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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-02-2011

Egipto: nueva etapa en la revolucin rabe

Jrme Duval
Rebelin


Tras el pueblo tunecino, ms de un centenar de ciudadanos egipcios ha pagado con su vida para que su pas tenga una oportunidad de liberarse de un rgimen dictatorial y corrupto. El proceso revolucionario iniciado el 17 de diciembre de 2010 en Sidi Bouzid, Tnez, y que consigui sacar del poder a Zine el Abidine Ben Ali un mes ms tarde es el mismo que inspira a Egipto desde la jornada histrica del 28 de enero. El movimiento, que pese a la ferocidad de la represin se extiende por todo Egipto, tiene una sola consigna: el pueblo quiere la cada del rgimen. Al cuarto da de protestas, la llama prende mecha: las manifestaciones para exigir que el dictador Mubarak abandone el poder despus de 30 aos se extienden por todo el pas. Una vez tomada la va revolucionara abierta por las clases populares y los jvenes en Tnez, nada parece poder detener la revuelta en marcha. Las calles de Egipto se inflaman.

A sus 82 aos, Hosni Mubarak, el aliado ms prximo de Estados Unidos en los pases rabes, ha repetido el funesto error de Ben Ali al ordenar a la polica reprimir duramente las manifestaciones, con la esperanza de aplastar desde un inicio la revolucin que se anuncia. Al mismo tiempo, internet es censurada por completo y el gigante de las telecomunicaciones Vodafone confirma que las empresas de telefona mvil acatan sumisamente la orden de cortar todas las comunicaciones. Impresiona constatar cmo, desde el momento en que se ponen al servicio de la revolucin, las nuevas tecnologas de comunicacin pueden cortarse totalmente y de inmediato a escala de toda una nacin.

En la capital, el metro est cerrado; dos comisaras y la sede del partido demcrata nacional (PND) en el poder han sido incendiadas. Segn informa Associated Press, el Ministerio de Asuntos Exteriores habra sido tomado por los manifestantes. En Alejandra es la sede de gobernacin, un smbolo del rgimen, la que ha sido pasto de las llamas. La represin se ha extendido tambin a varios corresponsales de la prensa extranjera. Al mismo tiempo que se convocaba al ejrcito para acudir en apoyo de la polica, se decretaba el toque de queda, que no ha sido respetado: el pueblo ha tomado las calles. En medio de una confusin total, las masas avanzan entre columnas de tanques y algunos policas y conductores de vehculos blindados se unen a los manifestantes, que bailan sobre los tanques (!).

Internet no es ms que una herramienta y no debe desviar nuestra atencin del verdadero motivo de esta revuelta: las ansias de acabar con un rgimen desptico de dominacin imperialista para satisfacer al fin las aspiraciones de la poblacin. Se trata de un pas rico: malvende sus recursos para pagar una deuda que no ha beneficiado a la poblacin. Al contrario, ha servido para financiar la represin durante tres decenios de dictadura y para enriquecer a las elites prximas al poder y a los acreedores. Los prstamos han sido desviados en gran parte por la elite corrupta del pas, con pleno conocimiento de causa de los prestatarios, que participan de la responsabilidad. Los bienes de Mubarak, al igual que los de Ben Ali, quien se ha dado a la fuga, son bienes adquiridos de forma ilegtima que deben ser restituidos al pueblo.

Desde que Mubarak se convirti en Presidente en 1981, tras el asesinato de su predecesor, Anouar el-Sadate, el pueblo de Egipto ha reembolsado el equivalente a 65.500 millones de dlares en concepto de deuda externa. Sin embargo, durante el mismo periodo, la deuda no ha cesado de aumentar, pasando de 22.000 a 33.000 millones de dlares. La deuda contrada por el rgimen de Mubarak es, en su mayor parte, odiosa: conforme al Derecho Internacional, es nula y no tiene validez. Debera, pura y simplemente, repudiarse. Para ello, los poderes pblicos, bajo control ciudadano, deben realizar una auditora de la deuda acompaada de una serie de reembolsos sin penalizaciones por demora, a fin de determinar con exactitud a quin han beneficiado los distintos prstamos contratados, y anular la parte ilegtima de la deuda.

Tras dcadas de silencio y de cooperacin militar y comercial, los dirigentes de las grandes potencias han llamado a respetar los derechos humanos fundamentales. La Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, tras haber defendido la estabilidad del rgimen, se inquieta por el cariz que estn tomando los acontecimientos: Estamos muy inquietos por los acontecimientos en Egipto. Es preciso respetar los derechos fundamentales, contener la violencia y restablecer la libertad de comunicaciones. Pero por qu no se alzaron estas mismas voces cuando se amordazaba al pueblo, se silenciaba a los medios de comunicacin no afines y se encarcelaba a la oposicin?

Adems de ser un fiel aliado econmico de Estados Unidos, Egipto es un importante pilar geoestratgico para garantizar el orden establecido en los pases rabes y la estabilidad regional de cara a Israel. Para el Vicepresidente Joseph Biden: Mubarak ha sido nuestro aliado para normalizar las relaciones con Israel; yo no lo calificara de dictador. Estas declaraciones ocultan mal la voluntad de proteger los intereses econmicos y estratgicos en la zona. Los nmeros no engaan: el ejrcito egipcio se financia a travs de subvenciones estadounidenses (1.300 millones de dlares en 2010) para mantener a la oligarqua represora en el poder.

La cada del rgimen de Mubarak, como el de Ben Ali, no es un fin en s misma. Debe ser el primer paso para un profundo cambio: el pueblo ha salido a la calle y ha mostrado que quiere tomar el destino en sus manos. Ahora hay que adoptar numerosas decisiones con rapidez: interrupcin del reembolso de la deuda y auditora de la misma de cara a repudiarla, profundas reformas econmicas para garantizar un reparto equitativo de la riqueza, desarrollo de sectores vitales (sanidad, educacin, transportes pblicos, vivienda), respeto absoluto de los derechos fundamentales. El camino es largo, pero la cada de Mubarak lo har al fin posible.

Fathi Chamkhi, Raid Attac/CADTM Tnez

Jrme Duval, Patas Arriba/CADTM Espaa

Damien Millet, CADTM Francia

Sophie Perchellet, CADTM Francia

Traduccin desde el francs: Cristina S.Asensi

www.cadtm.org



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