes mantuviera todas las palancas del poder, permitiendo al mismo tiempo que el pueblo tuviera la ilusin de que algo ha cambiado.

Esperar que esta gente introdujera reformas polticas significativas y elecciones libres y justas, sera el colmo de la estupidez. Mohamed Ghannouchi es uno de los lderes del antiguo rgimen. Es el "hombre de Ben Ali". l fue el arquitecto de las mismsimas polticas econmicas que contribuyeron al caos actual. Ha estado en el centro del antiguo rgimen desde el principio. No se puede esperar que defienda los intereses del pueblo. Al tiempo que ofrece bellos discursos sobre la democracia y el constitucionalismo, se basa en un estado de excepcin, impuesto por el ejrcito y las fuerzas de seguridad.

Esta es una tctica dilatoria por parte del ejrcito y la elite del rgimen para reprimir las protestas y restaurar su control del poder. La realidad detrs de la fachada "democrtica" es el mantenimiento del decreto de estado de emergencia, que prohbe reuniones de ms de tres personas e impone un toque de queda nocturno. Las fuerzas de seguridad han sido autorizadas a abrir fuego contra cualquier persona que desafe estas rdenes.

La hipocresa de los imperialistas

Todo esto ha hecho saltar la alarma en Washington, Pars y Londres. Los imperialistas se han sorprendido por los acontecimientos, que no previeron y que se han escapado de su control. Las revoluciones no respetan las fronteras, y mucho menos las fronteras artificiales establecidas por el imperialismo en el pasado que dividen el cuerpo vivo del Magreb.

frica del Norte y Oriente Medio son fundamentales para los intereses econmicos y estratgicos de los EE.UU. y la UE, especialmente Francia. Un analista de asuntos rabes de la BBC, Magdi Abdelhadi, fue citado diciendo: "La desaparicin del Sr. Ben Ali podra sacudir todo el orden post-colonial en el norte de frica y el resto del mundo rabe". Esto es muy cierto, y va al meollo de la cuestin.

Ahora que las masas han derrocado al viejo tirano con un levantamiento heroico, los gobiernos occidentales estn apresurndose a reclamar la democracia. El presidente Sarkozy dijo que estaba al lado de los ciudadanos de Tnez, antiguo protectorado de su pas. Nicols Sarkozy ha elevado el cinismo a una forma de arte. Si hubiera un Premio Nobel de la hipocresa, sin duda lo ganara.

El 28 de abril 2008, declar durante uno de sus viajes a Tnez: "Su pas est inmerso en la promocin de los derechos humanos universales y las libertades fundamentales...". Unos meses ms tarde, el director gerente del FMI Dominique Strauss-Kahn, dijo en la capital, Tnez, que el rgimen de Ben Ali era "el mejor modelo para muchos pases emergentes".

Estos hombres no pueden alegar ignorancia. Durante dcadas, las organizaciones pro derechos humanos han denunciado innumerables violaciones en Tnez, pero esto no impidi que el presidente de Francia fuera el primer Jefe de Estado (y uno de los pocos) en felicitar a Ben Ali despus de su amaada "reeleccin" en 2009. Ahora el hombre mismo puede decir, sin siquiera ruborizarse: "Slo el dilogo puede aportar una solucin democrtica y duradera a la crisis actual".

Estas astutas palabras estn concebidas como una trampa para los incautos. A las masas revolucionarias se les aconseja que dejen de luchar y, en su lugar, que entren en un dilogo amistoso. Con quin? Un dilogo con la misma gente que les ha robado y oprimido desde hace dcadas, los mismos verdugos cuyas manos estn manchadas de rojo con la sangre del pueblo. Quin es el hombre que ofrece este consejo de amigo? Es el hombre que apoy a los verdugos hasta el momento mismo en que Ben Ali fue derrocado por las masas. A lo largo de la sublevacin del pueblo de Tnez, Sarkozy estuvo silencioso, pero su gobierno estaba tratando de salvar a la dictadura.

