Portada :: frica :: Congo, una guerra por el derecho a la explotacin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2011

La ONU reconoce que los cascos azules fallaron a las vctimas de violaciones
Las mujeres crean un ejrcito para luchar contra las violaciones

Agencias


Desde hace aos, diplomticos, voluntarios, acadmicos y funcionarios del Congo se hacen la misma pregunta: cmo atacar la violencia sexual que hace que diversos grupos, que cazan en las colinas del este, violen a cientos de miles de mujeres? El envo de ms tropas agrav el problema. Las fuerzas de paz de Naciones Unidas no pueden detenerlo. Funcionara reformar al ejrcito congols? Construir el Estado congols? Impulsar con ms fuerza que se regulen los denominados minerales de conflicto para privar de un ingreso a los rebeldes?

Para Eve Ensler, la dramaturga y activista feminista que escribi "Los monlogos de la vagina" y que trabaja muy de cerca con mujeres congolesas, la respuesta es simple. "Se integra un ejrcito de mujeres", seal. "Y cuando se tiene a suficientes mujeres en el poder, se hacen cargo del gobierno y toman decisiones diferentes. Ya ver. Dirn: 'Ya no soportaremos ms esto', y pondrn fin a este problema". Ensler dio el primer paso hacia la integracin de este ejrcito: la apertura de una base en Bukavu llamada Ciudad de Alegra. El resplandeciente complejo de casas de ladrillo, grandes salones de clase, patios y verandas ser un campus donde se preparar a grupitos de congolesas, en su mayora vctimas de violacin, para convertirse en dirigentes en sus comunidades, para que as, finalmente, puedan levantarse y, espera Ensler, cambien la poltica de este pas.

Tomarn cursos de defensa personal, computacin y derechos humanos; aprendern oficios y agricultura; tratarn de exorcizar sus traumas en sesiones teraputicas y de baile, y, luego, regresarn a sus aldeas de origen para darles poder a otras mujeres. El centro, construido en parte por estas mujeres, con sus propias manos, cost alrededor de un milln de dlares. Unicef contribuy con una cantidad considerable, y el resto lo recaud el organismo de defensora de Ensler, V-Day, entre fundaciones y donadores particulares. Google donar un centro de cmputo.

Es un concepto con agallas, invertir as de fuerte en un grupito de mujeres, en su mayora analfabetas, con la esperanza de que lograrn el cambio social. Sin embargo, Ensler ya enfrent bajas probabilidades antes al trabajar con vctimas de violacin en Afganistn, Bosnia y otras zonas de guerra, para que digan lo que piensan y se conviertan en dirigentes. "Este podra ser un punto de quiebre", seal Stephen Lewis, un ex funcionario de Unicef, cuya fundacin privada ayuda a Ciudad de Alegra. "Hay una creciente preocupacin internacional por lo que sucede en Congo, pero hasta ahora no se lleg a nada en el campo. Quizs ste sea el momento en que las mujeres en el campo muestren que pueden cambiar esto".

Violencia

El este de Congo es uno de los lugares en la Tierra ms pobres y ms disfuncionales, pero tambin es uno de los ms hermosos, un territorio esculpido con montaas verdes y lagos profundos y claros. Es abundante en riquezas: oro, diamantes, maderas preciosas, cobre, estao y ms. Aunque se abus brutalmente de la gente aqu, en especial de las mujeres -a muchas les metieron bruscamente rifles de asalto, a otras, las violaron con trozos de madera y las dejaron incontinentes y estriles de por vida-, no aplastaron su espritu.

Cuando se inaugur la Ciudad de Alegra, la semana pasada, cientos de mujeres, la mayora vctimas de violacin, golpearon tambores y cantaron a todo pulmn. Llevaban camisetas negras con la leyenda: "Detengan la violacin de nuestro recurso ms preciado". Pareca que el ejrcito de mujeres que vislumbr Ensler estaba all. Algunas incluso bailaron con las palas y paletas incrustadas de cemento que usaron para construir la Ciudad de Alegra. El legado de brutalidad y explotacin se remonta a los aos 1880, cuando el rey Leopoldo II de Blgica reclam a Congo como una colonia y esclaviz a la poblacin para obtener pilas de marfil y hule.

A mediados de los 1990, el pas se hundi en nuevas profundidades cuando estall la guerra civil y pases vecinos se metieron de prisa, armando a este grupo rebelde o a aqul, para poder conseguir tal mina de oro o de diamantes. Murieron millones. Aunque al final otros ejrcitos africanos se retiraron, muchos grupos rebeldes nunca se desbandaron y explotaron el hecho de que el Estado congols es increblemente grande e increblemente dbil. Estos grupos armados han dado rienda suelta a su ira, desquitndose con las mujeres a un grado sorprendente. Las violaciones sdicas -en ocasiones realizadas por nios- se han convertido en la caracterstica distintiva de la violencia en este pas, a veces para atemorizar a los civiles; en ocasiones, por ningn propsito estratgico aparente. Si se traza una lnea desde Bukavu en casi cualquier direccin, se encuentra una aldea en la que se trat brutalmente a incontables mujeres.

El mes pasado, en la cercana ciudad de Fizi, soldados del ejrcito congols violaron a docenas de mujeres. Autoridades congolesas dieron el paso inslito de detener a algunos de los oficiales involucrados, incluido un coronel, pero son pocos los que creen que marcar una diferencia. Naciones Unidas tiene una enorme operacin de fuerzas de paz, pero, incluso, han sido atacadas las aldeas cercanas a su base. El gobierno envi a una delegacin de alto nivel a la inauguracin de Ciudad de Alegra. A Ensler se le ocurri la idea del centro hace unos tres aos, tras escuchar de las congolesas que queran un lugar seguro donde pudieran aprender oficios. Algunas de las ex alumnas del centro regresarn a sus aldeas, pero otras realizarn su misin en otras formas. "No quiero regresar a mi aldea y que me vuelvan a violar", dijo Jane Mukoninwa, quien sufri dos violaciones multitudinarias y estar en la primera generacin de reclutas para el liderazgo. "Quiero aprender a leer y escribir para poder quedarme en Bukavu". Y agreg: "Estoy enojada. Y si puedo aprender algunas habilidades, puedo ser una activista". El sbado, las mujeres dieron una vehemente despedida a Ensler. La sorprendieron con un regalo que le compraron, una escultura en madera de una madre y su hijo, y se apiaron a su alrededor bailando. Cantaron: "Por qu aceptaste cargar con nosotras? Nunca te abandonaremos".

La ONU reconoce que los cascos azules fallaron

Ms de 500 mujeres han sido violadas "sistemticamente" entre julio y agosto. La ONU ha reconocido que ha fallado en su misin de proteger a la poblacin de la Repblica Democrtica del Congo (RDC), despus de que unas 500 mujeres fueran violadas por grupos armados en los dos ltimos meses en el este de ese pas pese a la cercana presencia de cascos azules.

"Aunque la responsabilidad principal de proteger a los civiles corresponde claramente al Estado, nosotros tambin hemos fallado. Nuestras acciones no fueron las adecuadas, lo que tuvo como resultado una agresin brutal de las poblaciones de la zona", ha admitido el secretario general adjunto de la ONU para Operaciones de Paz de la ONU, Atul Khare. La Unin Europa y Amnista Internacional ya habian condenado este verano las "violaciones en masa" de mujeres en el Congo.

En una comparecencia ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Khare ha realizado estas declaraciones despus de exponer el resultado de la investigacin preliminar que realiz por encargo del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon y pedir la "imposicin de sanciones a los lderes de las Fuerzas Demcraticas para la Liberacin de Ruanda" (FDLR). Segn su relato, la ofensiva contra decenas de aldeas en las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur fueron ms graves de lo que se crea y el nmero de vctimas de violaciones podra superar las 500. El ataque ms violento se produjo entre el 30 de julio y el 2 de agosto en 13 aldeas situadas entre las localidades de Bunyampuri, Kibua y Mpofi, en las que al menos 242 personas, entre ellas 28 menores, fueron violadas "de manera sistemtica" por guerrilleros congoleos mai-mai y de las Fuerzas Democrticas para la Liberacin de Ruanda (FDLR).

Segn la ONU, los rebeldes engaaron a la poblacin hacindoles creer que se disponan a integrarse en las fuerzas armadas congoleas, como parte del proceso de reconciliacin nacional. Khare ha sealado que la base en la zona de la misin de estabilizacin de la ONU (MONUSCO) haba sido informada de la presencia de grupos armados, pero desconoca el alcance de sus acciones.

Las agencias humanitarias de la ONU presentes en la zona recibieron un correo electrnico el 30 de julio que les avisaba de que la localidad de Mpofi haba pasado a manos de las FLDR y que se haba denunciado la violacin de una mujer.

Khare asegur que hasta el 5 de agosto los "cascos azules" no recibieron las primeras 45 denuncias de violaciones, pero para entonces los rebeldes "haban desaparecido en la selva". Explic que se trata de zonas remotas, con pocas vas de comunicacin, en las que no hay cobertura de telefona mvil y la orografa dificulta la comunicacin por radio.


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