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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2011

Cambios que anuncian una nueva fase de la humanidad
As se llama la aurora

Miguel Manzanera Salavert
Rebelin


Estamos viviendo unos aos de cambios extraordinarios, que anuncian una nueva fase de la humanidad. La grave crisis econmica provocada por la irresponsabilidad del sistema bancario, ha trado una depresin profunda en la actividad productiva, que est destruyendo el Estado democrtico liberal, reformado por la socialdemocracia. Nos enfrentamos a la perspectiva de una situacin poltica dramtica en los prximos aos en Europa y los EE.UU. El agotamiento de la riqueza natural de la tierra, nos trae ahora otra consecuencia tremenda: la subida de los precios de los alimentos y el fantasma del hambre en los pases ms pobres. Esa parece ser la causa de lo que est pasando en el norte de frica contaminando al resto de los pases musulmanes con una revolucin que amenaza con trastocar todas las previsiones estrategias militares y diplomticas de los think tanks que dirigen la poltica imperialista.

De diferentes lugares nos llegan seales de alarma, los observadores crticos se han puesto de acuerdo en augurar una catstrofe prxima: ayer en La Vanguardia, Rafael Poch, nos deca que cuando los financieros pueden saquear a su antojo los bienes pblicos es el final del Estado de derecho; y acababa avisando del peligro de un nuevo al fascismo. Manolo Monereo, bien informado de lo que pasa por el mundo, seala en una entrevista en El Viejo Topo la tendencia principal de la poca: el largo declive del imperio americano que durar dcadas, producir un desplazamiento de la geopoltica y traer peligrosas convulsiones sociales y polticas. Noam Chomski por su parte ha dicho con acierto que las revoluciones en Tnez y Egipto manifiestan el ocaso de la influencia occidental en el mundo. Recientemente el multimillonario Jim Rogers se atreva a pronosticar la desaparicin del euro y el declive del dlar, recomendando invertir en la moneda china como valor seguro.

Qu est pasando en el mundo durante estos aos de crisis y desde antes, desde principios del siglo XXI? Parece que estos aos de comienzo del siglo XXI estamos asistiendo a una inflexin de la historia moderna, y empezamos a visualizar el final de la hegemona de los EE.UU. y sus aliados europeos, englobados en la OTAN. Creo que la explicacin de las convulsiones ms recientes de la poltica mundial se puede resumir en pocas palabras: occidente est perdiendo la guerra de civilizaciones. Esa aventura militar en la que la OTAN nos embarc hace casi una dcada, es una causa perdida. Y ahora volver a brillar una verdad importantsima: para ganar una guerra el vencedor no necesita slo tener podero militar, sino tambin ser el portador de una cultura racional, ofrecer la esperanza en un futuro mejor, atesorar la voluntad de vencer a pesar de las dificultades, y mostrar la confianza en uno mismo a travs de la generosidad y la clemencia. Todo eso se ha perdido en las sociedades occidentales desarrolladas, podridas de hipocresa y cinismo; pero la humanidad guarda dentro de s esas virtudes como la garanta ms segura para su supervivencia. Y all donde viaje esa razn, all ser concedida la victoria.

Es cierto que los EE.UU. tienen ms de 700 bases militares repartidas por el mundo; es cierto que su gasto militar es la mitad del gasto militar de todo el planeta; es cierto que est financiado por el resto de los pases China, Arabia, Rusia, Brasil, etc.-, que compran su deuda a falta de algo mejor; es cierto que todava se mantienen como pases punteros en innovacin tecnolgica, Pero no menos cierto es que son un gigante con los pies de barro.

