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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2011

La "droghipocresa"

Susana Merino
Rebelin


El combate al narcotrfico, las guerras entre narcotraficantes y las invasiones de pases productores de plantas con contenidos alucingenos con el pretexto de erradicarlas causan infinitamente muchas ms muertes que las drogas mismas. Un drogadicto tendr siempre la posibilidad de recuperarse, los muertos en combate no la tendrn jams.

La noticia de que se ha creado en Suiza una Comisin Global de Polticas sobre Drogas, integrada por varias personalidades europeas y latinoamericanas, uno de cuyos objetivos y tal vez el ms importante es la despenalizacin de los usuarios parece ser un buen sntoma, algo as como la bsqueda de un antdoto que concluya con los ms de cuarenta aos de infructuosas luchas que solo han favorecido el desarrollo del comercio ilegal y que adems, segn los miembros de dicha Comisin, los daos causados por la prohibicin de las drogas en trminos de corrupcin, de violencia y de violacin de los derechos humanos en muchos pases supera con creces al provocado por las drogas

Siempre me he preguntado cmo es posible que los EE.UU. con toda su maquinaria policial y militar, sus cuerpos de seguridad, su polica cientfica, su polica econmica, sus sistemas de vigilancia, siga trasladando sus ofensivas a los pases productores de insumos y no sea capaz de controlar la entrada de estupefacientes dentro de sus propias fronteras? y cmo es que no resulta sospechoso que siendo uno de los ms grandes consumidores del mundo sino el mayor, no logra detener las toneladas de drogas que seguramente ingresan diariamente al pas y no precisamente en el bolsillo del caballero o en la cartera de la dama de los multitudinarios viajeros que transitan por sus aeropuertos?.

Aunque estos s son controlados, me consta, en la ms absurda e hipcrita demostracin de control que pueda imaginarse. La explicacin es muy simple y casi todo el mundo lo sabe pero falta coraje para ponerle el cascabel al gato Datos recientes dan fe de que solo en Mxico el negocio de las drogas ilegales mueve 60 mil millones de dlares al ao al que debe sumarse el de las armas contrabandeadas desde los EE.UU. para el sostenimiento de las guerras entre los patrones de la droga.

Por otra parte los saldos de muerte contabilizados tan solo en la frontera norte de ese pas, en el estado de Chihuahua, son escalofriantes. Solo en Ciudad Jurez se computaban 174 muertes en los 24 primeros das de este ao, todas en el mbito de las luchas entre los crteles de la droga.

En realidad todos los planes de lucha contra el narcotrfico ocultan no solo un inconmensurable negocio sino algo similar o ms grave an, un disfraz para la apropiacin de los recursos naturales y el control de reas estratgicas como la cuenca amaznica que trata de encubrir el Plan Colombia, inicialmente planteado con el objetivo de erradicar los cultivos ilcitos pero cuyo carcter es inocultablemente militar como lo prueban las siete bases militares recientemente establecidas en el pas.

Antonio Caballero un periodista y escritor colombiano exiliado en Espaa por sus denuncias sobre la presencia del narcotrfico en la vida social, militar, poltica, artstica y religiosa de los colombianos, ha destacado siempre lo ineficiente de la lucha en contra de las drogas, la doble moral de los pases consumidores frente a los productores, la conveniencia de los primeros en mantener una guerra en contra de los narcotraficantes y la de la clase dirigente de los pases productores al escudarse en este conflicto para mantener las desigualdades.

Pero no solo en Colombia y en los pases centroamericanos adonde se ha acrecentado la intervencin yanqui con el mismo pretexto, sino tambin en el resto del Cono Sur, y especialmente en Per y Bolivia, la intromisin de los EE.UU. en las polticas internas de los pases, la firma de tratados de cooperacin y de asistencia gira sobre el sensible tema del narcotrfico enarbolado siempre como un fantasmagrico enemigo de los pueblos que en realidad terminan siendo las vctimas propiciatorias de los mismos que se arrogan el derecho de combatirlo.

Los tentaculares alcances del imperio usamericano tampoco han perdonado a los productores asiticos entre los que Afganistn sigue siendo a pesar de los nueve o diez aos de guerra el principal proveedor de opio y herona del mundo. Provisin que no puede menos que contar, dada la extensin de los cultivos con el beneplcito y la interesada aquiescencia del invasor ya que curiosamente durante el rgimen Talibn la produccin de ambas drogas se haba reducido considerablemente. Una informacin de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), consigna que este ao el rea sembrada de adormidera o amapola ha aumentado en un 59%, habiendo totalizado 165 mil hectreas contra 100 000 del ao anterior.

Es interesante sealar asimismo que para la produccin de herona y de morfina, otro opiceo,se necesitan grandes cantidades de anhdrido de cido actico que no se produce en Afganistn y del que el ao pasado se importaron de China, India y Rusia, sin que se apercibieran las autoridades afganas, 10 mil toneladas de ese imprescindible precursor.

Xavier Cao Tamayo en un artculo titulado La herona como teln de fondo de la guerra de Afganistn refera que La elaboracin y comercio ilegal de drogas, segn la ONU, mueve cada ao alrededor de 600.000 millones de dlares; una cantidad superior a la del comercio del petrleo, negocio boyante donde los haya

Es decir que la plusvala desproporcionada y corruptora que generan las drogas se acrecienta al estar prohibidas, haciendo disparar los precios sin que se haya demostrado que ni la prohibicin ni el incremento de precios contribuya a la reduccin de su consumo.

Como argumento bastante convincente, por otra parte, se menciona el fracaso de la Ley Seca en los EE.UU. que prohiba y castigaba la fabricacin y la venta de bebidas alcohlicas y que tuvo que ser derogada en 1933 por su absoluta ineficacia y por haber generado una abrumadora corrupcin, injusticia, hipocresa, creacin de grandes cantidades de nuevos delincuentes y la fundacin del crimen organizado".

Algo similar est pasando sin duda y lo que es ms grave a nivel mundial con el falso planteo de como suele decirse matar al mensajero porque no otra cosa son los intermediarios, a menudo, los de menor envergadura que arriesgan sus propias vidas en luchas sin cuartel en las que raramente se hallan directamente involucrados los grandes ganadores.

Es evidente que los problemas pueden resolverse solo si previamente se analizan, se precisan en sus orgenes y se apunta a las races porque como en tantos otros como la criminalidad, la trata de personas, la corrupcin es imposible desarraigarlas mientras no haya bases slidas de desarrollo personal y condiciones de vida acordes con la irrenunciable dignidad humana. Todo lo dems ser caldo de cultivo propicio para el crecimiento de la codicia, la ambicin desmedida, el sometimiento de los ms dbiles, la manipulacin de las voluntades, la destruccin en suma de los cimientos mismos de la sociedad. Es hora de que abandonemos la droghipocresa o lo que es lo mismo, que dejemos de drogarnos con hipocresas!


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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