El ejrcito dispar fuego real contra gente desarmada, pero el portavoz del gobierno francs, Francois Baroin, dijo que la condena de la represin "supondra interferencia". Como si la presencia permanente del ejrcito francs en muchos pases africanos que no tienen nada que ver ni remotamente con democracia poltica no fuera una interferencia de primer orden!

El Ministro de Agricultura, Bruno Lemaire, era muy abierto en su defensa del dictador tunecino. Ben Ali "es alguien que a menudo es juzgado mal", pero "ha hecho muchas cosas", dijo. No se sabe a qu "cosas" se refera, si eran buenas o malas. Lo que s sabemos es que el Ministro de Asuntos Exteriores francs, Alliot-Marie, fue an ms lejos que su colega, ofreciendo a Ben Ali "los conocimientos prcticos de nuestras fuerzas de seguridad". As, los "demcratas" en Pars ofrecieron ayuda a la dictadura para reprimir a su propio pueblo en un pas que Francia haba colonizado durante 73 aos. Los viejos hbitos se resisten a morir.

Tres das despus del tiroteo de las masas desarmadas, el Primer Ministro, Franois Fillon, dijo que estaba "preocupado" por el "uso desproporcionado de la violencia", colocando as a las vctimas y a los verdugos en el mismo nivel. Utilizando los trucos de siempre, hizo un llamado a todas las partes involucradas a actuar con moderacin y elegir el camino del dilogo. Pero nadie ha explicado nunca cmo es posible "elegir el camino del dilogo" con la polica disparando a todo lo que se mueve.

Ahora que el juego ha terminado, todos estos "demcratas" estn ansiosos de aconsejar al pueblo tunecino. Y no slo en Pars. Barack Obama ha tenido la amabilidad de condenar la violencia contra los ciudadanos tunecinos por "expresar pacficamente su opinin en Tnez". Pero este mismo hombre, como sabemos por las revelaciones de WikiLeaks, estaba en plena posesin de todos los hechos relacionados con el rgimen corrupto y represivo en Tnez y no hizo absolutamente nada al respecto.

Ahora este mismo hombre dice: "Aplaudo la valenta y la dignidad del pueblo tunecino". Pero se apresur a aadir: "Insto a todas las partes a mantener la calma y evitar la violencia, y hago un llamado al gobierno tunecino a respetar los derechos humanos, y celebrar elecciones libres y justas en un futuro prximo que reflejen la verdadera voluntad y aspiraciones del pueblo tunecino".

Esta misma cancin se est cantando por todos los lados. Es una cancin de cuna tranquilizadora y, como todas las canciones de cuna, est diseada para enviar a las masas de nuevo a dormir. Se les pide mantener la calma y "evitar la violencia". Todo lo que se requiere de las masas es que se vayan a casa en silencio, "mantengan la calma" y, sobre todo, "eviten la violencia". No es extrao que siempre sean las masas a las que se les pide mantener la calma, permanecer tranquilas y "evitar la violencia", cuando son los ricos y poderosos quienes tienen el monopolio de la violencia, y lo usan para defender su poder y privilegios?

La gente ha tenido que afrontar las balas y las porras de la polica, han visto a sus compaeros, amigos y familiares, brutalmente golpeados, pateados, gaseados con gases lacrimgenos, detenidos, torturados y asesinados a sangre fra. Se les neg incluso el acceso a los cuerpos mutilados de sus seres queridos. Ahora se les aconseja mantenerse tranquilos, "evitar la violencia" y, sobre todo, abandonar las calles, desmovilizarse y regresar a casa ordenadamente con el fin de permitir que una banda de ladrones determine su destino. Se trata de una broma de muy mal gusto.

La revuelta se extiende

La erupcin de descontento popular en Tnez y la vecina Argelia es una pesadilla para los lderes autoritarios en el norte de frica y en el mundo rabe. Los regmenes corruptos y reaccionarios en el norte de frica y Oriente Medio estn temblando. Temen que el ejemplo dado por las masas en Tnez ser seguido maana por los trabajadores y campesinos de otras zonas donde existen los mismos problemas. Esa es la razn por la que en pocos das la revuelta se haba expandido al pas vecino de Argelia por el alza de los precios del azcar, la leche y la harina, que result en la muerte de al menos cinco personas.

Al Jazeera inform que se oa a jvenes gritando la consigna de "dadnos azcar" y que manifestantes irrumpieron en los almacenes para robar sacos de harina en seal de protesta contra el precio de los alimentos, que haba aumentado entre 20 y 30 por ciento en la primera semana de enero. En un intento de calmar a los manifestantes, el gobierno argelino ha impuesto recortes urgentes de los derechos de importacin y los impuestos para ayudar a reducir el costo de los alimentos y afirma que ha "pasado la pgina" de los disturbios en todo el pas.

Los disturbios en varias ciudades de Argelia slo disminuyeron despus de que el gobierno se comprometiera a hacer todo lo necesario para proteger a los ciudadanos del aumento del costo de la vida. Libia, Marruecos y Jordania tambin han anunciado planes para reducir los precios de los productos bsicos. Pero la situacin en Argelia sigue siendo muy inestable. Recordemos que durante todo el ao de 2001, el sur de la regin bereber de Argelia (Kabilia) fue el escenario de una insurreccin generalizada. En Marruecos tambin, el rgimen reaccionario del Rey Mohamed VI es muy inestable y tiene muchas similitudes con la situacin en Tnez.

Justo antes de que Ben Ali fuera derrocado, el columnista Abdel al-Rashed escribi en el peridico Ash-Sharq al-Awsat: "Mucho de lo que impide la protesta y la desobediencia civil no es ms que la barrera psicolgica". El derrocamiento de Ben Ali, as como los esfuerzos en Argelia para apaciguar la ira sobre los aumentos de precios, habrn tenido el efecto de inhibir el temor que desde hace tiempo mantena el descontento bajo control en toda la regin. Las noticias por satlite y medios de comunicacin sociales pueden dejar de lado las tcticas autocrticas y rpidamente pueden fusionar las frustraciones de los jvenes de las regiones aisladas y desfavorecidas en un movimiento amplio.

La llama de la rebelin se est extendiendo a otros pases rabes. El movimiento revolucionario en Tnez ha sido seguido muy de cerca en los canales regionales de televisin por satlite e Internet en todo el Oriente Medio, donde el alto desempleo, una poblacin joven grande, una inflacin disparada y una creciente brecha entre ricos y pobres estn echando lea al fuego.

Argelia est justo al lado de Tnez, pero Ammn est a 1.500 millas (2.500 Km.) de Tnez. No obstante, la razn para el enojo de los manifestantes en Jordania era la misma, y tambin lo fueron las llamadas para que el lder dimitiera. Sintiendo temblar el suelo bajo sus pies, el rey Abdullah II orden una reduccin de los precios y los impuestos sobre algunos alimentos y combustibles. El gobierno ya ha asignado 141 millones en el presupuesto de 2011 para subsidiar el pan, del cual dependen muchos pobres en un pas de 7 millones de habitantes. El dinero tambin ser utilizado para reducir el precio del combustible, as como para la creacin de empleo, pero se trataba de un caso de demasiado poco y demasiado tarde.

Segn un informe de Al Jazeera, los manifestantes fueron vistos llevando pancartas que decan "Jordania no es slo para los ricos", "El pan es una lnea roja", "Atencin a nuestra hambre y furia". Ms de 5.000 personas participaron en protestas en Jordania en un "da de ira" para protestar contra la escalada de precios de los alimentos y el desempleo en el mismo da en que, en otra parte del mundo rabe, el presidente de Tnez huy del Estado norteafricano despus de semanas de manifestaciones violentas.

Estudiantes de la Universidad de Jordania y seguidores del partido baasista tambin realizaron manifestaciones en Irbid, Karak, Salt y Maan, exigiendo que el Primer Ministro, Samir Rifai, renunciara. Los informes oficiales afirman que la polica logr contener a los manifestantes, formando crculos a su alrededor, y no hubo detenciones. Despus de ver lo sucedido en Tnez, las autoridades jordanas se dieron cuenta de que los sangrientos enfrentamientos podran volver las protestas en una insurreccin.

El blog jordano de noticias Ammon inform que en la protesta, llamada "da de la ira", la gente gritaba: "Clase unida, el gobierno unido ha chupado tu sangre", y agitando carteles con panes prendidos a ellos. "Estamos protestando contra la poltica del gobierno, los altos precios e impuestos que han provocado la revuelta del pueblo jordano", dijo Tawfiq al-Batoush, un ex jefe de la municipalidad de Kayak, a Reuters.

Un informe de Tom Pfeiffer, Reuters, Sbado, 15 de enero 2011 contena citas muy interesantes: "Esto podra ocurrir en cualquier lugar", dijo Imane, dueo de un restaurante en Egipto que no quiso dar su nombre completo. "Las imgenes de satlite e Internet que podemos ver hoy en da significa que la gente que normalmente estara callada, ahora puede ver a los dems conseguir lo que quieren".

"No estamos acostumbrados a algo como esto en esta parte del mundo", dijo Kamal Mohsen, un estudiante libans de 23 aos de edad. "Es ms grande que un sueo en una regin donde la gente sigue diciendo 'qu podemos hacer?'".

"Los jvenes de todo el mundo rabe debe salir a la calle y hacer lo mismo. Es hora de reclamar nuestros derechos", dijo Mohsen, el estudiante libans. "Los lderes rabes deberan estar muy asustados, porque no tienen nada que ofrecer a su gente sino miedo y cuando los tunecinos ganen, el miedo se superar y lo que suceda ser contagioso. Es slo cuestin de tiempo", aadi.

De todos los pases rabes, el ms importante es Egipto, con su poderosa clase obrera. Las preocupaciones acerca de su futuro se expresan en un reciente artculo en el Daily Star, un diario libans:

"Cualquiera que espere una revolucin en toda la regin hara bien en mirar a Egipto, que importa cerca de la mitad de los alimentos consumidos por sus 79 millones de habitantes y est luchando con una inflacin de ms del 10 por ciento.

"Con un aparato de seguridad masivo dispuesto a reprimir rpidamente grandes protestas en las calles y con el principal partido de oposicin de la Hermandad Musulmana excluido de la poltica formal, el mayor desafo del Estado proviene de las huelgas de las fbricas en el cinturn industrial del Delta del Nilo.

"La campaa por el cambio poltico de Egipto basada en Internet, la voz ms crtica del pas, no ha logrado ir ms all de la charlatanera de la clase media y llegar a los pobres en la calle.

"'Ha habido una divisin entre las luchas econmicas y las luchas polticas en Egipto', dijo Laleh Khalili, un experto en Oriente Medio en la Universidad de Londres. 'Las huelgas han seguido, pero no han alcanzado el dominio pblico'.

"Sin embargo, esto podra cambiar si el descontento creciente por la inflacin de los precios de alimentos se introduce en el malestar general acerca del estancamiento poltico y econmico y la falta de oportunidades y libertad".

El Fondo Monetario Internacional dijo que las tasas de desempleo actual ya son muy altas y que la regin necesita crear cerca de 100 millones de nuevos empleos para el ao 2020. Pero en una situacin en la que los presupuestos estn bajo gran presin por el creciente costo de los alimentos importados y el combustible, esto ser imposible, sobre todo en aquellos pases que carecen de grandes reservas de energa.

"Existe el peligro de... volverse un poco cmodo con el argumento de que 'el Estado rabe saldr del paso'", dijo esta semana en un blog Stephen Cook, del Consejo de Relaciones Exteriores de Estados Unidos. "Puede que no sean los ltimos das de [el Presidente de Egipto Hosni] Mubarak o de cualquier otro hombre fuerte de Oriente Medio. Pero es evidente que algo pasa en la regin".

La necesidad de una perspectiva revolucionaria

Los expertos polticos burgueses se consuelan con la idea de que el ejemplo de Tnez no se extender para derrocar a los gobiernos autocrticos que van desde Rabat a Riad porque los movimientos de oposicin son dbiles y estn desmoralizados. Pero no han captado la idea en absoluto.

El levantamiento de Tnez no fue organizado por la oposicin, que tambin es dbil y est desmoralizada. Fue un levantamiento espontneo de las masas y fue imparable, precisamente porque no haba ninguna organizacin reformista "responsable" que lo dirigiera hacia canales seguros. La debilidad o la ausencia de las organizaciones reformistas de masas no es un reflejo de la fuerza de los regmenes autocrticos, sino de su debilidad. Una vez que las masas comiencen a moverse, ser como un coche que avanza cuesta abajo y sin frenos.

Como hemos sealado con relacin a Irn, el carcter espontneo del movimiento es al mismo tiempo su fuerza y su debilidad. En Tnez, las masas fueron lo suficientemente fuertes como para derrocar un rgimen corrupto y podrido. Pero la pregunta es: y ahora, qu?

"Nuestro gran problema es la falta de una perspectiva poltica", dijo Nizar Amami, uno de los dirigentes sindicales de la seccin del PTT -UGTT, en una conversacin con Mediapart el lunes al medioda en Tnez. "No ha surgido ningn partido; el Partido Demcrata Progresista (PDP, el partido de la oposicin legal) es muy dbil. La UGTT ha ocupado el lugar de la oposicin para lanzar consignas, acciones de solidaridad, etc., pero en cuanto al proyecto [poltico] En fin, el rgimen ha sido desestabilizado verdaderamente, y eso es algo realmente sin precedentes".

Emma Murphy es profesora en la Escuela de Gobierno y de Asuntos Internacionales en la Universidad de Durham, y es una experta en asuntos tunecinos. Ella fue entrevistada por la BBC:

"Pueden ellos [la oposicin legal] ofrecer algo ms al pueblo tunecino?"

Ella contest lo siguiente:

"Probablemente no. Pero si la democracia ha de llegar, el Consejo de Direccin debe hacer indicaciones muy tempranas de que habr reformas sustanciales para el sistema de partidos polticos, los procesos electorales, la libertad de asociacin, los derechos civiles y la libertad de los medios de comunicacin antes de las elecciones.

"Un pronto final del estado de emergencia y algunas indicaciones claras de que el Comit sobre la corrupcin anunciado hace unos das se ocupar directamente de las actividades de los clanes de Ben Ali y de los Trabelsi serviran mucho para convencer a los tunecinos de que, esta vez, las promesas de un gobierno constitucional se cumplirn, de que esta vez la reconciliacin nacional realmente significar exactamente eso, y de que el ejrcito, en la defensa de la estabilidad, no sucumbir una vez ms a la defensa de un rgimen autoritario".

Podemos predecir con confianza que, en las prximas semanas y meses, un ejrcito de "amigos de la democracia" descender sobre Tnez: representantes de sindicatos "libres" con maletas llenas de dlares, hombres trajeados de los Estados Unidos y de la Unin Europea, ONGs por docenas, la Internacional "Socialista", la Fundacin Friedrich Ebert, y otros frentes "respetables" de la CIA, todos ansiosos por proporcionar consejos y para aquellos que estn dispuestos a seguirlos considerables recursos materiales. El objetivo de esta gente puede resumirse en una palabra: la restauracin del orden.

El orden puede restaurarse por diferentes medios. La contrarrevolucin puede llevarse a cabo de una forma que oculte su ropaje dictatorial. Lo que Ben Ali no pudo conseguir con balas y porras, sus sucesores y sus valedores imperialistas esperan alcanzarlo a travs de sonrisas y palabras amables, con la ayuda de dlares y euros. Sin embargo, el objetivo sigue siendo el mismo: sacar al pueblo de las calles, que el obrero vuelva a su torno, el campesino a su granja, y el estudiante a sus estudios. Lo que desean fervientemente es un rpido retorno a la normalidad: es decir, un rpido retorno a la vieja esclavitud bajo un nuevo nombre.

