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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2011

Elecciones 2013 y Plan Llorens en Honduras

Ricardo Salgado
Rebelin


La asamblea de delegados del Frente Nacional de Resistencia Popular, programada para el da 26 de este mes, ha servido para multiplicar el debate sobre la naturaleza misma del frente, y su posible estrategia. Despus ms de un ao, se ha teorizado alrededor del tema del poder, y las vas que nos pueden llevar a disputarlo; muchos diccionarios se han desempolvado, y la red ha servido de medio para ampliar la discusin. Se han lanzado sendas proclamas y propuestas tendientes a ganar adeptos, y a fijar posiciones, que buscan imponerse durante la asamblea.

Este debate sucede en un momento particular, en el que las fuerzas represivas del estado, y sus apndices paramilitares, planean intensificar su campaa de limpieza ideolgica, y afinando una estrategia para simular el trasiego de armas hacia un grupo insurgente irregular perteneciente al FNRP. Todo esto es parte de una estrategia que asume, que en el mes de junio Honduras tendr la oportunidad de ser reintegrada a la OEA, por lo que cualquier proceso de depuracin social deber darse antes de ese momento. Por supuesto, el plan presume que estos crmenes seguirn pasando desapercibidos y que nosotros no tendremos una respuesta eficaz contra ellos.

La situacin general del gobierno revela que, aunque la economa se ha quebrantado, el apoyo internacional hacia el rgimen es sustancialmente mayor del que nosotros podemos percibir; esto querra decir que la posibilidad de que este se muestra interesado en una resolucin definitiva de la crisis hondurea, slo sera viable si, como oposicin, la resistencia nacional fuera capaz de generar condiciones que le obliguen a considerar esa alternativa. A esta fecha, las acciones que lleva adelante el frente no parecen tener la relevancia necesaria para que logren un objetivo de la envergadura necesaria para propiciar la situacin requerida.

Evidentemente, se hace necesario llevar a cabo un anlisis serio, y a profundidad, de la correlacin de fuerzas prevalecientes en el pas, para determinar una estrategia que permita posicionar polticamente las aspiraciones populares, y confrontarlas con aqullas planteadas por el adversario golpista. La tensin necesaria para alcanzar una situacin crtica tal que nos permita negociar est ligada intrnsecamente con nuestra propia capacidad de organizar eficientemente oposicin al rgimen en todos los mbitos de la vida nacional.

Otro asunto que resulta de capital importancia, es la valoracin exacta de las condiciones que prevalecen en el mbito internacional, en el que los Estados Unidos mueven todas sus piezas, mientras los pases hermanos luchan por evitar que se deje impune el terrible precedente el Golpe de Estado en Honduras. Es ingenuo pensar que una situacin poltica, en el marco de la poltica internacional, pueda sostenerse por largo tiempo sin la creacin de condiciones apropiadas en el interior del pas.

Frente a todas las valoraciones que se han planteado sobre el desarrollo que debe seguir el FNRP, se hace necesario inducir una discusin de carcter dialctico, que posicione correctamente los factores endgenos y exgenos que rigen la dinmica interna del frente como tal. En principio, ms all de cualquier elaboracin de carcter terico, debemos asumir como un axioma que el Frente Nacional de Resistencia Popular es una organizacin eminentemente poltica, y que debe actuar en consecuencia con esa verdad; cabe aqu anotar que la existencia del frente no acepta ninguna otra definicin.

La discusin que se centra sobre la participacin posible del frente en un proceso electoral en el ao 2013, y la formacin de un frente amplio debe contemplar algunas cosas que son consustanciales a la lucha misma del frente; al mismo tiempo se debe tomar en cuenta el asunto del poder no desde el punto de vista esencialmente semntico, sino desde una perspectiva terico prctica que se sustente en el desarrollo histrico del pas, y la evolucin de la conciencia revolucionaria de los hondureos y las hondureas, especialmente a lo largo de los meses posteriores al golpe de estado de junio del 2009.

La primera consideracin de trascendencia, es el reconocimiento explcito de parte de la direccin del frente, de la existencia de diferentes tendencias al interior del mismo, y generar el espacio necesario para la participacin irrestricto de todas y cada una de ellas. Se cometera un grave error si se asla a uno o ms sectores en resistencia; y sera peor seguir campaas de desprestigio contra estas. La va por la que se tome el poder no define la naturaleza del frente.

