Portada :: Cultura
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2011

Entrevista a John Brown (II)
"El Estado de derecho es hoy un regalo envenenado"

Salvador Lpez Arnal
Rebelin

Gramsci es para m un autor fundamental en cuanto es el gran pensador marxista de la lucha de clases ideolgica y, aunque no utilice este trmino, sino el de hegemona, de la dictadura del proletariado. Gramsci nos permite mejor que ningn otro gran marxista -desde luego mucho mejor que Lenin- comprender la complejidad de los dispositivos de poder de clase. En ello es un poco reconocido precursor de Foucault


Colaborador de Rebelin y de otras pginas alternativas de la red, John Brown es autor, entre otras publicaciones, de La dominacin liberal. Ensayo sobre el liberalismo como dispositivo de poder.

Tres preguntas sobre lo que sealaste en los compases finales de la anterior conversacin [1]. Qu es para ti la dictadura del proletariado? La izquierda comunista debe seguir vindicando esa nocin incluso despus de lo que se ha hecho en su nombre en sociedades y momentos histricos recientes? En Cuba o en China, por ejemplo, existe o ha existido alguna forma de dictadura del proletariado?

Abandonar la dictadura del proletariado en la teora marxista de la historia es lo mismo que abandonar la ley de la cada de los graves en la fsica de Newton. Marx as lo entenda y lo dijo muy explcitamente en su carta a Weidemeyer. La idea de dictadura de clase es consustancial a la concepcin marxista de la poltica en las sociedades de clase y concretamente en el capitalismo. La dictadura del proletariado es slo el reverso necesario de la dictadura de la burguesa. Sin embargo, las formas polticas de la dictadura de la burguesa no tienen por qu ser siempre dictatoriales, esto es violentas y liberticidas; existe un capitalismo democrtico y tambin existen capitalismos dictatoriales en el plano poltico como el Pinochet o el de Ben Al en Tnez. En el caso de la dictadura del proletariado, sus formas polticas no pueden ser nunca dictatoriales, al menos en lo que se refiere a la relacin de los rganos de gobierno a la mayora social proletaria.

En China y en Cuba, como en la propia Rusia o en la Comuna de Pars, ha habido claramente momentos de dictadura del proletariado, sobre todo al principio de los procesos revolucionarios, que luego fueron sustituidos por formas autoritarias de gobierno, por esa perpetuacin del socialismo de la que hablamos antes. Esas formas autoritarias han tenido cierta utilidad, pues han liberado a China y a Cuba de la dependencia respecto del imperialismo y han permitido a China convertirse en un polo capitalista autnomo, una potencia regional. En cuanto al futuro de Cuba, las cosas no estn claras: es posible un paso a un capitalismo nacional de mercado controlado por el Estado como en China, pero tambin existe la posibilidad de un desarrollo comunista a partir de la gigantesca acumulacin de comunes productivos y cognitivos que se da en la Isla. Un regreso puro y simple a la dependencia, al mercado mundial, me parece improbable.

Hablabas tambin, crticamente, de la defensa del Estado de Derecho que tan de moda est, en tu opinin, entre sectores de la izquierda. No hay que defender pues el Estado de Derecho? La tesis que seala la inconsistencia entre el Estado de Derecho y el modo de produccin de capitalista te parece poco sensata?

Muy buenos y queridos amigos mos defienden esa tesis que ya fue defendida por ilustres marxistas como Kautsky y Bernstein. Creo que desde el marxismo es sencillamente indefendible. Por ello tienen que inventarse dentro de Marx o importar en el marxismo desde la antropologa un invariante antropolgico que sirva de base iusnaturalista al Estado de derecho.