No puede depositarse absolutamente ninguna confianza en estos hipcritas "demcratas". Estos mismos gobiernos respaldaron el rgimen dictatorial de Zine al-Abidine Ben Ali. Las grandes empresas occidentales hicieron jugosas ganancias all y no tenan ninguna razn para quejarse por los bajos salarios, ya que esa era, en primer lugar, la base de sus ganancias. Estas damas y caballeros mantuvieron un silencio corts durante dcadas sobre el rgimen podrido y represivo de Tnez porque ese mismo rgimen estaba defendiendo sus ganancias. Ahora que ese rgimen ha sido derrocado, encuentran de repente una voz para llamar a la "calma".

Los acontecimientos estn movindose a la velocidad de la luz. Incluso mientras escribo estas lneas, Ghannouchi ya ha sido sustituido por el presidente del Parlamento, Fued Mebaza, que est intentando improvisar un Gobierno de unidad nacional para convocar nuevas elecciones en 60 das. Esto demuestra que el rgimen es dbil y est corrodo por divisiones.

Trabajadores y jvenes de Tnez, manteneos en guardia! Lo que habis conquistado es el resultado de vuestras propias luchas y sacrificios heroicos. No permitis que lo que habis ganado con sangre os sea arrebatado con el fraude! No depositis ninguna confianza en los grandes discursos y las promesas huecas. Confiad slo en vuestra propia fuerza, vuestra propia auto-organizacin, y vuestra propia determinacin.

La idea de un "gobierno nacional", que incluira a los diferentes partidos polticos legales y, tal vez, a uno o dos ms que los militares no consideraran una amenaza para la estabilidad del pas y sus relaciones con aliados importantes, tales como los Estados Unidos y la Unin Europea, es otra trampa. La "oposicin legal" es un conjunto de oportunistas dbiles y cobardes, comprometidos durante aos de connivencia o de sumisin con el rgimen de Ben Ali.

El pueblo de Tnez no est formado por tontos o nios pequeos que se deje adormecer con palabras hipcritas. No debe desmovilizarse, sino, por el contrario, tiene que intensificar la movilizacin y darle una expresin organizada y generalizada. No debe darle ningn respiro a los restos del antiguo rgimen. No debe permitir que estos bandidos reorganicen una nueva versin "democrtica" del viejo rgimen. El tiempo de las palabras ya pas hace mucho. No ms intrigas! Abajo el Gobierno! Fin inmediato del Estado de emergencia! Plena libertad de reunin, organizacin y de expresin! Por una Asamblea Constituyente revolucionaria! Por la disolucin inmediata de todos los rganos represivos y juicio popular a los asesinos y torturadores!

Para lograr estas reivindicaciones, se debe organizar una huelga general a nivel nacional. La clase obrera es la nica fuerza que tiene el peso necesario para derrocar el antiguo rgimen y reconstruir la sociedad de arriba abajo. El proletariado debe ponerse a la cabeza de la sociedad. Esta es la nica salida posible. La convocatoria de una huelga general ya ha encontrado eco en las agrupaciones locales de la UGTT. Segn algunos informes, ya tuvieron lugar varias huelgas generales en algunas regiones la semana pasada (Kasserine, Sfax, Gabes, Kairun y Jendouba).

Con miras a preparar una jornada de huelga general hay que formar comits de huelga a todos los niveles: local, regional y nacional. La vida misma nos ensea que la nica manera de obtener la libertad y la justicia es a travs de la accin directa de las masas. En Tnez la cuestin del poder se plantea abiertamente. Es necesario organizar y movilizar a todo el pueblo para propiciar el derrocamiento decisivo del antiguo rgimen.

Ha habido informes de saqueos generalizados durante toda la noche pasada. Esto ha sido claramente organizado por las fuerzas policiales y por agentes provocadores leales a Ben Ali. Quieren crear una situacin de caos que les permita hacer fracasar la revolucin, para volver al pasado. Tambin hay informes de que se estn estableciendo comits barriales de autodefensa.

Los trabajadores deben confraternizar con los soldados que estn de su lado. Debe haber un llamamiento a las filas del ejrcito para que se formen comits de soldados vinculados al pueblo. Los obreros y campesinos deben conseguir armas para su propia defensa y establecer una milicia popular en cada fbrica, barrio y pueblo para mantener el orden y defenderse de los bandidos y contrarrevolucionarios. Esto es crucial para el xito de la revolucin.

