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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-02-2011

El Derecho y la Construccin del Socialismo

Daniel Adam Blanco
Rebelin


"Los pases libres son aquellos en los que son respetados los derechos del hombre y donde las leyes, por consiguiente, son justas."

Toda ley que viole los derechos inalienables del hombre es esencialmente injusta y tirnica, no es una ley en absoluto."

Robespierre


Este artculo se centra en la disputa llevada a cabo entre dos posturas ideolgicas representadas por Liria y Zahonero por una parte y opositores por otra (Galcern Huguet y John Brown por citar algunos) que vienen a defender o a criticar la continuidad de los valores de la Ilustracin con respecto al Rechtstaat en un estado socialista. En resumen, la postura adoptada por Liria y Zahonero se basa en defender el modelo Kantiano de limitacin de la democracia pura al considerar que esta prctica lleva al despotismo y que toda democracia debe estar encarrilada por unos lmites establecidos que aseguren la defensa de unos derechos y garantas fundamentales (esencialmente individuales) del ciudadano. Sus crticos argumentan que estos lmites son cortapisas al establecimiento de la democracia radical y estn en contradiccin con la defensa de la supremaca de los derechos y libertades de la sociedad, es decir, del conjunto de los ciudadanos, y por lo tanto, es una contraposicin a la consecucin del comunismo. Mi postura viene a defender la tesis expuesta por Liria y Zahonero por una serie de motivos tericos-filosficos y por otra serie de motivos prcticos. Adems, al final del artculo, comentar una serie de cuestiones relevantes para la cuestin del debate.

I Motivos tericos-filosficos.

1. El concepto de Derecho como ayuda del pueblo.

"Todo derecho que ha existido en el mundo debi ser adquirido por la lucha; los principios de Derecho que estn hoy en vigor han tenido que ser impuestos por la lucha a quienes no los aceptaban; por ello todo derecho de un pueblo como el de un individuo, suponen que sus titulares, el pueblo y el individuo, estn constantemente dispuestos a defenderlo."

Rudolf von Jhering

Slo un desconocimiento total de la Historia del Derecho puede permitir a alguien condenar el Derecho como instrumento de justicia social. Es de perogrullo que en una sociedad sin normas, la voluntad que se impone es la del ms fuerte, y el ms fuerte es aqul que controla los recursos. En el improbabilsimo caso de que consiguiramos una sociedad sin clases, castas, ni diferencias sociales relevantes de forma estable, sobrara gran parte del Derecho, pues el miedo a la retribucin de tus iguales suele ser suficiente como para resolver la inmensa mayora de los problemas. Ciertamente, seguiran existiendo ladrones y asesinos. Sin duda alguna, seguiran existiendo mentirosos, personas ruines que se apropian del trabajo de otros. Pero son las diferencias sociales, las posiciones de poder de unos sobre otros lo que llevara a estas personas a actuar con total impunidad, y a las personas que, en situaciones normales, no se aprovecharan de los dems, a caer en la tentacin de lucrarse ante la falta de tica del entorno. Sin embargo el delito y el abuso seguirn existiendo y la poblacin necesitar un arma preestablecida para enfrentarse a ello sin excesos.

Recordemos que fue la insistencia de un Tribuno de la Plebe, Terentilo Arsa, la que consigui formalizar el principio de igualdad ante la Ley, en la Ley de las Doce Tablas en el siglo V a.C. Dentro del sistema de clases de la sociedad romana, esta tabla fue el resultado victorioso de la presin de la plebe para conseguir un mnimo de garantas frente a los patricios. Por ejemplo, en las primeras tres tablas, se cree que se detallaba de forma extremadamente cuidadosa qu sucedera al deudor en caso de no cumplir con sus obligaciones pecuniarias. Aunque el castigo era extremadamente cruel, hay que tener en cuenta que era la primera vez que estaba fijado por escrito de antemano, y, teniendo en cuenta que el deudor sola ser plebeyo, estos saban a qu atenerse sin llevarse sorpresas ms desagradables.

Como ejemplo del xito tan fundamental que estas tablas debieron representar para el pueblo romano frente a los patricios, estos ltimos pasaron ciertas normas con el objetivo de mantener su estatus anterior en las ltimas dos tablas (prohibicin de matrimonios mixtos entre patricios y plebeyos en las Tabulae Iniquiae ) sin presentarlas en los comicios y tuvieron que ver como sus propuestas eran derrotadas muy poco tiempo despus en la Lex Canuleia .