En cuanto al frente amplio, es un hecho que la figura surge con el nimo de evitar mayores fisuras, debido a la intransigencia en el debate interno; sin embargo, est claro que el FNRP en s mismo constituye ya una fuerza amplia, que aglutina una amplia gama de organizaciones polticas y sociales, que no ha tenido la oportunidad de desarrollarse orgnicamente al margen de los intereses de cada una de esas organizaciones. En consecuencia, es ms razonable pensar que la va a seguir sea el fortalecimiento del frente como tal, lo que implica una apertura y democratizacin en los rganos de conduccin y las comisiones de trabajo del mismo. No se puede concebir un frente controlado por un solo grupo, pues esto significara un acto contrario a la consolidacin del movimiento popular surgido en la lucha contra el golpe de estado.

Las condiciones para la participacin electoral, estn vinculadas con el accionar mismo del frente; por lo tanto, no se debe esperar que el rgimen propicie la participacin de la resistencia en sus procesos. La tesis de que la conspiracin de la inteligencia norteamericana incluye la participacin del FNRP en procesos electorales, carece de un anlisis objetivo de la situacin.

En este sentido parece ms lgico que el propsito de este plan sea revitalizar el bipartidismo, destruyendo al frente, y propiciando el retorno de las bases liberales a su antiguo partido. Esto se hace an ms factible, si insistimos en ignorar la importancia de luchar por el retorno del coordinador general del frente, quien ms all del caciquismo que normalmente le atribuimos, construye lneas de pensamiento, y mantiene un liderazgo vigente a pesar del aislamiento que le han impuesto.

Durante meses, la actividad del embajador norteamericano ha trazado una ruta hacia la reconstruccin del bipartidismo, y el aislamiento de Manuel Zelaya Rosales. Si nos atenemos a las enseanzas de la historia, los gringos en poca de crisis tratan de perder lo menos posible de las estructuras de dominacin que patrocinan en un pas determinado; el golpe de estado solo dejo una novedad: la resistencia popular. En consecuencia, su plan debe estar orientado a eliminar este fenmeno social, y revitalizar el tradicionalismo. Muchos especulan con la recuperacin del Partido Liberal de Honduras para formar alianzas, algo que parece muy improbable, dado que de darse esto, la derecha ms conservadora de ese partido poltico debera estar de acuerdo.

En resumen, el Plan Llorens solo es posible sin resistencia, con dos partidos tradicionales y las tres comparsas. El Golpe de Estado no se llev a cabo para crear una nueva fuerza electoral en el pas; hoy los grupos facticos con el apoyo de los gringos tratan de limpiar los rastros que quedaron del rompimiento constitucional. Debemos tener mucha visin para darnos cuenta que el Plan Llorens llega a feliz trmino, tanto si nos apresuramos a convertirnos al electorerismo de inmediato, como si nos oponemos abiertamente a las elecciones como va. La nica opcin fuera de su horizonte es el fortalecimiento del frente como organizacin poltica.

El argumento de confrontar al gobierno, y llevarlo a condiciones de negociacin es correcto, y constituye la va que debemos seguir. Esto implica naturalmente nuestra participacin activa en el marco de la discusin por una nueva ley electoral, que garantice plenamente nuestra posibilidad de participacin, y la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente originaria, que debe surgir de este proceso de negociacin del que hablamos, y que es una necesidad para la resolucin del conflicto en el pas.

Sin entrar en de conflicto de principios, el estado de Honduras existe, y el rgimen que lo gobierna de facto, es una realidad tangible, y decisiva sobre los acontecimientos que hayan de desarrollarse en los meses y aos por venir. Nosotros tambin formamos parte del estado, y tenemos la obligacin de ver ms all de nuestros intereses grupales o personales, con el fin de cumplir efectivamente con la tarea de transformar la sociedad hondurea, inmutar el modelo neoliberal imperante hacia un modelo de transicin que nos permita sentar las bases para la construccin del socialismo.

Con la aprobacin de las reformas al artculo cinco, y la aprobacin de la ley de Ciudades Modelo, encontramos el propsito central de esta administracin. En pocas palabras, ellos necesitan una constitucin nueva que les permita alterar el territorio nacional, y de esa manera facilitar los enclaves que surgirn como alternativa al modelo neoliberal crudo e ineficiente en el que hasta ahora evoluciona nuestro pas. Sin embargo, es necesario que nosotros entendamos al plebiscito y al referendo como dos herramientas valiosas de lucha, como dos instituciones por las que el pueblo hondureo ha estado en resistencia constante, an a costa de muchas vidas.