Recuerdo un pragmtico profesor de historia de mi Bachillerato, que nos contaba a los alumnos que una ofensiva militar se ganaba cuando el atacante tena el doble de efectivos que el que se defiende. Pero hay muchos ejemplos histricos de que, por el contrario, la buena organizacin, la pericia tctica, la decisin estratgica, la tenacidad en perseguir los objetivos y la valenta serena, juegan un papel importante a la hora de decidir las guerras. A m me gustan sobre todo algunas gestas que nos muestran cmo en las guerra no siempre vence el ms fuerte, sino el que tiene razn. Se ha meditado en profundidad sobre las victorias de Maratn y Salamina? Atenas y sus aliados griegos vencieron las guerras mdicas contra el imperio ms poderoso del momento, con unos efectivos militares mucho ms reducidos que sus contrincantes. Recuerdan mis lectores que los pelados del mar holandeses derrotaron al imperio de Felipe II, en cuyos dominios no se pona el sol? El secreto de esas victorias no es militar, sino cultural. Lo decisivo es que los atenienses del siglo V a.C. y los holandeses del siglo XVI encarnaban un nuevo modo de produccin, frente a imperios retrgrados que solo podan subsistir por la fuerza y la represin.

Y ahora que estamos ante el XIII Centenario de la batalla de Guadalete (19 de Julio del 711), que abri las puertas de Europa a los ejrcitos bereberes, sirios y rabes, es un buen momento para recordar esta verdad militar. Pues tambin el Islam nos trajo a la pennsula ibrica la cultura y la economa ms avanzadas de la poca, a travs de una revolucin cultural y agrcola que permiti establecer en Andaluca una brillante civilizacin durante cinco siglos. En esa batalla tambin las fuerzas invasoras musulmanas con Tarik a la cabeza, eran mucho menos numerosas que las tropas defensoras, quizs menos de la mitad, la tercera parte; pero una parte del ejrcito visigodo abandon el campo de batalla, al ver su valor y conviccin; adems de que hubiera un pacto secreto con el invasor, firmado de antemano.

Pues bien, es posible que nos encontramos ante un momento decisivo de ese estilo: el momento inaugural de una nueva civilizacin. Lo que nos sorprende a los europeos y nos deja perplejos, es que la aurora del nuevo mundo no se est produciendo en nuestro continente tan acostumbrados estamos a mirarnos el ombligo y considerarnos el centro del mundo-. Hoy en cambio, mientras que occidente retrocede hacia los tiempos de la barbarie, espantado con el espectro de una crisis econmica que muestra los lmites del idolatrado liberalismo, las naciones del mundo se preparan a entrar tumultuosamente en una nueva era para la humanidad.

Todos los momentos histricos tienen su importancia, desde luego, y cada cual considera unos u otros en dependencia de sus intereses. Pero obsrvese una constante del ltimo siglo: las guerras promovidas por los capitalistas para salir de sus crisis, han acabado siempre con importantes avances de las organizaciones populares que apuntan hacia el nuevo modo de produccin socialista: la Primera Guerra Mundial trajo la Revolucin rusa y la fundacin de la U.R.S.S.; la Segunda Guerra Mundial trajo la Revolucin china y la fundacin de la Repblica Popular. Es que la guerra de civilizaciones no nos va a traer nada parecido, justo ahora que la sociedad industrial est mostrando sntomas de decadencia insuperables?

Y no es que vaya a ser hoy ni maana, pero ya se puede observar el giro que va tomando la historia. Muchas personas inteligentes lo estn notando. Cuntas vueltas da el mundo! Era todava ayer cuando por un momento, en las ltimas dcadas del pasado siglo, algn idelogo pudo decir que habamos entrado en el final de la historia, para subrayar el dominio universal del imperio neoliberal. Bien pronto supimos que ese profundo anlisis de la realidad histrica no era otra cosa que pura propaganda de un sistema en profunda decadencia. En aquel momento, lo que se nos vena encima era una guerra de civilizaciones. Y si al principio pareca que esa guerra iba a ser un paseo militar de los gloriosos ejrcitos de la democracia liberal, hoy ya podemos ver la derrota en el horizonte de esta guerra criminal. Y la derrota de occidente, el liberalismo, el capitalismo salvaje, la supremaca de la raza blanca y la civilizacin cristiana, los ejrcitos de la OTAN, etc.

