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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-01-2011

Ya est a la venta el kit del suicidio

Carlos Tena
Rebelin


Hace tan slo unos das, durante la celebracin de un foro internacional sobre polticas sociales, Franois Fillon, primer ministro francs, mostr una ms que conservadora postura cuando se discuta la legalizacin de la eutanasia*, que en el pas vecino forma parte todava de un proyecto de ley. Actualmente, el gobierno galo mantiene al respecto lo que en trminos legales se conoce como la defensa del desarrollo de la atencin con paliativos, eufemismo que rubrica el rechazo de un tratamiento agresivo, como se acostumbra a proporcionar a los enfermos terminales en sus ltimas semanas de vida, mantenida a base de potentes drogas que impiden la muerte digna de paciente, o coartan su libertad a la hora de decidir cundo quiere que llegue su ltimo momento.

El Primer Ministro galo se opone as a la legalizacin de la eutanasia, cuyo proyecto de ley fue aprobado por la Comisin de Asuntos Sociales en el Senado para un futuro examen. Lo presumible es que tal propuesta pase sin dificultades a la hora de la votacin, dado que en ambas cmaras existe una gran mayora adversa a lo que la pupila del filonazi Jean Marie Le Pen (Marie-Caroline) llama asesinato legalizado. El propio Fillon, expres su oposicin a la eutanasia en un artculo que se public en fechas recientes en el diario Le Monde.

"La cuestin es si la sociedad es capaz de legislar el derecho de matar (sic). Creo que este lmite no deben ser cruzado", asegur de forma tajante el Premier, quien se apresur a precisar que en este debate, sin embargo, ninguna conviccin es indignante. Ms adelante afirmaba que el problema debe ser abordado, teniendo en cuenta los esfuerzos realizados desde 2008, cuando Nicolas Sarkozy hizo de la eutanasia un objetivo a encarar antes de las prximas elecciones. Fillon conclua: Personalmente, estoy en contra de la legalizacin de la ayuda activa a morir, esa no es mi idea del respeto por la vida humana y los valores que subyacen en nuestra sociedad". Por si fuera poco, el ministro de Salud, Xavier Bertrand, tambin dijo que no es favorable a la eutanasia. Una buena parte de la sociedad francesa no opina lo mismo.

Sin embargo, el caso de la ciudadana Chantal Sbire (enferma terminal de cncer), a la que se neg el derecho al suicidio asistido (o muerte digna), cuyo cadver apareci en circunstancias dramticas (se sospecha que se arroj a un canal cercano a su domicilio), dispararon las protestas de pacientes y familiares afectados por casos similares, obligados a tener que soportar con impotencia el sufrimiento de sus seres queridos, mientras estos reclaman su final inmediato, sin dolor y con plena conciencia. La muerte de Chantal ha reavivado el debate sobre tan delicado tema, mientras una asociacin de la vecina suiza, el Instituto Dignitas, ofrece una solucin sencilla y prctica: el "kit" de la eutanasia, el KIT del Suicidio.

A unos cientos de kilmetros de Pars (en Zurich, Suiza), una persona aquejada de un mal incurable, cuyo tratamiento sera agresivo y tan solo dilatara un final esperado y sin remedio, puede encarar tal momento en plena lucidez y sin sufrimiento alguno.

Cualquier ciudadano (debe aportar documentacin mdica que constate su incurabilidad) puede adquirir ese paquete o kit, que consta de: una ampolla de helio y una bolsa de plstico, cuyo costo es de 300 francos suizos, algo menos de 190 euros. En la prctica, el enfermo se coloca la bolsa en la cabeza y abre recipiente que libera el gas. La muerte es rpida, indolora, sin dejar rastro, de acuerdo con testimonios de familiares que han optado por esa solucin a sus males. En un minuto, la persona pierde la conciencia y su corazn deja de latir.

Un final dulce y voluntario que ha puesto en jaque al mundo civilizado, donde al parecer resulta ms gratificante dejar que millones de personas, en estado terminal, sufran por mucho ms tiempo la angustia de su prximo final, mientras su cuerpo se llena de drogas potentsimas que anulan incluso su capacidad de raciocinio, sometiendo a las familias a un martirio tan intil como sdico.

Jams se ha cerrado esta polmica larga y complicada, en la que la libertad del individuo ante su propia muerte ha de tomar el papel primordial. Un nuevo camino hacia la otra vida es lo que realmente propone la Asociacin Dignitas, que desde hace varios aos, lucha por legalizar la muerte programada, el suicidio asistido, que hasta el momento han elegido ms de 400 personas.

Los aspectos puramente comerciales del asunto no dejan de estremecer incluso a quienes adquieren el kit de la muerte. Sin embargo, decenas de colectivos que luchan a favor de una muerte digna, comprenden y justifican la existencia de Dignitas, considerando que 190 euros es un precio al alcance de millones de personas.

Si me piden una opinin personal, dir que comprendo y defiendo a quienes, aquejados de enfermedades incurables y dolorosas, optan por esa forma de abandonar el mundo de los vivos. Resulta ms cmodo, econmico y limpio que una incineracin. Lo pensar, si la Parca me anunciara su llegada en forma de un mal sin remedio.


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Nota.- Oficialmente, la eutanasia est prohibida, pero no oficialmente, como los Pases Bajos y el Estado de Oregon, en los Estados Unidos. Suiza tolera el suicidio asistido. En ese pas, un mdico puede administrar a un enfermo terminal que desee morir una dosis letal de un medicamento que ingiere voluntariamente el propio enfermo.

El 1 de abril de 2002, Holanda se convierte en el primer pas del mundo en legalizar la eutanasia. La ley exime al mdico de procesos legales si respeta ciertos "criterios con minuciosidad". Blgica hizo lo propio en septiembre de 2002.

En Italia, la eutanasia est prohibida, pero la Constitucin reconoce el derecho a rechazar cuidados mdicos.

En Francia, la Ley Leonetti de 22 de abril de 2005 instaur el derecho a "dejar morir", pero no permite a los mdicos que practiquen la eutanasia.

En Gran Bretaa, la eutanasia est prohibida. Desde 2002, la justicia autoriza la interrupcin de tratamientos mdicos en determinados casos.

En Alemania y Austria se admite la eutanasia pasiva, como el hecho de desconectar una mquina; lo que no es ilegal si el paciente da su consentimiento.

En Espaa, la eutanasia no est autorizada, pero la ley reconoce el derecho de los enfermos a rechazar cuidados mdicos. El gobierno de Zapatero anunci en que desestima legislar sobre esta cuestin.

En Portugal, la eutanasia y el suicidio asistido estn considerados por el cdigo penal como homicidios.

En Noruega, un mdico puede decidir no tratar a un paciente terminal a peticin de ste o, si el enfermo no puede hacerlo, a peticin de sus familiares.

En Dinamarca, desde finales de 1992, se puede hacer un "testamento vital" que los mdicos deben respetar.

En Suecia se autoriza la asistencia mdica al suicidio.

En Hungra y en la Repblica Checa, los enfermos terminales pueden rechazar sus tratamientos.

En Grecia y en Rumana la eutanasia o la asistencia al suicidio pueden penarse con hasta siete aos de prisin.

Bosnia, Croacia y Serbia la consideran un homicidio.

En Polonia se castiga con penas de entre tres y cinco aos de crcel, aunque en "casos excepcionales" el tribunal puede aplicar un atenuante a la pena, incluso anular la condena.

En Irlanda, la eutanasia como tal no aparece en la ley, pero toda forma de asistencia a la muerte o al suicidio es ilegal y condenable hasta con 14 aos de prisin.




Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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