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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-02-2011

Fragmento de Escritos Polticos, de Maurice Blanchot, sobre el derecho a insumisin en el contexto de la guerra de independencia de Argelia
El derecho a la insumisin

Maurice Blanchot
Acuarela libros


"Una vez ms, fuera de los marcos y de las consignas establecidas, ha nacido una resistencia, mediante una toma espontnea de conciencia, buscando e inventando formas de accin y medios de lucha en consonancia con una situacin nueva, de la que los grupos polticos y los peridicos de opinin han convenido, sea por inercia o timidez doctrinal, sea por prejuicios nacionalistas o morales, no reconocer su sentido y exigencias autnticos."

Aqu tenis otro fragmento de Escritos Polticos, de Maurice Blanchot, en esta ocasin una declaracin colectiva en la que particip Blanchot sobre el derecho a insumisin en el contexto de la guerra de independencia de Argelia:

A principios del pasado julio, por iniciativa de algunos de sus signatarios, la siguiente declaracin fue sometida a la reflexin de escritores, artistas, universitarios, y hasta el da de hoy ha recibido la conformidad de 121 de ellos:

Un movimiento muy importante se est produciendo en Francia, y es necesario que la opinin francesa e internacional est mejor informada al respecto, en el momento en el que el nuevo giro de la guerra de Argelia debe llevarnos a ver, no a olvidar, la profundidad de la crisis que se abri hace seis aos. Cada vez en mayor nmero, los franceses son perseguidos, encarcelados, condenados por haberse negado a participar en dicha guerra o por haber acudido en ayuda de los combatientes argelinos. Desnaturalizadas por sus adversarios, pero tambin edulcoradas por los mismos que deberan defenderlas, sus razones quedan generalmente incomprendidas. Resulta, sin embargo, insuficiente decir que esta resistencia a los poderes pblicos es respetable. Protesta de hombres heridos en su honor y en la justa idea que se hacen de la verdad, tiene un significado que va ms all de las circunstancias en las que se ha afirmado y que es importante reconquistar, cualquiera que sea el resultado de los acontecimientos.

Para los argelinos, la lucha, llevada a cabo ya por medios militares, ya por medios diplomticos, no encierra equvoco alguno. Es una guerra de independencia nacional. Pero cul es su naturaleza para los franceses? No es una guerra con el extranjero. Jams el territorio francs se ha visto amenazado. Lo que es ms: es una guerra contra hombres a los que el Estado aparenta considerar como franceses, pero que, por su parte, luchan precisamente para cesar de serlo. Tampoco bastara con decir que se trata de una guerra de conquista, guerra imperialista acompaada, por aadidura, de racismo. Hay algo de esto en toda guerra y el equvoco persiste.
De hecho, por una decisin que constitua un abuso fundamental, el Estado ha movilizado en primer lugar a clases enteras de ciudadanos con el solo fin de realizar lo que l mismo designaba como una labor policial contra una poblacin oprimida, la cual no se ha rebelado ms que en inters de una dignidad elemental, puesto que exige ser reconocida al fin como comunidad independiente.

Ni guerra de conquista, ni guerra de defensa nacional, la guerra de Argelia se ha convertido ms o menos en una accin propia del ejrcito y de una casta que se niega a ceder ante un levantamiento del que incluso el poder civil, que se da cuenta del desmoronamiento general de los imperios coloniales, parece dispuesto a reconocer el sentido. Hoy en da, es principalmente la voluntad del ejrcito la que mantiene este combate criminal y absurdo, y dicho ejrcito, por el papel poltico que varios de sus altos representantes le hacen desempear, actuando en ocasiones, abierta y violentamente, al margen de toda legalidad, traicionando los fines que el conjunto del pas le confa, compromete y amenaza con pervertir a la nacin misma, forzando a los ciudadanos a sus rdenes a hacerse cmplices de una accin sediciosa y envilecedora. Hace falta recordar que, quince aos despus de la destruccin del orden hitleriano, el militarismo francs, como consecuencia de las exigencias de una guerra semejante, ha conseguido restaurar la tortura y hacer de ella, de nuevo, algo as como una institucin en Europa?

* * *
Es en estas condiciones en las que muchos franceses han llegado a poner en cuestin el sentido de valores y obligaciones tradicionales. Qu es el civismo cuando, en determinadas circunstancias, se convierte en vergonzosa sumisin? No hay ocasiones en las que el rechazo a servir es un deber sagrado? En las que la traicin significa el valeroso respeto por lo verdadero? Y cuando, por voluntad de quienes lo utilizan como instrumento de dominacin racista o ideolgica, el ejrcito se alza en estado de rebelin abierta o latente contra las instituciones democrticas, la rebelin contra el ejrcito no adquiere acaso un nuevo sentido?

La objecin de conciencia se plante desde el comienzo de la guerra. Al prolongarse sta, es normal que dicha objecin se haya resuelto concretamente en actos cada vez ms numerosos de insumisin, de desercin, as como de proteccin y de ayuda a los combatientes argelinos. Movimientos libres que se han producido al margen de todos los partidos oficiales, sin su ayuda y, en fin, a pesar de su desaprobacin.

Una vez ms, fuera de los marcos y de las consignas establecidas, ha nacido una resistencia, mediante una toma espontnea de conciencia, buscando e inventando formas de accin ymedios de lucha en consonancia con una situacin nueva, de la que los grupos polticos y los peridicos de opinin han convenido, sea por inercia o timidez doctrinal, sea por prejuicios nacionalistas o morales, no reconocer su sentido y exigencias autnticos.

* * *
Los abajo firmantes, considerando que todo el mundo debe pronunciarse respecto de actos que ya no es posible presentar como sucesos de la aventura individual; considerando que ellos mismos, en su lugar y conforme a sus medios, tienen el deber de intervenir, no para dar consejos a los hombres, que tienen que decidir personalmente frente a problemas tan graves, sino para pedir a quienes los juzgan que no se dejen atrapar por el equvoco de las palabras y de los valores, declaran:

Respetamos y juzgamos justificado el rechazo a tomar las armas contra el pueblo argelino.
Respetamos y juzgamos justificada la conducta de los franceses que estiman su deber procurar ayuda y proteccin a los argelinos oprimidos en nombre del pueblo francs.
La causa del pueblo argelino, que contribuye de forma decisiva a arruinar el sistema colonial, es la causa de todos los hombres libres.

Arthur Adamov, Robert Antelme, Georges Auclair, Jean Baby, Hlne Balfet, Marc Barbut, Robert Barrat, Simone de Beauvoir, Jean-Louis Bedouin, Marc Beigbeder, Robert Benayoun, Maurice Blanchot, Roger Blin, Arsne Bonnefous-Murat, Genevive Bonnefoi, Raymond Borde, Jean-Louis Bory, Jacques-Laurent Bost, Pierre Boulez, Vincent Bounoure, Andr Breton, Guy Cabanel, Georges Condominas, Alain Cuny, Dr. Jean Dalsace, Jean Czarnecki, Adrien Dax, Hubert Damisch, Bernard Dort, Jean Douassot, Simone Dreyfus, Marguerite Duras, Yves Ellouet, Dominique Eluard, Charles Estienne, Louis-Ren des Forts, Dr. Thodore Fraenkel, Andr Frnaud, Jacques Gernet, Louis Gernet, Edouard Glissant, Anne Gurin, Daniel Gurin, Jacques Howlett, Edouard Jaguer, Pierre Jaouen, Grard Jarlot, Robert Jaulin, Alain Joubert, Henri Krea, Robert Lagarde, Monique Lange, Claude Lanzmann, Robert Lapoujade, Henri Lefebvre, Grard Legrand, Michel Leiris, Paul Lvy, Jrme Lindon, Eric Losfeld, Robert Louzon, Olivier de Magny, Florence Malraux, Andr Mandouze, Maud Mannoni, Jean Martin, Rene Marcel-Martinet, Jean-Daniel Martinet, Andre Marty-Capgras, Dionys Mascolo, Franois Maspero, Andr Masson, Pierre de Massot, Jean-Jacques Mayoux, Jehan Mayoux, Thodore Monod, Marie Moscovici, Georges Mounin, Maurice Nadeau, Georges Navel, Claude Ollier, Hlne Parmelin, Jos Pierre, Marcel Pju, Andr Pieyre de Mandiargues, Edouard Pignon, Bernard Pingaud, Maurice Pons, J.-B. Pontalis, Jean Pouillon, Denise Ren, Alain Resnais, Jean-Franois Revel, Paul Revel, Alain Robbe-Grillet, Christiane Rochefort, Jacques-Francis Rolland, Alfred Rosner, Gilbert Rouget, Claude Roy, Marc Saint-Sans, Nathalie Sarraute, Jean-Paul Sartre, Rene Saurel, Claude Sautet, Jean Schuster, Robert Scipion, Louis Seguin, Genevive Serreau, Simone Signoret, Jean-Claude Silbermann, Claude Simon, Ren de Solier, D. de la Souchre, Jean Thiercelin, Dr. Ren Tzanck, Vercors, Jean-Pierre Vernant, Pierre Vidal-Naquet, J.-P. Vielfaure, Claude Viseux, Ylipe, Ren Zazzo.

[A comienzos de 1960, poco antes de que tenga lugar el proceso Jeanson por ayudar al Frente de Liberacin Nacional argelino, los animadores de la revista Le 14 Juillet (esencialmente, Dionys Mascolo y Jean Schuster) deciden intervenir nuevamente, y lo hacen por medio de una declaracin en principio titulada Llamamiento a la opinin internacional. Se elaborarn varias versiones (unas quince), que contarn con la colaboracin de muchos autores, antes de que se imponga la versin definitiva que aqu reproducimos.

Reproducir esta Declaracin en una seleccin de textos de Maurice Blanchot contraviene, sin duda alguna, tanto el carcter explcitamente colectivo de aqulla como la voluntad de hablar como annimamente que animaba a quienes la redactaron. Sin embargo, consideramos que la aportacin de Blanchot, aunque en ningn caso se le pueda considerar su autor, al estar en el origen de algunos de sus enunciados esenciales, justifica nuestra decisin. Reproducirla permite, por otro lado, comprender mejor el sentido de los textos que vienen a continuacin, estos ltimos del propio Blanchot, donde aparece claramente su implicacin en un proyecto del que jams dej de afirmar que su carcter novedoso resida principalmente en lo que tena de impersonal.]

Traduccin: Diego Luis Sanromn
Fuente: http://acuarelalibros.blogspot.com/2011/02/el-derecho-la-insumision.html


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