Portada :: Venezuela :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-01-2011

Entre la radicalidad del discurso y la realidad de un curso conciliador

Jorge Sancho Caparrs
Rebelin


Desde hace largo tiempo, dos facciones aparentemente irreconciliables polarizan la vida poltica venezolana: el oficialismo, que se ha apropiado de las banderas del antiimperialismo y la revolucin socialista, y la oposicin derechista, que aunque recubre sus discursos con la defensa de las libertades y la democracia en ltima instancia no es sino la representacin poltica de la oligarqua local y sus amos imperialistas. Sin duda, es difcil hacerse una idea cabal de cual es la realidad venezolana en medio de la feroz y permanente campaa de propaganda lanzada por ambas partes.

Sin duda el principal acontecimiento de los ltimos meses ha sido la emergencia por lluvias desatada por las inundaciones de finales de 2010, que dej decenas de vctimas mortales y unos 130.000 damnificados. La intervencin del gobierno bolivariano fue enrgica y eficaz, e impidi que se repitiesen en Venezuela las trgicas prdidas acaecidas en la vecina repblica de Colombia. No obstante la emergencia por lluvias puso de manifiesto el drama detrs del dficit habitacional venezolano que, lejos de subsanarse durante la ltima dcada, ha aumentado hasta los dos millones de hogares.

La concentracin de infraviviendas (ranchos o cerros) resulta especialmente preocupante en la zona de la gran Caracas, donde el hacinamiento humano genera innumerables problemas de viabilidad, inseguridad, acumulacin de basuras y amenaza con colapsar los sistemas de transporte pblico pese a las importantes inversiones que se han realizado en los ltimos aos. Las medidas que de momento est tomando el gobierno bolivariano para atajar el grave problema de la vivienda resultan de naturaleza parcial (expropiacin de terrenos urbanos ociosos, proyectos para la construccin de 150.000 viviendas durante 2011 con la ayuda de empresas de construccin extranjeras) y no van al fondo del problema; la necesidad de descongestionar la regin central mediante el desarrollo de proyectos productivos y habitacionales en el resto del vasto y escasamente poblado pas. Una primera y muy necesaria medida en este sentido seria la de descentralizar toda una serie de instituciones estatales actualmente residentes en Caracas.

Despus que las elecciones legislativas del pasado 26 de septiembre arrojasen una exigua mayora simple de votos para los candidatos del PSUV y sus aliados, la reaccin de Chvez fue la de radicalizar el discurso oficial con el fin de acallar las voces criticas que pudieran surgir de entre sus filas. Una de tales medidas radicales fue la eleccin de Fernando Soto Rojas, un exguerrillero e izquierdista de larga trayectoria, como presidente de la nueva Asamblea Nacional. Indudablemente Soto Rojas y su equipo sabrn contestar adecuadamente a la demagogia de los diputados opositores en la Asamblea Nacional, pero lo que se espera de ellos es la elaboracin de toda una serie de leyes progresistas que permitan mantener a Venezuela a la vanguardia de los procesos de cambio en el continente.

Especialmente necesario es la derogacin y substitucin de los elementos de legislacin reaccionaria que inexplicablemente todava subsisten en Venezuela 12 aos despus de iniciado el proceso bolivariano. Hablamos de la renovacin de la ley orgnica del trabajo (LOT) heredada de la IV Repblica, la despenalizacin del aborto o el reconocimiento de los derechos civiles al colectivo LGBT, entre otras.

Otro signo de radicalizacin parece ser la aceleracin de las expropiaciones de empresas por parte del gobierno bolivariano durante los ltimos meses de 2010 (sobre todo en el sector petroqumico y agroalimentario). No obstante estas nuevas expropiaciones han seguido el curso habitual en los ltimos aos; tanto por su carcter parcial (se expropian empresas individuales y no sectores econmicos, lo que facilitara enormemente al estado una planificacin al margen del mercado) como por el pago de indemnizaciones a precio de mercado. En cualquier caso, el punto central en las industrias estatales venezolanas es la implementacin de un verdadero control obrero sobre las mismas, pues slo de este modo las nacionalizaciones empezaran a adquirir un verdadero carcter anticapitalista.