En cuanto a la inconsistencia entre capitalismo y Estado de derecho, es la misma que existe entre feudalismo y religin. Si se es creyente, puede pensarse que la religin tena un valor transcendente que le haca superar incluso en la Edad Media el marco feudal, si no se es creyente, se analiza el funcionamiento de la religin dentro del modo de produccin feudal y basta. Quien piensa que el Estado de derecho es portador de valores eternos, al igual que el hombre como sujeto de los derechos del Estado de derecho, es un creyente, no un materialista. En cuanto a la conveniencia poltica de levantar las banderas de la burguesa cuando esta est agrediendo a media humanidad en nombre de los derechos humanos y el Estado de derecho, ms vale no hablar. Puestos a resucitar trminos, me parece mil veces ms til el de dictadura del proletariado, siempre y cuando no se separe de la dictadura de la burguesa que es su necesario trasfondo. El Estado de derecho es hoy un regalo envenenado: su funcin es semejante a la del libre cambio que Inglaterra impona a todos los pases en el siglo XIX, reservndose el derecho de defender su propio mercado. Hoy, el Imperio impone a todos el Estado de derecho, reservndose el derecho soberano a actuar dictatorialmente. Ese regalo, por lo dems, de obligada aceptacin, ms vale que se lo queden. Nosotros nos quedamos con una democracia no estatal ni representativa, o, lo que es lo mismo, el comunismo.

Althusser sigue siendo la gran referencia terica de un marxismo, has sealado. Pero l mismo, en su ltima obra, El porvenir es largo, hablaba de que su lectura de Marx no haba sido muy profunda, que haba hablado de odas en algunas ocasiones, para impresionar, que haba trabajado menos de lo que se pensaba la obra del autor de El Capital. Exager tal vez? Se flagel? Ya eran malos momentos?

He visto personalmente los libros, los ejemplares de la obra de Marx utilizados por Althusser, llenos en cada pgina de notas y de subrayados, tambin los centenares de pginas de manuscritos preparatorios de Pour Marx o de Lire le Capital. No son indicios de un conocimiento escaso o de odas. Sabido es que la exigencia despiadada del superego en algunas estructuras psquicas obliga al sujeto a autohumillarse. Como recordaba Freud en El malestar en la civilizacin, son siempre los santos los que se sienten ms culpables.

Lacan fue un pensador que cautiv a un sector numeroso e importante de la izquierda europea, fuera marxista o no. Qu opinin te merece su obra?

Lacan es a Freud lo que Althusser es a Marx. Gracias a Lacan podemos hoy leer a un Freud distinto del que nos presenta el freudismo norteamericano, secuaz de Anna Freud. Lacan considera que la tarea del psicoanlisis no es la de normalizar el ego, ni de completarlo, lo que, por lo dems es tarea imposible, sino la de permitir al analizante -que no es un paciente- vivir con su sntoma. Tanto Freud como Marx son autores que nos ensean a ver nuestra sociedad y nuestra subjetividad como realidades esencialmente divididas. Intentar normalizar un sujeto neurtico es someterlo al orden social que en gran medida es origen de su malestar.

Lacan es adems quien, desde los aos 50 anticip el giro lingstico al afirmar que el inconsciente est estructurado como un lenguaje. Lacan nos permite, por otra parte, pensar con mayor radicalidad en qu consiste el materialismo. No basta para Lacan que el yo sea un efecto del no-yo conforme a la definicin fichteana del materialismo, o que la conciencia sea un efecto del ser social (Marx). La tesis del materialismo no puede ser una mera inversin de la tesis idealista segn la cual el yo es originario y el no yo es derivado. Un materialismo que se limite a invertir la tesis idealista no ha salido del idealismo. Lo que aporta Lacan al materialismo -y esto es decisivo- es la idea de un sujeto dividido por el lenguaje, y de un no-yo, el Otro del orden de los significantes, necesariamente incompleto. La concepcin determinista y finalista de la historia que se asocia con las formulaciones vulgares del marxismo se basa en la idea de una determinacin en ltima instancia del acontecer histrico por la esfera econmica. La economa es una esfera que adquiere su entidad propia en el capitalismo gracias a una presunta autorregulacin: es un todo autnomo y autodeterminado con todas las caractersticas del Yo del idealismo. Romper con esta concepcin supone reconocer que la economa no se autorregula, no se funda en s misma. Esto es lo que tienen en comn Lacan y Marx.

