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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-02-2011

La muerte de la Europa social

Michael Hudson
CounterPunch


Hay una alternativa, ni que decir tiene. Y es que los acreedores en la cspide de la pirmide econmica carguen con prdidas. Eso restaurara los intensificados coeficientes Gini de desigualdad de ingresos y riquezas a los niveles, harto ms bajos, de hace una o dos dcadas. No hacerlo, significara quedar atrapados en un nuevo tipo de tributo de clase extractor internacional, muy parecido al que impusieron los invasores vikingos de Europa hace mil aos al apoderarse de las tierras e imponer un tributo. Hoy, lo que hacen es imponer cargas financieras a modo de neoservidumbre postmoderna que amenaza con devolver a Europa a su estado premoderno.



Letonia y los Tigres Blticos, modelo para Irlanda, Espaa y Portugal?

"Sed como Letonia!, urgen los banqueros y la prensa financiera a los gobiernos de Grecia, de Irlanda y ahora, tambin, de Portugal y Espaa. Por qu no ser como Letonia y sacrificar vuestra economa para pagar las deudas que contrajisteis durante la burbuja financiera? La respuesta es que no pueden hacerlo, sin sufrir un colapso econmico, demogrfico y poltico que empeorar todava ms las cosas.

Hace slo un ao se reconoca que varias dcadas de neoliberalismo haban destruido la economa estadounidense y la de muchos pases europeos. Aos de desregulacin, de especulacin y de falta de inversin en la economa real los han dejado con una desigualdad creciente y con una magra demanda de consumo, salvo la financiada incurriendo en deuda. Pero la prensa financiera y los decisores polticos neoliberales contraatacaron sirvindose de los Tigres Blticos como ariete paradigmtico contra las polticas keynesianas de gasto y contra el modelo de la Europa social soado por Jacques Delors.

Los analistas vieron en los resultados de las elecciones letonas del pasado octubre una vindicacin de la eficacia de la austeridad para resolver la crisis econmica. El mantra habitual recitado nuevamente hace poco por The Economist es que el honrado y taciturno primer ministro letn, Valdis Dombrovskis, gan la reeleccin en octubre pasado, a pesar de haber impuesto las polticas fiscales y de austeridad ms duras jams adoptadas en tiempos de paz, porque un electorado maduro se habra percatado de su perentoria necesidad y desafi a la sabidura recibida votando a un gobierno de austeridad.

El Wall Street Journal ha publicado no pocos artculos a favor de este punto de vista. En el ltimo de ellos, Charles Doxbury abogaba por una estrategia letona de devaluacin interna y austeridad como modelo a seguir por las naciones europeas en crisis. La idea ms comnmente argida es que la cada libre de Letonia (la mayor entre todas las naciones desde la crisis de 2008) ha tocado finalmente fondo y que la recuperacin, aun si muy frgil y harto modesta, est en camino.

Esa idea atrae a los banqueros que buscan evitar quiebras en la deuda privada y pblica, en la esperanza de que la austeridad pueda llevar a la recuperacin econmica. Pero el modelo letn no es imitable. Letonia carece de un movimiento obrero con voz, y apenas cuenta con una modesta tradicin de activismo que no se base en la etnicidad. Al contrario de lo que suele figurar en la prensa, sus polticas de austeridad distan mucho de ser populares. Las elecciones giraron en torno de asuntos tnicos, no fueron un referndum sobre la poltica econmica. Los tnicamente letones (la mayora) votaron por partidos tnicamente letones (la gran mayora, neoliberales), mientras que la considerable minora rusfona (30 por ciento) vot con anloga disciplina por su partido (vagamente keynesiano).

Veinte aos despus de la independencia, las consecuencias de la emigracin rusa a Letonia bajo la ocupacin sovitica siguen configurando las pautas del sufragio. A menos que otras economas puedan utilizar divisiones tnicas similares como cobertura de distraccin, los dirigentes polticos que se propongan polticas de austeridad de tipo letn estn condenados al naufragio electoral.