La creacin de leyes fijas, escritas, previsibles y de obligado cumplimiento para todos, es pues, per se, un xito popular que hoy en da despreciamos y no valoramos en su justa medida. Acaso esto significa que todas las leyes escritas han servido para aliviar de cierta forma al pueblo? Es obvio que no. Pero visto el nivel de malentendidos en la discusin, ms vale dejarlo claro. Las leyes pueden ser justas o injustas (hasta ahora han sido injustas o no me considerara comunista, tambin obvio) pero el simple hecho de que existan, de que no sean puramente consuetudinarias, es decir, el concepto del Derecho, es un xito de la civilizacin humana.

Pecando de mucho simplismo, se puede considerar que en el Derecho nada era considerado intocable hasta la llegada de la Ilustracin. Esto converta el Derecho en un juego en el que los poderosos, en momentos de fortaleza especialmente agudos, eran capaces de eliminar todos los derechos de los desamparados de un plumazo. Sin embargo, incluso en las pocas ms oscuras del poder ms tirnico y dspota, el legislador ha buscado justificarse, ya sea en el iusnaturalismo (osase, Dios) o en la soberana nacional que resida tan slo en ciertos estamentos. Puede parecer de escasa importancia pero la necesidad de justificarse implica un miedo por parte del legislador a la reaccin de los legislados, incluso en el momento de mxima fortaleza, la legislacin es un contrato social, abusivo, pero que establece alguna proteccin mnima para el abusado.

2. La llegada de la Ilustracin

Cual es el cambio fundamental que aporta la Ilustracin? La Ilustracin convierte a la Razn en el nico argumento vlido en el debate. La Razn rechaza todo aquello que no es racional. Y todo aquello que es rechazado, debe ser sustituido por un sistema racional. Ah est el "quid" de la cuestin. La Razn es altamente erosiva, pero todo lo erosivo empieza por las capas superficiales. Es, pues, ticamente condenable que Diderot y D'Alambert defendieran un rgimen autoritario tico? No, pues su idea erosionaba el principio en el que se basaba el Antiguo Rgimen: el absolutismo, que era su contexto. A medida que se erosionaban las prcticas del absolutismo, se fueron erosionando las prcticas del rgimen autoritario tico y surgieron pensadores como Rousseau o Voltaire que atacaron directamente al Estado y la Iglesia.

Hagamos una analoga: cuando el cristiano Darwin redact "On the origin of species", no se poda imaginar lo corrosiva que sera su obra con respecto a la religin, incluida la suya propia, hasta el punto de que l mismo tuvo que decidir entre Razn y F, decantndose por la primera, para disgusto de su mujer. Lo mismo ocurri en la poltica durante el siglo XVIII, y Diderot y D'alambert no se percataron de que las crticas que se realizaron al Antiguo Rgimen podan ir ms all, ms lejos, hasta que se tambale y cay en la Revolucin Americana y la Revolucin Francesa, que consagraron los valores contemporneos a los que la Razn haba llegado.

Es evidente que el triunfo de la Ilustracin supuso el triunfo de la clase burguesa sobre la nobleza, pero acaso no es ms importante pensar que el arma que usaron para triunfar, la Razn, es el mismo arma que debe emplear el pueblo para alcanzar la democracia final? As pues, los mtodos de la Ilustracin son plenamente vlidos y es ms, estn en el origen del comunismo como ideologa que discute la legitimidad de las instituciones actuales. Acaso no es el comunismo antropocentrista, racionalista, hipercrtico, utilitarista, y universalista? Nosotros, sencillamente, nos limitamos a llevar esta ideologa hasta sus ltimas consecuencias. Si el ilustrado del siglo XVIII consideraba al hombre como al elitista burgus que saba leer y escribir frente a la mesa analfabeta e iletrada, nosotros somos antropocentrista en el sentido amplio, el centro de nuestro inters no es slo el hombre, rico o pobre, culto o ignorante, sino que tambin lo es la mujer! Consideramos que el racionalismo no es un lujo que pueda permitirse la lite cultural de la sociedad, sino que es un espritu que hay que fomentar incluso entre el ms ignorante. Acaso el comunismo no es hipercrtico y pedimos un modelo en el que todos contribuyen y se involucren polticamente para exigir la ms alta excelencia a unas instituciones que sean democrticas sin mcula? Y no somos utilitaristas al intentar llevar la felicidad a todo el mundo sin excepciones, lo que nos hace universalistas (universalistas de verdad, no como los burgueses del siglo XVIII)?. Vuelvo a dejarlo claro, para que no se pongan en mi boca palabras que no he pronunciado: s, los ilustrados del siglo XVIII eran burgueses que lucharon para que su clase fuese la dominante, pero sus ideas son corrosivas incluso para su situacin privilegiada hoy en da.

3. La Ilustracin y el Derecho

El impacto que la ilustracin tuvo sobre el Derecho fue inmenso, nunca haba cambiado tanto el Derecho desde la Repblica Romana hasta ese momento.

Primero se dio un desplazamiento terico del poder por parte de los estamentos hacia el pueblo. S, slo fue terico, pero para que algo ocurra en la prctica, normalmente, es necesaria la idea primero. Es decir, se cre el concepto de soberana popular, un concepto que en la poca era excluyente, pero que se puede adaptar sin ningn problema para que sea incluyente usando slo la razn.

Segundo cambi la aplicacin del poder. La soberana popular es indivisible una vez recae directamente sobre el pueblo y por lo tanto la separacin de poderes es un mito, se da una separacin en la aplicacin del poder, dividindose en las famosas ramas legislativa, ejecutiva y judicial. Las razones son obvias: evitar que la aplicacin del poder recaiga toda en el mismo aparato estatal, dndole todo el poder de facto. Qu ocurre cuando el legislador se encarga de la aplicacin de la norma y del aparato judicial al mismo tiempo? Ocurre lo que pasa en la realidad actual, la nuestra de cada da, en la que el parlamento es una mera comparsa de la voluntad del presidente de turno, cuyos poderes son superiores a los de la dictatura romana, mientras que el aparato judicial es usado, simplemente, para mantener las leyes en las que el presidente ponga especial empeo (as nos olvidamos de artculos de la constitucin que son incmodos): proteccin de la propiedad privada, y mantenimiento de un Estado que, al estar basado en estas premisas, es una estafa (en su acepcin ms general). Es una simple premisa, Quin va a juzgar al legislador que ejecuta su propia legislacin y juzga que se cumpla? Y cuando el ejercicio del poder recae sobre una sola persona, es mucho ms fcil influirlo. La separacin de las tres aplicaciones del poder es, pues, fundamental, una medida de precaucin bsica.

Al dar el poder al pueblo (hablamos siempre desde un punto de vista terico), las decisiones recaen sobre l. El pueblo en s tiene una serie de derechos inapelables, indestructibles, que adems se articulan gracias a los derechos individuales de las personas relativos a la libertad. Es decir, para que el pueblo como entidad colectiva pueda ejercer de forma certera y eficaz ciertos derechos, los individuos, cuya suma forma el pueblo (aunque el pueblo no es slo la suma de sus individuos), deben tener unos derechos individuales a la libertad. Esto es evidente. Los individuos necesitan libertad de expresin para conseguir que los aplicadores del poder tengan una visin fiel de la realidad social, y no se distancien tanto de la realidad que un da se lleven la sorpresa de vivir en un pas diferente del que crean estar gobernando (un claro ejemplo de lo que pas en Polonia). Al tener libertad de expresin todos y cada uno de los individuos, se formarn grupos que desarrollarn su accin poltica en la sociedad, influyndola. Evidentemente, los individuos no deben temer expresar sus opiniones, o se tergiversaran y por lo tanto necesitan garantas de que su integridad fsica y moral ser siempre respetada. Repetir todo esto es de perogrullo, creo que pocos estarn en contra de esta serie de derechos, pero conviene recordar la funcin por la cual existen. No existen tan slo por decorar la introduccin de las Constituciones. Son elementos fundamentales para permitir la expresin del pueblo, pues un pueblo con miedo no puede expresarse libremente, no puede influir en las instituciones como debera y por lo tanto, no tiene el poder.

Estos derechos relativos a la libertad que surgieron al calor de la Ilustracin, recordemos que son slo la Primera Generacin de Derechos Humanos, segn la clasificacin comnmente aceptada de Karel Vasak. La primera surgi por razones obvias: permitir el desarrollo de una sociedad librepensante y basada en el comercio. La segunda generacin, la de los derechos reivindicativos de la igualdad, surgen en base al comunismo, y suponen un contrapeso a la primera generacin de derechos. El derecho a la vivienda o el derecho a la salud son algn ejemplo de ellos. La tercera generacin son los derechos relativos a la solidaridad: medioambiente,

4. Contradiccin de Derechos

No pretendo dar una clase magistral de derechos humanos pues estoy convencido de que muchos lectores sabrn ms que yo al respecto, as que me centro: es evidente que entre la primera generacin y la segunda generacin hay una contradiccin patente. Libertad o igualdad? Este debate es el que se haya realmente en el fondo del asunto una vez lo despojamos de discursos complejos y un tanto retorcidos.