Nuestra misin inmediata, una vez ratificada en el Congreso nacional la reforma a ese artculo cinco, debera estar centrada en una consulta popular alrededor de los temas fundamentales: la convocatoria incondicional e inmediata a una asamblea nacional constituyente originaria y de amplia participacin nacional; y el retorno inmediato, seguro, incondicional de todas las personas forzadas al destierro. Las opciones que tenemos frente a este instrumento son esencialmente dos; que el Congreso, a pesar del cumplimiento de todo lo requisito por nuestra parte, nos niegue el derecho a los instrumentos que pregonan, con lo que podramos actuar internacionalmente para reforzar el aislamiento del rgimen; o simplemente aceptan la convocatoria a las consultas propuestas, con la obligacin de negociar una nueva ley electoral.

En cualquier caso la discusin debe dar por descontado que participaremos en las elecciones del 2013, pues estando en febrero de 2011, tenemos el tiempo suficiente para organizarnos y generar las condiciones que nos garanticen acceso a un proceso equilibrado. No sera muy atinado pensar que la burguesa nos entregar el poder en bandeja de plata, pero s es factible presionarla en la direccin de crear condiciones ms justas de participacin de los individuos.

En este punto debemos sealar que en ningn caso desechamos ninguna otra va posible para la toma del poder, pues sta es una potestad soberana del pueblo, y es este el que en definitiva deber sealar la ruta que hemos de seguir. En este sentido, deberamos tener la humildad que expresamos cada vez que nos dirigimos en defensores de los intereses populares, y respetar la decisin que nuestro pueblo considere pertinente. La va electoral, es uno de los recursos que tenemos, y para obtener las condiciones necesarias de participacin, tendremos que trabajar mucho ms, y enfrentar directamente al adversario, no darle la espalda.

Los dirigentes de las organizaciones integrantes del frente, deben estar conscientes de la responsabilidad que implica la promocin pblica de vas violentas para la toma del poder, ya que la misma sirve de justificacin para la represin y aniquilacin de nuestra militancia. Es irresponsable predicar acciones que nosotros mismos no somos capaces de llevar a cabo. Con l respeto que se merecen quienes estn dispuestos a este tipo de lucha, pensamos que este momento no presenta condiciones favorables, y que el tema es utilizado mediticamente por el enemigo para atemorizar a nuestras bases, tal como lo ha hecho miles de veces en el pasado, en todos los pases del continente.

En sntesis, el frente no est listo para participar en un proceso electoral, pero eso no quiere decir que no debamos fortalecer la organizacin en la direccin de participacin en este tipo de procesos, o que debamos participar en los procesos que generen las condiciones para llevar adelante dicha accin. En un proceso de contradiccin existen siempre las partes que generan el desarrollo, este caso no es la excepcin, y es nuestro deber elaborar los conceptos necesarios para participar activamente en el desarrollo histrico, en el cual nos hemos negado a participar hasta ahora, quiz, precisamente, debido a la falta de consolidacin de las contradicciones mencionadas.

La etapa superior de la lucha, o lucha superior, est definida en el cambio cualitativo que se da entre la multiplicidad de acontecimientos de defensa de nuestros derechos, y la lucha abierta por la toma del poder; en esto notamos la acumulacin constante de cambios cuantitativos, as como el inminente salto cualitativo que estas forman; esto es fcil de comprender para muchos compaeros y compaeras, que han trabajado arduamente en la elaboracin de tesis y anttesis alrededor de los procesos electorales, el poder y la revolucin. En general, vemos que estos tres conceptos no se excluyen entre s, y estn ligados estrechamente en la construccin de un proceso revolucionario.

A 13 das de esta asamblea, no podemos menos que esperar los das subsiguientes sirvan para aclarar conceptos, y definir debates dentro de los mrgenes de construcciones de pensamiento crticas, creativas y constructivas; despus de ello tendr la tarea de construir el conjunto de ideas y de vida orgnica al frente nacional de resistencia popular, y del espacio para que esta nueva fuerza se convierta en el protagonista de la vida poltica del pas durante los 50 aos siguientes.

No nos cansaremos de repetir que si no nos hacemos las preguntas correctas, nunca llegaremos a las respuestas correctas.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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