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(el Pueblo quiere la paz)
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-02-2011

Ah se queda Lern

Jose Mari Esparza Zabalegi
Rebelin


Qu pasa con la izquierda abertzale? Se ha bajado los pantalones? Van expulsar del nuevo partido a los que aplaudan al Che, a Mandela, a Mart y a tanto amigo armado? Es el primer paso para parecerse a los dems? Algunos militantes veteranos andan sorprendidos con Sortu, y muchos amigos de fuera de Euskal Herria nos hacen preguntas inquietas. Otros, ms maliciosos, esbozan sonrisas satisfechas y dicen ese camino ya lo iniciamos otros hace diez aos. Para todos ellos van estas reflexiones.

*Desde la Alternativa Democrtica de 1995, ETA y la izquierda abertzale estaban intentando llevar el conflicto vasco al estricto terreno de la consulta democrtica a la ciudadana vasca. Aqul fue el primer gran paso estratgico. La evolucin del mundo ha reforzado esa idea: el parto de 19 nuevas naciones europeas; el atentado de Nueva York y su secuelas antiterroristas; el espacio policial europeo; el fin de los ciclos armados en otros lugares; el xito electoral de las izquierdas latinoamericanas

*No son menos relevantes los cambios en la sociedad vasca, fruto en buena medida de la lucha y tensin anterior: la ruta independentista de la mayora sindical vasca; el fenmeno, antes impensable, del Plan Ibarretxe, la actitud de partidos como EA Y, frente a todo esto, la radicalizacin de un espaolismo que, como hizo en Cuba, ha recurrido al extremo de unirse (liberales y conservadores entonces, PSOE y PP hoy da) para mantener el control de las ltimas colonias. Si la derecha y el PSOE necesitan juntarse para gobernarnos, y adems con trampas electorales, es el principio de su fin. Que la actividad armada estaba dando recursos al Estado, arrinconaba a la izquierda abertzale y dificultaba las mayoras abertzales y progresistas? Pues se abandona Lern y punto.

*Los vascos y su lengua han sobrevivido los ltimos milenios por su capacidad de resistencia y de adaptacin. Atrapado entre grandes potencias, todo pueblo pequeo es guerrillero. Ante Carlomagno no pudimos defender Iruea; as que le esperamos en Orreaga donde le hicimos trizas. Si en algo insisten todos los viajeros decimonnicos es en la capacidad guerrillera y en el valor de los vasconavarros. Sin embargo, se sorprendan de que no tuvieran sentido del honor al uso de las milicias profesionales. En 1837, el ingls Richard Ford deca que una gente tan belicosa no considerara vergonzoso volver la espalda y correr cuando una intentona fracasaba, ni tampoco encontraran que fuese deshonrosa cualquier injusta ventaja. Ese principialismo esttico, til para los poderosos, es letal para los pequeos. Scott, en su libro Los dominados y el arte de la resistencia, (Txalaparta, 1990) lo explica perfectamente.

-En la ltima guerra carlista, el ejrcito espaol meti en las cuatro provincias 160.000 hombres, el mayor contingente de toda su historia, para expurgar el rincn que faltaba y acabar la unidad espaola. Uno a uno fueron cayendo los pueblos vascos. Aguantaron lo que pudieron y de alguno qued una copla: Si vienen mil, quietos en Lern / Si vienen mil quinientos, en Lern quietos / Y si vienen dos mil, ah se queda Lern. Ya les esperaran luego en un Orreaga cualquiera. Tras aquella guerra, perdimos los Fueros pero surgi el abertzalismo. Una nueva trinchera, una nueva expresin de resistencia.

-De Lern ha salido la izquierda abertzale con una disciplina militante, con un orden y con una cohesin, como para quitarse la txapela. En plena clandestinidad, cayndoles encima condenas brutales, los dirigentes de todas las organizaciones que lo han llevado a cabo han demostrado una cintura, una entrega y una capacidad digna de liderar este pas. Adems, desde el punto de vista de la alquimia poltica, el trabajo merecer ms de una tesis doctoral. No conozco en toda Europa un grupo de izquierdas, con la importancia, complejidad y tradicin de la izquierda abertzale, que haya sido capaz de salir de un brete semejante sin desgarros.

-De Lern salieron antes algunos, alentando una desbandada general que no se dio. La mayora qued quieta, a la espera de la decisin colectiva. Cargados sin duda de audacia y de razones, unos argumentaban que haba que continuar resistiendo all. Los ms dijeron de salir, volver a los pueblos, reagrupar fuerzas y tornar al ataque con las armas, ahora exclusivas, de la poltica. Y todos, ordenadamente, emprendieron la marcha. Para una sola cosa sirvieron los pocos que corrieron antes de tiempo: para sealarnos la senda equivocada, lo que no se debe hacer. Y ah andan todava, entre abrojales, sin hallar la salida.

-Llegados a este punto, el acatamiento de la Ley de Partidos, como antes de la Constitucin, llevar el carnet de identidad espaol o soportar un control policial, no son ms que obstculos de papel que pone el enemigo, y que el resistente vasco debe asumir para esperar al Estado donde ahora es ms dbil, all donde hoy tenemos ms ventaja: en el Orreaga de la poltica. Hay razones, fuerza y paisanaje para lograr la libertad. Se puede ganar la batalla del futuro como vamos a ganar la de la memoria histrica. Y digan lo que digan sus leyes, siempre seremos amigos del Che y de sus seguidores. Por eso los sorprendentes Estatutos de Sortu no son ninguna demostracin de debilidad, sino un derroche de fuerza y cohesin interna. Lo dijo muy claro el dirigente del Sinn Fin, Alex Maskey. Y el Gobierno espaol lo sabe: no ha podido destruir Lern; no ha conseguido ninguna desbandada, ninguna escisin, ninguna conversin, ninguna rendicin. Todava harn mucho dao fsico, pero moralmente, estn derrotados.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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