Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-01-2011

Guardias, caballos y torturas no detienen la huelga en Puerto Rico

Jess Dvila
NCM Noticias


En un intento por aislar el hasta ahora imparable alzamiento estudiantil, la Polica nacional admite usar profesionalmente tcnicas de tortura al arrestar a los huelguistas en tanto que voces leales al Gobierno promueven la idea de que el Estado es invencible y que derechos como la presuncin de inocencia no son otra cosa que influencias paternalistas de izquierda.

De esta forma, el conflicto en la Universidad de Puerto Rico, que comenz por la oposicin al aumento en los costos de matrcula, se ha convertido en una batalla para determinar el futuro de la democracia en esta nacin del Caribe nororiental, equidistante de Guantnamo y de Caracas.

Los ms de cien arrestos de la semana pasada no parecen haber amilanado a los estudiantes, que el pasado fin de semana llevaron a cabo nuevos adiestramientos de candidatos a desobedientes civiles pacficos a la vez que aumentan sus contactos con diversos sectores polticos, sociales y religiosos para ampliar su base de apoyo. Adems, logran golpes espectaculares para romper el cerco informativo, como las protestas en Nueva York y la irrupcin en una presentacin del Gobernador, Luis Fortuo, en la escuela de derecho de Universidad de Valladolid, Espaa.

En ocasiones, el desigual combate tiene escenas grotescas, como cuando avanzan contra los estudiantes las columnas antidisturbios conocidas como Fuerza de Choque con los caballos de la unidad montada, cuyos jinetes con armaduras no siempre pueden controlar, o los despliegues de fuerza bruta al momento de arrestar desobedientes civiles que se sientan frente a las entradas del Recinto de Ro Piedras de la UPR. Estos ltimos casos llevaron a los periodistas a cuestionar su motivo al comandante de la operacin, el coronel Leovigildo Vzquez, quien explic que los miembros de esas unidades actan profesionalmente porque han recibido unos adiestramientos en los que aprenden puntos de presin para debilitar el cuerpo mediante el dolor que sienten los jvenes al ser arrestados.

Adems, luego de los arrestos, los detenidos son trasladados a cuarteles ubicados en zonas que tienen cerca puntos de contrabando de drogas, en los que los jefes de las pandillas dejan saber su incomodidad con que la operacin altere el ambiente para sus negocios ilegales.

La explicacin sobre el profesionalismo policial dada por el Coronel Vzquez y el envo de los detenidos a cuarteles en ambientes potencialmente hostiles cuadran con la descripcin en el artculo 303 del Cdigo Penal, que tipifica el delito de tortura como causar intencionalmente dolor o sufrimientos graves, sean fsicos o mentales, a una persona que el acusado tenga bajo su custodia y control.

Pero tales escenas grotescas palidecen ante discursos como el del ex presidente de la propia UPR y voz importante para sectores conservadores de la oposicin autonomista, Jos Saldaa, quien obvi los orgenes de la presuncin de inocencia en las constituciones de Occidente, que data de las reformas en el derecho cannico de los siglos XII y XIII. Daz Saldaa prefiri denunciar a una tendencia ideolgica independentista liberal de izquierda permitida en la UPR por el entonces lder mximo autonomista Luis Muoz Marn, que ha dejado como herencia el paternalismo que influencia la judicatura que demuestra mayoritariamente gran predisposicin a otorgarle el beneficio de la duda a los acusados.

Tales discursos no parecen alterar el nimo de sectores profesorales que prefieren las restricciones a las libertades civiles al peligro de que avancen los grupos de izquierda y la preferencia estudiantil por la democracia participativa que usan sistemticamente para tomar sus decisiones. Esa actitud contrasta con la de los profesores que se oponen a la decisin del Gobierno de prohibir que se acepten estudiantes nuevos para la carrera de estudios hispnicos.

De igual forma, est por verse cul ser el papel que finalmente juegue el movimiento sindical, muchos de cuyos jefes apoyaron en el pasado nuevos impuestos y no lograron cuajar una resistencia duradera a los despidos masivos de trabajadores decretada por Fortuo, as como lo que harn algunos sectores de la izquierda que gestionan espacios con los autonomistas y hasta con el oficialismo anexionista.

Se trata de un panorama contradictorio y en el propio anexionismo se ha provocado una grieta tal que ha recibido un apoyo inusitado la candidatura para retar a Fortuo de un mdico que propone resolver el conflicto universitario negociando con los estudiantes y estableciendo la educacin gratuita en la universidad del Estado. De igual forma, legisladores oficialistas continan sus contactos con los cabilderos estudiantiles en bsqueda de alguna frmula que ponga fin de una vez por todas al conflicto y restablezca las aportaciones del Gobierno a la UPR, cuya merma provoc la deficiencia fiscal artificial y ha permitido que avance la agenda de los que prefieren una universidad ms pequea, ms endeudada y ms cara.

En el autonomismo pasa algo parecido y el poderoso alcalde de la ciudad de Caguas, William Miranda Torres, advirti que ha llegado el momento en que el Gobierno de un giro honorable a su poltica de eliminar el nivel universitario del derecho a la educacin para convertirlo en un privilegio, cosa que sostiene est muy errada. El alcalde del Valle del Turabo estuvo acompaado por lderes religiosos que proclamaron que los estudiantes son un regalo de Dios, que estn abriendo para Puerto Rico el camino de la espera y la esperanza y que Cristo corra junto a los estudiantes cuando eran perseguidos a macanazos por la Fuerza de Choque.

Ante el cuadro tan complejo, uno de los principales siclogos clnicos del pas, Jorge Nogales, envi una carta apasionada a la Primera Dama, Luc Vela, para que convenza a su marido de que las batallas ideolgicas que nos dividen no deben librarse sobre los cuerpos de nuestros jvenes universitarios. Nogales pidi que el Gobierno presente una medida sencilla, pragmtica, como cuando en los aos setenta se logr desactivar la violencia con sencillamente sacar del campus principal al Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva del Ejrcito.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter