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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-02-2011

Los trabajadores egipcios toman el mando

Alan Woods
Corriente marxista


Hay situaciones en las que las manifestaciones de masas son suficientes para provocar la cada de un rgimen. Sin embargo, la de Egipto no es una de ellas. Todos los esfuerzos de las masas para lograr el derrocamiento de Mubarak a travs de manifestaciones y protestas callejeras no han logrado hasta ahora alcanzar su objetivo principal.

Las protestas han dejado trescientos muertos y miles de heridos. Han obligado a renunciar al gabinete, llevaron al ejrcito a las calles y paralizaron la economa de Egipto. Pero no consiguieron todava derribar el gobierno. Por otra parte, este ltimo no pudo restablecer el control. El lunes, la situacin en Egipto pareca haber alcanzado una especie de callejn sin salida.

Pero cada vez que el rgimen cree que ha logrado recuperar la iniciativa, sus esperanzas son frustradas por las masas en las calles. Contrariamente a todas las expectativas, el movimiento sigue avanzando y est alcanzando un nuevo punto lgido. Lejos de disminuir, la furia contra Mubarak va en aumento. La sociedad egipcia est cada vez ms agudamente polarizada.

Todos los analistas predecan que el movimiento estaba decayendo. Sin embargo, la entrada espectacular del proletariado egipcio en la escena de la historia marca un punto de inflexin en los destinos de la Revolucin. Egipto est siendo sacudido en sus cimientos por un movimiento poderoso de la clase obrera. En una ciudad tras otra, hay huelgas y ocupaciones de fbricas. La revolucin se mueve a un nivel superior.

Ayer Ahram Onlin inform:

"Las protestas laborales se intensificaron en Suez con la participacin de los trabajadores textiles en una manifestacin junto a otros 2.000 que exigan su derecho al trabajo. Al Fuad, trabajador del lugar, dijo: "Estamos haciendo una sentada hoy para exigir nuestros derechos, que estn en el texto de las leyes laborales, nuestro derecho a obtener el incremento anual del salario que los gerentes se niegan a darnos as que exigimos que se apliquen todas las leyes que defienden los derechos de los trabajadores."

"Mohamed Abdel de la fbrica Hakam, dirigente del sindicato de la fbrica, confirm que los trabajadores han continuado su plantn por tercer da consecutivo.

"En la misma ciudad de Suez, alrededor de 2.000 jvenes se manifestaron para reclamar trabajo. En medio de las expectativas de crecimiento de las protestas laborales en Suez, los funcionarios de la municipalidad han tratado de reunirse con los manifestantes para poner fin a la crisis.

"En Mahalla, ms de 1.500 trabajadores de la empresa Abu El-Subaa de Mahalla se manifestaron esta maana, cortando la carretera, para exigir el pago de sus salarios, y declararon que no es la primera vez. Los trabajadores han protagonizado repetidas sentadas durante dos aos, para exigir sus derechos y la mediacin entre los trabajadores y el propietario de la empresa, Ismail Abu El-Subaa.

"Ms de 2.000 trabajadores de la empresa farmacutica Sigma, de la ciudad de Quesna, se han declarado en huelga exigiendo mejores salarios y los beneficios que fueron suspendidos durante aos. Los trabajadores tambin estn pidiendo la destitucin de los directivos que han maltratado a los trabajadores."

Nuevas capas estn siendo arrastradas a la lucha no slo cada da sino cada hora. El mismo informe dice:

"Alrededor de 5.000 jvenes desempleados se manifestaron esta maana frente al edificio de la gobernacin de Asun, que intentaron tomar por asalto. Los manifestantes corearon la demanda de que el gobernador fuera destituido.

"En Kom Ombo, alrededor de 1.000 manifestantes exigieron la retirada del presidente, Hosni Mubarak, mientras las fuerzas de seguridad no aparecan.

"Docenas de pacientes de hgado se reunieron en la gobernacin de Menoufeya hoy al medioda por la tardanza de sus vacunaciones. Tenan que haber recibido su tratamiento en el hospital Hilal hace tres das. El Dr. El-Murhaf Mougy, director general del seguro mdico de Menoufeya, seal que el retraso en la recepcin de las vacunas era responsabilidad del fabricante. l lo atribuy al toque de queda impuesto durante las manifestaciones en Egipto.

"En El Cairo, ms de 1.500 trabajadores de la limpieza y embellecimiento del espacio pblico se manifestaron frente a la sede de la administracin en Dokki. De acuerdo con una declaracin del jefe de la administracin en la televisin egipcia, sus demandas incluyen un aumento en el salario mensual, a 1.200 libras egipcias, y un almuerzo diario. Los trabajadores tambin exigen la contratacin indefinida y el cese del presidente de la administracin.

"Y en Menya, miles exigieron la eliminacin del rgimen imperante en Egipto y la dimisin de Mubarak. En medio de fuertes medidas de seguridad, los manifestantes marcharon hacia el edificio de la gobernacin.

"En los ltimos das, Menya ha sido testigo de varias manifestaciones, la mayora de ellas opuestas al rgimen. Sin embargo, se orquestaron manifestaciones a favor de Mubarak. La violencia como resultado de estas protestas termin con 72 personas heridas, manifestantes y personal de seguridad, segn el Dr. Adel Abu Ziad, adjunto del ministerio de salud en Menya ".

El rgimen aguanta

Hasta este punto el Estado est tratando de reagrupar sus fuerzas mediante el intento de capitalizar el miedo a la inseguridad. Pero el nuevo auge del movimiento ha cambiado todo. Dentro de sectores del ejrcito ya estaba creciendo la conviccin de que slo la salida de Mubarak puede traer la calma a las calles de Egipto. Los ltimos acontecimientos habrn reforzado esta conviccin.

La camarilla gobernante estara dispuesta a deshacerse de Mubarak, pero hasta ahora no se ha atrevido a hacerlo. Estn bajo presiones contradictorias. Por un lado, los saudes y los israeles estn exigiendo la permanencia de Mubarak. Esta es tambin la posicin de la CIA, que trabaja en contubernio con los saudes y los israeles. Por otro lado, Obama y el Departamento de Estado le estn presionando para que se vaya.

En el centro de este complejo paralelogramo de fuerzas est el mismo Mubarak. Ha perdido el poder, pero an lo conserva. El equilibrio de fuerzas se anula, dejndolo a l donde estaba antes. El "compromiso" propuesto, bsicamente, de que l debera mantenerse en el poder, mientras que en la prctica renuncia, es una expresin del impasse de la cpula, que a su vez es un reflejo del impasse de la propia Revolucin.

En Tnez, un levantamiento popular oblig a Ben Ali a exiliarse y derroc al partido gobernante, aunque tampoco aqu la lucha ha terminado. Los acontecimientos de Tnez convencieron a muchos egipcios que su rgimen podra ser igualmente frgil. La velocidad con que Ben Ali vol a su exilio en Arabia Saudita convenci a los disidentes de Egipto de que la demanda correcta era que Mubarak se fuera. El problema es que Mubarak se niega a irse.

Mubarak ha demostrado que est hecho de otra pasta que Ben Ali. Todava est aguantando, aunque con dos ojos negros. Ha mostrado tambin una cierta cantidad de bajo instinto animal. Mubarak, finalmente dijo que se ira, pero slo al final de su mandato en septiembre. l se resigna a su suerte, pero desea dejar el cargo con dignidad. Esta promesa - que es rechazada con indignacin por el pueblo en las calles, iba acompaada de una amenaza sutil: acepten mi oferta o preprense para lo peor.

Hosni Mubarak recuerda a otras figuras de la historia: Carlos I de Inglaterra, Luis XVI de Francia y el zar Nicols de Rusia. El poeta Blok describi al zar durante los ltimos meses de su monarqua de la siguiente manera: "Terco, pero sin voluntad, nervioso, pero insensible a todo, desconfiado de la gente, tenso y cauteloso en el discurso, no era dueo de s mismo. Haba dejado de comprender la situacin, y no tom un paso claramente consciente, pero se entreg por completo en manos de aquellos a quienes l mismo haba colocado en el poder.". Estas lneas podran aplicarse precisamente a Mubarak en la hora de su eclipse final.

Para un hombre que no dispone de muchas cartas en su mano, Mubarak ha jugado bastante bien. Sus clculos son muy astutos. Todas las "concesiones" que ofrece el rgimen tienen un carcter fraudulento. En el "nuevo" gabinete figuran la mitad de los ministros del gobierno anterior. Suleimn, el ex jefe de la inteligencia egipcia, es su mano derecha. Como dicen los franceses: "Plus a change, plus c'est la mme chose": "Cuanto ms cambian las cosas, ms permanecen iguales".

Al ofrecer un mnimo de concesiones, Mubarak espera introducir una cua entre los revolucionarios y las capas ms inertes de la poblacin, que temen el caos y quieren volver a la "normalidad". El 2 de febrero las dos partes estaban luchando por la posesin de la Plaza Tahrir. Mubarak tena la esperanza de los revolucionarios seran echados de la plaza, pero fracas. Los revolucionarios se mantuvieron firmes y crecieron en confianza.

Hosni Mubarak, est luchando por su supervivencia. Suleimn est luchando por la supervivencia del rgimen. Pero los imperialistas estn luchando por la supervivencia del capitalismo y de sus regmenes tteres en el mundo rabe. Estos ltimos estn preocupados hacia dnde ir la revuelta de Egipto, y cun lejos se extender. Estas son las grandes preguntas, y estn sin respuesta an.

Al final, el viejo puede anunciar su retiro anticipado por motivos de salud. Pero hasta ahora Mubarak se ha mostrado extremadamente tenaz. Est colocando sus intereses y los de la camarilla de su entorno por encima de los de los imperialistas. Exactamente, hace treinta aos, Anwar Sadat fue asesinado por sus propios guardias. Esto podra ocurrir de nuevo. No sera imposible organizar algo similar para Mubarak. Pero la camarilla que controla el ejrcito y el Estado teme recurrir a tales medidas. La eliminacin de Mubarak abrira las compuertas y temen que las aguas furiosas los barran a todos.

"Las negociaciones"

La clase dominante tiene muchas estrategias para derrotar una Revolucin. Si no puede hacerlo por la fuerza, recurrir a la astucia. El viejo rgimen trat de aplastar la rebelin por la fuerza el mircoles 2 de febrero, pero fracas. La derrota de la Plaza Tahrir puso completamente nerviosa a la camarilla gobernante. Mubarak ha desaparecido de la escena. Detrs de las puertas cerradas los gobernantes de Egipto debatan qu hacer. Y todo el tiempo el telfono estaba sonando. Washington exige accin en tonos cada vez ms imperiosos. Y es que Washington paga las facturas.

Despus del mircoles pasado el rgimen miraba fijamente a la derrota en la cara, y cuando la clase dominante se enfrenta a la perspectiva de perderlo todo siempre ofrece concesiones. Tardamente, la camarilla gobernante se dio cuenta de que sera necesario llegar a un acuerdo con los dirigentes de la oposicin. Haba que presentar otra cara al pueblo. Mubarak fue empujado en silencio a un lado de la habitacin. Sin decir una palabra, Suleimn tom las riendas del poder. Ante el peligro de perderlo todo, Suleimn y todos sus generales y ministros, quieren llegar ahora a un compromiso. Pero debe ser un compromiso que mantenga su poder y sus privilegios.

De pronto, el rgimen est dispuesto a hablar. Suleimn se ofreci a negociar con la oposicin. La semana pasada estaban dispuestos a utilizar solamente el lenguaje de las piedras de cemento, los palos y los ccteles Molotov, ahora es todo sonrisas, apretones de manos y mesas de conferencias. Siguiendo el consejo de Washington y de Londres, no han renovado el intento de tomar la plaza por la fuerza. Suleimn ha dicho: "No vamos a dispersar por la fuerza." Los tanques no se mueven. Tampoco las turbas pro-Mubarak hacen acto de presencia. Sus amos se han encargado de mantenerlos fuera de la vista, como el amo de un perro lo llama para que vuelva a sus talones.

Como han sido derrotados en las calles estn tratando de cerrar un trato, es decir, tratando de engaar a los lderes de la oposicin, y as poder engaar a las masas. La idea es que una vez que la iniciativa est en manos de los "negociadores", las masas se convertirn en meros espectadores pasivos. Las verdaderas decisiones se tomarn en otro lugar, detrs de puertas cerradas, a espaldas del pueblo. Y qu puede hacer la gente? Permanecer en la plaza gritando consignas? Pero el rgimen ya ha tomado esto en cuenta.

Obama y los europeos le dicen a Suleimn: "Por qu molestarse en utilizar la fuerza? Eso ya ha fracasado y slo crea simpata pblica a favor de los alborotadores. Puede dividir al ejrcito por la mitad y entonces s que estars en problemas serios. Mejor dejarlos solos, cercar la Plaza y encajonar a los manifestantes all. Entonces slo hay que esperar a que se cansen. El movimiento se derrumbar como un globo que se queda sin aire. Despus de un tiempo slo quedar un puado de gente. Y luego, podrs hacer lo que quieras con ellos". El problema es que el movimiento no est dispuesto a renunciar a la lucha. Con lo que los representantes del rgimen estn contando es que la llamada "direccin" del movimiento de protesta pueda ser capaz de controlar las masas para ellos.

Qu defienden los Hermanos Musulmanes?

La direccin del movimiento de protesta, como el movimiento mismo, contiene elementos diversos y diferentes tendencias ideolgicas. En esta etapa hay mucho nfasis en la unidad. Uno de los dirigentes juveniles le dijo a Al Jazeera que las demandas de los jvenes no eran "clasistas", y que la corrupcin y la represin pesan en todas las capas de la sociedad. Esto es tpico de las primeras etapas de la Revolucin.

Inicialmente, todas las revoluciones parecen ser un gran carnaval de unidad nacional, donde se crea la ilusin de que todas las clases estn unidas en una lucha comn por el cambio. Sin embargo, a medida que avance la lucha, habr cambios. Conforme el movimiento se vuelva ms radicalizado, algunos de los elementos que jugaron un papel destacado en las primeras etapas se quedarn atrs. Algunos lo abandonarn, otros se pasarn al enemigo. Esto corresponde a los intereses de clase diferentes.

Los pobres, los desempleados, los trabajadores, los "hombres sin propiedad" no tienen inters en mantener el viejo orden. Ellos quieren barrer no slo Mubarak, sino a todo el rgimen de opresin, explotacin y desigualdad. Pero los liberales burgueses ven la lucha por la democracia como el camino a una carrera cmoda en el parlamento. No tienen inters en llevar a cabo la revolucin hasta el final o de perturbar las relaciones de propiedad existentes.

Este proceso de diferenciacin interna ya ha comenzado. Al ofrecer una negociacin, Suleimn quera ganarse a los elementos moderados (es decir, burgueses) de la oposicin. Incluso se ofreci a negociar con los Hermanos Musulmanes, que es una organizacin prohibida. El propsito de esto es ganar tiempo, para confundir y desorientar al movimiento y engaar a la oposicin con la firma de un acuerdo con la oligarqua que preserve el sistema. Hay un viejo dicho: "si usted va a cenar con el diablo, use una cuchara larga". Pero estos seores, en su prisa indecente, cayeron directamente en la sopa.

Una direccin revolucionaria seria comprendera que se trataba de una confesin de debilidad extrema. Continuara atacando hasta que el rgimen cayera. No le dara tiempo para que recuperase sus nervios y movilizara sus fuerzas. Pero un sector de estos dirigentes no es ni revolucionario ni serio. Para ellos, el movimiento de masas es slo una moneda de cambio conveniente, algo con lo que se pueden amenazar al gobierno para conseguir unas cuantas migajas.

Los Hermanos Musulmanes haban declarado que no negociaran con el gobierno hasta que Mubarak cayera. El Baradei ha descrito las manifestaciones pro-Mubarak como actos criminales de un rgimen criminal. Pero en el momento en que el rgimen les hizo seas con su dedo meique los lderes de la "oposicin" se abalanzaron sobre Suleimn para aceptar su oferta de negociacin, olvidando todas sus palabras valientes de "no negociar hasta que Mubarak se vaya".

Significativamente, los lderes de los Hermanos Musulmanes, que inicialmente se negaron a negociar, cambiaron de opinin y se unieron a esta fiesta poco agradable. Uno de sus lderes fue a la Plaza Tahrir, donde los manifestantes se mantienen firmes e impiden con sus cuerpos que los tanques ocupen la plaza, para implorarles que no chocaran con el ejrcito. Es evidente que la "lnea dura" los islamistas est tan asustada de las masas revolucionarias como el propio rgimen.

Los pobres que apoyan a los Hermanos son una cosa. Los dirigentes son otra cosa totalmente distinta. En la dcada de 1980 los lderes de los Hermanos fueron los principales beneficiarios de la liberalizacin econmica, los programas de infitah o "apertura"-en los que Sadat y Mubarak desmantelaron el sector estatal, lo que favoreci al capital privado. Un estudio de hombres de negocios de los Hermanos sugiere, sobre este punto, que controlaban el 40 por ciento de todas las iniciativas econmicas privadas. Son parte del sistema capitalista y tienen todo el inters en la defensa del mismo. Su conducta no est determinada por el Sagrado Corn, sino por el inters de clase.

Sentados junto a los Hermanos Musulmanes en la mesa de negociaciones estn ciertas personas que se hacen llamar los "representantes de los jvenes de la Plaza Tahrir". Puesto que nadie los ha elegido, es difcil ver lo que realmente representan, salvo a ellos mismos. Pero su presencia alrededor de la mesa es importante para el rgimen, que puede presentarse ante las cmaras de televisin como eminentemente razonable y dispuesto a escuchar "todos los puntos de vista". De esta manera las personas que permanecen en la Plaza pueden ser presentadas ante la opinin pblica como "extremistas", personas que no estn dispuestas a entablar un dilogo para resolver los problemas de la nacin.

Las leyes de la revolucin

Las leyes que rigen la revolucin tienen muchas caractersticas en comn con las que rigen las guerras entre las naciones. La guerra no es una batalla continua. Hay una serie de batallas que se ganan o se pierden, o terminan de manera dudosa. Pero entre batalla y batalla hay largos perodos de inactividad en los que nada parece suceder. Pero hay un constante flujo y reflujo. Ciertas capas se cansan y abandonan la actividad. Pero se renuevan constantemente con capas nuevas y frescas que se lanzan a la lucha. La Revolucin tiene todava reservas considerables. Estas reservas estn movilizndose hoy para la accin.

Decir que una revolucin ha comenzado no quiere decir que se ha completado, o incluso que la victoria est asegurada. No hace falta decir que la revolucin es una lucha de fuerzas vivas. Los contrarrevolucionarios tienen mucho que perder y estn actuando con inteligencia y decisin. Pero la direccin de los revolucionarios est dividida y no habla con una sola voz. Ese es el problema principal. El enemigo tom nota de sus vacilaciones y comenz a recuperar la calma. Se empez a sentir con ms confianza y redobl sus maniobras e intrigas, basndose en los sectores ms moderados de la oposicin.

Se trataba de una situacin peligrosa. Si el movimiento se hubiera permitido estancarse la confianza de las calles habra comenzado a disminuir y la iniciativa hubiera pasado a manos del rgimen. Ese fue el objetivo de Suleimn, cuando se ofreci negociar con la oposicin. Estas "negociaciones" fueron slo un truco del rgimen para ganar tiempo y privar a los manifestantes de la iniciativa. Eso podra haber sido fatal para la Revolucin.

El lunes 7 de febrero, los bancos abrieron por primera vez desde que comenzaron las protestas, pero la Bolsa de valores permaneci cerrada por temor a que se pudiera dar lugar a una oleada de ventas. Esta perspectiva pesimista fue confirmada al da siguiente. Sin darse cuenta, al ordenar la reanudacin de los negocios, el rgimen cometi un error de clculo. Esto ha permitido a los trabajadores y estudiantes reunirse en sus lugares de trabajo y estudio, celebrar reuniones de masas, discutir la situacin y adoptar medidas colectivas. Como resultado, los estudiantes se agitan en los campus. Los trabajadores estn organizando huelgas y ocupaciones de fbricas, expulsando a los administradores odiados y a los dirigentes sindicales corruptos.

La entrada repentina de los trabajadores en la escena como una fuerza revolucionaria independiente ha cambiado todo. El martes, los manifestantes organizaron las mayores manifestaciones hasta la fecha. Miles tomaron de nuevo las calles y las plazas de las ciudades egipcias - desde el desierto occidental en la frontera con Libia hasta la nortea ciudad Sina de El Arish, en el este. En El Cairo, Alejandra, las ciudades del Delta, el cinturn industrial de Mahalla-el-Kebir y la ciudad siderrgica de Heluan, las masas salieron a las calles gritando "Muerte a Mubarak!" y "Colguemos a Mubarak!"

La Revolucin no puede detenerse

Una revolucin no puede detenerse. Debe avanzar constantemente debe avanzar, asestando golpes al enemigo, capturando una posicin tras otra hasta que el viejo orden sea totalmente derrocado. Si vacila, est perdida. Marx seal que la Comuna de Pars fracas porque no march sobre Versalles. Esto le dio tiempo a las fuerzas contrarrevolucionarias para reagruparse y preparar una contraofensiva decisiva contra el Pars revolucionario.

En varios momentos durante las ltimas dos semanas el poder estaba en la calle. Pero habiendo conseguido el poder en la calle, los dirigentes del movimiento no saban qu hacer con l. La idea de que todo lo que se necesita es reunir a un gran nmero de personas en la Plaza Tahrir fue fatalmente desacertada. En primer lugar, deja la cuestin del poder del Estado fuera de consideracin. Pero esta es la cuestin central que decide todos los dems asuntos. En segundo lugar, se trata de una estrategia pasiva, mientras que lo que se requiere es una estrategia activa y ofensiva.

Es cierto que en la guerra la defensa puede transformar en una ofensiva. Un momento decisivo fue el jueves y viernes de la semana pasada. Despus de que los revolucionarios haban derrotado los ataques de los contrarrevolucionarios y recuperaron la iniciativa, deberan haber ido a la ofensiva. Al limitar la accin del viernes pasado a una manifestacin masiva en la Plaza Tahrir, eso permiti que la iniciativa se escurriera de sus manos y pasara a las del enemigo.

Suleimn trata de ganar tiempo porque el tiempo no est precisamente del lado de la Revolucin. La sociedad no puede continuar indefinidamente en una situacin catica. La gente tiene que vivir. La economa est perdiendo 300 millones de euros al da solamente por la cada de los ingresos del turismo. El pan escasea en las tiendas con el paso del tiempo, la gente no puede ir a trabajar. Los salarios no se pagan. La gente puede empezar a culpar a los manifestantes de provocar el caos. El llamamiento al orden puede encontrar un eco en estas condiciones. Hay indicios de que este proceso estaba comenzando. Un informe de Al Jazeera, resumi la situacin as:

"Estaba claro que el gobierno estuvo tratando de devolver un sentido de normalidad a la ciudad; las empresas y los bancos tenan la orden de reabrir el domingo, y el ejrcito tena la intencin de despejar todas las seales de discordia, excepto la multitud de la plaza. Hombres con chalecos fluorescentes salieron incluso a limpiar de escombros y basura las calles donde slo unas noches antes haban muerto los manifestantes".

Afortunadamente, el ala ms revolucionaria de la oposicin se dio cuenta del peligro. El mismo informe de Al Jazeera cit a uno de los dirigentes juveniles de la siguiente manera:

"Pero cuando figuras de alto rango de la oposicin negocian una transicin con el hombre que representa la mano derecha de Mubarak, el ex jefe de inteligencia y recin nombrado Vice-presidente Omar Suleimn, Mohammed, Sohail y sus hombres en las azoteas permanecen atrincherados, confiados en una revisin completa. Despus del ataque de los matones del mircoles, no aceptarn negociar con Mubarak. l lleva un pual escondido en su espalda. "

Estas palabras expresan la verdadera situacin muy bien.

El problema de la direccin

La revolucin en Tnez y Egipto vino desde abajo. No fue organizada por ninguno de los dirigentes o partidos polticos existentes. Todos ellos quedaron muy por detrs de un movimiento que no haban previsto y para el que no estaban preparados en absoluto. El carcter "espontneo" de la Revolucin ha inclinado a algunos observadores a creer que de alguna manera representa una confirmacin de las teoras del anarquismo. Pero el caso es ms bien al contrario.

El argumento de que "no necesitamos lderes" no resiste la ms mnima prueba. Incluso en una huelga de media hora en una fbrica siempre hay una direccin. Los trabajadores elegirn entre ellos a quienes los represente y organicen la huelga. Los que son elegidos no son elementos arbitrarios o accidentales, sino en general los trabajadores ms decididos, inteligentes y experimentados. Son seleccionados sobre esa base.

La direccin es un elemento muy importante en la guerra. Esto no quiere decir que sea el nico elemento. Incluso los dirigentes ms brillantes no pueden garantizar el triunfo si las condiciones objetivas no son favorables. En la Guerra Civil Americana, el Sur tena generales mucho ms capaces que el Norte, y esto fue un factor importante en sus victorias iniciales. Los generales del Norte eran en su mayora muy malos, pero el Norte contaba con una poblacin mucho ms grande y era capaz de soportar mayores prdidas.

Sobre todo, tena una poderosa base industrial, de la que los Estados esclavistas agrcolas del Sur carecan, y tenan un montn de dinero. La combinacin de riqueza financiera, industria, y mano de obra abundante, en ltima instancia, les garantiz el triunfo, a pesar de la pobreza de sus generales. Al final, son los elementos ms decididos y revolucionarios lo que quedarn al frente: los que no estn dispuestos a alcanzar un compromiso sino a luchar hasta el final. Y en esto los jvenes juegan un papel clave. En 1917, los mencheviques acusaban a los bolcheviques de ser slo un "puado de chicos", lo que no era falso del todo. La edad media de los activistas bolcheviques era muy baja. El primer sector en moverse siempre es la juventud, que estn libre de los prejuicios, el miedo y el escepticismo de la generacin ms vieja.

En Egipto, vemos de nuevo lo mismo. Los manifestantes que salieron a las calles en todo Egipto son, principalmente jvenes, desempleados y sin ningn futuro. Un joven egipcio le dijo a la BBC: "Somos pobres. No tenemos trabajo, no hay futuro. Qu debemos hacer? Meternos fuego a nosotros mismos?".

La nica esperanza de estos jvenes es luchar por un cambio fundamental de la sociedad. Han dejado de lado todo el miedo y estn dispuestos a arriesgar sus vidas en la lucha por la libertad y la justicia.

Los jvenes y los elementos ms revolucionarios no quieren que el movimiento sea secuestrado por los "moderados" que negocian con el rgimen, como los comerciantes regatean en un bazar. Pero la pregunta sigue siendo: cmo llevar adelante la Revolucin? Qu hay que hacer? Los manifestantes han hecho todo lo posible. Han demostrado un gran coraje y determinacin. Pero la limitacin de las tcticas desplegadas hasta ahora est quedando ms clara cada hora que pasa.

Con el fin de llevar la Revolucin a un nivel superior, se necesita otra fuerza. Y slo puede ser proporcionada por la clase obrera. Una huelga general completa transformara toda la situacin. Demostrara claramente quin es el verdadero amo de la casa.

El papel del proletariado

El crecimiento econmico de Egipto en los ltimos aos fue un hecho muy positivo desde el punto de vista de los marxistas, ya que fortaleci a la clase obrera. Sin embargo, no resolvi ninguna de las contradicciones fundamentales de la sociedad egipcia. En los ltimos aos se ha visto un fuerte aumento de la actividad huelgustica en Egipto, en particular la heroica lucha de los trabajadores textiles de Mahalla. Este despertar del proletariado fue uno de los factores principales que prepararon la situacin actual. Es tambin la clave de la situacin.

Los ltimos informes hablan de grandes grupos de trabajadores, principalmente en El Cairo, rebelndose contra administradores nombrados por el Estado, y de la creacin de "Comits Revolucionarios" para gestionar las fbricas y otros lugares de trabajo, incluyendo la televisin estatal de Egipto y el mayor semanario de Egipto "Ros el-Yusuf."

Hay una ola de huelgas, muchas de ellas incluyen diferentes formas de sentadas y ocupaciones de fbricas. Los trabajadores de las telecomunicaciones de El Cairo estn en huelga, y la huelga parece estar extendindose a otras ciudades: Maadi, Opera, MisrElgedida, Ramsis, y Alejandra. Los trabajadores estn protestando contra la corrupcin y los bajos salarios.

En la ciudad clave de Suez, los trabajadores han ocupado la planta textil de Suez Trust. Alrededor de 1.000 trabajadores de la fbrica de cemento de Lafarge en Suez tambin estn en huelga. Entre sus demandas: la formacin de un sindicato y el apoyo a la revolucin. Los trabajadores del cemento de Tora han comenzado una sentada para protestar contra sus condiciones de trabajo intolerables.

Al mismo tiempo hay un movimiento para deshacerse de los viejos lderes corruptos de los sindicatos que son agentes del partido del gobierno y de la patronal.

Los empleados de la Universidad de Trabajadores de Nasr City estn organizando una sentada frente al edificio y, de acuerdo a un informe, se ha producido el secuestro del vicepresidente del sindicato oficial ETUF, Mustapha Mungy, por los empleados de la Universidad de Trabajadores, que pertenece a la Federacin General de Sindicatos ETUF. En el transcurso de la sentada, los trabajadores lo detuvieron y exigieron su cese y la apertura de investigaciones sobre la corrupcin generalizada en la Universidad de Trabajadores.

La agencia oficial de noticias Al-Ahram public un informe titulado: "Los empleados detienen al vicepresidente del sindicato de trabajadores egipcios", que relataba: "El vicepresidente del Sindicato de Trabajadores Egipcios, Mostafa Mongy, permanece detenido desde el lunes por la maana por los empleados para exigir su inmediata renuncia. "(Ahram Online, lunes 7 de febrero 2011).

El Centro de Sindicatos y Servicios de Trabajadores (CTUWS) present una comunicacin al Ministerio Pblico exigiendo la adopcin de una orden contra Hussein Megawer, presidente del ETUF, que le impida viajar al extranjero e investigue las fuentes de su riqueza.

El Martes 8 de febrero, profesores universitarios realizaron una marcha en apoyo a la revolucin, unindose a los manifestantes de la Plaza Tahrir. Tambin a las 12 del medioda del mircoles 9 de febrero, los periodistas se reunieron en la sede de su sindicato, en una reunin de emergencia para presionar por la destitucin de su jefe sindical, apoyado por el Estado, Makram Mohamed Ahmed.

Los periodistas tambin estn en movimiento. Han atacado a su jefe sindical, respaldado por el Estado, con el grito de: "asesino, asesino". Los periodistas marcharon desde la sede de su sindicato a la Plaza Tahrir, denunciando al gobierno. Los periodistas han empezado a recoger firmas para destituir al jefe del sindicato de prensa, apoyado por el Estado. Todos los periodistas de los peridicos estatales estn en pie de guerra contra sus editores progubernamentales.

El movimiento se extiende como un incendio salvaje. El personal tcnico del ferrocarril en Bani Suweif estn en huelga. Por lo menos dos fbricas de produccin militar en Welwyn estn en huelga. Los trabajadores del transporte pblico en tres garajes estn en huelga. Miles de trabajadores petroleros estn protestando frente al Ministerio del Petrleo. Maana [Jueves 10 de febrero] ms trabajadores petroleros de las provincias, descendern hasta Nasr City para unirse a las protestas frente al Ministerio del Petrleo, y los trabajadores de Ghazl Mahalla tambin iniciarn una huelga.

Muchas de las huelgas son econmicas, pero otros son de carcter poltico. En una entrevista del domingo 6 de febrero, Hossam el-Hamalawy declaraba:

"Ya han pasado dos das desde que los trabajadores dijeron que no iban a volver a trabajar hasta la cada del rgimen Hay cuatro focos de lucha econmica. Una planta siderrgica en Suez, una fbrica de fertilizantes en Suez, una fbrica textil cerca de Mansoura en Daqahlia (la fbrica de ropa Mansoura-Espaa en la regin del Delta del Nilo) en huelga que han echado a su CEO (mnager, gestor) y estn autogestionando su empresa. Hay tambin una tienda de impresin en el sur de El Cairo llamada Dar al-Matabi: all, tambin echaron a su CEO y estn autogestionando la empresa. Pero, mientras que los trabajadores estn participando en las manifestaciones, no estn desarrollando su propia accin independientemente como trabajadores. Todava no hemos visto los trabajadores organizarse de forma independiente en masa. Si eso sucede, cambiar toda la ecuacin de la lucha". (http://mrzine.monthlyreview.org/2011/hamalawy080211.html)

El mircoles los tres sindicatos independientes que existen en Egipto (el de los recaudadores de impuestos a la propiedad, el de los tcnicos de la salud y el de la federacin de pensionistas) se manifestaron frente a la sede de la progubernamental Federacin Egipcia de Sindicatos, en la calle Galaa, exigiendo el procesamiento de su presidente por cargos de corrupcin, y demandando la supresin de todas las restricciones para formar sindicatos libres. Los trabajadores estatales marcharon luego a la Plaza Tahrir en apoyo a la revolucin. No son los nicos. Una delegacin de trabajadores tras otra est llegando a la plaza para expresar su solidaridad con los manifestantes y discutir el futuro de la revolucin.

Estas informaciones son de tremenda importancia. Significan que la revolucin est entrando en las fbricas y lugares de trabajo. Significan que los trabajadores de Egipto estn avanzando de la lucha por la democracia en la sociedad a la lucha por la democracia econmica en el lugar de trabajo. Ello significa que la clase obrera egipcia est empezando a participar en la revolucin bajo su propia bandera, luchando por sus propias demandas de clase. Este es un factor decisivo para el futuro de la revolucin.

La idea de una huelga general se huele en el ambiente. Las demandas de los trabajadores tienen un claro carcter revolucionario y de clase. Los trabajadores de Egipto estn sacando las conclusiones ms avanzadas. Ello es sorprendentemente claro en el manifiesto de los trabajadores del metal y el acero en Helwan, los cuales estn convocando a una gran marcha de trabajadores para el prximo viernes 11 de febrero hacia la Plaza Tahrir, y en el cual proponen las siguientes demandas:

"1) La inmediata salida del poder de Mubarak y de todos los elementos del rgimen y sus smbolos.

2) La confiscacin de la fortuna y las propiedades de todos los smbolos del rgimen, y de todos aquellos que se demuestre que han sido corruptos, en nombre de los intereses de las masas

3) La renuncia inmediata de todos los trabajadores de los sindicatos controlados por, o afiliados, al rgimen, as como la creacin de sindicatos independientes y la preparacin de sus conferencias generales para elegir y formar sus organizaciones.

4) La recuperacin de empresas del sector pblico que hayan sido vendidas o cerradas y su nacionalizacin en provecho del pueblo, as como la formacin de una nueva administracin para dirigirla, con la participacin de trabajadores y tcnicos.

5) La formacin de comits para asesorar a los trabajadores en todos los lugares de trabajo y supervisar la produccin y la distribucin de precios y salarios.

6) El llamamiento a una Asamblea Constituyente de todas las clases populares y tendencias para la aprobacin de una nueva Constitucin y la eleccin de consejos populares sin esperar a las negociaciones con el rgimen actual"

Y ahora qu?

Estas demandas son absolutamente correctas. Demuestran un enorme nivel de conciencia revolucionaria y coincide completamente con el programa que habamos anticipado los marxistas. Este programa provee a la revolucin egipcia de todo lo que necesita para triunfar.

Las demandas ms inmediatas son naturalmente de carcter democrtico. Sin embargo, la lucha por demandas democrticas, si es llevada a cabo consistentemente, debe llevar directamente a la demanda por la democracia econmica. El pueblo pobre de Egipto no lucha por la democracia para permitir que los carreristas adquieran posiciones ministeriales, sino como un medio para solucionar sus problemas ms apremiantes: la falta de trabajo y vivienda, el alto costo de la vida. Esos problemas econmicos y sociales son demasiado profundos para ser resueltos por ningn gobierno burgus. The Economist escribe:

"En torno al 40% de los egipcios todava vive con menos de $2 al da. En los ltimos aos, incluso habiendo crecido la economa egipcia a ritmo acelerado y habiendo consumido las familias con bajos ingresos ms bienes de consumo, los pobres han sacado poco beneficio de una subida despiadada de los precios de la comida y de una mayor competencia por trabajos estables. Tales ansiedades han hallado expresin en un creciente nmero de huelgas y protestas locales a lo largo del pas.

De algn modo, la pobreza persistente ha ayudado a apuntalar al rgimen. "La gente sobrevive al da a da", dice un joven abogado de El Cairo. "No pueden ir muy lejos sin un sueldo y un pan diario, as que intentan no meterse en problemas"

El movimiento no puede triunfar a menos que sea llevado a un nuevo y ms alto nivel. Tal cosa slo puede ser realizada por la clase trabajadora. Las manifestaciones de masas son importantes porque son un medio de poner en pie a las masas aparentemente inertes, dndoles conciencia de su propia fuerza. Un nuevo y ms alto nivel implica el llamamiento a una huelga general.

En tal situacin, Mubarak y Suleimn formalmente pueden estar al mando. Pueden estar en el palacio presidencial. Pueden estar a la cabeza del ejrcito y de la polica. Pero no tendrn telfonos, electricidad, transporte, combustible, comida ni agua. Bajo esas condiciones, una huelga general, acompaada por manifestaciones de masas, pondra a la orden del da la cuestin del poder.

Una huelga general en todo Egipto dara un golpe mortal al rgimen, que ya est en crisis. El viejo poder estatal se est resquebrajando. Debe ser reemplazado con un nuevo poder.

Los trabajadores de Egipto tienen un tremendo poder en sus manos pero debe estar organizado. Esto solo puede ser realizado mediante comits revolucionarios. Bajo esas condiciones, una huelga general, acompaada de manifestaciones de masas, pondra sobre la mesa la cuestin del poder.

Todo conduce a la cuestin central: el Estado. El caos generalizado y el desorden, junto con los constantes informes de agentes de seguridad provocando incendios y robos, han convencido al pueblo de que el caos est planeado. Lo cual ha conducido ahora a la organizacin de milicias ciudadanas en muchas partes del pas.

Hossam el-Hamalawy, en la misma entrevista citada antes, describe cmo fueron organizadas: "A partir del colapso de la fuerza policial el 28 de enero, el pueblo intervino para proteger sus vecindarios. Establecieron puestos de control, se armaron con cuchillos, espadas, machetes y palos e inspeccionan los coches que entran y salen.

En algunas zonas, como la provincia de Sharqiya, los comits populares estn gobernando la ciudad ms o menos completamente, y organizando el trfico". Aqu tenemos el embrin de una milicia popular - de un poder estatal alternativo

Las ltimas informaciones indican que, como acto de desesperacin, Suleimn est considerando incluso un golpe de estado. El problema que afronta es que el ejrcito ya est dividido. En esas condiciones un enfrentamiento con la clase trabajadora y las masas revolucionarias deteriorara su cohesin interna hasta el punto de la ruptura. Si el rgimen egipcio intenta usar el ejrcito puede romprsele en pedazos ante sus propios ojos. Suleimn, el nuevo "hombre fuerte", puede estar a la cabeza del ejrcito y la polica. Pero si decidiera la locura de organizar un golpe se podra encontrar a s mismo sin telfonos, ni electricidad, ni transporte, ni combustible, ni comida ni agua.

El viejo poder estatal se est rompiendo. Es necesario darle un empujn final y reemplazarlo con un nuevo poder. Solo el proletariado puede mostrar una salida situndose a la cabeza de la nacin. Los trabajadores de Egipto tienen un tremendo poder en sus manos pero debe ser organizado. Tal cosa solo puede ser realizada mediante el establecimiento de comits revolucionarios. En algunas zonas los comits existen, pero deben extenderse a cada lugar de trabajo, barrio, universidad y escuela, y deben estar coordinados a escala nacional.

Intimidacin imperialista

Enfrentados a una revolucin que contina avanzando, todos los planes de los imperialistas estn ahora en ruinas. La situacin que esperaban tener bajo control est fuera de control. Ahram Online informaba ayer de que los trabajadores de la Compaa del Canal de Suez de las ciudades de Suez, Port Said, e Ismailia han empezado una ocupacin indefinida de las instalaciones de trabajo. Tal cosa amenaza con perturbar el movimiento de barcos si la huelga contina. Ms de 6.000 manifestantes han acordado continuar su protesta frente a las sedes de la empresa hasta que sus demandas sean satisfechas. Estn protestando contra los salarios de pobreza y el deterioro de las condiciones sanitarias y laborales.

En un acto de desesperacin, Washington ha enviado fuerza naval, marines y fuerzas areas estadounidenses al Lago Amargo Mayor, en el Canal de Suez. Este es el puo oculto en el guante de terciopelo de la "democracia" de Obama. Los imperialistas estn preocupados por los efectos que la revolucin egipcia tenga en el Canal de Suez, a travs del cual pasa alrededor del 40% del transporte martimo mundial de mercancas. Si fuera interrumpido durante algn tiempo podra tener repercusiones mucho ms all del propio Egipto, afectando directamente al transporte de hidrocarburos y, consiguientemente, al precio del petrleo.

En realidad es un gesto vaco por parte de Washington. Los EEUU se quemaron los dedos en Iraq. Una nueva aventura en Egipto es bastante improbable. Provocara una tormenta en los EEUU y a escala mundial. No habra una sola embajada de los EEUU en pie en el Medio Oriente, y los otros regmenes rabes pro EEUU podran ser derribados. Sin embargo, representa un intento de intimidar al pueblo de Egipto. Este intento de intimidacin del imperialismo debe ser rechazado poderosamente por el movimiento obrero internacional.

Levantemos nuestra voz en apoyo de nuestros hermanos y hermanas de clase en Egipto:

Manos fuera de Egipto! Abajo el imperialismo! Solidaridad con la revolucin egipcia!

Todo trabajador con conciencia de clase en el mundo se alegrar de este maravilloso movimiento de los trabajadores y la juventud egipcia. Pase lo que pase en los prximos das y semanas, Egipto, Oriente Medio y el mundo entero no volvern a ser los mismos.

Fuente: http://www.corrientemarxista.org/internacional/africa/432-los-trabajadores-egipcios-toman-el-mando.html


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