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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2011

Espaa
Est usted interesado en que ETA pase a la historia?

Carlos Tena
tenacarlos.wordpress.com/Rebelin


Evidentemente, es una pregunta directa para todas las personas que apuestan por el final de la violencia de todo gnero, ya fuere como mtodo para presionar al estado en orden a que un gobierno cumpla determinados objetivos polticos, ya sea para satanizar, condenar, detener, encarcelar y torturar (negando el hecho), en nombre de una ley ilcita, a ciudadanos cuyo nico crimen es mostrarse partidarios de la autodeterminacin e independencia de una nacin que anhela esa soberana. Los delitos de opinin no deben existir en un estado de derecho, asunto que Espaa, hasta ahora, no ha demostrado de manera fehaciente.

Llega el momento en que un gobierno debe ponerse las pilas, reclamando de las autoridades relacionadas con el tema (jueces, parlamento, ejrcito, guardia civil, polica, etc.), que ante el ms que probable final de ETA, debera producirse otro an ms esperado: El del terrorismo de estado, en todas sus facetas.

Han transcurrido ya muchos aos, los suficientes para alegrarnos de que una buena parte de la sociedad vasca, prcticamente la misma que lamentaba las acciones de ETA (aunque no las condenase de forma explcita), hoy se muestre confiada en que los votos puedan ejercer una mayor presin sobre unos gobiernos, a los que no cabe otro honor que haber seguido negando la prctica del maltrato, la criminalizacin indiscriminada, el encarcelamiento y la condena sin pruebas (merced a un sector del poder judicial, que sanciona por meras sospechas, o lo que es an ms grave, por razones ticas de dudosa aplicacin jurdica), como tctica eficaz para anular social y polticamente a lo que de forma peyorativa se conoce como el entorno de ETA. Para esas aves de mal agero, cualquiera que hable de dilogo y generosidad a la hora de tratar tan delicado asunto, es un compaero de viaje de la organizacin armada.

Radios, peridicos, revistas, asociaciones civiles, bares, restaurantes, sociedades gastronmicas, colegios, escuelas, han sido vctimas constantes de una poltica tan rastrera como alocada, diseada en forma de espiral sangrienta por torpes mentes en cuyo fuero interno no caba otra alternativa para convencer (y ello demuestra que no han vencido) a ese sector, amplio y variopinto, que aplicar la mordaza y la celda. Es de estpidos imaginar que se pueda meter en el mismo saco a cientos de miembros de ETA, junto a cientos de miles de personas que han lamentado sinceramente sus acciones, aunque enmudecieran ante esa clase de hechos. Ni Baltasar Gracin estara de acuerdo en aplicar el dicho Quien calla otorga.

Lo vergonzoso para todos los gobiernos habidos antes y despus de la traicin que supuso la transicin, ha sido mancharse hasta las cejas de sangre, emulando a quienes se acusaba de terrorismo. No hay victoria ms intil para un gobierno que se dice democrtico, que aquella que supone leer en unos estatutos de un nuevo partido poltico, que sus gestores condenan todas las violencias, incluida la de ETA. Esa Ley de Partidos, adems de estar redactada por tramposos moralistas con vocacin de inquisidores, es ahora un motivo de burla tal, que vuelven a brotar el rubor y la vergenza ajena, en todos aquellos expertos en derecho constitucional (con Javier Prez Royo a la cabeza) que denunciaron en su momento tamaa agresin a las libertades pblicas.

Quienes utilizaron (y an lo hacen) el poder policial, poltico, judicial y econmico, para imponer en Euskadi un espaolismo tan palurdo como monrquico, que hiede desde Ferrol a Almera, de Girona a Cdiz, cercenando los derechos de autodeterminacin e independencia de una nacin, montando mafias asesinas amparadas desde las cloacas del estado (Amedo, Domnguez, Galindo, Barrionuevo y un largusimo etctera), hoy rechazan frontalmente que Sortu, colectivo social de ideologa abertzale y de izquierda, pueda detentar una representacin local o autonmica. Y menos an nacional, como cuando HB se sentaba en el parlamento de Madrid, en claro cumplimiento de una legalidad y una libertad violentadas hasta el extremo de que el Parlamento en 1980, hoy parezca un sueo democrtico.

En un estado de derecho, no debe existir otra frontera para un partido poltico que el Cdigo Penal, afirm con todo rigor el citado catedrtico Prez-Royo. Lo terrible del caso, es que a sus seoras del PP-SOE, no les import vulnerar los principios jurdicos ms elementales, dictando y aprobando artculos aberrantes, que repugnan a la conciencia y a la profesin de un jurista.

Por mero silogismo, habramos de proponer al ministro de justicia (aunque Caamao no lo parezca), que sugiera a los diputados de su partido, en orden a paliar los efectos de la violencia domstica, que antes de contraer matrimonio ambos cnyuges condenen previamente tamaa bestialidad. En consecuencia, los mdicos podran estar obligados a hacer el juramento de Hipcrates con carcter sine qua non a la hora de optar a un trabajo, y bajo idntico prisma, los ganaderos estaran obligados a rechazar previamente la manipulacin gentica de sus animales; y as, hasta la extenuacin.

El colmo de los despropsitos llega ahora, cuando el PP en pleno quiere sacar tarjeta roja a un grupo de ciudadanos que acepta, por imposicin legal, el hecho de incluir en sus estatutos la famosa condena a ETA. Lo inadmisible es que renazcan las voces que niegan la posibilidad de la legitimacin del nuevo partido. En qu quedamos? Es que incluso cumpliendo lo exigido, no hay lugar para la venia? Hasta cundo se puede tolerar esa vergonzosa actitud? Dnde est el talante democrtico de Rajoy y sus Cospedales?

Tales ansias de prohibicin, de venganza, ese odio ensartado en la conciencia, jams fueron patrimonio de las Vctimas del Terrorismo Franquista, que han soportado durante decenios las humillaciones constantes que suponen la exhibicin de las fotos y retratos de los asesinos, que an detentan plazas y calles con sus nombres; esas Vctimas del Terrorismo Franquista, de la dictadura jams condenada por el PP y por el Rey de Espaa, han tenido que resistir programas de radio y TV, series, editoriales, en las que el genocida Caudillo pasaba por ser, sencillamente, un general simptico aunque autoritario, una persona cristiana y bondadosa, a la que movan sentimientos tan patriticos que no dud en matar a un milln de personas, encarcelando a otro tanto.

Ninguna ley ha obligado a Rajoy a que condene aquel rgimen para presidir su partido. Personalmente, me repugna el PP-SOE, pero sus diputados tienen todo el derecho a actuar como lo hacen, aunque su proceder ser moralmente indigno y polticamente abyecto.

Estamos ante un momento histrico que merece ser anotado en todas las agendas polticas, nacionales e internacionales. La probabilidad de que ETA anunciara su disolucin definitiva, exige tener la cabeza fra, la hoja de ruta preparada y la mano extendida. Pero no adelantemos acontecimientos. Sortu, de momento, no es una realidad, sino una posibilidad enorme para que las armas callaran definitivamente

El slo anuncio de una tregua verificada y sine die, debe ser celebrado por todas las gentes de bien. Por qu entonces los dirigentes del Partido Popular no han mostrado todava la menor confianza ante el nuevo escenario? A nadie se le escapa la razn: Rajoy podra perder sus posibilidades de triunfo en las prximas elecciones generales, si el gobierno de Zapatero lograra apuntarse ese golazo por la escuadra que significa un supuesto final de ETA.

Una actitud tan hipcrita slo puede obedecer a motivaciones de carcter crematstico. Resulta obvio que se van a acabar los negocios de aquellos que tienen empresas de proteccin privada, guardaespaldas, blindaje de automviles, medios de comunicacin alarmistas, venta y alquiler de sistemas de seguridad interna y externa. Y con ello, disminuir el trfico de drogas entre la juventud, como aquel organizado desde Intxaurrondo por un criminal llamado Rodrguez Galindo, que era nada menos que general de la Guardia Civil.

Nadie tiene derecho a cortar de cuajo las esperanzas de paz y armona que ahora parecen ms claras que nunca. Nadie podr impedir ver a un pueblo entero, dedicado a reconquistar sus derechos polticos, sin que intervenga el alarido del disparo o el grito de una bomba. Aunque tambin estoy seguro de que ese nuevo escenario repugna a Jos M Aznar.

Fuente: http://tenacarlos.wordpress.com/2011/02/10/%C2%BFesta-usted-interesado-en-que-eta-pase-a-la-historia/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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