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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-02-2011

Espaa y la Repblica Democrtica del Congo
Gobierno y prensa, aliados del imperialismo

Agustn Velloso
Rebelin


Moise Tshomb, un conspirador asesino en Espaa que no dej rastro

El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperacin (MAEC), por medio de su Direccin General de Cooperacin Exterior, publica informes sobre los pases con los que Espaa mantiene relaciones de diversas clases. En stos se presentan datos sobre los pases objeto de estudio, as como otros relativos al historial de sus relaciones con Espaa. El publicado en abril de 2008 se dedica a la Repblica Democrtica del Congo (RDC).

En l se recogen las visitas de personalidades espaolas a la RDC y viceversa. La primera de todas, en 1965, se presenta con una escueta frase:

4-6-65 Moiss Tshombe, primer ministro.

Hasta ocho aos despus, el 20 de marzo de 1973, fecha en que viaja a Espaa el ministro de comunicaciones y transportes, no hay visitas oficiales. Por parte de Espaa hasta el 8 de mayo de 1974 no se produce el viaje de una misin comercial y el 2 de diciembre de ese mismo ao viaja por vez primera un ministro, el de comercio. Los reyes realizan su primer viaje el 19 de noviembre de 1983. Hasta el 28 de enero de 2008 no hay un Convenio Base de Cooperacin.

Son pocos los viajes oficiales y de poca importancia, pero lo interesante es que el citado de Tshomb por el MAEC no era el primero que ste haca a Espaa. Irnicamente otros dos que hizo con el beneplcito de Franco, que fueron del conocimiento pblico, hoy se ocultan aunque son los viajes ms importantes en esas relaciones de casi 50 aos de antigedad entre los dos pases, a la vez que decisivos para el desarrollo de la tragedia que an perdura en la RDC.

El MAEC no dice nada de la etapa que Tshomb pas en Espaa en 1963 y de una posterior estancia en 1966. Ambas tuvieron su origen en los sucesos ocurridos en la RDC en 1960 y los aos siguientes.

El 30 de junio de 1960 se declara a la RDC pas independiente y a Patrice Lumumba su primer ministro. Blgica, la potencia colonizadora, reconoce formalmente la independencia, pero trabaja en contra desde antes de que se produzca, patrn de conducta habitual por parte de las potencias ex colonizadoras. Adems, inmediatamente despus, en connivencia con Estados Unidos, se dispone a acabar con Lumumba por todos los medios a su alcance, el asesinato inclusive, a pesar de que ha sido elegido democrticamente.

La lucha por la independencia africana contra el imperialismo se libra en la RDC y Espaa toma partido por ste

El 11 de julio Moiss Tshomb, cristiano y anticomunista, presidente de Katanga, la provincia ms rica de la repblica por sus ingentes recursos minerales, se convierte en el socio local del imperialismo contra la independencia de la RDC y declara la secesin de la provincia. Se trata de una alianza destinada a controlar el poder poltico y los beneficios econmicos de la provincia en un primer momento y posteriormente extenderlo al resto del pas.

Al pedir Tshomb ayuda militar a Blgica para ello y recibirla-, Lumumba rompe con sta y solicita la intervencin de la ONU.

El 6 de septiembre de 1960 el diario ABC pone en duda la capacidad del gobierno de Lumumba de restablecer la unidad nacional (por supuesto sin mencionar la alianza imperialista en su contra) y destaca la posicin ventajosa de Tshomb (debida a esa misma alianza). Las luchas se multiplican por el pas.

Desde luego, lo que preocupa al ABC, en sintona con la poltica de Estados Unidos, no es el ataque imperialista contra la independencia de la RDC y su gobierno democrticamente elegido con la participacin de un colaboracionista en busca de su beneficio y en detrimento de la poblacin congolea, sino aprovechar la situacin de la RDC para declarar que Hay que contrarrestar la intervencin sovitica.

De esta forma presenta el diario el argumento estadounidense:

El gobernador de Nueva York, Nelson Rockefeller, ha manifestado que si la Unin Sovitica interviene en el Congo, los Estados Unidos deberan tambin emprender alguna accin, pero a travs de las Naciones Unidas. Si nosotros estamos por la libertad, debemos estar dispuestos a luchar por ella tanto si es en Corea como en el Congo, o en Hungra, o en cualquier parte que se vea amenazada. Debemos estar dispuestos a proteger las fuerzas de la libertad. No creo que los soviets hayan actuado de buena fe en esta situacin.

El procedimiento de guerra propagandstica empleado hace medio siglo resulta de lo ms familiar en las acciones imperialistas del siglo XXI presentadas como operaciones de libertad duradera, revoluciones de colores y guerras contra el eje del mal.

Una de las primeras consecuencias del mismo hace ahora cincuenta aos es que Lumumba es apresado por orden del coronel Mobutu, quien lo enva maniatado a Katanga, donde es torturado y asesinado junto con un par de compaeros, probablemente con la participacin del propio Thsomb en los hechos, el 17 de enero de 1961.