Apuntas, siguiendo a Lacan, que intentar normalizar a un sujeto neurtico es someterlo al orden social que, en gran medida, es la causa de su malestar. Un enfermo mental (pongamos, una persona bipolar o un individuo esquizofrnico) es un sujeto neurtico? Si fuera as, no habra entonces que normalizarle? Qu habra que hacer con l entonces?

En los casos que citas se trata de psicosis, no de neurosis.

Perdona, tienes razn.

De todas formas, aparte de normalizar a la gente, para lo que ya existen policas, mdicos, socilogos y psiclogos, pueden hacerse otras cosas: para empezar, respetar su singularidad y considerar que el trabajo sobre su sntoma corresponde al enfermo, incluso cuando se trata de un psictico. Es esto lo que el psicoanlisis intenta hacer tanto en su dispositivo clsico, el divn, como en las instituciones en que su prctica puede producir efectos. No se trata de no hacer nada con los psicticos, sino de hacer algo que les permita alcanzar por s mismos el mnimo de enganche con el lenguaje necesario para la vida social. Por otra parte, la institucin, incluso el encierro, pueden ser tiles como medios de proteccin del enfermo frente a un entorno social que consideran hostil y que les es hostil. Para ello, institucin y encierro no deben ser un fin en s, un elemento sustancial de la cura, sino un marco para una actividad del sujeto sobre s mismo con asistencia de individuos capaces de escuchar, incluso de escuchar su silencio.

Hablabas tambin de la anticipacin lacaniana del giro lingstico: el inconsciente est estructurado como un lenguaje. Pero eso, mirado con calma, es decir mucho y es decir muy poco. Todo, o casi todo, puede tener una estructura afn a la estructura de un lenguaje. Por lo dems, todo lenguaje, natural o formal, tiene la misma estructura o una estructura afn? Qu singulariza esa estructura?

A (casi) todo se le puede dar la estructura de un lenguaje por que casi todo es simbolizado por un lenguaje. El animal que habla no tiene ningn conocimiento de la realidad, ningn contacto con la realidad que no haga intervenir el lenguaje. Esto lo deca ya Aristteles, mucho antes que Lacan. Lo que aporta Lacan es un desarrollo coherente de ciertas tesis freudianas sobre la relacin entre el inconsciente y el lenguaje. El lenguaje no slo, ni sobre todo, es un medio de comunicacin. En el lenguaje existen fallos, errores, lapsus que apuntan ms all de l mismo, hacia el sujeto del inconsciente. Deca Lacan en Televisin que Freud se haba adelantado a Saussure y que, en realidad era el verdadero fundador de la lingstica, al descubrir la estructura lingstica del sntoma en la psicopatologa de la vida cotidiana y en el chiste, as como en el trabajo del sueo. Con ello lo que descubra Freud, a travs de estos fallos en la comunicacin interindividual era la centralidad del significante, del aspecto material de la palabra, en el lenguaje. El lenguaje se hace visible como estructura, como cadena significante, en el momento en que falla. Sin los sntomas que apuntan al sujeto del inconsciente, el lenguaje sera invisible como sistema, se confundira imaginariamente con las cosas como ocurre en todas las teoras representativas de la significacin lingstica. El lenguaje abre la posibilidad de mentir, mostrando as la presencia-ausencia del sujeto. Significante y sujeto (del inconsciente) son as inseparables. En trminos de Lacan: un significante representa un sujeto para otro significante, mientras que un signo es aquello mediante lo cual un sujeto representa una cosa para otro sujeto.

Castillo del Pino, irnicamente, hablaba de Charlacn y Alan Sokal y Jean Bricmont, con cuidado y matizadamente, criticaron en Imposturas intelectuales algunos abusos lgico-metafricos, en su opinin, de Lacan y tambin de otros autores y autoras franceses. Qu opinin te merecen estas aproximaciones crticas?

Chomsky lo defini como un brillante charlatn consciente de serlo. Yo creo que Lacan no lo desmentira, pues siempre afirm que su prosa hablada representaba la posicin del analizante que aplica la regla fundamental del psicoanlisis, la libre asociacin. Hablar como el inconsciente es hablar como un charlatn. Sin embargo, las aproximaciones crticas de Sokal y Bricmont son burdas simplificaciones. Conste que la broma literaria de Sokal me parece divertida y su xito es ndice del grado gigantesco de pedantera y papanatismo de que hacen gala muchos intelectuales de la izquierda. Por lo dems, estoy convencido de que la Etica de Spinoza habra sido incluida por estos seores entre las imposturas intelectuales. Y es que existe una relacin bastante estrecha entre la Etica more geometrico demonstrata de Spinoza y el discurso deliberadamente barroco de Lacan: en ambos casos se trata de impedir un reconocimiento inmediato del lector en lo que dicen; el lector tiene que trabajar sobre lo ledo y lo ledo tiene que trabajar en l, para producir un concepto. Es lo contrario de la concepcin empirista del conocimiento -y de la lectura- que es habitual, y para la que existen hechos y datos transparentes que hablan por s mismos y que basta leer en la realidad como en un libro abierto. Esta concepcin empirista es considerada por Lacan como una posicin imaginaria: Spinoza lo dijo en los mismos trminos.

Dejo aparte lo que conjeturas sobre la Ethica de Spinoza. Sokal y Bricmont, de hecho, no la incluyeron en ninguna serie de imposturas y es altamente probable que tuvieran noticias de ella. Broma literaria, dices, sus Imposturas intelectuales. No lo pensaron ellos as, no lo parece cuanto menos. Por qu su xito es ndice del grado gigantesco de pedantera y papanatismo del que hacen gala muchos intelectuales de izquierda? No inviertes la crtica? Es eso precisamente lo que ellos critican a Lacan y a otros autores: que, en ocasiones, en ocasiones que ilustran con referencias y seleccin de textos, hablan, por ejemplo, del axioma de eleccin o del teorema de incompletud gdeliano sin tener ninguna idea consistente y fructfera de lo que estn hablando. No habas dicho t mismo antes que ser materialista era no contarse cuentos?

Es tambin una forma de papanatismo negar a cualquier otro discurso la utilizacin de temas y de resultados de la ciencia. Insisto, no slo Spinoza, sino Platn y tantsimos otros caeran bajo la crtica de Sokal y Bricmont. El planteamiento inicial de Sokal y Bricmont es una broma, una broma tomada en serio como todas las buenas bromas, pero una broma, ni ms ni menos. Hacer un collage de textos de filsofos postmodernos y presentarlo como artculo a una publicacin de la universidad de Duke sometida a peer review me parece una humorada excelente, sobre todo porque la cosa col.

S, s, de acuerdo, ese es el origen del libro.

Todo chiste nos hace rer sealando un punto de realidad que no queremos aceptar conscientemente, que reprimimos. En este caso, se trata de la pedantera de cierto discurso progre que hace que algunos respondan aprobativamente de manera pavloviana a lo que huela a polticamente correcto, sin preguntarse por la coherencia del texto. Tal vez, sin embargo, el texto tuviera ms coherencia de lo que los propios autores del pastiche pensaron y no haya que ser tan severos con el comit editorial de la revista. Es muy fcil hacer un pastiche de grandes filsofos con aspecto verosmil. En la Edad media eran frecuentes los textos como el Liber de causis que mezclaban alegremente temticas aristotlicas y platnicas. Lo fascinante es que los textos tenan su coherencia y sirvieron incluso de inspiracin a toda la filosofa rabo-musulmana clsica. Pensar que el hablante o el escribiente es dueo del significante es una ilusin de la que el psicoanlisis lleva ms de un siglo intentando liberarnos.

Cambio de tercio. Tienes alguna predileccin por algn autor del marxismo italiano? Gramsci sigue siendo un pensador a tener muy en cuenta? Te interesa algn otro pensador o pensadora? Lucio Magri, Rossana Rossanda?

Gramsci es para m un autor fundamental en cuanto es el gran pensador marxista de la lucha de clases ideolgica y, aunque no utilice este trmino, sino el de hegemona, de la dictadura del proletariado. Gramsci nos permite mejor que ningn otro gran marxista -desde luego mucho mejor que Lenin- comprender la complejidad de los dispositivos de poder de clase. En ello es un poco reconocido precursor de Michel Foucault. En cuanto a Rossana Rossanda, como lector del Manifesto y de sus magnficos artculos, la admiro como periodista y como intelectual, pero no es un personaje comparable a Gramsci.

Djame que te pregunte por autores que tienen actualmente gran o una notable influencia en amplios sectores de la izquierda europea y mundial. Empiezo por Negri. Qu opinin te merece su obra y su resurgimiento?

Negri no slo es Negri. Poco se entiende de su obra si se la separa del marxismo autnomo italiano donde antes del propio Negri destacan las obras de Panzieri y sobre todo de Tronti. Es fundamental para el marxismo de finales del siglo XX el doble vuelco que da el autonomismo al marxismo de la Tercera Internacional: 1. en primer lugar la afirmacin del carcter determinante de la estructura interna del proletariado, su composicin de clase: obrero profesional, obrero masa, obrero social; 2. la afirmacin de la subjetividad obrera como elemento determinante de la lucha de clases, frente al pasivismo, victimismo y consiguiente mesianismo y milenarismo propios de la izquierda. Para Negri, la lucha de clases no es mera lucha contra la explotacin, sino expresin de una potencia que al afirmarse se abre paso frente a la explotacin. Nada que no est ya dicho en Spinoza. El propio concepto de multitud utilizado en sentido positivo a la manera de Spinoza, frente al concepto negativo de multitud de la tradicin poltica occidental, desempea un papel fundamental en la teora y en la poltica de Negri. La multitud describe la pluralidad interna de un proletariado desterritorializado, precario, fuertemente marcado en su nueva identidad a travs de las nuevas formas de trabajo por la centralidad del lenguaje y de la comunicacin. La multitud es asimismo la clase sin clase que despliega, que produce y reproduce los comunes productivos: a diferencia del pueblo de la filosofa poltica que era unificado por el Estado o de la clase obrera del marxismo de la IIa y IIIa internacionales que se vea unificada por el Partido, la multitud no necesita ninguna instancia representativa para acceder a su unidad, pues su unidad est siempre ya dada en los comunes productivos. Los conceptos de Negri son, para un spinozista poltico, pero tambin y por lo mismo, para un marxista, fundamentales si se quiere comprender algo del caos social y poltico del capitalismo tardo.

En cuanto a Zizek. Es tan interesante su obra, su cada vez ms voluminosa obra, como suele afirmarse entre algunos sectores de la izquierda marxista?

La obra de Zizek es interesante en la medida en que aplica de manera sumamente creativa la teora psicoanaltica al anlisis de la realidad social y poltica. Aprecio mucho la radicalidad con que reivindica conceptos como el de dictadura del proletariado o sus anlisis sobre el terrorismo y la violencia. Sin embargo, Zizek tiene tambin una dimensin espectacular y comercial que me resulta cargante. Desde el punto de vista filosfico, su intento de conciliar la dialctica hegeliana con la enseanza de Lacan -a pesar de lo que afirma el propio Lacan sobre Hegel- me parece condenado al fracaso.

Te pregunto en la prxima sesin por Deleuze, Derrida y Foucault.

De acuerdo, aunque hay que distinguir entre los nombres que citas.

Nota.

[1] Entrevista a John Brown (I). El comunismo es la libre produccin de los comunes, sin Estado, sin clases, sin mercado y sin derecho". http://www.rebelion.org/noticia.php?id=121710

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter