Portada :: Cuba :: Abu Ghraib acusa a Cuba en Ginebra
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-03-2005

Ginebra, nuevo campo de confrontacin entre EEUU y Cuba

Orlando Oramas Len
Visiones Alternativas


Estados Unidos acaba de difundir su reporte anual sobre los derechos humanos en el mundo, ejercicio unilateral del cual Washington es juez, pero no parte, y que apunta a la prxima sesin de la Comisin de Derechos Humanos de Naciones Unidas (CDH).

Pocos pases se salvan del dedo acusador de la administracin del presidente George W. Bush, que sin embargo no se mide con la misma vara respecto a las acusaciones de discriminacin y explotacin de minoras e indocumentados, amn de las torturas en Iraq y Afganistn.

No resulta extrao que Venezuela tenga un captulo subrayado por el tribunal inquisidor del Departamento de Estado, que sin embargo no puede dejar de reconocer a la voluntad popular para llevar y mantener al presidente Hugo Chvez al frente de los destinos de Venezuela.

El documento calificador, cuestionado y rechazado en muchas capitales del planeta, focaliza en aquellos pases a los que Estados Unidos considera enemigos, en particular en el llamado Tercer Mundo.

Pero la visin imperial prevaleciente en la Casa Blanca hace de los derechos humanos un asunto coyuntural, interesado y politizado, de ah las crticas a naciones tan dismiles en sus vnculos con Washington como Mxico, Colombia, Rusia o China.

Ello de ninguna manera otorga validez u objetividad a una certificacin que olvida las carencias de quien la emite, sobre todo si se trata de un pas que ocupa por la fuerza a Iraq y, en nombre de la libertad, hace de la tortura un mtodo oficial para objetivos de inteligencia.

La publicacin del informe, sin embargo, resulta una preparacin artillera de cara a la 61 sesin de la CDH, que el prximo mes comenzar a ser noticia en su habitual sede de Ginebra.

All ya comienzan las labores preparatorias de los representantes de naciones que coordinan las comisiones, antesala de la reunin de los 53 pases miembros, con fecha de inicio el 14 de marzo.

Ser una nueva oportunidad para la repeticin de la confrontacin Norte-Sur en materia de derechos humanos, en la que los segundos tienen de antemano reservado el banquillo de los acusados, con los primeros como implacables fiscales.

Claro que de los derechos al desarrollo poco se podr hablar en un planeta donde el Primer Mundo reniega aportar el 0.7 de su Producto Interno Bruto para atajar las insalvables diferencias con la mayoritaria porcin humana condenada al subdesarrollo.

Se volvern a hacer discursos sobre los millones de enfermos de SIDA o los otros tantos de nios que carecen de escuela, son obligados a trabajar, o de las fminas condenadas a la explotacin sexual y laboral, aunque sin resultados concretos.

Tambin se repetirn los argumentos de uno y otro lado para reformar la CDH, secuestrada por unos pocos pases que hacen de su peso econmico y militar una razn para mantener el actual "status quo" injusto.

Ser difcil esperar entonces que Estados Unidos, que por lo general vota en solitario y en contra de razonables y humanas resoluciones, sea culpado por las torturas en Abu Ghraib, Afganistn o en la base ocupada en el suelo cubano de Guantnamo.

Lo que si debe volver a ocurrir es que Washington haga de la CDH otro captulo de su poltica de hostigamiento a Cuba, sobre todo si el silencio cmplice se encarga de olvidar que el territorio de la crcel estadounidense en Guantnamo es parte del archipilago cubano.

Estn ms que documentadas las violaciones a los derechos humanos en ese permetro enrejado, donde los encarcelados, de ms de 30 pases, estn privados de derechos consulares y legales.

Slo basta invitar a comparecer a los representantes del Comit Internacional de la Cruz Roja, cuyos informes pueden ofrecer a la CDH mucho material para hurgar y sancionar.

El gobierno norteamericano insiste en la condicin de "combatientes enemigos" de los cerca de 600 prisioneros en Guantnamo para privarlos de derechos contenidos en una convencin, firmada tambin en Ginebra, respecto al tratamiento de los prisioneros de guerra.

Pero qu esperar de la delegacin de Estados Unidos, que antes y probablemente de nuevo incorpore a su "staff" a connotados terroristas de origen cubano, cual protagonistas del "show" repetido contra la Isla.

La confrontacin EE.UU-Cuba, entonces, se anuncia inevitable, a despecho de que la mayor de las Antillas aprovecha cada ao para incrementar los ndices que hablan de los derechos sociales, lase salud, educacin, participacin popular y otros, de sus poco ms de once millones de habitantes.

Ya una vez, pese a lo dispar de la contienda, y bajo los parmetros actuales, La Habana encaj una dolorosa derrota a Washington en la CDH.

Aquella se decidi por votos, y podra volver a repetirse en algn momento, pese a la actual uniporalidad que otorga a Estados Unidos supremaca mundial.

Sin embargo, y a la espera de ese acto de justicia, resulta una vergenza que la capital estadounidense no pueda ofrecer a la CDH mejores resultados en cuanto a mortalidad infantil respecto a los de la pequea y asediada isla caribea. Aunque eso sea un tema de derechos humanos.



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