Aunque la crisis econmica fue lo suficientemente profunda como para sacar a la calle a una poblacin despolitizada en el invierno de 2009, el grueso de los letones no tardaron en hallar el camino de menor resistencia en la pura y simple emigracin. La austeridad neoliberal ha generado prdidas demogrficas mayores que las deportaciones de Stalin en los aos 40 (esta vez, empero, sin prdida de vidas). A medida que los recortes en educacin, asistencia sanitaria y otras infraestructuras sociales bsicas amenazan cada vez ms con socavar el desarrollo a largo plazo, los jvenes prefieren la emigracin al sufrimiento en una economa sin puestos de trabajo. Ms del 12% de la poblacin total (y un porcentaje mucho mayor de su fuerza de trabajo) trabaja ahora en el extranjero.

Por lo dems, los nios (los pocos que hay, habida cuenta del desplome de las tasas de matrimonio y nacimiento) han quedado atrs, en situacin de orfandad; lo que ha llevado a los demgrafos a preguntarse por las posibilidades de supervivencia de este pequeo pas. De modo, pues, que, a menos que otras economas europeas devastadas por la deuda y con poblaciones muy superiores a los 2,4 millones de habitantes de Letonia puedan encontrar mercados de trabajo que acepten a sus trabajadores desocupados como consecuencia de la austeridad financiera; a menos que eso ocurra, esta opcin ser inviable.

El crecimiento de un 3,3% previsto para Letonia en 2011 se menciona como prueba adicional del xito de un modelo de austeridad que habra estabilizado tanto su crisis de mala deuda como su crnico dficit comercial financiado con prstamos hipotecarios en moneda extranjera. Dado que el PIB cay un 25% durante la crisis, con tamaa tasa de crecimiento se tardara una dcada entera slo para recuperar las dimensiones de la economa letona de 2007. Cmo habra este rebote del gato muerto [1] resultar suficientemente atractivo e inducir a otros Estados de la UE a lanzarse por el despeadero fiscal?

La economa comparada, de todo punto poltica

A despecho de sus desastrosos resultados econmicos y sociales, lo cierto es que el trauma neoliberal letn es idealizado por la prensa financiera y los polticos neoliberales, a fin de imponer austeridad en sus propias economas. Antes de la crisis global de 2008, los Tigres Blticos eran celebrados como la vanguardia de las economas de libre mercado de la Nueva Europa. Los crticos de ese milagro econmico fundado en prstamos en moneda extranjera para financiar la especulacin con propiedades y la adquisicin de bienes pblicos en proceso de privatizacin fueron ninguneados y despreciados como obstinados negadores. Y ahora, sin perder comba, los comentaristas de turno se avilantan a presentarnos la opcin letona por la austeridad como una poltica ejemplar para otras naciones.

La opcin letona sirve a distintos seores. Permite a la prensa financiera seguir disparatando con la autocorreccin de los mercados y con la idea de que la austeridad trae consigo prosperidad. El Banco central letn (respecto de cuya estridencia neoliberal, dicho sea de pasada, hasta el FMI ha expresado preocupacin) desea una vuelta torera de honor que le absuelva de la puesta por obra de unas polticas que imponen sufrimiento masivo al pueblo letn. Y Washington y los neoliberales de la Unin Europea desean que otros pases hagan suya la versin letona de la Puerta Abierta de China, cohonestada con un sistema dickensiano de proteccin social. La apertura a la penetracin econmica es el criterio de medida, y los blticos la exhiben grado superlativo; ergo, son exitosos, con independencia de lo bien o mal que su economa subvenga a las necesidades de su pueblo.

