Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-02-2011

Bajo el volcn (egipcio)

Pepe Escobar
Asia Times Online

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


La fiesta y qu fiesta- termin. Ahora toca la resaca, y menuda resaca!

Conozcan al nuevo jefe, o al Faran reconstruido como Shiva: el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas. Si esto fuera el Sudeste Asitico, la gente dira lo mismo, lo mismo, aunque diferente.

En lugar de un Estado-polica, es el momento de los comunicados (se habla de un retorno ala dcada de los setenta). El Presidente y el Vicepresidente disueltos. El Parlamento disuelto (pero con el Primer Ministro nombrado, el Faran Ahmed Shafiq, insistiendo en que el actual gabinete-canguro se pondr en marcha para eso de la transicin ordenada). La Constitucin suspendida. El ejrcito tratando de imponer la idea de que va a encargarse de dirigir Egipto durante los seis prximos meses. Se esperan siniestras restricciones al derecho a la huelga y caos y desorden.

Qu puede hacer un Presidente demcrata de EEUU y Premio Nobel de la Paz excepto apoyar un golpe militar? (Otra reminiscenciade las dcadas de los sesenta y los setenta). Resumiendo: la Casa Blanca y el Departamento de Estado queran que Hosni Mubarak se fuera.

Pero Arabia Saud, Israel y la Agencia de Central de Inteligencia de EEUU (CIA) estaban empeados en que siguiera. Aunque Mubarak como en una mala versin de Luis XVI con el pelo teido- luch por su propia supervivencia, el Vicepresidente Omar Jeque al-Tortura Suleimn, apoyado por Washington y Bruselas, luch por la supervivencia del rgimen (eso de la transicin ordenada), y Washington luch por la supervivencia de uno de los pilares cruciales de la estabilidad en el Oriente Medio. La calle luchaba por su vida.

Es fcil explicar por qu la CIA no lo vio venir. Puede que la Agencia se haya destacado gestionando las entregas extraordinarias con el Jeque al-Tortura, pero, en conjunto, se haba quedado aprisionada en una importante camisa de fuerza ideolgica desde los aos de Ronald Reagan. Sencillamente, la CIA no se molesta en hablar con nadie que no sea un vasallo, desde Irn a Hams y a los Hermanos Musulmanes.

Por tanto, no pueden recoger inteligencia procesable de calidad sobre el terreno. Egipto llevaba hirviendo por debajo desde al menos 2005. La Embajada de EEUU en El Cairo no tena siquiera un oficial de enlace con los Hermanos Musulmanes. Y ahora su activo, Suleimn, es una no-entidad (foto de Langley sede de la CIA- inundada por un diluvio de lgrimas).

Al final, la calle egipcia lo comprendi. Reclutas miserablemente pagados dispuestos a armar la de Dios es Cristo si se les ordenaba disparar contra ciudadanos de a pie lo comprendieron. Discretos organizadores sindicales activos desde haca aos lo comprendieron. Jueces manifestndose por las calles lo comprendieron. Y los jvenes lo comprendieron. Los jvenes revolucionarios del 25 de enero despertaron pronto a la realidad.

Todos ven ya con claridad que Washington decidi finalmente reducir sus prdidas y dar luz verde a la concepcin plagada de onanismo de un golpe militar contra una dictadura militar. OK, si funcionan los buenos pronsticos, conocemos al menos un precedente: la revolucin de 1974 en Portugal, que acab, en el plazo de un ao, en una slida democracia de tendencia socialista.

Mi comunicado es ms grande que el tuyo

Qu hay de todos esos comunicados a los que se ha vuelto tan adicto el Consejo Supremo? La calle sabe que todos ellos son compinches de Mubarak, que la mayora tiene ms de setenta aos empezando por el lder del golpe, el Mariscal de Campo y Ministro de Defensa Mohammed Hussein Tantawi, 75 aos- y que estn muy prximos a Robert Gates, el del Pentgono (y algo que es crucial: Tantawi lleg a la cumbre despus de ser el comandante del ejrcito privado de Mubarak, los Guardias Republicanos).

Todos ellos son accionistas, propiciados por EEUU (mediante los miles de millones de dlares de ayuda ao tras ao), de una inmensa dinasta empresarial de propiedad militar que controla sectores enteros de la economa egipcia. No hay forma de que pueda nacer un nuevo Egipto sin echar abajo todo ese sistema al completo. Ergo, la calle tiene que enfrentarse al ejrcito.

Nos esperan grandes fuegos artificiales. Por el momento, los adversarios potenciales estn estudindose el uno al otro. Salida: transicin ordenada; entrada segn el General Mohsen al-Fangari-: una transicin pacfica de poder que permita que un gobierno civil elegido gobierne y construya un Estado libre y democrtico. Suena todo como el Purple Haze [Neblina Prpura] de Jimmy Hendrix. Olvdense de eso del ejrcito transfiriendo rpidamente el poder a un gobierno interino dirigido por civiles.

En la batalla de comunicados, al menos los lderes del 25 de enero saben cmo llamar la atencin. Entre sus demandas principales llmenlas la hoja de ruta de los deseos polticos de la calle-, nos encontramos con el fin inmediato del estado de emergencia; la liberacin inmediata de todos los prisioneros polticos; la creacin de un consejo de gobierno colectivo y transitorio; la formacin de un gobierno interino que integre las tendencias nacionalistas independientes que supervisen unas elecciones libres y justas; la formacin de un grupo de trabajo que redacte una nueva constitucin democrtica que se vote en referndum; la eliminacin de cualquier restriccin a la libre formacin de partidos polticos; libertad de prensa; libertad para formar sindicatos y organizaciones no gubernamentales sin que se necesite permiso del gobierno; y abolicin de todos los tribunales militares.

