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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2011

Los tunecinos persiguen a los fantasmas de la dictadura

Mathieu Magnaudeix
Mediapart


Tnez tiene dos rostros. El de su gobierno de transicin dirigido por el antiguo primer ministro de Ben Ali: deba ser remodelado el jueves (27/01/2011 ndt). Y el de los miles de personas que acampan ante los ministerios para obtener su dimisin. Dos rostros: el de los partidarios del RCD (Reagrupamiento constitucional democrtico), que han intentado manifestarse en pleno centro de Tnez. Y el de decenas de miles de personas que han invadido el mircoles la ciudad industrial de Sfax para gritar, una vez ms: "Lrgate!" El de los medios dominantes, que llaman a respetar la "transicin" y a abandonar las huelgas para preservar la economa. Y el de su opositores de siempre que intentan proponer un "comit de salvaguarda de la revolucin", para tomar el relevo de un ejecutivo desacreditado.

Dos rostros o dos campos que se alejan cada da ms, como ilustra la plaza de la Casba en Tnez. Ese smbolo del poder poltico en lo alto de la ciudad est ocupado desde el domingo por varios miles de marchistas agotados, venidos del sur de Tnez, de Sidi Bouzid, de Kasserine o de Gabs. Cada da se oyen los mismos eslganes antigubernamentales y los mismos cnticos, entre ellos el himno nacional, frente a las decenas de banderolas colgadas de los edificios pblicos, bajo el ojo, por el momento protector, de los militares.

Pero la inquietud sube, frente a un gobierno que se obstina y un partido-estado, el RCD, que reivindica dos millones de miembros de una poblacin total de 11 millones de habitantes, y que se aferra al poder. El mircoles, sus milicias se habran infiltrado en varias ocasiones en la plaza, llegando hasta lanzar piedras para provocar incidentes. Algunos manifestantes afirman incluso que les habran intentado sobornar para convencerles de volver a su casa.

"Hay milicias que quieren disolver la concentracin, estn creando un ambiente de caos", expone airada Laila Haddad, joven abogada venida a apoyar a esta "Caravana de la libertad".

En Ettadahmen, los soplones han huido.


"Se ve a gente venir aqu a provocar, decir que hay que seguir la transicin, que los jvenes venidos del sur son ladrones. Si esto no huele a complot del RCD y del gobierno actual, qu es?", dice la universitaria Sarra Touzi. En otras partes del pas, varios locales de la central sindical UGTT han sido atacados por estas "milicias", como en Sousa, Monastir o Sidi Bouzid. "El RCD, es una tela de araa. Sigue ah, intacto", zanja Djamila.

En Ettadahmen, barrio popular al oeste de Tnez en el que varios jvenes fueron asesinados por la polica antes de la caida de Ben Ali, todos los smbolos del rgimen han sido metdicamente quemados: la comisara de la Cit 105, la sede local del RCD, dominada por una absurda pancarta destrozada en la que dominaba hace todava dos semanas el retrato del dictador. O tambin la imponente alcalda de Mnihla, ante la cual un grupo de adolescentes pasa gritando"Game over Ben Ali!".

"Casi todos los presidentes de alcalda o de distrito eran miembros del RCD", cuenta Aymen Nasri, un habitante del barrio. Encuentro a este joven profesor de informtica de un instituto pblico a la salida de clase. Este mircoles, el director de su centro ha dimitido. "Los alumnos le acosaban desde hace dos das, han descubierto su nombre en una de esas listas de chivatos que circulan en Facebook", dice Aymen. Fichas recuperadas en las devastadas oficinas de polica. "Los directores y los vigilantes deban denunciar a quienes hablaban un poco demasiado fuerte de poltica".

Aymen se detiene ante la casa del jefe de la polica, un hombre detestado en el barrio porque "abusaba de su poder" y se haba hecho un especialista en acosar a los fieles que rezaban al alba en la mezquita. La casa ha sido quemada. "Ha huido, sin duda al campo, nadie sabe donde est", dice Aymen. En el repleto caf de enfrente, el joven encuentra a sus amigos. Pueden por fin discutir libremente: desde hace diez das, los soplones que frecuentaban el caf todo el da han desaparecido.

Los jueces competentes exiliados al sur.