Dada la proximidad entre Letonia y Bielorrusia, es iluminador comparar el modo en que los neoliberales han evaluado sus economas. Letonia sufri el peor colapso econmico europeo en 2008 y 2009, con un continuado desempleo de dos dgitos. Su economa no experimentar crecimiento hasta el presente ao (2011), y es lo ms probable que el modesto crecimiento experimentado siga acompaado por una tasa de desempleo de dos dgitos. Una fraccin enorme de su poblacin ha evacuado el pas, dejando atrs nios al cuidado de parientes, si no valindose por s solos. La vecina Bielorrusia, que cuenta con pocas de las ventajas geogrficas letonas (puertos y costas), tiene un PIB no mucho ms bajo que el de Letonia. Bielorrusia experiment un auge con tasas de crecimiento de doble dgito antes de la crisis, y mantuvo a su economa en el pleno empleo durante la crisis, muy lejos del colapso del 25% que desbarat a Letonia. Bielorrusia tiene tambin un coeficiente de Gini (ndice de desigualdad) aproximadamente a la par con Suecia, mientras que Letonia se acerca ms a los crecientes niveles de desigualdad que ahora caracterizan a los EEUU.

Y sin embargo, Letonia es declarada un xito, y Bielorrusia, un fracaso. El World Factbook de la CIA recuerda a sus lectores que el buen rendimiento econmico bielorruso ocurri a pesar de los escollos de una inflexible economa centralmente dirigida. Tal es la caracterizacin corriente de Bielorrusia. Pero lo que habra que preguntarse es si lo que su xito refleja no son precisamente las virtudes de su planificacin central. Letonia ha generado mayor libertad poltica para sus disidentes, pero Bielorrusia tiene menos desigualdad econmica y menor deuda exterior.

Todas las economas que han existido en la historia han sido economas mixtas. No estamos defendiendo a la prensa del Camarada Lukachenho, ni menos su poltica represiva en Bielorrusia. Simplemente, no nos vamos al extremo opuesto de aplaudir el modelo neoliberal letn. Se puede criticar el sistema poltico bielorruso, sin tragarse la oligarqua electoral en que consiste la vida poltica letona. Pero, ganen o pierdan en materia de resultados econmicos, el caso es que la prensa y los acadmicos occidentales proclaman ganadores a Letonia a y los hambreados Tigres Blticos, mientas que Bielorrusia, sean los que quiera sus rendimientos econmicos, sean los que fueren su mritos, es declarada perdedora. No se ver una sola mirada de comparacin objetiva entre las economas de los dos pases; nadie se molesta en examinar sobriamente dnde tienen xito y dnde fracasan (tambin por sectores) con la vista puesta en las lecciones de todo ello derivables. Las comparaciones econmicas son de todo punto polticas.

No estamos culpando a la nacin letona por los crueles experimentos polticos neoliberales a que est siendo sometida; lo que est en cuestin es la comunidad global de decisores polticos, de intelectuales y de parte de las propias elites letonas: su persistencia en proseguir esa poltica fracasada y aun recomendarla a otros pases como va al crecimiento econmico (cuando de lo que se trata es de un suicidio econmico y demogrfico). El pueblo letn sufri las consecuencias devastadores de las dos guerras mundiales y de dos ocupaciones, lo que el neoliberalismo ha venido a coronar con la desmantelacin de su industria y el hundimiento cada vez ms profundo en la deuda en moneda extrajera! desde el logro de su independencia en 1991. El neoliberalismo ha generado una pobreza tan honda, que ha causado un xodo de proporciones bblicas al extranjero. Llamar a eso un paso econmico hacia delante y una victoria de la razn econmica no puede menos de recordarle a uno la caracterizacin que de las victorias militares imperiales romanas puso Tcito en boca del cabecilla celta Calgacus antes de la batalla de Monte Graupius: Desertizan, y lo llaman paz.

A lo largo de los varios aos que ambos llevamos visitando Letonia hemos sido testigos de un pueblo industrioso y talentoso, rebosante de gentes integrrimas aun inmersas en un medio corrupto. Lo que nos proponemos aqu es explicar por qu el fracasado modelo letn, lejos de entenderse como una poltica a imponer quieras que no a Irlanda, Grecia y otros pases europeos deudores, debera verse como un aviso de lo que otros pases han de evitar a toda costa. Los dos hemos trabajado en la misma Letonia con el propsito de estimular all un cambio de poltica. Lo que, despus de todo, anda ahora en juego es el futuro de la democracia social europea y la continuacin de la paz en una regin devastada por guerras durante un milenio antes de 1950.

La Unin Europea nunca desarroll mecanismos sostenibles de transferencia de capital desde sus economas ms ricas hacia los pases ms pobres, especialmente en la periferia

El problema es que las dificultades econmicas europeas arraigan no solamente en la prodigalidad, como comnmente sostienen la prensa econmica y muchos polticos; la deuda es una consecuencia de faltas estructurales financieras, econmicas y fiscales en el diseo de la Europa postsovitica. En substancia: la Unin Europea nunca desarroll mecanismos sostenibles de transferencia de capital desde sus economas ms ricas hacia los pases ms pobres, especialmente en la periferia.

El orden de Bretton Woods tras la II Guerra Mundial fue parte de un sistema ms hacedero de prstamos de reconstruccin y transferencias de capital entre una Europa rota por la guerra y los EEUU. La ayuda del Plan Marshall, acompaada de controles de capital e inversin pblica para estimular el desarrollo econmico y la independencia monetaria, permiti a las economas nacionales de la Europa occidental comprar importaciones procedentes de los EEUU y, al mismo tiempo, construir su propia capacidad exportadora y aumentar sus niveles de vida. No es que el sistema careciera de tachas, pero el deseo de evitar el anterior ciclo hemisecular de depresin econmica y guerra (as como las crecientes preocupaciones dimanantes de la Guerra Fra) llev a las economas de la Europa occidental a desarrollarse y sentar las bases de una ulterior integracin continental.

El perodo post-Guerra fra luego de 1991 refleja pautas similares de subdesarrollo en la relacin entre la Europa occidental rica y sus socios ms pobres del Este y el Sur europeo. En vivo contraste con lo hecho tras la II Guerra Mundial, no se forjaron estructuras institucionales que confirieran a estas ltimas economas capacidad de autosostenimiento. Al contrario: lo que consigui el endeudamiento en moneda extranjera sealadamente, en prstamos hipotecarios para la vivienda, sin poner por obra los medios para su devolucin, fue el resultado exactamente opuesto.

Hoy, los Estados ms ricos de la UE son economas manufactureras de alto valor aadido. La ampliacin de la UE hace veinte aos qued marcada por unas exportaciones y unos crditos bancarios crecientes desde esas naciones ricas hacia las que han llegado a ser las economas en crisis de nuestros das; qued marcada, por lo mismo, por unos crecientes niveles de deuda en el contexto de ventas y liquidaciones privatizadoras sin impuestos progresivos al ingreso y con unos reducidos impuestos a la propiedad de bienes races (un factor, este ltimo, de la mayor importancia para entender las burbujas inmobiliarias). Durante esta pasada dcada, los pases blticos y de la Europa del este han financiado el grueso de su dficit comercial con prstamos procedentes de bancos suecos, austracos y de otros pases contra el colateral de bienes races e infraestructuras, que se compraban y recompraban con una deuda apalancada creciente. Eso no permiti sentar las bases y poner los medios para la devolucin de esas deudas, salvo con una burbuja inmobiliaria continuamente hinchada que permitiera sostener los emprstitos en moneda extranjera con un volumen bastante a cubrir los crnicos dficits comerciales y las no menos crnicas fugas de capitales.

Lo que han hecho ahora los Estados blticos es equilibrar su balanza por cuenta corriente, no produciendo ms bienes y servicios, sino empobreciendo a su poblacin. Sus planificadores neoliberales han destruido el consumo, no para crear capital para invertir, sino para pagar deudas a banqueros extranjeros. As es como se estn ajustando a la interrupcin de los flujos de capital entrante procedentes de los bancos extranjeros, ahora que el prstamo generado por la burbuja inmobiliaria se ha secado. (Recurdese, dicho sea de paso, que este prstamo exterior generado por la burbuja inmobiliaria interior fue en su momento calurosamente aplaudido por convertir a sus mercados inmobiliarios en Tigres Blticos cabalgables por unos bancos que se enriquecieron con el proceso.) Los banqueros y la prensa financiera pintan este programa de austeridad diseado para poder pagar a los bancos como un camino hacia adelante. Lo que dista por mucho de la realidad. Porque la cruda realidad es que tal programa hunde a esos pases en una marea de ttulos de deuda posedos por unos acreedores que nunca se preocuparon demasiado por la forma en que las economas blticas podran pagar. Y pagar, slo pueden hacerlo encogiendo la economa, emigrando y exprimiendo an ms implacablemente a los trabajadores.

La carga fiscal gravita mucho ms pesadamente sobre el empleo que en Europa occidental de hace sesenta aos, en el perodo de su reconstruccin. Los negocios con informacin interna privilegiada y el fraude financiero se han extendido por doquiera. Para colmo, la deuda denominada en euros para los miembros asociados se aseguraba ingresos en sus propias monedas locales. Y lo peor de todo: los bancos simplemente prestaban contra bienes races e infraestructuras ya existentes, en vez de financiar el incremento de la produccin y la formacin de capital tangible. A diferencia de las subvenciones de gobierno a gobierno del Plan Marshall, la poltica del Banco Central Europeo de centrarse en el prstamo bancario comercial lo nico que produjo es una burbuja inmobiliaria. El prstamo bancario hinch sus burbujas inmobiliarias y financi una transferencia de propiedad inmobiliaria, pero no la formacin de mucho capital tangible nuevo que facilitara a las economas deudoras el pago de sus importaciones. Al contrario: sus deudas crecieron sin que se incrementara su capacidad de ingresos por el comercio exterior. Result, as pues, inevitable que todo el castillo de naipes terminara por desplomarse.

Al instituir las relaciones econmicas de la UE, la teora del libre mercado asumi que la inversin directa y el prstamo bancario proporcionaran el capital necesario para ayudar a las regiones econmicas ms pobres a acortar distancias. Ese supuesto se revel infundado. Los bancos prestaban contra bienes races y otros activos ya existentes, hinchando sus precios a crdito. Lo que es ahora preciso enjugar es el gasto de deuda y otras secuelas relacionadas de esta filosofa econmica de mente estrecha.

Todo eso sirvi a los grandes exportadores de la UE, pero no desarroll una estabilidad de alcance europeo fundada en un crecimiento econmico de mayor envergadura. Sin la amenaza acechante de la guerra o la intimidacin poltica de Rusia, las naciones ms ricas de Europa pusieron proa a una liberalizacin comercial y a unas privatizaciones que aceleraron la desindustrializacin en el antiguo bloque sovitico. A los miembros de la Europa meridional se les hizo entrar en la eurozona, con su moneda fuerte y sus estrictas limitaciones en el gasto pblico, lo que impidi que esos pases pudieran desarrollar sus manufacturas al modo como en su da haban hecho la Europa occidental y los Estados Unidos.

Ese estado de cosas no poda durar mucho, porque el Este europeo fue reconstruido de manera tal, que se hizo dependiente de la importacin y qued financieramente subordinado al Oeste: ms, pues, como una regin colonial que como socio de pleno derecho. Y como ocurre con las regiones coloniales, el Oeste se convirti en el destino de las fugas de capitales, a medida que se venda propiedad inmobiliaria a crdito y los ganancias salan de las cleptocracias y las oligarquas esteeuropeas y sudeuropeas. La moneda extranjera con que devolver los prstamos bancarios que estaban hinchando los precios de los bienes races se obtena tomando todava ms a prstamo a fin de hinchar todava ms los precios de la propiedad inmobiliaria: la definicin clsica de un esquema Ponzi. En este caso, los bancos europeos jugaron el papel de nuevos entrantes en este esquema piramidal, organizando las economaas postsoviticas como una vasta cadena de letras que suministraban el dinero para mantener el flujo de la espiral alcista.

El problema fue que el crdito slo se conceda para alimentar los bienes races y para financiar la exportacin de bienes de una Europa occidental dependiente de la exportacin (con su Poltica Agrcola Comn de excedentes de cosechas) a un Este desindustrializado y agrcolamente no modernizado. La expansiva deuda piramidal tena que colapsar, porque no se pusieron los medios para devolverla.

Hubo una vaga esperanza de que los niveles de desarrollo econmico terminaran igualndose en toda la UE, como si el prstamo bancario y las compras y tomas de control empresarial extranjeras pudieran llevar a una mayor homogeneidad, y no a una mayor polarizacin financiera. El problema fue que la Unin Europea vea a sus nuevos miembros como mercados para los bancos y los exportadores existentes (lo que inclua tambin el verlos como base de dumping y precios predatorios para sus excedentes agrcolas), no como nuevos miembros precisados de ayuda para hacerse econmicamente autosostenibles, ni tampoco como pases en los que pudieran levantarse sistemas financieros nacionales viables por s propios.

La gran cuestin: o hundir a la propia economa para pagar la deuda a unos bancos que fueron irresponsables o cargar a la banca con prdidas y salvar la prosperidad y una mnima igualdad social

Dadas las restricciones que el euro pone a sus pases miembros, se comprende que las naciones y los bancos acreedores de la UE quieran resolver esta crisis con una devaluacin interna: salarios ms bajos, menos gasto pblico y recortes en los niveles de vida, es decir, medidas que posibiliten la devolucin de la deuda. Es la vieja doctrina del FMI que fracas estrepitosamente en el Tercer Mundo. Dirase que esta doctrina en pleno proceso de resurreccin en Europa.

La poltica de la UE parece consistir en que los ingresos de los asalariados y los ahorros de los jubilados rescaten a los bancos de su herencia de malas hipotecas y otros prstamos que no pueden ser devueltos (salvo yendo de cabeza a la miseria). Entienden Grecia e Irlanda, y ahora tal vez tambin Portugal y Espaa, el modelo que se les est exigiendo emular? Qu dosis de medicina letona pueden llegar a tragar estos pases?

Si sus economas se encogen y se hunde el empleo, a dnde emigrar su fuerza de trabajo? Sin inversin pblica, cmo llegarn a ser competitivos? La va tradicional para las economas mixtas es el suministro pblico de infraestructura a precios de coste o a precios subsidiados. Pero si los gobiernos, como se dice, se labran su camino de salida de la deuda vendiendo sus infraestructuras pblicas a compradores privados que las compran a crdito (con cargas de intereses fiscalmente desgravables!) que lo que hacen es plagar la economa de peajes extractores de renta, esas economas seguirn quedando ms y ms rezagadas y sern an ms incapaces de honrar sus deudas. Y el atraso en los pagos se resolver en una curva de crecimiento exponencial del inters compuesto.

Las naciones y los bancos acreedores de la UE estn buscando resolver la crisis por una va que no les cueste mucho dinero. Lo mejor, dicen, dada la imposibilidad en que se hallan las economas en crisis de depreciar su moneda, es la devaluacin interna la (austeridad salarial), conforme al modelo letn. Los bancos y los tenedores de bonos cobrarn a partir de los prstamos de rescate del FMI y de la UE.

El problema es la austeridad impuesta con los existentes niveles de deuda. Si los salarios (y por lo tanto, los precios) declinan, la carga de la deuda (ya suficientemente elevada en trminos histricos comparativos) se har ms pesada. Es lo que sufrieron los EEUU a fines del siglo XIX, cuando el nivel de precios fue inducido a la baja para restaurar el oro a su precio anterior a la Guerra Civil (y anterior, pues, al billete verde). El candidato presidencial William Jennings Bryan se desgaitaba crucificando al trabajo en la cruz del oro en 1896. Es el mismo problema que haba experimentado antes Inglaterra, luego del Tratado de Gante que puso fin a las Guerras Napolenicas en 1815. Aparte de la miseria y de las tragedias humanas que se multiplicarn como consecuencia de ella, la austeridad fiscal y salarial es econmicamente autodestructiva. Crear una espiral bajista de la demanda que llevar al conjunto de la UE a la recesin.

El problema bsico es si es deseable para las economas sacrificar su crecimiento e imponer la depresin y niveles de vida ms bajos para beneficio de los acreedores. Raramente en la historia ha sido ese el caso, salvo en contextos de acrecida guerra de clases. As pues, qu harn los letones, los griegos, los irlandeses, los espaoles y otros europeos cuando su trabajo sea crucificado por la devaluacin interna perdiendo poder adquisitivo para pagar a los acreedores extranjeros?

Lo que se precisa es un botn de reinicializacin de la filosofa econmica y fiscal de la UE. De cmo lidie Europa con esta crisis depender si su historia sigue el curso pacfico de mutuo beneficio y prosperidad econmica tan preciado en los manuales de ciencia econmica o la espiral bajista de la austeridad que tan impopulares ha hecho a los planificadores del FMI en las economas deudoras.

Es esa la senda en la que quiere embarcarse Europa? Ese es el destino que aguarda al proyecto de una Europa social de Jacques Delors? Es eso lo que esperaban los ciudadanos de Europa cuando adoptaron el euro?

Hay una alternativa, ni que decir tiene. Y es que los acreedores en la cspide de la pirmide econmica carguen con prdidas. Eso restaurara los intensificados coeficientes Gini de desigualdad de ingresos y riquezas a los niveles, harto ms bajos, de hace una o dos dcadas. No hacerlo, significara quedar atrapados en un nuevo tipo de tributo de clase extractor internacional, muy parecido al que impusieron los invasores vikingos de Europa hace mil aos al apoderarse de las tierras e imponer un tributo. Hoy, lo que hacen es imponer cargas financieras a modo de neoservidumbre postmoderna que amenaza con devolver a Europa a su estado premoderno.

NOTA T.: [1] Dead cat bounce, o rebote del gato muerto, es una expresin derivada del dicho ingls comn: Even a dead cat will bounce if it is dropped from high enough! (Hasta un gato muerto rebota, si se lo arroja desde la altura suficiente), y ha pasado a engrosar la jerga metafrica del mundo financiero anglosajn actual: apunta a un rebote ms o menos sostenido de un valor o de un ttulo, tras un fuerte y duradero desplome; pero el valor en cuestin, como el gato, sigue muerto, y yacer inerte en el suelo es su destino.

Michael Hudson trabaj como economista en Wall Street y actualmente es Distinguished Professor en la University of Misoury, Kansas City, y presidente del Institute for the Study of Long-Term Economic Trends (ISLET). Su dedicacin a los problemas de las economas postsoviticas, y especialmente la letona, le ha llevado a ser comisionado recientemente, por parte de la coalicin de izquierda letona Centro de la Armona, como economista jefe de la Reform Task Force Latvia, un think tank encargado de elaborar una poltica econmica alternativa para ese pas bltico. Es autor de varios libros, entre los que destacan: Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire (nueva ed., Pluto Press, 2003) y Trade, Development and Foreign Debt: How Trade and Development Concentrate Economic Power in the Hands of Dominant Nations (ISLET, 2009).

Traduccin para www.sinpermiso.info: Mnima Estrella

http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3917


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