Hagamos memoria. Hace 20 aos, cuando el final de la URSS anunci al mundo la llegada de una nueva fase imperialista en 1989, nadie poda dudar de que el podero militar de la OTAN estuviera capacitado para controlar eficientemente varios continentes y cientos de Estados, para garantizar el funcionamiento del mercado. La puesta a punto de la maquinaria blica en la primera guerra del Golfo, demostr a todo el mundo que no haba contestacin posible: el hundimiento del socialismo real dejaba a la OTAN el camino expedito para la dominacin del mundo. Los ejrcitos del norte podan campar sin miedo por los mseros pases del mundo subdesarrollado, islmicos o africanos, o latinos, preparando sin prisas la estocada final a los rebeldes asiticos.

En aquellos aos todava Samuel Huntington el idelogo asesor del ejrcito estadounidense- soaba con domear China: la destruccin de la Repblica Popular y la integracin del gigantesco mercado asitico bajo el orden de las empresas transnacionales era cuestin de tiempo. Ya en esos aos esta gran nacin entraba en la rbita del liberalismo econmico -aunque a lo peor habra que darle algn empujoncito militar en el momento adecuado, para acabar con el gobernante Partido Comunista-. Hoy se contempla a China como la prxima potencia hegemnica, se reconoce que su sistema sociopoltico ha sido capaz de aguantar bien la crisis econmica, y se estudia el Partido Comunista Chino como un modelo de formacin de cuadros.

El nombre que el Pentgono dio a esa agresin de los pases centrales del capitalismo en contra de los pases perifricos, guerra de civilizaciones, era un eufemismo para nombrar el saqueo de los continentes por un sistema industrial cada vez ms depredador e injusto, la cosmtica del control policial del mundo por el gran gendarme americano. Los aos 90 fueron una poca de episodios escabrosos, como la guerra de Yugoslavia, donde los fascistas camparon por sus respetos, y los crmenes de los paramilitares colombianos contra la poblacin indgena y campesina de su pas. Continu el genocidio palestino sin apelativos y comenz la monstruosa agona de Irak. Una poca de grandes matanzas, como el genocidio en el Centro de frica -cinco millones de muertos-.

Como no ha dejado de denunciar Chomski desde hace aos, el final de la historia supuso el triunfo del cinismo poltico en las relaciones internacionales, basadas en la extorsin, el chantaje y la amenaza. El envilecimiento de las conciencias, entre el miedo y la comodidad. La perversin de una ciudadana que reclama sus derechos para sojuzgar al vecino, y que est presta a llevar la contrarrevolucin hasta sus ltimas consecuencias. La consigna de la poca: mientras los ejecutores sean nuestros aliados, las vctimas no deben preocuparnos. En frica la situacin es dolorosa y preocupante, por la cantidad de crmenes y violaciones de los derechos humanos, las hambrunas y el SIDA. Nada poda preocupar a los bienpensantes liberales. Mientras Mugabe, lder populista opuesto al imperialismo, era acusado de dictador, Kagame, tirano de Ruanda aliado de EE.UU., instigaba el genocidio en los Grandes Lagos del centro de frica sin ser molestado; ha sido ya condenado por la ONU, pero slo diez aos despus de haberse cometido los peores crmenes de los ltimos tiempos. Kagame es un aliado, pues occidente lo necesita para extraer coltn y otras riquezas del Kivu.

Despus vino el 11S y pareci que no iba a ser tan fcil. Los saqueados se vengaban. Se recuerda la hipcrita sorpresa del gobierno americano? Se preguntaban: por qu nos odian? Entonces empez la guerra contra el terrorismo en Afganistn, como una fase ms desarrollada de los planes estratgicos de dominacin mundial. Nos prometieron una fcil campaa militar y la restauracin de la democracia; lo que queda es un pas destrozado por la intervencin americana y sus aliados: todava ese pas no est controlado, ni quizs lo llegue ya a estar nunca. Tambin las tropas de la alianza democrtica invadieron Irak; la guerra dur pocas semanas, pero despus de ocho aos de posguerra todava hay resistencia militar entre el pueblo irak, y tal vez el territorio quede fraccionado. Mientras tanto ha habido un milln de muertos, pero mientras se pueda extraer el petrleo iraqu, lo dems importa poco.

Es de ese modo, poco a poco, sin prisa pero sin pausa como el fascismo ha ido penetrando cada vez ms en las sociedades occidentales, sin resistencia, con una clase obrera derrotada y moralmente desahuciada, como complemento indispensable de una poltica exterior agresiva y criminal. Nada de eso constituye un problema para la dominacin capitalista. El problema es que occidente est comenzando a perder la hegemona en frica en beneficio de China; que en Amrica Latina progresan las corrientes socializantes, tomando aliento y apoyo en la Repblica Cuba, que resiste cuando pareca que no podra aguantar ms de un par de aos tras la cada del socialismo real. Y en Asia la guerra se estanca en los pases ocupados, mientras Irn resiste y Rusia se ala con los enemigos de occidente. Solo faltaban estas revoluciones en Tnez y Egipto para confirmar esa tendencia. En resumen, en el plano militar la OTAN est estancada desde hace unos aos, mientras en el plano poltico los pases capitalistas estn en retroceso; y en el plano econmico? Como era de esperar ya lo advirti Marx hace siglo y medio-, entramos en una crisis econmica que nos lleva a una profunda depresin.

La forma en que se ha resuelto la crisis econmica conduce al suicidio moral de los Estados capitalistas desarrollados. No es la primera vez que eso sucede: en la primera mitad del siglo XX, otro suicidio moral de las sociedades europeas condujo a las Guerras Mundiales y al fascismo; entonces todava se encontr en Europa y en Amrica la fuerza suficiente para superar ese bache histrico. Pero ahora se repite el escenario de forma ampliada como no poda ser menos dentro del modo de produccin capitalista-, abarcando tambin a los EE.UU. y Rusia, de dnde vendrn las fuerzas para salir del marasmo social en el que nos estamos metiendo? La respuesta es evidente: fuera de occidente hay mucha humanidad que quiere tener futuro en Asia, frica, Amrica y Oceana.

Lo que est pasando en los pases desarrollados no tiene ningn sentido. Seguramente tiene causas histricas, que responden a legalidades que se producen en el desarrollo de la humanidad y que Marx supo en parte descubrir -slo en parte, evidentemente no en su totalidad-. Pero las decisiones que estn tomando los gobernantes y polticos de los pases desarrollados, rubricadas por la poblacin que les vota, no van a ninguna parte, son el sntoma de la profunda decadencia histrica del modo de produccin capitalista. Y quizs lo ms sorprendente para muchos, sea que el socialismo no llega en estos pases avanzados, sino que viene de la mano de culturas y civilizaciones que fueron perifricas hasta ayer mismo y que hace no mucho tiempo considerbamos subdesarrollados. Esa fue la gran intuicin de Lenin, cuando escribi sobre el desarrollo capitalista en su fase imperialista: la evolucin hacia el futuro comenzar por fuera de los pases ms desarrollados.

Las recientes revoluciones en Tnez y Egipto tendrn consecuencias en todo el mundo islmico y vienen a confirmar lo que ya se estaba viendo venir. Sin duda, todava los peligros son muchos: el fascismo rampante en EE.UU. y Europa, las incertidumbres en los pases musulmanes, la contrarrevolucin en Amrica Latina, la penetracin capitalista en China, la inestabilidad en frica, etc. Pero que los pueblos del mundo ganen la guerra de civilizaciones es ya slo una cuestin de tiempo. Y eso ser la antesala del socialismo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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