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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2011

El Cairo y Jerusaln

Gilad Atzmon
http://www.gilad.co.uk

Traducido para Rebelin por LB


"Fue la fuerza moral de la no violencia", declar el presidente Obama en su primer comentario sobre la revolucin de Egipto. Sin embargo, sigue sin estar muy claro quin ha sido el Mandela, el Gandhi o el Martin Luther King egipcio. Supongo que en El Cairo ha sido el propio pueblo, que pacficamente ha transformado su propia realidad.

Jerusaln(1), los sionistas y algunos elementos dentro de la izquierda se han pasado dcadas demonizando a los rabes, a los musulmanes y al Islam. Sin embargo el pueblo de Egipto acaba de demostrar cun comedido y amante de la paz es realmente el Islam.

A diferencia de algunas de nuestras sanguinarias revoluciones occidentales, en El Cairo millones de musulmanes esperaron durante 18 das a que su tirano interiorizara el mensaje. Da tras da permanecieron en las calles haciendo gala de paciencia y determinacin; cinco veces al da unieron sus plegarias en masivas oraciones colectivas para solicitar que la bondad prevaleciera. Nos recordaron a todos que Islam procede de la palabra Salaam. Todo el Islam es una cuestin de paz. El Islam es intrnsecamente no violento.

Las masas egipcias fueron sin duda los mejores embajadores posibles de Islam y Salaam. En poco ms de dos semanas han logrado neutralizar la fobia contra el Islam azuzada por el sionismo. En tan poco tiempo han logrado sembrar las semillas de la esperanza en nuestros corazones. De hecho nos han recordado a todos qu significan en realidad democracia y voluntad de libertad".

Egipto, el pas rabe ms grande y ms influyente, inici ayer su marcha hacia la democracia. Como sabemos, en el mundo rabe democracia significa Islam. Esta semana los occidentales han tenido la oportunidad de descubrir esta fe armoniosa y pacfica. En los ltimos das muchos estadounidenses y europeos se han recuperado milagrosamente del virus islamfobo inoculado por el sionismo. Comienza a retroceder el miedo al Islam y a los musulmanes. Muchos de nosotros damos la bienvenida a los egipcios y a su eleccin verdadera y natural: el Islam, Salaam y la Hermandad Musulmana.

Hace dos das James Clapper, el Director de Inteligencia Nacional de los EEUU, fue lo suficientemente valiente como para admitir que la Hermandad Musulmana de Egipto es "un grupo muy heterogneo, han perseguido fines sociales, han tratado de mejorar el orden poltico en Egipto, etc. (...) No hay una agenda global, en particular para fomentar la violencia, al menos a nivel internacional". En caso de que alguien no alcance a captar el mensaje escondido entre lneas, los EEUU se acaban de comprar seis meses para corregir su desastrada poltica exterior sionizada. Estados Unidos dispone de muy poco tiempo para comprarse nuevos aliados en la regin. Para Estados Unidos y Occidente se trata de una cuestin de vida o muerte.

En los prximos meses nuestros dirigentes occidentales tendrn que adaptarse a la nueva realidad. Calculo que, pese a sus partidarios del lobby judo, tendrn que darse mucha prisa en confesar abiertamente el poder y la belleza del Islam. Tendrn que aplacar a mil millones de musulmanes. Y debern hacerlo rpidamente.

En los prximos das Israel tendr que hacer frente a su propia condenada realidad. Est a punto de ser rechazado. El Estado judo es sin duda una entidad peligrosa, slo podemos rezar para que en su cada no reduzca nuestro planeta a cenizas. Para aquellos que todava no se han enterado, Israel ha acumulado suficiente poder destructivo para hacerlo. Por otra parte, esa opcin est inscrita en la narrativa cultural suicida israel. Supongo que la historia del asesino de masas bblico Sansn y de la historia de Masada son slo dos ejemplos.

Ser mejor que admitamos que, a diferencia de El Cairo, Jerusaln es inherentemente violenta y letal. La situacin es ciertamente voltil. El mayor desafo para los lderes del mundo de hoy es desmantelar pacficamente el Estado judo sin permitirle que celebre sus sntomas mortales.

Nota:

(1) La palabra Jerusaln, tal como la emplea Atzmon en este artculo, no denota Al-Quds, la capital histrica de Palestina en la que actualmente conviven israeles y palestinos. Segn explica el propio autor, Bsicamente este ttulo es una reflexin ampliada sobre la antigua comparacin entre Atenas y Jerusaln. Los primeros romnticos la desarrollaron y pensaron que era clara. En este contexto [la palabra] Jerusaln es un smbolo del poder judo.

Fuente: http://www.gilad.co.uk/writings/gilad-atzmon-cairo-jerusalem.html?printerFriendly=true

rCR



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