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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-02-2011

Tnez y ms all
Revolucin?

Miguel Romero
Viento Sur


Revolucin? Hace ya tanto tiempo que no la veamos que cuesta trabajo recordarla. La palabra ha sido banalizada en el lenguaje publicitario por coches, bancos, tiendas de moda y en el lenguaje periodstico, incluyendo al periodismo poltico, por medio de adjetivos y colores, que tendan a domesticarla al gusto de la poltica-espectculo. Hay tambin visiones doctrinarias que asocian la revolucin a una normativa que deberan seguir necesariamente los pueblos en accin, salvo que sean desviados del camino por direcciones traidoras.

Pero finalmente, se reconoce bien a una revolucin social por su caracterstica ms elemental, tal como la defini alguien que saba de lo que estaba hablando: una revolucin, vino a decir, es la entrada independiente de las masas en la escena poltica. Es decir, el primer acto de su autoemancipacin, que no asegura la llegada de los actos sucesivos, como sabemos por dura experiencia, pero sin el cual lo que sigue, le llamen como le llamen, no es una revolucin.

Una revolucin es lo que est sucediendo en Tnez desde comienzos de ao, con una determinacin y una inteligencia que reivindica el sentido autntico, popular, de la poltica, y ridiculiza la boba arrogancia de los eptetos despectivos habituales (tercermundista, populista) con los que en nuestras sociedades acobardadas, aleladas y sumisas se califica a todo lo que ocurre en los pases de la periferia, como un exorcismo para que nunca asalten los muros que protegen nuestro Estado del Bienestar, que diran Toxo y Mndez.

Es deseable una revolucin?, se pregunt Michel Foucault, a comienzos de los aos 80, en un artculo notable sobre el curso de la revolucin iran otra revolucin verdadera- hegemonizada finalmente por los ayatols. Su respuesta fue: no, con argumentos muy discutibles, pero muy potentes, que reflejaban bien el aire de unos tiempos de crisis de la poltica y de la propia idea de emancipacin social. Es una cuestin fundamental, porque una revolucin tiene que nacer de la necesidad, y encuentra en ella su justificacin fundamental, pero slo ser posible si quienes pueden hacerla la desean.

sta me parece una aportacin fundamental de la revolucin tunecina: un pueblo quiere hacer una revolucin y est movilizado para hacerla. Hay que analizar los contenidos polticos, las ilusiones, las relaciones de fuerzas sociales y polticas, los lmites objetivos y subjetivos En el mundo en que vivimos, no hay demasiadas razones para el optimismo sobre cmo concluir esta primera etapa. Pero ya los acontecimientos permiten dar razonablemente una respuesta alternativa, treinta aos despus, a la pregunta de Foucault. La respuesta, que slo vale si llega a ser ampliamente compartida, es que la revolucin social no slo sigue siendo imprescindible para derrotar al capitalismo; adems puede llegar a ser deseada y activada por las y los de abajo. Reactualizada pues.

[Estos prrafos forman parte de la seccin al vuelo del n 114 de VIENTO SUR que se distribuir en los prximos das].

Miguel Romero es editor de VIENTO SUR


Fuente: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/index.php?x=3541


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