El renacimiento del marxismo rabe

No me cabe duda de que habr gente "inteligente" que por alguna razn peculiar se considera marxista y que dir que lo que est sucediendo en Tnez "no es una revolucin", aunque, hay que decir la verdad, tampoco puede decir lo que es. En su libro La revolucin permanente, Trotsky compara a los mencheviques con un viejo profesor de escuela que durante muchos aos ha dado lecciones sobre la primavera. Pero una maana abre la ventana y cuando es recibido por un sol radiante y el canto de los pjaros, cierra la ventana de golpe y declara que estas cosas son una aberracin monstruosa de la naturaleza.

Los marxistas genuinos parten de la realidad viviente, no de los esquemas sin vida. La revolucin de Tnez, en muchos aspectos, se parece a la revolucin de febrero de Rusia en 1917. La Revolucin ha comenzado claramente, pero no est completada. Ha logrado derrocar el rgimen anterior, pero an no ha sido capaz de poner nada en su lugar. Por lo tanto, es posible que la revolucin pueda ser derrotada, particularmente ante la ausencia de una direccin autnticamente revolucionaria.

Si no hubiera sido por la presencia del Partido Bolchevique, la revolucin de febrero habra terminado en una derrota. Por otra parte, si no hubiera sido por la presencia de Lenin y Trotsky, el Partido Bolchevique habra sido incapaz de ejercer el papel que jug. La direccin habra sido ejercida por los dirigentes reformistas de los Soviets, y la revolucin habra terminado en un naufragio. Si eso hubiera ocurrido, no habra ninguna duda de que esos mismos marxistas "inteligentes" habran estado escribiendo montones de manuales, explicando que, por supuesto, no hubo ninguna revolucin en Rusia, por las razones a, b, c y d.

Cuando estaba preparando este artculo y lea diferentes informes en Internet, me puse a leer algunos blogs anarquistas. Me ha interesado ver que hay personas "inteligentes", no slo entre los marxistas, sino tambin entre los anarquistas. El autor del blog antes mencionado, se quejaba amargamente de la falta de apoyo a la revolucin en Tnez debido a que no se ajusta a sus prejuicios anarquistas. Por lo menos tiene instintos revolucionarios saludables, a diferencia de los pedantes que se niegan a dar a la revolucin tunecina un certificado de nacimiento, debido a que no se adecua a sus estpidas ideas preconcebidas.

Durante dcadas, se ha cultivado cuidadosamente la idea de que no hay base para el socialismo y el marxismo entre las masas de Oriente Medio y del norte de frica. En la medida en que hay alguna oposicin dice el argumento esta aparece bajo la bandera del fundamentalismo islmico. Pero este argumento es falso de raz y est desmentido por los acontecimientos de Tnez. Las mujeres jvenes que salieron a las calles para enfrentarse a la polica no llevaban el burka. Son personas educadas e inteligentes que hablan un buen francs e ingls. No exigen la introduccin de la ley sharia, sino derechos democrticos y puestos de trabajo.

Esos llamados izquierdistas que han estado flirteando con el fundamentalismo islmico demuestran un desprecio por el nivel de comprensin de los trabajadores y la juventud rabes. Retratar a los fundamentalistas como una tendencia revolucionaria es una traicin a la causa del socialismo. La futura revolucin rabe se llevar a cabo no bajo la bandera negra del fundamentalismo islmico, sino bajo la bandera roja del socialismo.

En el pasado hubo una fuerte tradicin socialista y comunista en el mundo rabe. Pero los crmenes del estalinismo tuvieron su efecto ms terrible en esta parte del mundo. Los partidos comunistas de masas de Irak y Sudn fueron destruidos por la poltica traidora de las "dos etapas", que entreg el poder en un plato a los llamados burgueses progresistas, como Kassim y Nimeiri. Esto llev a la aniquilacin de la vanguardia comunista y a la consolidacin de los regmenes dictatoriales, como el de Saddam Hussein, con todo lo que esto implic para los pueblos del Medio Oriente.

La naturaleza aborrece el vaco. Lo mismo puede decirse de la poltica. El vaco dejado por el colapso del estalinismo dio paso a los fundamentalistas islmicos, que se presentan como "anti-imperialistas", a pesar del hecho de que fueron apoyados y financiados por el imperialismo de EE.UU. para combatir el "comunismo" y luchar contra las fuerzas soviticas en Afganistn. Basta recordar que Osama bin Laden fue un agente de la CIA hasta que se pele con sus viejos amigos de Washington.

En la manifestacin de Bruselas de esta tarde (15 de enero), un camarada inform de una conversacin que mantuvo con una mujer mayor tunecina. Ella le pregunt: "has visto hombres con barbas largas en nuestras manifestaciones en Tnez? No! Porque no necesitamos a esas personas para liberarnos". Los fundamentalistas siempre han sido utilizados como un medio para desviar a las masas de la revolucin socialista. No es casualidad que a Rashid Ghannoushi, un lder islmico, se le haya permitido volver del exilio y ahora se le est promocionando en los medios de comunicacin tunecinos. Muchos estn diciendo: "no echamos a Ben Al para que ahora vengan los islamistas!".

Es muy importante subrayar que esta es la primera vez que un dictador rabe ha sido derrocado por su propio pueblo sin una intervencin exterior. Esto representa una ruptura decisiva con una visin fatalista que, lamentablemente, se ha extendido en el mundo rabe y que dice: "s ha habido muchas luchas pero siempre fuimos derrotados". Es significativo que en la manifestacin de hoy en Bruselas el lema principal que se coreaba era: "S podemos!"

En cuanto a las repercusiones en otros pases, un activista del movimiento, escribiendo en nawaat.org, una de las voces de la insurreccin, tena esto que decir: "el pueblo tunecino ha dado una leccin a todo el mundo y, en particular, a los oprimidos del mundo rabe: no esperes nada de nadie y s todo de ti mismo, y supera el miedo que paraliza tu voluntad y tu energa".

Las tradiciones socialistas siguen vivas y renen fuerza. Una nueva generacin de activistas rabes est creciendo en las condiciones de crisis del capitalismo. En el curso de la lucha estn aprendiendo rpido. Lo que estn buscando es las ideas del marxismo. La magnfica obra de Marxy.com (la web en lengua rabe de la Corriente Marxista Internacional) est empezando a producir resultados importantes, no slo en la defensa de las ideas y los principios del marxismo, sino en la organizacin revolucionaria prctica del trabajo y la solidaridad, como demuestra su campaa de apoyo a la revolucin tunecina.

Ayer por la tarde, en el programa de la televisin tunecina Nessma (la mayor televisin del Magreb) con intelectuales y periodistas se pregunt acerca de cmo devolver al pueblo la riqueza que la familia de Ben Ali haba robado a la gente. Un periodista dijo: debemos nacionalizar los bancos y todos los activos del clan Trabelsi. Entonces, uno mencion el artculo La primavera tunecina", y otro espontneamente aadi: "s conocemos ese artculo marxista (refirindose al ttulo del primer artculo en Marxy.com sobre la insurreccin tunecina) pero no hemos llegado todava a esa primavera".

Esta es una pequea ancdota, pero revela el eco que las ideas del marxismo estn alcanzando en la izquierda de Tnez. Lo que hemos presenciado en Tnez es nada menos que los inicios de la revolucin rabe, un evento colosal que va a cambiar el curso de la historia mundial. De un pas a otro, las llamas de la revuelta se extendern desde el Atlntico al ufrates. El movimiento revolucionario se desarrollar y madurar, para levantarse al nivel de las tareas exigidas por la historia. Luchando codo a codo con las masas, las fuerzas del marxismo crecern con ellas. La revolucin rabe triunfar como una revolucin socialista o no triunfar en absoluto.

Fuente: http://www.marxist.com/insurreccion-tunez-futuro-revolucion-arabe.htm


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