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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2011

Declina la influencia de Occidente

Noam Chomsky
La Jornada


El mundo rabe est en llamas, inform Al Jazeera el 27 de enero, mientras los aliados de Washington pierden rpidamente influencia en toda la regin.

La onda de choque fue puesta en movimiento por el dramtico levantamiento en Tnez que derroc a un dictador apoyado por Occidente, con reverberaciones sobre todo en Egipto, donde los manifestantes avasallaron a la polica de un dictador brutal.

Algunos observadores compararon los sucesos con el derrumbe de los dominios rusos en 1989, pero hay importantes diferencias.

Algo crucial es que no existe un Mijail Gorbachov entre las grandes potencias que apoyan a los dictadores rabes. Ms bien, Washington y sus aliados mantienen el principio bien establecido de que la democracia es aceptable slo en la medida en que se conforme a objetivos estratgicos y econmicos: magnfica en territorio enemigo (hasta cierto punto), pero no en nuestro patio trasero, a menos que, por favor, se pueda domesticar de forma apropiada.

Una comparacin con 1989 tiene cierta validez: Rumania, donde Washington mantuvo su apoyo a Nicolae Ceausescu, el ms despiadado de los dictadores europeos, hasta que la alianza se volvi insostenible. Luego Washington encomi su derrocamiento cuando se borr el pasado.

Es una pauta tpica: Ferdinando Marcos, Jean-Claude Duvalier, Chun Doo Hwan, Suharto y muchos otros gnsteres tiles. Puede estar en marcha en el caso de Hosni Mubarak, junto con esfuerzos de rutina para asegurarse de que el rgimen sucesor no se desviar mucho de la senda aprobada.

La esperanza actual parece residir en el general Omar Suleiman, leal a Mubarak y recin nombrado vicepresidente de Egipto. Suleiman, quien durante mucho tiempo encabez los servicios de inteligencia, es despreciado por el pueblo rebelde casi tanto como el propio dictador.

Un refrn comn entre los eruditos es que el temor al Islam radical requiere una oposicin (renuente) a la democracia sobre terrenos pragmticos. Si bien no carece de mritos, la formulacin induce a error. La amenaza general siempre ha sido la independencia. En el mundo rabe, Estados Unidos y sus aliados han apoyado con regularidad a los islamistas radicales, a veces para prevenir la amenaza de un nacionalismo secular.

Un ejemplo conocido es Arabia Saud, centro ideolgico del Islam radical (y del terrorismo islmico). Otro en una larga lista es Zia ul-Haq, favorito del ex presidente Ronald Reagan y el ms brutal de los dictadores paquistanes, quien llev a cabo un programa de islamizacin radical (con financiamiento saud).

El argumento tradicional que se esgrime dentro y fuera del mundo rabe es que no pasa nada, todo est bajo control, seala Marwan Muasher, ex funcionario jordano y actual director de investigacin sobre Medio Oriente de la Fundacin Carnegie. Con esa lnea de pensamiento, las fuerzas consolidadas arguyen que los opositores y forasteros que demandan reformas exageran las condiciones en el terreno.

Por tanto, el pueblo sale sobrando. La doctrina se remonta muy atrs y se generaliza en el mundo entero, incluido el territorio nacional estadounidense. En caso de perturbacin pueden ser necesarios cambios de tctica, pero siempre con la vista en recuperar el control.

El vibrante movimiento democrtico de Tnez se dirigi contra un Estado policial con poca libertad de expresin o asociacin y graves problemas de derechos humanos, encabezado por un dictador cuya familia era odiada por su venalidad. Tal fue la evaluacin del embajador estadunidense Robert Godec en un cable de julio de 2009, filtrado por Wikileaks.

Por tanto, para algunos observadores los documentos (de Wikileaks) deben crear un cmodo sentimiento entre el pblico estadunidense de que los funcionarios no estn dormidos en el puesto, es decir, que los cables apuntalan de tal manera las polticas estadunidenses, que es casi como si Obama mismo los estuviera filtrando (o eso escribe Jacob Heilbrunn en The National Interest.)

Estados Unidos debe dar una medalla a Assange, seala un encabezado del Financial Times. El jefe de analistas de poltica exterior, Gideon Rachman, escribe que la poltica exterior estadunidense se traza de forma tica, inteligente y pragmtica y que la postura adoptada en pblico por Estados Unidos sobre un tema dado es por lo regular tambin la postura mantenida en privado.

Segn este punto de vista, Wikileaks socava a los tericos de la conspiracin que cuestionan los nobles motivos que Washington proclama con regularidad.

El cable de Godec apoya estos juicios, por lo menos si no miramos ms all. Si lo hacemos, como reporta el analista poltico Stephen Zunes en Foreign Policy in Focus, descubrimos que, con la informacin de Godec en mano, Washington proporcion 12 millones de dlares en ayuda militar a Tnez. En realidad, Tnez fue uno de slo cinco beneficiarios extranjeros: Israel (de rutina); Egipto y Jordania, dictaduras de Medio Oriente, y Colombia, que desde hace tiempo tiene el peor historial de derechos humanos y recibe la mayor ayuda militar estadunidense en el hemisferio.

La prueba A de Heilbrunn es el apoyo rabe a las polticas estadounidenses dirigidas contra Irn, segn se revela en los cables filtrados. Rachman tambin se sirve de este ejemplo, como hicieron los medios en general, para elogiar estas alentadoras revelaciones. Las reacciones ilustran cun profundo es el desprecio por la democracia entre ciertas mentes cultivadas.

Lo que no se menciona es lo que piensa la poblacin lo cual se descubre con facilidad. Segn encuestas dadas a conocer en agosto pasado por la Institucin Brookings, algunos rabes estn de acuerdo con Washington y con los comentaristas occidentales en que Irn es una amenaza: 10 por ciento. En contraste, consideran que Estados Unidos e Israel son las mayores amenazas (77 y 88 por ciento, respectivamente).

La opinin rabe es tan hostil a las polticas de Washington que una mayora (57 por ciento) piensa que la seguridad regional mejorara si Irn tuviera armas nucleares. Aun as, no pasa nada, todo est bajo control (como Marwan Muasher describe la fantasa prevaleciente). Los dictadores nos apoyan; podemos olvidarnos de sus sbditos a menos que rompan sus cadenas, en cuyo caso hay que ajustar la poltica.

Otras filtraciones parecen dar sustento tambin a los juicios entusiastas sobre la nobleza de Washington. En julio de 2009 Hugo Llorens, embajador de Estados Unidos en Honduras, inform a Washington sobre una investigacin de la embajada relativa a aspectos legales y constitucionales en torno a la remocin forzada del presidente Manuel Mel Zelaya el 28 de junio.

La embajada concluy que no hay duda de que los militares, la Suprema Corte y el Congreso Nacional conspiraron el 28 de junio en lo que represent un golpe ilegal y anticonstitucional contra el Poder Ejecutivo. Muy admirable, excepto que el presidente Obama procedi a romper con casi toda Amrica Latina y Europa al apoyar al rgimen golpista y dispensar las atrocidades posteriores.

Quiz las revelaciones ms sorprendentes de Wikileaks tienen que ver con Pakistn, revisadas por el analista en poltica exterior Fred Branfman en Truthdig.

Los cables revelan que la embajada estadounidense est bien consciente de que la guerra de Washington en Afganistn y Pakistn no slo intensifica el rampante sentimiento antiestadounidense, sino que tambin crea el riesgo de desestabilizar el Estado paquistan e incluso plantea la amenaza de la pesadilla final: las armas nucleares podran caer en manos de terroristas islmicos.

Una vez ms, las revelaciones deben crear un sentimiento tranquilizador de que los funcionarios no estn dormidos en el puesto (en palabras de Heilbrun), en tanto Washington marcha inexorablemente hacia el desastre.

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* El libro ms reciente de Noam Chomsky, en coautora con Ilan Pappe, es Gaza en crisis. Chomsky es profesor emrito de lingstica y filosofa en el Instituto Tecnolgico de Massachusetts, en Cambridge, Mass.

2011 Noam Chomsky, distribuido por The New York Times Syndicate

Traduccin: Jorge Anaya

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2011/02/05/index.php?section=opinion&article=005a1pol

rCR



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