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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2011

Alegra en Egipto por la marcha de Mubarak
Con la salida de Mubarak, la era de la razn poltica vuelve a Egipto y al mundo rabe

Tariq Ali
The Guardian

Traducido para Rebelin por Loles Olivn


Una noche feliz en El Cairo. Qu felicidad estar vivo, ser egipcio y rabe! En la Plaza Tahrir estn cantando Egipto es libre y Ganamos!.

La eliminacin de Mubarak por si sola (y conseguir que la mayor parte de su botn de 40.000 millones de dlares vuelva de nuevo al tesoro nacional), sin contar con otras reformas, ser de por s una experiencia de enorme triunfo poltico1 para la regin y para Egipto. Pondr nuevas fuerzas en movimiento. Una nacin que ha sido testigo del milagro de las movilizaciones masivas y de un inmenso aumento de la conciencia poltica popular, no ser fcil de aplastar, como est demostrando Tnez2.

La historia rabe, a pesar de las apariencias, no es esttica. Poco despus de la victoria israel de 1967 que marc la derrota del nacionalismo rabe laico, uno de los grandes poetas rabes, Nizar Qabbani 3 escribi:

Nios rabes,
Panochas del futuro,
Vosotros romperis nuestras cadenas.
Mataris el opio de nuestras cabezas,
Mataris las ilusiones.
Nios rabes,
No leis acerca de nuestra generacin sofocada,
Somos un caso perdido,
Tan despreciables como una cscara de sanda.
No leis acerca de nosotros,
No nos imitis,
No nos aceptis,
No aceptis nuestras ideas,

Somos una nacin de ladrones y malabaristas.
Nios rabes,
Lluvia de primavera,
Panochas del futuro,
Vosotros sois la generacin que superar la derrota.


Qu feliz habra sido al ver que su profeca se cumpla!

La nueva ola de oposicin masiva se produce en un momento en el que no hay partidos nacionalistas radicales en el mundo rabe y ello ha dictado las tcticas: enormes asambleas en espacios simblicos que representan un desafo inmediato a la autoridad como diciendo, estamos mostrando nuestra fuerza, no queremos probarla porque ni estamos organizados para ello ni estamos preparados, pero si nos acribillis, recordad que el mundo est observando.

Esta dependencia de la opinin pblica mundial es conmovedora pero es tambin un signo de debilidad. Si Obama y el Pentgono hubieran ordenado al ejrcito egipcio despejar la plaza por muy alto que fuera el coste los generales habran obedecido las rdenes, pero habra sido una operacin muy arriesgada para ellos, si no para Obama. Podra haber dividido al alto mando y a los soldados ordinarios y jvenes oficiales, muchos de cuyos parientes y familias se estn manifestando y muchos de los cuales saben y sienten que las masas tienen razn. Eso habra significado un levantamiento revolucionario tal que ni Washington ni los Hermanos Musulmanes el partido del clculo fro deseaban.

La demostracin de fuerza popular ha sido suficiente para deshacerse del dictador actual. Slo se ira si Estados Unidos decida llevrselo. Despus de mucho dudar, lo han hecho. No les quedaba otra opcin. La victoria, sin embargo, pertenece al pueblo egipcio cuya infinita valenta y sacrificio han hecho posible todo esto.

Y al final ha acabado mal para Mubarak y para su viejo hombre de confianza. Despus de haber soltado a los matones de la seguridad haceslo dos semanas, el fracaso del vicepresidente Suleiman en desalojar a los manifestantes de la plaza fue un clavo ms en su atad. La marea creciente de las masas egipcias con los trabajadores declarndose en huelga, con los jueces manifestndose en las calles, y con la amenaza de una multitud mayor para la semana siguiente, ha hecho imposible que Washington se aferre a Mubarak y a sus compinches. El hombre al que Hillary Clinton se haba referido como un amigo leal, de hecho, de la familia, ha sido arrojado al vertedero. Estados Unidos ha decidido reducir sus prdidas y ha autorizado la intervencin militar.

Omar Suleimn, un favorito del viejo Occidente, fue elegido como vicepresidente por Washington y aprobado por la UE, para supervisar una transicin ordenada4. Suleimn ha sido visto siempre por el pueblo como un torturador brutal y corrupto, un hombre que no slo da rdenes, sino que participa en el proceso. Un documento de WikiLeaks refleja a un ex embajador de Estados Unidos elogindolo por no ser delicado. El nuevo vicepresidente habaadvertido a las multitudes que protestaban el martes pasadode que si no se desmovilizaban voluntariamente, el ejrcito estaba listo: un golpe de Estado podra ser la nica opcin. Lo era, pero contra el dictador que haban apoyado durante 30 aos. Era la nica manera de estabilizar el pas. No podra haber un regreso a la normalidad.

La era de la razn poltica est volviendo al mundo rabe. El pueblo est harto de estar colonizado y acosado. Mientras tanto, la temperatura poltica aumenta en Jordania, en Argelia y en Yemen.

Notas

1 http://www.guardian.co.uk/global/2011/feb/10/egypt-miracle-tahrir-square

2 http://www.guardian.co.uk/world/tunisia

3 http://oldpoetry.com/opoem/30764-Nizar-Qabbani-Verse

4 http://www.guardian.co.uk/world/2011/feb/05/hillary-clinton-omar-suleiman-egypt

Fuente: http://www.guardian.co.uk/commentisfree/2011/feb/11/egypt-cairo-hosni-mubarak

rCR



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