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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-01-2011

Ha muerto uno de los nuestros: Jacques Texier

Joaqun Mirs
Rebelin


Queridos amigos este es un golpe, cmo decirlo, no s, inesperado. Me embarga una gran tristeza, honda y en oleada. Adems no me desped de l. De Jacques Texier, hombre bondadoso, hombre generoso, hombre sabio, hombre de vastsima cultura envuelta en discrecin, hombre que saba amar la vida, hombre y comunista, hombre que vivi la filosofa de la praxis como forma de vida, hombre hombro con hombro de cualquier comunista que lo interpelara, de cualquier annimo militante de cualquier oscuro rincn...Es cierto lo que explica Joan, l, Jacques, el comunista sereno, sabio, carioso, respetuoso, me ense de democracia. No s qu decir, prefiero expresarme con Neruda

ENTRE plumas que asustan, entre noches, entre magnolias, entre telegramas, entre el viento del Sur y el Oeste marino, vienes volando.

Bajo las tumbas, bajo las cenizas, bajo los caracoles congelados, bajo las ltimas aguas terrestres, vienes volando.

Ms abajo, entre nias sumergidas, y plantas ciegas, y pescados rotos, ms abajo, entre nubes otra vez, vienes volando.

Ms all de la sangre y de los huesos, ms all del pan, ms all del vino, ms all del fuego, vienes volando.

Ms all del vinagre y de la muerte, entre putrefacciones y violetas, con tu celeste voz y tus zapatos hmedos, vienes volando.

Sobre diputaciones y farmacias, y ruedas, y abogados, y navos, y dientes rojos recin arrancados, vienes volando.

Sobre ciudades de tejado hundido en que grandes mujeres se destrenzan con anchas manos y peines perdidos, vienes volando.

Junto a bodegas donde el vino crece con tibias manos turbias, en silencio, con lentas manos de madera roja, vienes volando.

Entre aviadores desaparecidos, al lado de canales y de sombras, al lado de azucenas enterradas, vienes volando.

Entre botellas de color amargo, entre anillos de ans y desventura, levantando las manos y llorando, vienes volando.

Sobre dentistas y congregaciones, sobre cines, y tneles y orejas, con traje nuevo y ojos extinguidos, vienes volando.

Sobre tu cementerio sin paredes donde los marineros se extravan, mientras la lluvia de tu muerte cae, vienes volando.

Mientras la lluvia de tus dedos cae, mientras la lluvia de tus huesos cae, mientras tu mdula y tu risa caen, vienes volando.

Sobre las piedras en que te derrites, corriendo, invierno abajo, tiempo abajo, mientras tu corazn desciende en gotas, vienes volando.

No ests all, rodeado de cemento, y negros corazones de notarios, y enfurecidos huesos de jinetes: vienes volando.

Oh amapola marina, oh deudo mo, oh guitarrero vestido de abejas, no es verdad tanta sombra en tus cabellos: vienes volando.

No es verdad tanta sombra persiguindote, no es verdad tantas golondrinas muertas, tanta regin oscura con lamentos: vienes volando.

El viento negro de Valparaso abre sus alas de carbn y espuma para barrer el cielo donde pasas: vienes volando.

Hay vapores, y un fro de mar muerto, y silbatos, y mesas, y un olor de maana lloviendo y peces sucios: vienes volando.

Hay ron, t y yo, y mi alma donde lloro, y nadie, y nada, sino una escalera de peldaos quebrados, y un paraguas: vienes volando.

All est el mar. Bajo de noche y te oigo venir volando bajo el mar sin nadie, bajo el mar que me habita, oscurecido: vienes volando.

Oigo tus alas y tu lento vuelo, y el agua de los muertos me golpea como palomas ciegas y mojadas: vienes volando.

Vienes volando, solo solitario, solo entre muertos, para siempre solo, vienes volando sin sombra y sin nombre, sin azcar, sin boca, sin rosales, vienes volando.



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