Poco despus el ABC vuelve a la carga con su discurso anticomunista, el cual sirve igualmente hoy para ser usado en otra guerra, esta vez contra el peligro islamista:

El 23 de junio de 1961 el ABC informa de que Tshomb dijo que haba llegado a un acuerdo con el general Mobutu para formar un frente comn contra el comunismo. Agreg que exista un completo acuerdo militar para reorganizar todas las fuerzas armadas congoleas, incluidas las katangueas, sin la ayuda de las Naciones Unidas. No son necesarias las Naciones Unidas dijo- desde el momento en que disponemos, en el general Mobutu, de un hombre en el cual puede confiarse completamente.

Thsomb intenta deshacerse poltica y militarmente de la ONU con la decidida ayuda de Blgica y Estados Unidos por un lado y las divisiones e inoperancia del resto de sus miembros por el otro.

Finalmente, sin embargo, la secesin de Katanga se termina dos aos despus cuando la ONU consigue el control de la provincia. Tshomb se marcha del pas y se instala en Espaa.

No hay duda de que el MAEC conoce este viaje, los hechos que los motivaron y lo que hizo Tshomb en Espaa. Tambin se hicieron pblicos en el extranjero.

El ABC no pierde la ocasin para insultar a todos los muertos y vctimas causados por la guerra organizada por Tshomb y cree pertinente recoger el 9 de enero de 1963 las palabras de los responsables del crimen:

Un senador americano, Thomas Dodd, de Connecticut, deca el otro da: El ataque contra Katanga es un acto inhumano y flagrante de agresin por parte del nuevo imperialismo de la ONU. La iniciativa de la ONU interviniendo militarmente en un pas, para forzar su unificacin y obligar a aceptar una determinada constitucin, establece un precedente extremadamente peligroso, que puede culminar un da en un desastre moral y poltico.

Apenas una semana antes de la derrota de las fuerzas de Tshomb ante las de la ONU el 21 de enero de 1963, el ABC divulga el da 10 tres opiniones sobre la situacin, las tres contrarias a la legalidad internacional y de la RDC. Destaca por supuesto la que proviene de Estados Unidos:

La Comisin Norteamericana de Ayuda a los Guerreros de la Libertad de Katanga ha publicado una peticin en la que solicita del Congreso que vote los fondos necesarios para armar a Katanga. Votad pronto y generosamente los fondos necesarios para enviarles las armas que precisan, piden republicanos y demcratas al alimn.

El ABC, el mejor paladn del imperialismo y sus secuaces

En Madrid Tshomb se dedica a organizar su vuelta al poder en la RDC. Est en un lugar conveniente, lejos de frica negra y cerca de los servicios diplomticos (lase de espionaje) de los Estados Unidos y Blgica.

El 25 de junio de 1964 Tshomb se entrevista con el Ministro de Asuntos Exteriores belga en su ministerio y con el embajador de Estados Unidos en Bruselas tambin, tras lo cual sale en avin para la RDC. El ABC informa al da siguiente de que la primera visita consisti en una charla de media hora y la segunda en un asunto de cortesa. A su llegada a la RDC forma parte de un gobierno de coalicin como primer ministro.

Espaa resulta ser a la vez no slo el lugar donde se refugia el asesino de Lumumba y dos compaeros cercanos, el principal responsable de los miles de muertos, heridos y desplazados en la RDC tras la secesin de Katanga, sino que tambin se convierte en la plataforma desde la que va a organizar nuevas agresiones que incluyen la participacin espaola en el martirio que an dura- de la RDC (en otra entrega se ver el papel de los mercenarios espaoles en la RDC en las filas de Tshomb).

A travs de Radio Kinshasa, el gobierno de la RDC acusa a Tshomb de capitanear desde Madrid los ataques de sus tropas sobre Kisangani, ciudad que arrasan matando a sus habitantes y quemando sus casas. Revueltas, ataques, asesinatos, robos y otros desmanes se suceden en la RDC.

Como es de esperar todo esto se presenta en Occidente como luchas tribales (las que ahora los finos llaman tnicas) mientras se silencia el papel de esos espas y de las multinacionales que extraen pinges beneficios de la RDC.

Un viaje a Italia es la ocasin para que el ABC publique el 10 de diciembre de 1964 una joya periodstica de apologa del genocidio animado por Occidente, que aparece subliminalmente sancionado por el Papa, aderezada con una cruzada contra los comunistas. La firma Jos Salas, su corresponsal en Roma.

Mientras los comunistas italianos difunden octavillas por las calles de la ciudad para denunciar la visita de quien llam a los mercenarios extranjeros para llevar a cabo el exterminio de su propio pueblo, afirmar que el gobierno ser culpable de tolerar esta presencia infamante en nuestro suelo y exigir la inmediata expulsin de Tshomb de Italia, el corresponsal escribe que ste realiza una simple parada en Roma camino de Estados Unidos y que intentar ver a Pablo VI.

Tras miles de muertes y notable destruccin en la RDC, cree pertinente informar de que, al fin y al cabo, es el nico que se ha opuesto en el centro de frica a las matanzas de los europeos que por all andaban.

Por tanto la responsabilidad no es de Tshomb, sino que a la hora de la verdad puede verse cmo el comunismo es el instrumento que se monta al servicio de unas actitudes que tienen que ver muy poco con la civilizacin.

Ms an, insiste, sean cual sean las caractersticas personales y polticas de Moiss Tshomb, no puede haber ms planteamiento que el de estar con las vctimas o con los asesinos. Thsomb ha estado con las vctimas, con el orden de su pas y con el entendimiento hacia Europa. El comunismo italiano se pone de parte de los asesinos.

Mucha informacin, pero de poco inters, sobre lo que ocurri en los primeros tiempos de la RDC

Lo que ocurre en el mundo, que la prensa occidental no ve, es que Mobutu, que se libr primeramente de Lumumba, negocia con Tshomb, el presidente Kasavubu y con las potencias extranjeras, hasta que ve llegado el momento en que puede librarse igualmente de aquellos dos.

Tras un golpe de estado contra el segundo, acusa de traicin al primero, quien para escapar a la muerte vuelve a Espaa en 1966. Aqu tiene lugar su declive poltico. Muere prisionero en Argelia y por toda recompensa recibe una tumba.

Acabadas las visitas de Tshomb a Espaa y asentado Mobutu en el poder con el apoyo de Estados Unidos, es su turno, tambin de su mujer y los ministros, de viajar a Espaa, principalmente para realizar escalas hacia Blgica y Estados Unidos.

En realidad, la colaboracin espaola no es primeramente con Tshomb ni con Mobutu, sino con el imperialismo estadounidense, que finalmente decidi apostar por ste entre todos los contendientes.

An hoy, 50 aos despus de estas luchas polticas a vida o muerte, cuando la tragedia de la RDC sigue sin cesar, no se encuentra con facilidad esta informacin sobre el papel jugado por Espaa.

Aunque mucha ha sido publicada, se ha ocultado al pblico y por si fuera poco se dificulta su consulta. Esto desde luego se produce con ms intensidad incluso en la era de Internet.

Si alguien quiere saber lo que haca Tshomb en 1963 en Madrid y otras capitales europeas adems de charlar del tiempo y realizar visitas corteses, puede acudir entre otras- a las informaciones publicadas por International Affairs, revista publicada en la Unin Sovitica.

Sin embargo ser una bsqueda intil. Lo nico que encuentra en Wikipedia y en Google es una opinin sobre la revista: a communist propaganda vehicle. Casi como el ABC pero disimulando el odio visceral a los comunistas.

A cambio el interesado es conducido a la direccin de la publicacin homnima International Affairs, que considera la revista acadmica del Reino Unido lder en relaciones internacionales fundada por Chatham House, pas de impecable historial anticolonialista.

En cualquier caso, con la informacin disponible, la conclusin ha de ser muy crtica con Espaa. Al permitir a Tshomb establecerse en Madrid no como refugiado sino como poltico en activo, con total olvido de su pasado criminal y sin reparo hacia sus planes igualmente criminales, colabor en la supervivencia del imperialismo en frica a favor de Blgica, Estados Unidos y empresas extractivas multinacionales en Katanga, as como a la grave violacin de los derechos humanos de los congoleos.

Es imposible medir el dao causado con esta colaboracin, pero en todo caso se sabe que la RDC es un pas martirizado antes y desde su independencia por potencias extranjeras y que Espaa tiene parte de responsabilidad en esta tragedia, aunque sea como cmplice menor de los causantes del desastre.

No es descabellado pensar que si Espaa se hubiese negado a acoger a Tshomb, o mejor an, si lo hubiera denunciado ante la ONU, la historia de la RDC podra haber sido diferente.

Al menos la de Espaa lo habra sido. Sin embargo, las relaciones de vasallaje con Estados Unidos incluan -ayer como hoy- la realizacin de acciones ajenas a sus propios intereses y desde luego contrarias a la ley internacional y al derecho de los pueblos a luchar para librarse del imperialismo.

Este pasado deshonroso guarda lecciones para el presente. Tras la transicin poltica, con la derecha y con la izquierda, el historial pro imperialista de Espaa sigue en la lnea del fascismo. ste apoyaba la poltica imperialista de Estados Unidos disfrazada de anticomunismo y aquellas dos la misma poltica que se disfraza de antiislamismo. Todos confan en recibir los favores del imperio como recompensa.

La prensa, por su lado, pone hoy como ayer todo lo que puede de su parte, mientras los gobiernos envan armas y soldados, sta enva propaganda y analistas, todo era por el triunfo de la religin catlica y es por el de la social-democracia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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