En otras partes, son los asalariados quienes han atacado a sus patronos. Como en Siliana, a un centenar de kilmetros de Tnez, donde el sbado pasado, el personal del hospital ha exigido la dimisin del director regional de salud. "Se han reunido ante la sede del gobernador, antes de atacar a sus amigos. El director de la salud ha sido prevenido justo a tiempo y ha huido", cuenta Hassan Manai, del sindicato de mdicos que asegura la provisionalidad desde entonces. "Mucha gente le odiaba, sobre todo por las contrataciones a dedo. En el antiguo rgimen, las personas eran elegidas por cualquier criterio, salvo el de la competencia. Para nosotros, era la direccin de la mediocridad", dice.

De este favoritismo sistemtico y de la corrupcin a todos los niveles, todos los tunecinos, o casi, pueden hablar. En las escuelas, en las que "alrededor del 90%" de los jefes de centro y de los institutos eran del RCD, segn Fatma, consejera de orientacin en Tnez.

En los tribunales, en los que los jueces "competentes que se atrevan a decir no" eran enviados al gran sur, segn la abogada Radhia Nasraoui, o en las empresas pblicas, como los transportes de Tnez, la Transtu.

"Nuestro patrn es el ms mediocre de los PDG (director general ndt) de la historia de la sociedad, es precisamente el aliado de la familia Trabelsi", afirma T., cuadro de la empresa. Cita el ejemplo de los autobuses comprados a una empresa europea, gestionada en Tnez por los allegados a la mujer del exdictador, y concebidos a costa de la seguridad de los viajeros. "La cuestin era precisamente dar mercados a la familia cobrando una comisin. Eran totalmente insensibles a las cuestiones tcnicas. De todas formas, un cuadro diplomado que se afiliara al partido, incluso sin ser muy activo, acababa siempre de responsable en alguna administracin", cuenta T.

El patrn de Tunisair hace su mea culpa.

En Tunisair, la compaa nacional, sectores enteros de la actividad fueron privatizados estos ltimos aos en beneficio de inversores cercanos al rgimen, cuenta Kamel Ait Khalifa, comandante de aviacin. "Antes de la huida de Ben Ali, las azafatas y pilotos se manifestaron en el patio de Fort Boyard, la sede de la compaa". Tras la partida del dictador, una nueva manifestacin tuvo lugar, en un ambiente tenso. El PDG Nabil Chettaoui, nombrado por el antiguo rgimen, fue abucheado por personal de a bordo, frente a personal administrativo favorable al patrn.

Pero acab por hacer su mea culpa ante todos los asalariados. "Nos dijo: Creo que estis enfadados, y lo comprendo. Se que ha habido muchos excesos, pero esa poca es algo pasado. Las investigaciones necesarias van a ser realizadas por el nuevo poder". Sin embargo, las tensiones siguen siendo fuertes. En los pasillos, algunos increpan a los jefes de servicio, les sugieren dimitir. Hay empleados que incluso intentan montar un sindicato competidor de la seccin UGTT, sospechosa de haber sido demasiado conciliadora con el antiguo rgimen.

Esta protesta llega incluso a los ministerios. En la direccin general de impuestos, el secretario de estado para la fiscalidad Moncef Bouden, odiado por una parte del pas, no ha aparecido en su oficina desde hace una semana. El 20 de enero, tuvo que ser sacado del ministerio por la polica, cuando unos manifestantes protestaban ante el edificio, a los gritos de "Bouden lrgate!", cuenta rindose M., joven funcionario en el ministerio. "Bouden estaba ya en el gobierno bajo Ben Ali, ha sido pues obligado a conceder ventajas fiscales indebidas a los Trabelsi".

Una prctica que, en su opinin, ha contaminado a los escalones inferiores: "Los directores, los jefes de servicio, todos han concedido exenciones indebidas. Se puede decir lo que se quiera, pero los 11 millones de tunecinos son culpables. Qu hacer? No se puede echarlos todos al mar y abandonar el pas". Luego, M. levanta la cabeza, apunta el dedo ndice sobre su sien y dice: "Tnez es sobre todo de aqu, de la cabeza, de lo que debe cambiar".

Fuente: http://www.mediapart.fr/journal/international/270111/les-tunisiens-pourchassent-les-fantomes-de-la-dictature

Traduccin: Faustino Eguberri para VIENTO SUR.


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