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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2011

Las rebeldes pirmides del facebook

Milson Salgado
Rebelin


Las revoluciones son vientos que remueven edificios antiguos, asaltan calles que han sido cotidianas, convocan al lenguaje de avejentadas academias con renovadoras palabras, y traen nuevos rostros a la escena de la historia que se escribir. Las revoluciones son esas experiencias donde el grito acalla los millones de silencios, y en que la sangre corre sin un atisbo de arrepentimiento para el asesino y para el que ofrenda su vida al servicio de lo que llegar.

Recuerdo a Pancho Villa marchando a galope ante la mirada atnita del ojo de la cmara del cine estadounidense del Black and White, que pretenda captar en planos y contraplanos el drama de la revolucin mexicana, y la realidad de las balas que no respetaban repeticiones. Las ediciones incluso se hacan sobre la marcha, y no conferan espacio al error. Como olvidar la imagen del Comandante Marcos, abriendo en la Selva Lacandona su ordenador para derrotar la cursilera del internet

Pobres peridicos de papel del siglo XXI apostndole a las inmobiliarias, pobres pasquines de anuncios clasificados al portador, que cuando ya caen en las manos son parte del pasado. Pobres realidades del rectngulo y lentes de reproductoras hi 8 mm. La realidad no tiene que ser el horizonte del plano ni de los plats, que tramoyistas especializados prepara para soslayar el comentario procaz del que aparece fuera de la escena.

Pobre CNN aorando ser protagonista del criterio y la imagen como en Iraq. Donde encerrar tanta basura y tanto desperdicio de tiempo? Pretendern ahora cerrar espacios que dieron, sin saber que de la democratizacin de la bisutera se podan encausar revoluciones o ser esta con palmadita de arrepentimiento incluida, la asuncin de los efectos secundarios del Clich. De inmediato los noticieros pasan a la era de las cavernas.

Un ejecutivo de google de vacaciones inici el polvorn en Egipto. Habr que revisar los procedimientos de seleccin de personal, y replantear los exmenes psicomtricos para espantar los males de los blogueros, Twiteros y facebookeros convertidos en maquinas de producir sueos. Habr que pedir disculpas pblicas para conservar licencias, y no caer en las bolsas de valores que se mueven desde siempre con inversiones garantizadas.

El Moderno Faran cay. Estados unidos perdi un hombre es cierto y plantear conservar inclume sus intereses es cierto, pero Quien me asegura que una nueva era no inici?, que la libertad de prensa no era la libertad de expresin que deseaban esos jvenes? Qu esto es solo una muestra de lo que nos traer el porvenir? Qu ya no pueden controlar la virtualidad real, y que de vez en cuando hay que navegar en las aguas turbias de la chusma para acordonar los millones que no tienen credo ni religin?

L a plaza Tahrir fue el lugar de la reunin. Fue la casa de los indignados, fue la mesa de los ordenadores. Chusma y google, chusma y Twiter, chusma y Facebook, omitiendo perfiles de candorosos narcisos, pero publicando la ira en rostros y en pancartas. Nadie puede proclamar un novedoso prodigio de la postmodernidad, si se divorcia de tiempos en que revoluciones se alzaron sin correos electrnicos ni computadoras ni con montajes de anuncios publicitarios, incluso hasta sobre el cadver del analfabetismo pasaron, quienes adjuraron siempre de falsas garantas de libre expresin, sin embargo, si el estado de la insignificancia social requiere que la revolucin recurra a la tecnologa para trascender censuras de fusiles y de apoltronados diarios y noticieros de la mentira oficial, que se aviente, porque no mata solamente el que ataca con su arma sino tambin aquel que tiene la destreza de defenderse y quitarla de manos del victimario.

Una momia se fue del poder. Las pirmides siguen en su lugar , y los tecnificados ratoncillos de los ordenadores tienen excusas suficientes para atacar a las autenticas democracias, por de pronto que viva Facebook, que vivan mis amigos que salen de la intrascendencia a travs de ese prodigio, y que vivan los jvenes egipcios que arrebataron las armas al enemigo.


* El autor es escritor y fiscal contra la corrupcin en Honduras.




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