Volver a usar una analoga: es evidente que el derecho a la libre expresin va en contraposicin con el derecho al honor. Es decir, en este caso, hay un enfrentamiento entre el derecho a la libertad y el derecho al respeto. Lo lgico y evidente sera pensar que el derecho a la libertad prima hasta cierto grado y teniendo en cuenta una serie de circunstancias: a saber, que no se insulte gratuitamente, que no se acuse con falsedad, la notoriedad del individuo que se intenta proteger (un personaje pblico ha de verse, por fuerza, ms expuesto a la libertad de expresin de los dems), etc... En resumen, ni blanco ni negro. Adems, el derecho al honor, el derecho a ser respetado, es fundamental para el desarrollo del derecho a la libertad de expresin en s misma, pues una persona que se siente violentada en su orgullo y vilipendiada socialmente, difcilmente se expresar con objetividad, calma y parsimonia.

Lo mismo ocurre con libertad e igualdad. Usemos por un momento la metodologa de pensamiento del economismo liberal y supongamos que tenemos una repblica en la que viven tan slo dos personas: ciudadano A y ciudadano B. Supongamos que ambos ciudadanos han decidido concederse mutuamente los mismos derechos e incluso se han repartido equitativamente el territorio. Sin embargo, al poco tiempo el ciudadano A descubre que en su tierra hay la nica fuente de agua del pueblo, pues antes tenan que turnarse para ir muy lejos en busca de agua. La igualdad se ha quebrantado y sin embargo las condiciones de libertad, en principio, son las mismas. B puede ir a buscar el agua a 10 kilmetros todos los das como haca antes, pero obviamente, no lo har, se la pedir a su vecino, que le pedir algo a cambio, y se sembr la semilla del problema. Podramos abordar una solucin al problema de forma sencilla y por puro razonamiento comn: que la fuente de agua se convierta en un elemento patrimonial comn a los dos ciudadanos, pero eso atentara contra la libertad del primero, que quiere que se respete el acuerdo alcanzado al principio. Sin embargo el acuerdo alcanzado al principio tena como espritu la equidad, que, por un capricho de la naturaleza, se est vulnerando. Este espritu de la norma no es balad, y es, para m, la piedra angular de la discusin. Debemos garantizar la mxima libertad, siempre y cuando esta no atente contra la equidad de la sociedad. Y debemos garantizar la mxima equidad, siempre y cuando no atentemos profundamente contra los derechos de los hombres y las mujeres de la sociedad. No hablamos pues, de un campo de juego en el que elegimos las fichas blancas o negras, como seres humanos tenemos el privilegio y la capacidad de ser graduales, moderados y racionales. Los Derechos Humanos nos garantizan el eje del juego en el que nos columpiamos entre la libertad y la igualdad, y recordemos que ambos suponen un contrapeso necesario y fundamental para que el otro se sostenga.

II Motivos Prcticos: La continuacin necesaria temporal del Derecho burgus.

"Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz."

Benito Jurez

De todas formas, creo que la discusin tiene un cierto grado de cinismo. El verdadero problema aqu no es el respeto a la vida, a la libertad de expresin, etc... derechos que, quizs pecando de optimismo, espero que estn asimilados ya por todos a estas alturas. El verdadero problema aqu es el derecho a la propiedad privada, es el derecho que motiva el debate, y que nadie parece querer apuntar con el dedo aunque todos sepamos que est ah. Y en esta parte del escrito voy a intentar responder a una cuestin que me viene demasiado grande pues no soy jurista.

Qu hacemos con el derecho a la propiedad privada una vez triunfe la revolucin? Supongamos que la revolucin (ya sea pacfica o violenta) triunfa el mes que viene y nos encontramos con la capacidad y legitimidad para legislar una nueva Constitucin, un nuevo cdigo civil, un nuevo cdigo mercantil, una nueva legislacin Administrativa, etc. Creo que algunas de las personas que estn discutiendo en este debate, a pesar de su brillantez mental fuera de toda duda, no se percatan de la inmensidad de la estructura del Estado y la complejidad del ms nimio de sus engranajes. Compaeros, pretendis de verdad eliminar la propiedad privada de la noche a la maana, borrarla de toda la legislacin como si jams hubiera existido? o lo que es ms grave: pretendis eliminar toda la legislacin de un da para otro? Quin gestionar los hospitales? Quin har funcionar el transporte pblico? Quin evitar que los policas abandonen sus puestos y se dediquen a disparar a la poblacin por el simple hecho de poder hacerlo? O es que alguien pretende que una masa de ciudadanos se dirija hacia sus puestos de trabajo al da siguiente, y empiece a gestionar las empresas de forma colectiva en perfecta harmona?

