Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-02-2011

Hamlet en Tahrir

Gabriele del Grande
Fortress Europe

Traducido por Gorka Larrabeiti


Ser o no ser? Tercer da de nuestro viaje a El Cairo. Duodcimo da de la revolucin que quiere derrocar la dictadura de Mubarak, que hoy ha dimitido de la direccin del partido gubernamental, el Partido Democrtico Nacional, junto con los dirigentes y su hijo Gamal, al cual se daba por sucesor de su padre hasta el 24 de enero. El primer ministro, Omar Suleimn, antiguo jefe de los servicios secretos, acaso crea que con esta contrapartida ya iba a bastar para que desalojaran la plaza Tahrir, pero se equivocaba por completo. Tambin ayer miles y miles de personas ocuparon el lugar que se ha convertido en smbolo de la revuelta. Esta es la crnica de la jornada.

Llovizna en El Cairo. El agua borra las pintadas, brochazos de negro y azul con borde blanco, que haban hecho en el asfalto los muchachos de la plaza Tahrir. 'Amr sonre, mientras uno de los artistas se cabrea con la gente que sigue pisando sin darse cuenta el eslogan recin pintado. "Una escena semejante era imposible antes: no tenamos libertad para decir lo que pensbamos. Estoy contentsimo aunque sea slo por esto. Estoy orgulloso de estar aqu". Lleg hace tres das; estudia Derecho en la Universidad de El Cairo. Men, archivo, vdeo. Me ensea en el mvil las imgenes de su primer da en Tahrir, el mircoles pasado, el da de los camellos, dice bromeando. Luego se pone serio. En la pantalla del telfono se ve a un grupo de chavales que levantan del suelo a un hombre que ha perdido el sentido y se lo llevan deprisa gritando: "Est muerto, le han disparado a la cabeza los francotiradores que estaban en las azoteas del edificio de detrs del museo egipcio". Lo mataron delante de sus ojos. 'Amr no lo conoca, pero ese da se qued en la plaza hasta tarde; luego se qued a dormir en las tiendas. Al despertarse, se dio cuenta de que no se ira nunca ya de all. Han pasado tres das: "De aqu no nos movemos hasta que no se vaya Mubarak".

Al lado de 'Amr y de los grafitis hay otro chico. Atrae las miradas de todo el mundo porque lleva la boca sellada con una cinta de adhesivo blanco que dice: "No hablo hasta que Mubarak vaya a juicio". Tiene los ojos vidriosos de haber llorado mucho. Se expresa mediante gestos. Acerca los ndices de sus manos y los golpea uno contra el otro, hace como que empua un fusil y luego se pasa los dedos estirados por el gaznate. Aprieta en la mano uno de las dos bufandas que lleva. La aprieta con toda su alma, una lgrima le baja por la mejilla. Mataron a su hermano, nos explica 'Amr. Ocurri el mircoles pasado. Tena 33 aos y se estaban manifestando juntos. Fue un francotirador, desde el edificio de detrs del museo egipcio. Una bala le peg en la cabeza. Muri en el acto. Shahid, mrtir. Uno de los 350 que se calcula que han muerto desde el principio de la revolucin el pasado 25 de enero. Tambin por rendir honor a su recuerdo, de esta plaza no se mover nadie hasta que caiga el rgimen.

El seor Mohamed piensa lo mismo. Se ha acercado porque le ha entrado curiosidad al or una conversacin en ingls. Es profesor de ingls, vive en Tanta, 100 km. al norte de la capital, pero vino aposta a Tahrir para estar en este momento crucial. "Crea haber venido de lejos -comienza diciendo- pero luego he conocido a uno en silla de ruedas que ha venido de Asun!". Para l, estar en la plaza es cuestin de vida o muerte. La dictadura debe terminar. Me cita primero a Chebbi, el poeta tunecino de Tozeur, cuyos famosos versos he odo tantas veces estos das. "Si un da el pueblo elige la vida, no cabe duda de que el destino se doblegar a su voluntad". A continuacin, pasa al Hamlet de Shakespeare. En parte porque quiere hacer alarde de su conocimiento de la literatura ingles, en parte porque son las mejores palabras. "To be or not to be, ser o no ser, este es el problema", dice. Entonces, reflexiona un segundo, y aade. "En realidad no hay eleccin. Hoy deberamos parafrasear el Hamlet y decir. To be or not to be. Mejor decir: To be or to be killed. Ser o ser asesinado. Porque nosotros de aqu nos vamos slo si nos matan".

Es el efecto de la fuerza que transmiten la plaza y sus ritos. Todo comienza con la entrada en Tahrir. Del lado del puente sobre el Nilo siempre hay mucho folln. Los militares hacen el primer filtrado, incitados por el pueblo que canta: "As-shabab wa al-geish iad wahda", "el pueblo y el ejrcito son una sola mano". Luego se pasan otros cuatro controles de documentos y otros tantos cacheos, que realiza el servicio de orden organizado por los jvenes de la plaza, hasta que finalmente se entra en este largo pasillo humano de unos cien metros, entre dos filas paralelas de manifestantes que aplauden a los recin llegados mientras repiten las consignas de la plaza por la libertad y el fin de la dictadura. La plaza est abarrotada tambin hoy. No tantos como ayer, pero seremos unos cien mil. Bajo el minipalco que se mont hace unos das con megafona y todo, ondean banderas y ms banderas de Egipto. Tres franjas. Una roja, una blanca y una negra. En la blanca alguien ha dibujado en azul una media luna y una cruz, smbolos del islam y del cristianismo. Porque hoy en esta plaza estn todos unidos para acabar con el rgimen sin distinciones de religin o clase.

Sucede que te puedes encontrar con profesores que escoba en mano barren para mantener el lugar limpio, nios vagabundos que pululan entre la muchedumbre vendiendo paquetes de cigarrillos y hogazas de pan, chicas que graban con su blackberry lo que sea para postearlo luego en twitter, y a su lado viejos desdentados que improvisan discursos. Tambin hay extranjeros. Extranjeros que no son periodistas, quiero decir. Viven en El Cairo por trabajo o por estudios y vienen a la plaza a mostrar su solidaridad. 'Amr est asombrado: "Nunca habra credo que los extranjeros nos respaldaran en la lucha. Todo el mundo est mirando lo que hacemos. Estoy ms que contento. Finalmente somos libres de expresarnos".

Entre tanto, cae la noche en este duodcimo da de protestas en Egipto. Despus de las grandes manifestaciones de anteayer en todo el pas, de Suez a Alejandra, de Port Said a Damieta, de Asun a Mansura, hoy la jornada ha transcurrido ms tranquila. Por los barrios se ven menos barricadas, y los grupos de vecinos que controlan el acceso a las calles ya no estn armados con cuchillos de carnicero como ayer, sino slo con buenos palos. Parece que el gran miedo de una nueva ola de violencia ha pasado de momento. Ser que la llovizna de todas las tardes se lleva poco a poco el holln de las calles defendidas a sangre y fuego la semana pasada. O ser que el movimiento se siente ms fuerte despus de las dimisiones de Mubarak, de su hijo, el supuesto sucesor hasta hace dos semanas, y de toda la direccin del partido.

Desde luego que se ven por ah seales de la guerrilla de los das anteriores. Los cajeros destrozados, gasolineras destruidas, escaparates hechos aicos y la fachada gris de la sede del Partido Nacional Democrtico de Mubarak ennegrecido por el incendio del primer da de enfrentamientos. Pero hay un detalle que da a entender lo que han cambiado las cosas. En la plaza Tahrir, detrs de las barricadas montadas contra los ataques de los baltagiya, los bandidos a sueldo de Mubarak, han desaparecido los montones de piedras acumuladas como municin para responder en caso de ataque. Haba piedras amontonadas por todas partes, piedras de todos los tamaos. Mirando bien, no es que hayan desaparecido. Esos montones sencillamente han adoptado una forma y se han convertido en lemas. Lemas escritos con piedras dispuestas en fila, una detrs de la otra, como si fueran teselas de un mosaico postmoderno sobre el asfalto de Tahrir. Los hay en ingls: Get Out, Go to Hell. "Largo. Vete al infierno". Y en rabe: Irhal! Irhal! "Largo". Tambin hay uno escrito al contrario, de izquierda a derecha en lugar de de derecha a izquierda. Abajo pone: "A lo mejor as se entiende".

Todava me dura en la cara la sonrisa por ese eslogan cuando un soldado del puesto de control a la salida de la plaza, durante el cacheo me encuentra en el bolsillo una cuartilla que haba cogido por la calle. Se lo pasa a un colega que lo dobla en dos y lo rasga. Mamnu'a, dice. Prohibido. Es como un pellizco que te despierta de un sueo. Ms all del umbral de la alambrada comienza la normalidad, el abuso de poder, el silencio cmplice. En una palabra, el pasado. Porque el futuro que acabo de dejar atrs, est en la plaza Tahrir. Est en los ojos baados en lgrimas del pequeo Aziz, un nio de dos aos con el que me he encontrado cara a cara, a quien su pap llevaba a hombros en la aglomeracin de la entrada a la plaza esta tarde. La gente apretaba por todas partes para entrar, cantando los eslganes de la revolucin. Y el chavalito estaba asustado. "No tengas miedo", le deca el padre sonriendo. Delante de l, otro padre agarraba a su hijo adolescente del hombro. Poco falta. El pueblo ha decidido. To be or not to be.

Fuente: http://fortresseurope.blogspot.com/2011/02/amleto-tahrir.html#more

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter