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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-02-2011

El significado poltico del acuerdo para la reforma de las pensiones
Pero de qu hablaban en aquella mesa?

Jos Antonio Errejn
Rebelin


El verdadero sentido y alcance del acuerdo de pensiones, pomposamente titulado Acuerdo Social y Econmico- en adelante, el Acuerdo-, se va desvelando una vez conocido su contenido.

Era llamativo, los das anteriores a que se conociera el acuerdo, el empeo del Gobierno y los sindicatos sobre las posibilidades de un acuerdo en el que las posturas parecan irreconciliables desde el da que el primero anunci su intencin de largar la edad de jubilacin. Qu bases materiales, sobre qu contenidos era posible pactar si el Gobierno haba anunciado su determinacin de adoptar la reforma de las pensiones con sin acuerdo, siendo consciente como era (me cueste lo que me cueste dijo ZP para enfatizar su determinacin)? de los costes que iba a pagar por ello.

Creo que la clave ha estado precisamente en la evaluacin de los costes en que incurra cada una de las partes (es claro que en esto la patronal solo ha actuado de invitado de lujo). El Gobierno los imputables a la ms regresiva medida contra el sistema de proteccin social desde la Transicin; los sindicatos, los derivados de emprender una contestacin para la que no disponan ni de ganas ni de preparacin ,vista la ms que moderada intervencin de sus cuadro y liberados en la huelga del 29S.

No parece aventurado suponer que en este largo perodo de negociaciones se ha hablado tanto de poltica como de pensiones y que los antiguos aliados de la anterior legislatura han vuelto a encontrar puntos de inters comn. Creo sinceramente que el principal tiene que ver con la puesta en comn de las dificultades que afrontan ambos aparatos, el del PSOE y el de los sindicatos, en un contexto de salida de crisis por la derecha y en un horizonte de ms que probable acceso del PP al Gobierno. No sufrir una derrota estrepitosa en el prximo ciclo electoral en el caso del PSOE, revalidar la mayora sindical en las prximas elecciones sindicales preparndose as a resistir un tiempo poltico que se vaticina duro en el de los sindicatos. Ambos, hay que suponer, desde la conviccin de que su mantenimiento respectivo es el mejor logro que puede presentarse a sus respectivos electorados en estos tiempos difciles.

El contenido del Acuerdo parece confirmar estas hiptesis. El que ms especficamente se refiere a las pensiones no presenta sorpresa alguna, es lo que vena postulando el Gobierno y todos los thinks tanks del sistema con la inefable FEDEA a la cabeza desde hace tiempo. De modo que aqu es difcil encontrar contenidos que los sindicatos puedan presentar como contrapartidas por aceptar el pensionazo.

El resto del Acuerdo, empezando por la Introduccin llena de loas al Dilogo Social que es el mantra de la cultura sindical de la generacin que hoy dirige los sindicatos y especialmente CCOO, contiene todo un repaso a la agenda poltica del Gobierno, desde las polticas activas de empleo a la poltica energtica pasando por la educacin y-como no!-el Estado de las autonomas. Al final de su segunda legislatura en el Gobierno y como pantalla para la ms dura poltica de ajuste emprendida hasta ahora por gobierno alguno, el PSOE acuerda una agenda con los sindicatos ms propia de un programa de gobierno en el comienzo de la misma.

El resultado buscado es ofrecer al electorado de izquierda-insisto en ambos ciclos electorales- la nica alternativa posible operada por sus dos agentes, el poltico gobernante y el sindical.

Las direcciones sindicales aparecen con este regalo gubernamental con una relevancia de la que en realidad carecen . Un intercambio de legitimidades orientado a la supervivencia de dos poderosos aparatos ms all de las condiciones histricas en las que su intervencin resultaba funcional al sistema capitalista.

En su intento de realzar el valor del Acuerdo, los medios ms prximos al Gobierno le han comparado con los Pactos de la Moncloa subrayando su funcin y alcance de compromiso histrico para superar la grave situacin de crisis de la economa espaola. Merece Creo la pena indagar similitudes y diferencias entre ambos:

La impresin es que las direcciones de UGT y CCOO pretenden prolongar su papel histrico ms all del perodo en que ha tenido sentido y para ello estn dispuestos a legitimar con su firma no solo recortes en los derechos sino todo un autntico cambio de sistema de proteccin social, teniendo en cuenta cmo se van deslizando de forma cada vez ms clara rasgos de los sistemas de capitalizacin. Se trata de un hito de inestimable ayuda para la revisin constitucional anhelada por la derecha en orden a debilitar y en su caso liquidar el sistema de reparto y el propio concepto de salario diferido.

Por aferrarse al mantra que los ha sostenido y con el que han crecido en los treinta aos pasados, las direcciones sindicales arriesgan el patrimonio comn del mundo del trabajo. La insistencia en el Dilogo socialcuando el capital no muestra ni voluntad ni necesidad de tal dilogo lo convierte ,de hecho, en una mera liturgia con las que el Estado pretende distraer la atencin de las capas subalternas y a sus participantes en tristes figurantes de esas celebraciones litrgicas.

El temor de las direcciones sindicales a la derrota en el enfrentamiento contra el pensionazo ha activado los tradicionales reflejos conservadores de la burocracia sindical. Mantener a toda costa vastas organizaciones con miles de liberados, oficinas, fundaciones, participaciones en los consejos de administracin de las cajas de ahorro, planes de pensiones y servicios mltiples no puede ser una finalidad en s misma, no puede constituir la razn de ser de las organizaciones sindicales.

Es mucho lo que arriesgamos los trabajadores en este evento. Perdemos en nuestras pensiones ,es verdad, los que tenemos prxima la jubilacin y los que la tienen lejana e incierta. Pero podemos perder algo todava ms importante que es la conciencia de los derechos que generamos en tanto que creadores de la riqueza y el bienestar. El capitalismo espaol nos debe al conjunto de los trabajadores unas pensiones dignas y no puede ser que el Gobierno, este el que venga, quiera perdonarle una parte de esta deuda para ayudarle a salir del atolladero al que su propia y absurda naturaleza le conduce de forma recurrente.

No podemos permitirle, ni a este ni a cualquier Gobierno, estos regalos, estamos comprometidos en la defensa de lo que es nuestro y de nuestros hijos. Nuestra organizacin, la organizacin de quienes nos vemos obligados a vender nuestra fuerza de trabajo ,constituye hoy una necesidad tan apremiante cmo cuando se fundaron los modernos sindicatos. Pero esta organizacin no es ms que una herramienta de la que nos dotamos para la defensa de nuestros derechos.

Las direcciones sindicales no pueden anteponer la conservacin de sus estructuras organizativas a la defensa de estos derechos . Los riesgos que representaba el rechazo del pensionazo nunca podan ser mayores que la entrega sin resistencia de una parte tan importante de los derechos de los trabajadores. Cada mujer y cada hombre de CCOO y UGT tienen que hacer frente a sus responsabilidades y exigir a sus direcciones una reconsideracin de su apoyo al pensionazo. Y las trabajadoras y los trabajadores, con empleo desempleados, nativos extranjeros, tambin tenemos que responder de nuestra condicin y decidir si queremos ser mujeres y hombres libres los nuevos siervos del siglo XXI.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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