Si la revolucin triunfase maana, lo primero que habra de iniciarse es un periodo constituyente. Y un periodo constituyente puede tardar meses, aos. Tardar menos cuanto ms definida est de antemano la propuesta jurdica del socialismo, pero unos meses tardara como mnimo. Qu legislacin va a aplicarse durante esos meses? Obviamente, la nica que se puede aplicar, la legislacin del periodo anterior, por muy injusta que sea. Porque como he explicado al principio de este artculo, el principio de seguridad jurdica nos pide que como mnimo, se sepa qu va a pasar, aunque no sea justo. Una vez la Constitucin Socialista redactada, toca reformar todo el Derecho. Y ah est la madre del cordero. Puede decirme alguien cmo se lleva a cabo este proceso de forma inmediata sin violar la seguridad jurdica del pueblo? El Derecho burgus no es slo el que encarcela a los disidentes, el que protege a los empresarios y banqueros y el que sojuzga al pueblo a una situacin penosa. El Derecho burgus es la maquinaria estatal hasta los puntos ms insospechados, una especie de piloto automtico, y debe ser reemplazado de forma laboriosa, racional, cauta y pormenorizada. Lagunas legales o contradicciones entre las normas, podran llevar a situaciones ms catastrficas que las malas leyes.

An as, esta cuestin ya fue planteada por el mismo Lenin en su libro "El Estado y la Revolucin" y creo que todos somos conocedores a stas alturas de la opinin de Lenin: el derecho burgus es irrenunciable mientras no surja un nuevo derecho que sustituya al anterior. Un derecho que sea consciente y recoja las desigualdades de los ciudadanos para intentar combatirlas, no un derecho que elimine los derechos individuales de los ciudadanos slo por ser de origen burgus.

Por ello considero que si se cumplen una serie de requisitos (un estado verdaderamente democrtico o en proceso de serlo, y que cumpla una serie de derechos mnimos para todos los ciudadanos), el derecho burgus debe ser observado y respetado a medida que se va modificando. La profesora Montserrat Galcern Huguet no es de la misma opinin: "cmo no observar que si las leyes son "malas" (qu significa decir que una ley es "mala"?) y se la obedece, el resultado es la proliferacin del "mal" y no su erradicacin". El problema consiste en lo increblemente personal de la decisin de la maldad de una ley, y las leyes no van a ser al gusto de todos. Acaso los grandes empresarios y dirigentes no van a considerar "mala" una ley que les arrebate los medios de produccin? se ha sido, quizs, uno de los problemas de la izquierda, su hipercrtica de forma quisquillosa a aquello que no satisfaga las ms salvajes fantasas de cada grupsculo de la izquierda. La cuestin no es si una ley es mala o no, pues la realidad est llena de matices, de grises y tonalidades diferentes, y si estuviese meridianamente claro que una cosa es o blanca o negra, no estaramos discutiendo aqu. Hablar de leyes malas es, si se me permite el atrevimiento, un simplismo peligroso para el correcto funcionamiento de nuestra sociedad.

III Otras Consideraciones

Otro problema en el debate marxista, en general, es el contino abuso por unos y por otros de referencias y citas textuales de Marx y Lenin. Cmo mi amigo M. Navarrete ya ha indicado, la obra de Marx no es una Biblia. ste es un problema grave, pues algunos textos que se citan tienen un contexto de ms de siglo y medio, y sacarlos de su contexto es peligroso. Nos convertimos en unos dogmticos que desean demostrar su erudicin mediante una diarrea de citas fuera de contexto como los judos ortodoxos al citar la Tor. El contexto histrico, poltico y social ha cambiado, y aunque las condiciones econmicas sean similares pues el anlisis econmico marxista es plenamente vigente, algunas ideas han de cogerse con alfileres. Adems, el abuso de las citas Marxistas y Leninistas es un verdadero ataque a nuestro raciocinio, como si nosotros mismos no fusemos capaces de usar la razn para resolver los problemas por nosotros mismos fieles a las consecuencias del anlisis econmico marxista.

Ni Marx ni Lenin vivieron para ver los abusos de la URSS en los aos 30, 40 y 50. Ni para ver, con vergenza, el estado de sometimiento en el que quedaron ciertos pases bajo su crculo de influencia. En el nombre del comunismo se han cometido todo tipo de abusos y atropellos y somos nosotros, los herederos, los que debemos establecer mecanismos para que eso jams vuelva a suceder.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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