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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2011

El ministro espaol Rubalcaba y la hoja de coca

Carlos Tena
Rebelin


La ancestral costumbre de masticar hoja de coca, hecho que se da en incontables parajes de pases situados a alturas superiores a los dos mil metros sobre el nivel del mar, parece que molesta a los gobiernos que han desarrollado la tecnologa suficiente como para, merced a los descubrimientos de qumicos laureados en universidades del primer mundo, convertir esa planta en una sustancia ms cotizada en el mercado que el oro o el petrleo.

Hace unos das, durante una rueda de prensa, y visto que la mayor parte de la comunidad internacional est anormalmente preocupada por una costumbre tan antigua como el hombre (cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos en Bolivia, Colombia y Per), el ministro espaol de Interior Alfredo Prez Rubalcaba fue preguntado acerca del tema en cuestin (masticar la hoja de coca), lo que dej momentneamente descolocado al funcionario, que suele estar preparado tan solo para seguir descalificando a la izquierda abertzale en el compromiso de luchar por sus objetivos rechazando la violencia, hasta que tras diez segundos de silencio (que a los presentes se les hicieron horas), sali por peteneras cntabras, y tragando un vaso de agua de Solares a toda velocidad, respondi mientras parpadeaba con el mismo estilo de Marujita Daz: No tengo una opinin formada al respecto.

Qu podramos deducir de tamaa respuesta, repleta de subliminales incgnitas? Acaso Don Alfredo no ha masticado jams esa hoja, cuyo lquido convenientemente servido en infusin sirvi a la Reina de Espaa como utilsimo remedio al mal de altura, cuando la augusta dama caminaba por las montaas bolivianas? Es que por ventura Rubalcaba no tuvo siquiera la perspicacia de llamar de inmediato a la esposa del Borbn, para demandarla acerca de las ventajas o perjuicios de tal bebedizo? Cmo es posible que un ministro de la inteligencia del santanderino, quede en entredicho ante una inocente pregunta como esa? Tal vez prefiri dar la callada por respuesta, hasta que regresara a su despacho oficial, solicitar de inmediato una conferencia urgente con la Casa Blanca y preguntar a Obama: Please, Barak, can you tell me what do you think about the coca leaf?*, como hubiera dicho su jefe Zapatero en ese ingls tan fluido que maneja en la intimidad? Cuestiones, de momento, sin dilucidar.

Los colegas que asistan a la rueda de prensa quedaron petrificados; pero quien formul tamaa cuestin, estoy seguro de que jams va a ser invitado de nuevo a un acto similar, en el que Rubalcaba fuese el ministro interrogado. Hubo periodistas que, hablando con el funcionario tras el pequeo incidente, escucharon de sus labios una contrita queja, en la que el de Interior se lamentaba de la inconveniencia de la cuestin sobre ese producto de la naturaleza, as como lo impropio de la pregunta.

Tal vez el planeta est equivocado. Puede que esa planta que proporciona todo tipo de bienes a sus consumidores, no provoque las misma ventajas en Cdiz o Sidney, pero manipulada por qumicos al servicio del capitalismo (pienso por ejemplo en Javier Solana), se convierte en una catarata de dinero blanqusimo, que luego se hace negro y ms tarde vuelve a blanquearse, incluso en el Vaticano. Y de eso s saben Rubalcaba, la Guardia Civil, la Polica, la CIA, la DAS, la DEA, el FBI y un vecino de Malasaa, que trafica con ella en pequeas dosis, para que algunos creadores sigan creyendo que las musas se encierran en una papelina.

De ese tema, los bolivianos que mastican la hoja no saben nada. Y Evo Morales se cabrea, con razn, ante la vesania e hipocresa de quienes quieren meterse en el huerto latinoamericano para impedir que las gentes del rea puedan respirar a gusto, controlar el mal de altura, oxigenar su sangre y seguir viviendo en paz.

El mundo que llaman civilizado, ese que defiende Rubalcaba, podra caer un da sobre los esprragos de Navarra si un cientfico descubriese que, manipulados con sustancias de todo tipo, pudieran causar los mismos efectos del LSD.

El IV Reich (USA y la Comunidad Europea) ha controlado hasta hoy (y an lo hace) una hoja como de del tabaco (que es inocente, como la de coca), permitiendo que sus flamantes industrias dedicadas a la fabricacin de cigarrillos, alterasen qumicamente su composicin, mezclndola con amonaco, papel, alquitrn, otros elementos ajenos a la planta, para que la drogodependencia hiciera sus frutos y las arcas del estado repartieran dividendos entre los ministros de gobiernos yanquis y europeos. El capitalismo es maestro en ese tipo de estrategias. Ningn ciudadano de Bolivia se escandaliz sobre la costumbre de los vaqueros yanquis por masticar tabaco. Y menos an, plantear en los foros internacionales la legalidad de ese hbito.

Lo malo es que el ministro Rubalcaba ignora siquiera por qu no tiene una opinin formada, sobre las ventajas que aporta a los habitantes de aquellos parajes montaosos el meterse en la boca unas hojas de coca y mascarlas con suavidad y mimo. Rubalcaba ignora que es un ejemplo vivo del ciudadano que padece ausencia de criterio. Es ministro de un gobierno que se pliega a los deseos de otro, cuya sede radica en Washington, donde el presidente no se droga (excepto cuando ve la televisin), pero amenaza con desfoliar el territorio boliviano porque, segn sus asesores, aquella planta no debe seguir creciendo, a menos que se logre el sueo oculto de los empresarios norteamericanos: llevarla al territorio EEUU para que crezca al nivel del mar, y una vez tratada en laboratorio se convierta en un nuevo transgnico como el arroz, el maz o la sanda. Qu negocio, oiga.

Entonces, media humanidad ya habra dejado de fumar esa hoja de tabaco adulterada, cumplindose aquello que me comentaba un joven directivo de la Reynolds, hace ya treinta aos, durante un concierto de Bruce Springsteen: Si la hoja de coca hubiera cubierto las praderas de EEUU, hoy el mundo estara esnifando cocana, sin problema alguno. No obstante, la Coca-Cola es la reina de los refrescos, a pesar de que los gobiernos del mundo saben que en la composicin del brebaje ms exitoso de la historia, se sigue introduciendo el extracto de hoja de coca, aunque se niegue en los medios oficiales.

Y me pregunto finalmente: Cmo Alfredo Prez Rubalcaba va a tener una opinin formada, acerca de si es bueno o perjudicial masticar esa planta, cuando es incapaz de hacer lo propio (y menos digerir) una hoja de ruta tan atractiva como la que la izquierda abertzale le ha puesto en el camino? Oxgeno, por favor, necesitamos oxgeno.

Nota.- Puede decirme qu piensa sobre la hoja de coca?


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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