No obstante, la realidad es que el gobierno bolivariano ha emprendido un curso conciliador tratando de evitar aquellas medidas impopulares que pudieran provocar un conflicto con uno u otro sector social. De otro modo no puede entenderse la retirada por parte de Chvez de la anunciada subida del IVA (motivado quizs por los efectos del Gasolinazo de Evo Morales en Bolivia), o el veto de Chvez a la nueva ley de universidades (que en la medida que iba a democratizar el acceso y el gobierno universitario sin duda encontrara en su aplicacin una enconada resistencia por parte de las lite acadmicas vinculadas a la burguesa). Tambin en esta lnea debe de entenderse la oferta de Chvez de recortar el tiempo de la ley habilitante y devolverla al parlamento para el 1 de mayo (esta oferta parece que no se va a concretar, y es probable que la ley habilitante que concede poderes legislativos especiales al presidente de la Repblica se prolongue durante los 18 meses inicialmente previstos. Este episodio, no obstante, ejemplifica el carcter sumamente discrecional con el que Chvez ejerce el poder).

Por cierto que Chvez no consider adecuado vetar otras muchas leyes que la saliente Asamblea Nacional aprob con cierta urgencia durante los ltimos meses del 2010 antes de que la llegada de los diputados opositores terminase con el virtual monopolio legislativo con el que el oficialismo haba contado durante cinco aos. Esto incluye diversas leyes para fortalecer los controles gubernamentales sobre los contenidos de Internet o el financiamiento de organizaciones polticas y sociales o una ley anti-transfuguismo ideada especficamente para perseguir la disidencia en el grupo parlamentario del PSUV.

Venezuela cerr 2010 con una situacin econmica nada halagea, combinando una cada del PIB junto con una elevadsima tasa de inflacin (27,1%). La vasta red de subsidios y servicios sociales levantada por el gobierno bolivariano (un logro de gran envergadura para un pas de la periferia capitalista) resulta cada vez ms costosa de mantener, toda vez que el modelo de desarrollo implementado en esta ltima dcada (basado en la extraccin de hidrocarburos, la diversificacin de las relaciones comerciales en el marco del mercado capitalista mundial y un proyecto desarrollista ligado a la constitucin de empresas mixtas con potencias extranjeras) no termina de impulsar el tejido productivo del pas, tremendamente dependiente de las importaciones.

A resultas de todo ello el Estado venezolano presenta ciertos problemas de liquidez, lo cual explicara la drstica devaluacin del bolvar a principios de 2010, consolidada a principios de 2011 con la subida del tipo de cambio para alimentos y medicinas a 4,3 bolvares por dlar. Si a esto unimos el diseo de un presupuesto orgnicamente deficitario (basado en un precio del barril de petrleo de tan slo 40$) que exige de la aprobacin constante de crditos adicionales para el pago de todo tipo de gastos ordinarios (como los salarios de los empleados pblicos) se dan casos bastante generalizados de parlisis en el funcionamiento de las instituciones venezolanas (tanto a nivel nacional, como en los estados y municipios).

Es un lugar comn de la propaganda oficialista comparar las estadsticas actuales con las de la IV Repblica para justificar los logros del gobierno; y es obvio que el fuerte desarrollo econmico y social de esta ltima dcada contrasta vivamente con la catstrofe neoliberal de los aos 90. Pero un proyecto poltico que pretende (re)construir la unidad latinoamericana al tiempo que se emancipa del yugo imperialista y avanza hacia el socialismo del siglo XXI no debera mirarse en el espejo las cifras del corrupto, servil e ineficaz estado cuarto republicano, sino ms bien en el de las crecientes necesidades sociales del pueblo trabajador venezolano, que gracias al propio proceso bolivariano son hoy mucho mayores que en el ao 1998.

De cara al futuro, el conjunto de la vida poltica venezolana parece encararse hacia las elecciones presidenciales del ao 2012. Con esta perspectiva va a reconstituirse el Polo Patritico a lo largo del presente ao: esta podra ser una excelente oportunidad para reactivar las luchas sociales y ampliar la influencia del bloque bolivariano a nuevos sectores sociales, o por el contrario convertirse en una excusa organizativa para seguir dispersando a las bases revolucionarias y afianzar el dominio de la burocracia en nuevas esferas. El objetivo declarado parece ser la salvaguarda y renovacin del liderazgo de Chvez, pero este no puede convertirse en un fin en si mismo, a riesgo de vaciar de contenido el proceso bolivariano.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

rJV


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter