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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-02-2011

Vuelve el guerrero del antifaz

Carlos Tena
Rebelin


Las revueltas populares (jams revoluciones) que han sacudido durante las ltimas semanas al mundo rabe, son estas semanas objeto de multitud de anlisis, que tratan de encontrar un futuro posible, para el que brotan cientos de teoras, aunque la mayor parte de ellas caigan, en mi modesta opinin, en el hermoso paisaje de un optimismo tan voluntario como infantil.

El primer premio, en cuanto a fe y conviccin, lo podra obtener Atilio Born*, quien en un pormenorizado escrito llega a hablar de la Revolucin de Octubre, lo que no es sino sntoma inequvoco de un romanticismo del que llevo huyendo decenas de aos, sin que por ello mi esperanza sobre un mundo mejor haya sufrido menoscabo, al menos en lo que se refiere a mi comportamiento periodstico, en la certidumbre de mantener viva la obligacin de transmitir cierta serenidad, pero tambin recelo y sospecha, en procesos como el sucedido en Egipto, donde la ciudadana sali a la calle, en masa, para exigir demandas de libertad.

Un mnimo sentido de la realidad debe hacernos mirar a todos lados, escudriando en las rendijas, divisando el bosque que quieren cubrir los rboles, pero jams deteniendo la mirada en el dedo que seala no el cielo, sino el infierno; ese que se oculta tras la decisin del ejrcito egipcio de conceder al poder civil seis meses para organizar una democracia. Como si ello fuera comprar una lavadora a plazos.

Las fuerzas armadas de Mubarak ya han recibido la orden de Washington y Bruselas (USA y la CE), para construir el entramado del que surgir el principal actor de una pelcula de ciencia ficcin titulada Democracia yanqui para el Islam, que bien pudiera dirigir un realizador como Alex de la Iglesia, al que felicito personalmente por su coraje en el asunto de la Ley Sinde (cencia), lo que no es bice para repudiar su Balada Trompetera por un simple motivo: la Espaa del PPSOE es as, de tortura y pandereta, gracias a filmes como La Vaquilla, Volver a empezar, la serie Cuntame y la famosa Balada, ejemplos de caspa y necedad voluntarias, dada la solemne ausencia de obras rotundamente crticas con una dictadura repugnante, que se muestra a las nuevas generaciones como una etapa simptica, merced no solo a esas cintas, sino al comportamiento y declaraciones de personajes como Imanol Arias, encaramado en el pedestal de la estulticia, pasando por las peanas donde se sitan Almodvar, Santiago Segura y Juan Echanove, defensores del silencio meditico del franquismo, mudos ante las vctimas del terror fascista y la monarqua borbnica, pero cidos parlanchines contra del sistema cubano.

Es comprensible, pero no admisible, que muchos colegas anhelen civilizar a su manera a un mundo islmico en lo concreto, y africano por extensin, en el que no existieran ni el burka, ni el velo, ni el Corn, ni siquiera las chilabas, y menos los nios-bomba o la ablacin del cltoris (aunque no sea tradicin rabe), o la lapidacin, para trocarlos bajo un rgimen ms democrtico y humanitario, por otras costumbres ms sanas y cultas como recortar salarios y pensiones, privatizar la sanidad y la cultura, consentir la tortura al descubierto, apoyar las invasiones en las que se asesinan miles de nios, mujeres y ancianos, ms la vergenza que supone el babeo de ministros de Exteriores (Moratinos y Jimnez), de una ex presidenta de gobierno (Fernndez de la Vega) y un Fiscal General de Estado (Conde-Pumpido), asegurando al embajador USA en Espaa, que el gobierno de Zapatero, como el de Aznar, estn dispuestos a dejar la piel para impedir que varios mercenarios yanquis sean procesados en Espaa por el asesinato del cmara Jos Couso.

Se trata de imponer al mundo rabe un sistema respetuoso hasta el lmite, en el que lo civilizado fuera inyectar un lquido mortal a un condenado por homicidio, sentarlo en una silla elctrica o hacerle respirar un gas mortal. Un rgimen en el que los ciudadanos dispongan de armas con las que segar la vida de decenas de estudiantes o vecinos, donde el fascismo sea una doctrina permitida, promocionada y consentida.

Se combate en Occidente para montar en ese mundo rabe, un sistema que permita el robo, la estafa y la evasin de capitales, disfrazndolo de inversiones monetarias en el extranjero; que consienta que miles de mujeres vendan su cuerpo y alma en la calle, anuncindose en diarios y televisin, porque ello no es tan humillante como llevar un velo; ese es el Edn al que la civilizacin cristiana (que no agnstica, porque para eso hay strapa en el Vaticano, cmplice de la pederastia que distingue a su Iglesia), promete a los seguidores de Mahoma, sumindoles en las arenas movedizas de un mayor desconocimiento, de un enorme analfabetismo, de manipulacin periodstica, de otra injusticia ms sibilina, porque los lderes del IV Reich, en Washington y Bruselas, se niegan a admitir, y menos a creer que solo el conocimiento es la virtud (Scrates), que un pueblo culto es un pueblo libre (Jos Mart).

Al Islam, en su conjunto, le sobran reyes, prncipes, jeques, dictadores, mandatarios y ministros, apoyados desde hace decenios por esos dos epicentros de la delincuencia y el genocidio; porque tanto los Obamas o las Merkel, los Berlusconis y Sarkozys, han mantenido encantados ese tipo de rateros millonarios, ya que a su vez, quienes campan en Marbella o Miami, ceden los bienes de un pueblo a quien mejor paga.

Al Islam le hace falta una revolucin bolivariana, en la que el ejrcito se sienta parte del pueblo y no su carcelero, como en Espaa. Al Islam no le hacen falta, para modernizar sus sociedades y pueblos, ni Rajoys, Uribes o Santos, ni Garcas, Lobos o Zapateros, ejemplos vivos de inutilidad social y cultural, sino Chvez, Chs, Castros, Ortegas, Lulas, Correas y Morales, con todos sus defectos, pero con todas sus virtudes.

Si Tnez y Egipto comenzaron un proceso popular, vestido de revuelta multitudinaria (que no revolucionaria), si el sobresalto argelino todava no provoc la chispa esperada, en otras partes del mundo rabe, las gentes ignoran la miseria de nuestras transiciones a la democracia. Yemen, Bahrein, Jordania, Siria e Iraq particularmente, son teatros de futuras manifestaciones multitudinarias contra esos regmenes, que han servido de sostn y soporte, en muchos casos, al sionismo de Israel. Mientras tanto, mil ojos armados vigilan atentamente la evolucin de esas algaradas.

Que no se mueva nadie: llegan las transiciones. Octubre no ser rojo, sino negro, como el petrleo, verdadera razn de todas las revueltas teledirigidas y pagadas con los cheques sin fondo de Wall Street.

Se ha decidido que el Islam es culpable. Debe pagar su hereja tragando democracia por un tubo, y por el otro, el oro negro fluye directamente a los Bancos de la Santa Iglesia Neoliberal.

Manuel Gago fue un maravilloso dibujante. El Guerrero del Antifaz, un gilipollas al servicio de la Santa Cruz. Fernando un niato, digno de Gran Hermano. Hoy prefiero imaginar a Al Khan yaciendo con la Condesita Ana Mara aunque me da en la nariz que al final se casa con la Duquesa de Alba.


(1) Poltologo y socilogo argentino, escribi Un Octubre en el mundo rabe?. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=122269

En el blog del autor: http://tenacarlos.wordpress.com/2011/02/15/%C2%A1%C2%A1-vuelve-el-guerrero-del-antifaz%C2%A1%C2%A1/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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