Portada :: frica :: Revueltas en el norte de frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2011

Una imagen sobre la camaradera
Los guardianes del pueblo

Jos Daniel Fierro
Rebelin


Aunque ahora los policas se sumen a las manifestaciones, aunque se proclamen hijos del pueblo o se digan proletarios, son mayora los que en Tnez no se fan de este cambio de actitud. A los muchos aos de abusos y extorsiones, se han venido a sumar los das de asaltos, saqueos y disparos que, desde la huda de Ben Ali, han protagonizado policas de paisano y las milicias presidenciales del dictador.

Pensaron que no estaba todo perdido. Que volveran a atemorizar a los sencillos, a los trabajadores y a los jvenes desempleados. Como haban hecho siempre. Pero se equivocaron, pues en esta ocasin la organizacin popular puso en marcha a los guardianes de la ciudad. En todos los barrios de cada ciudad, en todos los pueblos, los vecinos se agruparon con la voluntad de estar ayudando a sostener la Revolucin que les har libres. Para ellos esa frase de Marco Aurelio que deca: quien huye de las obligaciones sociales es un desertor. Aqu no los hay.

En El Menzah, estos guardianes se presentan con camisetas blancas, remedo de los superhroes que llevan la ropa interior por fuera. Lo hacen para diferenciarse de las bandas armadas, siempre de negro. Cuerpos alegres, cansados o jvenes, pero siempre valientes, que se pertrechan con hachas, cuchillos y palos, muchos palos. Los hay recios y firmes, como el astil de una azada; los hay delgados y flexibles, ms propios para varear la aceituna. Todos valen. Se acerca la hora del toque de queda y la determinacin y la camaradera ultiman los detalles para la larga noche. No son superhombres pero como ellos consiguen mantener a los malos a raya.

Desde hace ms de una semana, cada noche, los habitantes de todo Tnez controlan los accesos a su barrios y detienen a cuantos van armados. No estamos aqu slo para defender nuestro barrio, protegemos Tnez. La libertad que hemos conseguido, tenemos que protegerla, aseguran los guardianes del barrio de El Bardo. Pasan la noche alrededor del fuego, mientras sus convecinos les avituallan con caf, t y dulces. No dejamos pasar a nadie salvo la gente del barrio. Ni a los policas, dice uno de ellos, detrs de la barricada.

La desconfianza hacia la Polica, que reprimi violentamente las protestas, es generalizada, no as respecto al Ejrcito, en el que la poblacin confa hasta el momento. La Polica siempre ha tenido mano dura bajo el rgimen de Ben Ali, no confiamos en ella. El rgimen ha cado, pero con nuestro esfuerzo queremos asegurarnos de que no habr vuelta atrs. Ahora es el pueblo el que decide, sostiene Moncef, funcionario de 50 aos.

En Kasserine y en otras ciudades del interior del pas (donde se inici el movimiento de protesta), las guardias ciudadanas han conseguido hacerse cargo de la seguridad de sus vecinos y hasta el ejrcito se ha replegado a sus cuarteles a la vista del buen resultado.

De qu estn hechos los sueos? De la sucesin febril de imgenes y deseos.

En estos das, las calles de Tnez estn plagadas de imgenes. Los deseos los llevan los tunecinos en su corazones.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter