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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-02-2011

Cuarenta aos del Frente Amplio
De Lber Seregni a Pepe Mujica, la historia de la fuerza poltica que gobierna Uruguay

Manuel Barrientos
Revista Debate


El Frente Amplio llega a sus cuarenta aos de vida con un incremento sostenido de su peso electoral. Gobierna el pas desde 2005, mantiene la mayora parlamentaria, se impone en las elecciones municipales en Montevideo desde hace 22 aos y gestiona otros cuatro departamentos (Canelones, Maldonado, Rocha y Artigas), que representan dos tercios de la poblacin uruguaya. En los ltimos tiempos, sin embargo, tambin se ha desatado un debate interno que abarca desde los contenidos de su programa hasta la necesidad de replantearse los mecanismos de conduccin interna y el diluido papel de la fuerza en las movilizaciones callejeras y la discusin meditica.

El Frente lleg a estos seis aos de gobierno con la responsabilidad de hacer efectivos aquellos contenidos que nos habamos planteado y logramos generar un pas que hoy tiene como eje la produccin. Tambin la poltica econmica del Frente ha dado resultados muy fructferos: la pobreza y la indigencia cayeron por debajo de una tercera parte, sostiene el actual presidente de la fuerza poltica, Jorge Brovetto (ver recuadro ms abajo).

El editor del semanario Brecha, Ral Zibechi, considera que el cambio ms importante que introdujo el Frente Amplio fue la moralizacin de la vida poltica del Uruguay. El periodista explica que, hoy, todo el mundo sabe que Mujica no vive como un potentado. No es slo una imagen sino una realidad, vive en un barrio popular, en la periferia urbana. No es pobre, pero vive ajustadamente. Eso es un cambio muy importante en la cultura poltica porque demuestra que los que gobiernan pueden ser diferentes a los que conocimos hasta ahora.

Tambin destaca que la presidencia de Mujica ha impulsado un cambio en la poltica exterior del pas. El gobierno colorado de Jorge Battle tuvo una relacin muy tensa con los pases de la regin y, durante los primeros aos de la presidencia de Tabar Vzquez, se impuls la firma de un tratado de libre comercio con Estados Unidos que gener fuertes discusiones internas en el Frente Amplio. Zibechi afirma que Mujica marc un viraje muy importante. Mejor notablemente las relaciones con la Argentina y Brasil y traz una estrategia muy clara de avanzar con ellos, junto a la regin, buscando complementariedades y no competencias. Sin embargo, desde la conduccin del Frente Amplio argumentan que, ms all del debate por la radicacin de la pastera Botnia, en Fray Bentos, la relacin con la Argentina siempre ha sido fraterna, correcta y no ha tenido variaciones fundamentales durante los gobiernos de Tabar y Mujica.

Una seal de alerta se encendi con un reciente sondeo de Equipos Mori. La encuestadora sostuvo que la aprobacin del gobierno de Mujica cay del setenta por ciento al 48 por ciento en los primeros nueve meses desde su asuncin. La desaprobacin llega al 25 por ciento. De todas formas, el nivel de apoyo a Mujica iguala al porcentaje de votacin que tuvo en la primera vuelta de 2009 y registra cuatro puntos menos que lo obtenido en la segunda vuelta.

Si bien Mujica haba logrado trepar al setenta por ciento de popularidad cuando asumi, en marzo de 2010, y logr la reapertura del puente que une a Gualeguaych y Fray Bentos, la posterior cada tendra como explicaciones posibles la tensin con los partidos opositores y las agrupaciones sindicales. Zibechi relativiza el descenso del presidente en las encuestas: No ha tenido una cada importante sino la esperable en un contexto de gobierno con algunas dificultades. La poblacin tiene expectativas importantes y siente que ste es el momento de hacer cambios profundos, porque no hay riesgos de que gane la derecha y Mujica es un poltico de verdad de izquierda.

La brecha entre las ilusiones despertadas y las dificultades para romper con las estructuras que perpetan la desigualdad en la distribucin del ingreso podran ser algunas de las razones que argumenten la cada en la imagen del gobierno del Frente Amplio. Desde la presidencia de Tabar Vzquez hubo un descenso brusco de los ndices de pobreza y de desocupacin, pero los salarios continan muy depreciados. Hay un sesenta por ciento de empleados con salarios deprimidos, que apenas llegan a cubrir dos salarios mnimos. Y los precios suben, y los empresarios ganan millonadas. La gente se impacienta porque no hay cambios estructurales, explica Zibechi.

El debate sobre la distribucin de la riqueza tambin divide aguas en el interior del Frente Amplio. Desde la Mesa Poltica de la coalicin sostienen que la discusin interna siempre ha existido y es propia de la convivencia de sectores que tienen procedencias ideolgicas muy dismiles, que van desde el centro y el progresismo a la izquierda tradicional. El debate es una riqueza del Frente y no un problema, afirman. En la actualidad, se debate sobre la posibilidad de implementar una rebaja del IVA. Algunos sostienen que debe ser general y de pocos puntos. Otros, que se debe apuntar a una rebaja importante del impuesto a ciertos productos bsicos. Tambin algunos economistas del FA impulsan la puesta en marcha de una universalizacin de la asignacin por hijo, similar a la instrumentada en la Argentina.

Las crecientes fricciones dentro del Frente Amplio dan muestra de una disputa entre dos grandes polos internos. Por un lado, se encuentran los sectores de la izquierda ms tradicional, como el Movimiento de Participacin Popular (MPP), de Pepe Mujica, y el Partido Comunista. Por el otro, los sectores progresistas y moderados, de vinculacin con el empresariado nacional, que respaldaron la precandidatura presidencial del ex ministro de Economa Danilo Astori. En este ncleo se agrupan el Frente Lber Seregni -integrado por la Asamblea Uruguay de Astori, el Nuevo Espacio de Rafael Michelini y la Alianza Progresista del ex vicepresidente Rodolfo Nin Novoa-, el Partido Socialista, la Vertiente Artiguista, la Corriente de Accin y Pensamiento de Eleuterio Fernndez Huidobro y otros grupos afines a Tabar Vzquez. Luego del triunfo del MPP en las internas, este sector est intentando recuperar espacio en la conduccin poltica del FA, aprovechando la brecha abierta por las crticas del Partido Comunista a ciertas medidas implementadas por el gobierno de Mujica.

En un documento aprobado en el Plenario de la coalicin se marc la necesidad de restablecer la fraternidad entre los frenteamplistas. Los sectores ms crticos afirman que la estructura orgnica est muy anquilosada y que es poco representativa de las corrientes juveniles que estn dinamizando la vida poltica. El propio Tabar Vzquez sostuvo que era necesario avanzar en el debate de dos temas clave para la fuerza poltica: la actualizacin ideolgica del FA y la modernizacin de su estructura organizativa.

Dentro de las propias filas se afirma que el Frente se ha transformado en una maquinaria electoral muy efectiva, pero que el partido ha perdido su capacidad de movilizacin social. El Frente no moviliza, ni tampoco tiene capacidad de iniciativa y de generar debates pblicos. Es una fuerza vieja: sus miembros son mayores de edad y su estilo de hacer tambin lo es, sostiene Zibechi.

El resurgimiento de la participacin popular, en especial de los sectores juveniles, que se observa en los ltimos meses en la Argentina, tambin tiene su correlato en la Banda Oriental del Ro de la Plata. Los jvenes se han involucrado en las elecciones con movilizaciones muy importantes, con estilos bien diferentes a los tradicionales, muchas veces autoconvocados por sus propias redes por fuera de la estructura orgnica, explica el periodista. Las redes digitales y los mensajes de texto a travs de los telfonos celulares se convierten en un vehculo para la autoconvocatoria juvenil. La propia naturaleza de esas redes muestra que los jvenes no necesitan de una estructura burocrtica para hacer cosas. Uruguay es un pas muy institucional, con una cultura poltica diferente a la Argentina, donde las grandes movilizaciones pasan por las instituciones y la renovacin de la participacin juvenil, usando las banderas del Frente pero no su estructura, es algo muy uruguayo, argumentan. Desde la presidencia del FA aseguran que estn evaluando distintos instrumentos para revitalizar la participacin de los sectores juveniles dentro de la estructura partidaria. Si bien reconocen que no despiertan el entusiasmo militante de otros tiempos, los jvenes siguen votando de forma mayoritaria por el Frente.

Mujica slo envi un mensaje para el acto recordatorio que se realiz, este viernes 5, en el Palacio Legislativo, porque la Constitucin uruguaya prohbe que el Presidente de la Repblica participe en actos polticos partidarios. Los oradores centrales fueron Brovetto y el ex presidente Tabar Vzquez, quien retorn a la actividad pblica luego de casi un ao de silencio.

Si bien los principales analistas uruguayos descuentan un nuevo triunfo del FA en las presidenciales del 2014, surgen varias incertidumbres acerca de la lucha interna para la sucesin de Mujica, quien no puede ser reelecto. Los sectores moderados apuestan a respaldar en bloque la postulacin de Tabar para un segundo mandato. Desde la Asamblea Uruguay aseguran que Astori apoyar la candidatura del ex presidente. Tambin el Nuevo Espacio expres que su retorno sera el mejor escenario para el Frente. Vzquez an mantiene altos niveles de imagen positiva entre la poblacin y rene apoyos de sectores importantes del Frente. Desde el MPP y el Partido Comunista, sin embargo, afirman que pese a la alta popularidad de Tabar, su regreso a la presidencia sera un paso atrs.

Lber Seregni, el general del pueblo

Con Uruguay en medio de una de las crisis econmicas e institucionales ms profundas de su historia, el Frente Amplio surgi, el 5 de febrero de 1971, como resultado de una coalicin entre partidos de izquierda (el Partido Socialista, el Partido Comunista y la Democracia Cristiana), sectores progresistas de las fuerzas tradicionales (los senadores Zelmar Michelini y Alba Roballo del Partido Colorado y Francisco Rodrguez Camusso de los blancos) y movimientos independientes. Su primer lder fue Lber Seregni, un general del coloradismo battlista.

En un masivo acto realizado en la explanada municipal de Montevideo, la fuerza proclam, el 26 de marzo de ese ao, su primera frmula presidencial, encabezada por Seregni y Juan Jos Crottogini, mdico prestigioso y ex rector de la Universidad de la Repblica. Ante cien mil personas, Seregni convoc a dar la espalda a los partidos tradicionales vacos de contenido e impuls una lucha para desarmar los tres pilares de la oligarqua: la banca, el latifundio y el comercio exterior, como recuerda Samuel Blixen en el libro Lber Seregni, el general del pueblo, editado por Capital Intelectual. En las elecciones de noviembre de 1971, el Frente Amplio obtuvo un histrico dieciocho por ciento de los votos, detrs del triunfante candidato colorado Juan Mara Bordaberry (23 por ciento) y de Wilson Ferreira Aldunate del Partido Nacional quien, pese a obtener el 26 por ciento, qued segundo por las peculiaridades del sistema electoral.

Durante la dictadura que sufri el Uruguay -entre 1973 y 1984-, Seregni sufri la degradacin militar, la tortura y una larga detencin. Los ex legisladores Zelmar Michelini y Hctor Gutirrez Ruiz fueron secuestrados en Buenos Aires, el 18 de mayo de 1976, y tres das despus aparecieron asesinados. Centenares de militantes tambin fueron secuestrados, detenidos y desaparecidos.

Con el retorno democrtico, el Frente Amplio fue incrementando su peso en cada eleccin presidencial. Con Seregni proscripto, Crottogini obtuvo el 22,1 por ciento en 1984. Cinco aos ms tarde, Seregni y Danilo Astori alcanzaron el 23 por ciento y Tabar Vzquez fue electo intendente de Montevideo, cargo que el FA logr retener de forma sucesiva hasta la actualidad. En 1994, Vzquez y Rodolfo Nin Novoa consiguieron el 31,8 por ciento. Con la misma frmula, el Frente sum el cuarenta por ciento, en 1999, y cay en el ballottage frente al candidato colorado Jorge Battle.

Con Tabar Vzquez y Nin Novoa nuevamente como candidatos, el Frente Amplio gan -por primera vez- las elecciones presidenciales, en 2004, obteniendo el 50,45 por ciento en la segunda vuelta. El general Lber Seregni no pudo presenciar la consagracin de la larga lucha de la fuerza poltica que haba liderado durante ms de dos dcadas. Falleci el 31 de julio de 2004, en plena campaa electoral. Seregni fue el abanderado de la unidad del Frente. Fue un buscador y promotor del consenso, que hizo que el FA pasara de ser marginal a ser una fuerza mayoritaria, recuerda Brovetto, el actual presidente de la coalicin.

La existencia del debate interno no es un problema sino una riqueza

Ex ministro de Educacin y Cultura de la presidencia de Tabar Vzquez, el ingeniero Jorge Brovetto es el presidente del Frente Amplio, desde 2004. En una entrevista telefnica con Debate, habl sobre los desafos que enfrenta en la actualidad la fuerza poltica que conduce, minimiza las fricciones internas y analiza los ejes centrales del gobierno de Jos Mujica.

Qu cambios considera que logr impulsar en estos cuarenta aos el Frente Amplio en la cultura poltica del Uruguay?

Se trata de un proceso muy largo, el Frente lleg a estos seis aos de gobierno con la responsabilidad de hacer efectivos aquellos contenidos que se haban planteado previamente. Uno de los problemas centrales era pasar de un pas que tena el centro de gravedad en la especulacin financiera a otro que tuviera como eje la produccin y la incorporacin de conocimiento y valor agregado. Partamos de un pas que haba llegado a niveles de pobreza totalmente desconocidos y los niveles de exclusin eran realmente obscenos. As que se tom como prioridad la lucha contra la pobreza. Pero la poltica econmica que se ha venido instrumentando, desde 2005, ha dado resultados muy fructferos: la indigencia cay por debajo de una tercera parte y la pobreza tambin.

Por qu en los ltimos meses se abri una fuerte discusin interna sobre la necesidad de avanzar de forma ms rpida en la redistribucin de la riqueza?

Un denominador comn del Frente ha sido la discusin profunda sobre los temas centrales del pas. La existencia del debate no es un problema sino una riqueza dentro del Frente, que es una coalicin formada por sectores de proveniencias ideolgicas totalmente diferentes. Ahora se est discutiendo cul es el mecanismo ms eficiente y ms rpido de lograr una mejor distribucin de la riqueza. Y la realidad es que estamos logrando achicar las brechas de desigualdad a un paso que, quiz, no es tan rpido como el que querramos.

Por qu un documento reciente de su coalicin planteaba la necesidad de recuperar la fraternidad de los frenteamplistas?

El Frente ha crecido no slo en sus nmeros electorales sino tambin en sus responsabilidades. Y ese crecimiento trae como consecuencia este tipo de problemas que, en realidad, se han dado durante estos cuarenta aos de vida. Estamos pidiendo a todos retornar aquellos principios originales de fraternidad y respeto mutuo, ms all de algunas diferencias que podamos tener de carcter poltico. Tambin es cierto que, cuando se est en la oposicin, se tiene mayor capacidad de coordinar y de consensuar ante una situacin a la que se quiere enfrentar. Pero, cuando hay que construir aparecen diferentes posibilidades para avanzar y ah aparecen los debates.

Cmo evala los recientes sondeos que plantean una cada de la aprobacin del gobierno de Mjica?

Es normal que, cuando se llega al primer ao de gobierno caen las voluntades que lo acompaan. Pero el gobierno de Mujica ya ha ido recuperando el apoyo popular, aunque no llegue a los niveles que tena al momento de asumir.

Qu variables explican esas fluctuaciones de la imagen del gobierno?

La demostracin de la honestidad y del deseo de dar cumplimiento a lo que se propuso permiti que se recuperara la aprobacin popular. Durante la campaa se hizo un particular hincapi sobre el problema de la vivienda y el presidente est realmente comprometido con el tema, pero no se ha podido avanzar como se haba planteado. El presupuesto de 2011 ya muestra que el tema de la vivienda est tomando el vigor que se quera.

Qu influencia tiene la puja del gobierno con ciertos sectores sindicales?

La central nica, el PIT-CNT, ha actuado con muchsima responsabilidad. Pero ha habido sectores puntuales, como los empleados de la intendencia municipal de Montevideo, que llevaron sus protestas a una situacin de extrema tensin y golpearon sobre algo muy sensible para la gente, como la limpieza y el alumbrado pblico. Tambin hubo enfrentamientos muy fuertes con los anestesistas y cirujanos, pero han quedado totalmente desprestigiados con la poblacin. La firmeza con la que se enfrent a estos sectores permiti que el gobierno recuperara la aprobacin que tena.


Fuente: http://www.revistadebate.com.ar/2011/02/04/3581.php


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