Cualquiera que sea capaz de creerse que los generales del Consejo Supremo entregarn en bandeja todo eso al pueblo es que debe de estar vivendo all por la meseta tibetana.

Bombardame una democracia, nena

sta no ha sido slo una revolucin dirigida por los jvenes, tambin es ahora un movimiento masivo de la clase trabajadora. En la prxima etapa la clase trabajadora y el campesinado- sern cada vez ms importantes. Como el bloguero Hossam El-Hamalawy ha sealado: Ahora toca a las fbricas tomar Tahrir. La ofensiva final del rgimen se produjo cuando las huelgas se extendieron como un reguero de plvora. Se ha intensificado la conceptualizacin de la democracia directa desde abajo que conduce a un estado de revolucin permanente. Occidente tiembla en sus Ferragamo .

Al mismo tiempo, los lderes del 25 de enero son conscientes de que Washington, Tel Aviv y Riad ms las clases compradoras del mubarakismo - harn todo loqueest en su mano para que la democracia egipcia descarrile. Se echar mano de todo: desde todo un Walhalla de sobornos a la siniestra manipulacin de leyes y del proceso electoral.

Ya vern como al menos un general se presenta para Presidente; ciertamente, no ser el increblemente evanescente activo de la CIA, el Jeque al-Tortura Suleimn, sino muy probablemente el Jefe del Estado Mayor, Sami Anan, de 63 aos, que tambin pas mucho tiempo en EEUU y est ms cercano que Tantawi a muchos de los del Pentgono.

Muy pronto, vern como todo el mundo, y hasta su vecino, se dedica a cortejar a los Hermanos Musulmanes como si no hubiera un maana: Turqua (para avanzar en su papel de faro de la moderacin en Oriente Medio); Irn (incluso aunque sean chies, para recordar a los Hermanos Musulmanes su lucha por Palestina); EEUU (para que puedan creer que controlan una corriente yihadista , aunque los HM no tengan ninguna); y Arabia Saud (con toneladas de dinero en efectivo, para colar como sea las maquinaciones estadounidenses).

The New York Times ha descrito de forma extraa cmo la Casa Blanca y el Departamento de Estado estaban ya discutiendo cmo dedicar nuevos fondos para impulsar la aparicin de partidos polticos laicos, en un intento de acorralar hasta el ltimo rincn a la oposicin a la agenda estadounidense.

Adems del hecho de que la revolucin egipcia todava en paales- representa el cambio estratgico ms estremecedor en el Oriente Medio de las ltimas tres dcadas (desde que Israel invadi el Lbano en 1982), lo que se destaca es la abyecta falacia de muchas cosas, desde la Islamofobia a la teora reduccionista del choque de civilizaciones y a la quimera neocon del Gran Oriente Medio. Sin embargo, la calle egipcia abri una autopista hacia la democracia en slo dos semanas y media. Comprenlo con la democratizacin de Afganistn por el Pentgono desde hace nueve aos y la de Iraq desde hace siete.

En el presente estadio, nadie sabe si el mubarakismo va a sobrevivir a base de un estiramiento facial mnimo; si se le invitar a las prximas elecciones mientras el ejrcito permanece en la sombra; o si una autntica revolucin social y poltica reorganizar final y radicalmente toda la estructura de la riqueza y el poder en Egipto.

Mucho ms all del choque inevitable en Egipto entre la explosin demogrfica y la crisis econmica, lo que nos hace realmente flipar es que las elites de Occidente saben lo que la inmensa mayora de los egipcios no quieren. Un gobierno egipcio realmente soberano y democrtico no puede seguir siendo un esclavo de la poltica exterior de EEUU.

Como mnimo, todo podra empezar con el levantamiento del bloqueo a Gaza y con la revisin de la exportacin de gas natural a Israel a precios subvencionados; despus, debera volver a considerarse el paso seguro de la Marina estadounidense por el Canal de Suez y, finalmente, revisar el sanctasanctrum: los Acuerdos de Camp David de 1979 con Israel.

De ahora en adelante, cualquier incremento de libertad que Egipto pueda disfrutar ser directamente proporcional al aumento del grado de temor que puedan pasar a sentir Washington, Tel Aviv y Riad.

Es justo decir que en estos momentos la calle egipcia lleva en su corazn a todos aquellos que la apoyaron: desde Al-Yasira y todo un surtido de nacionalistas rabes a Hizbul en el Lbano. Y conoce muy bien quines son los que la despreciaron: desde la Casa de los Al-Saud, junto a todo tipo de extremistas wahabes, a Israel. Nadie olvidar que el rey saud Abdullah acus a la calle de injerencia en la seguridad y estabilidad del Egipto rabe y musulmn.

La consigna clave de la revolucin ha sido: El pueblo quiere el derrocamiento del rgimen. Eso ha tenido un resultado-consecuencia: El pueblo quiere la liberacin de Palestina. Estn pendientes de la informacin meteorolgica; el autntico volcn ni siquiera ha entrado en erupcin.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su ltimo libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con l en: [email protected].

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MB15Ak01.html

rCR



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