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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-01-2011

Tindaya, la montaa de los Chillida

Jess Girldez Maca
Rebelin


Ana Oramas, parlamentaria de Coalicin Canaria, al poco del fallecimiento del que fuera presidente del gobierno autnomo canario Adn Martn, manifest en una entrevista que, horas antes de morir, el ex presidente le haba dicho: "Ana, te encomiendo que hagas todo lo posible para que se construya el Puerto de Granadilla." Adn Martn, recordemos, llevaba aos luchando contra el cncer y en sus postreros momentos entre los vivos, segn la diputada, su ltimo deseo fue dirigido a la obra -innecesaria y destructiva- que mayor contestacin ciudadana ha generado en Canarias en la ltima dcada. Un inslito anhelo para un moribundo.

No sabemos si Luis Chillida, hijo del fallecido escultor Eduardo Chillida, lleg a escuchar las sentidas declaraciones de Ana Oramas. Pero, segn ha manifestado a los medios, su padre -antes de morir- les dej encomendado continuar con este proyecto artstico (el vaciado de la Montaa de Tindaya) cuando l se percat de que no podra verlo concluido. Eduardo Chillida -recordemos tambin- llevaba aos enfermo de alzheimer, sumido en el olvido interior. A pesar de ello, sus ltimas encomiendas, si hemos de creer a su hijo Luis, se centraron en la destruccin del espacio natural y cultural ms protegido de Canarias. Una extraordinaria peticin surgida de la agona.

Hace escasos das el actual Presidente de Canarias acudi a Donosti, acompaado del Consejero Contra el Medio Ambiente y del Presidente del Cabildo de Fuerteventura, donde se reunieron con los herederos del escultor. Acuciados por las deudas y por la mala gestin, los Chillida han tenido que cerrar recientemente el museo Chillida Leku, as que el ejrcito de salvacin del gobierno canario ha aprovechado la coyuntura para reactivar un proyecto insensato cuyo nico objetivo es continuar la dilapidacin de las arcas pblicas para mayor beneficio de los intereses privados, entre ellos, los de los Chillida.

No insistiremos en los valores naturales y culturales que alberga la Montaa de Tindaya. Baste recordar que es el espacio, paradjicamente, ms protegido de Canarias y probablemente de todo el Estado: siete son sus figuras de proteccin. Tampoco insistiremos en que tras este proyecto se oculta el mayor caso de corrupcin de la poca democrtica del Archipilago y que, aunque los clculos son complejos, se estiman en ms de 30 millones de euros los gastados en un proyecto en el que no se ha movido una piedra. El agujero de Chillida es un disparate artstico y un atentado contra la cultura y la naturaleza y, adems, es imposible. Y ellos lo saben. Cualquier especialista en geologa o cualquier persona con un mnimo de sentido comn sabe que es imposible realizar un cubo de cincuenta metros de lado en el interior de una montaa cuyo techo (obviamente plano) deber sostener cientos de toneladas de peso de piedra deleznable y fracturada. El estudio geotcnico que encarg el Gobierno de Canarias para confirmar -no para investigar- su viabilidad estuvo amaado. Se otorg sin concurso pblico a Estudios Guadiana al frente del cual est Lorenzo Fernndez Ordez, amigo ntimo de los Chillida e hijo del ingeniero que trabajaba con el escultor. Aun as las propias conclusiones del estudio geotcnico sentencian que se levantan numerosas incertidumbres que no podrn ser resueltas hasta que se empiece a taladrar la Montaa. Por cierto que Estudios Guadiana cobr un milln y medio de euros por realizar un informe con estas surrealistas e inconsistentes conclusiones. Desconocemos, sin embargo, el dinero que cobr el catedrtico de ecologa y presidente honorfico de ADENA, Francisco Daz Pineda, para firmar la declaracin de impacto ambiental que sostiene que agujerear la Montaa es medioambientalmente favorable pero, gracias a esa hereja cientfica al servicio del poder, se le design como coordinador de los equipos que llevan dos aos trabajando para el futuro Parque Natural de Fuerteventura y en el que, misteriosamente, Tindaya queda fuera de sus lmites.

Pero volvamos a los Chillida. Esta familia anda lanzando a los cuatro vientos que su decisin de permitir -como herederos de la obra de su padre- el vaciado de la Montaa no est movida por intereses econmicos. Hace ahora dos aos acudimos a Euskalherra a presentar en varias ciudades nuestro libro Tindaya: el poder contra el mito. Ingenuos, explicbamos en las presentaciones que una de las razones de nuestra presencia en el Pas Vasco y Navarra era la de despertar la sensibilidad de la familia del escultor y lograr que se desmarcara, definitivamente, del proyecto. En los debates que se suscitaron en aquella gira se repitieron intervenciones del pblico siempre en el mismo sentido: si haba dinero y negocio all estaran los Chillida. Ahora, que su museo ha cerrado, Tindaya se les vuelve a aparecer como tabla salvavidas. Si no, cmo explicar que continen apoyando un proyecto irrealizable, con una gran oposicin ciudadana y de la comunidad cientfica, con el artista muerto y con la corrupcin salpicando todo lo que toca? Es probable que la fe no mueva montaas pero el dinero s permite agujerearlas.

Jess Girldez Maca, es escritor y autor del libro Tindaya: el poder contra el mito

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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