Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2011

Dos tipos de revueltas
La larga revolucin rabe

Vijay Prashad
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


La Revuelta rabe de 2011 no disminuye. Las protestas continan en sitios tan improbables como Bahrin. En el da de San Valentn, una marcha de protesta en Manama manifest su disgusto hacia los miembros de la familia real al-Khalifah. Quera presentar su mensaje. Nuestra demanda es una constitucin escrita por el pueblo, corearon los manifestantes. El lder opositor Abdul Wahab Hussain declar a la prensa: La cantidad de policas antidisturbios es inmensa, pero hemos demostrado que el uso de la violencia contra nosotros slo nos fortalece. La polica dispar balas de goma y dispers a la multitud todava relativamente pequea. Esto es slo el comienzo, dijo Hussain despus de que lo expulsaran a golpes de la calle.

Semejantes protestas parecen improbables slo porque la ola de lucha que estall a fines de los aos 50 y tuvo su clmax en los aos setenta fue aplastada a comienzos de los ochenta. Alentada por el derrocamiento del monarca egipcio por el golpe encabezado por Gamal Abdel Nasser, la gente de a pie en todo el mundo rabe quera sus propias revueltas. Iraq y el Lbano vinieron a continuacin. En la pennsula la gente quera lo que Fred Halliday llam Arabia sin sultanes. El Frente Popular para la Liberacin del Golfo Arbigo ocupado emergi de la lucha de Dhofar (Omn). Quera llevar su campaa local a toda la pennsula. En Bahrin, su rama ms tmida fue el Frente Popular. No dur mucho. Con la decadencia del nasserismo en los aos setenta, el mpetu lleg a ese republicanismo rabe con la Revolucin Iran de 1979. El Frente Islmico por la Liberacin de Bahrin intent un golpe en 1981. Tuvieron la inspiracin, pero no la organizacin. Ese archipilago rabe no pudo seguir el camino de Yemen, donde una revolucin permiti que una organizacin marxista tomara el poder en 1967.

Los esfuerzos de esas fuerzas revitalizadas en los aos noventa enfrentaron una dura resistencia del rgimen al-Khalifah. Pero el nuevo gobernante, Hamad (graduado de la Universidad Cambridge), era inteligente. Saba una o dos cosas sobre hegemona. No bastaba con aplastar las cabezas de los islamistas, convoc apresuradamente un parlamento elegido, permiti que las mujeres votaran y liber a algunos prisioneros polticos. Fue suficiente para complacer a Washington, y a las compaas petroleras. No hay nada comparable a una estabilidad que parezca unademocracia. El virus egipcio de 2011, sin embargo, super la fachada de democracia erigida por Hamad. Las protestas se reanudaron.

El contagio no es slo poltico. Tambin es, y tal vez decisivamente, econmico. Bahrin basa su riqueza en el petrleo. El dinero del petrleo engendr la especulacin inmobiliaria (el modelo de Dubi). Los beneficiarios de este proceso han sido la familia real y una camarilla de cmplices. La vasta masa, en su mayora chi, est enfurecida porque esa riqueza no ha tenido casi ningn efecto social. Temeroso de la poblacin chi, el monarca import 50.000 trabajadores extranjeros para reconfigurar el paisaje demogrfico. Esa poltica de "bahreinizacin" fue una cortina de humo para contraponer la mano de obra (local) a la mano de obra (extranjera). No ha funcionado. Para colmo, un resultado de la crisis crediticia desde 2007 ha sido la propuesta del gobierno de Bahrin de recortar los subsidios para alimentos y combustible. Ya se ha revocado debido ala clera popular. La juventud en Tnez, Egipto y Yemen se parece a los jvenesde Gran Bretaa, Irlanda, Francia, Italia todos los cuales han salido a las calles contra la austeridad-. Los jvenes estn en la vanguardia de las revueltas porque son los que ms tienen que perder con los recortes ylas polticas que hipotecan sus futuros. Tambin hay, por lo tanto, convulsiones contra los agentes sobre-remunerados (los banqueros) de poderes superiores (la elite de Davos y sus instituciones).

Mientras tanto, la Quinta Flota de EE.UU. tiene un atracadero en Bahrin. El vicealmirante Mark Fox debe de estar echando a andar los EA-6B Prowlers [aviones especializados en la guerra electrnica, N. del T.] para una accin de emergencia.

Abundan las explicaciones de la Revuelta rabe. Hay quienes se refugian en la explicacin transhistrica de que se trata de un ejemplo del esfuerzo por la dignidad humana. Los rabes estaban enfurecidos. No aguantaban ms. Est muy bien, pero es demasiado general. Por qu tuvieron lugar ahora las protestas, por qu de esta manera, a qu se deben estas demandas?

Hay otros que se inclinan en otra direccin, lejos de lo transhistrico hacia circunstancias especficas. Piensan que las explicaciones generales son reduccionistas, y por lo tanto se refugian en lo aleatorio: Este evento (la inmolacin) condujo a ese evento (la protesta) que condujo a otro evento (la ocupacin de la Plaza Tahrir), y as al gran evento (Mubarak se va a la orilla del mar). La historia se convierte en una serie de eventos que equivalen a desplazamientos que no tienen influencia ms all de la superficie.

Semejantes intentos de comprender la Revuelta rabe llevan en dos direcciones: Confunden esas revueltas con Revolucin y tienden a verlas como la Revolucin de 2011 contra la Revolucin de 1952 dirigida por Nasser. Por edificantes que sean estas revueltas actuales, forman parte de un largo proceso en el mundo rabe que data del Siglo XIX. Ese largo proceso es la Revolucin rabe, que se esfuerza en una transformacin total de las estructuras de dominacin que restringen el futuro de los rabes. Un episodio en esa larga Revolucin rabe es la revuelta de Nasser de 1952. Fue derrotada a finales de los aos sesenta, y devolvi a Egipto (y al mundo rabe) a su subordinacin histrica. Otro episodio es la ola actual. La larga Revolucin rabe plantea dos preguntas que siguen sin tener respuesta. Deberan suministrar parte del andamio para comprender lo que est en marcha en tierras rabes. La primera pregunta tiene que ver con su poltica, y la segunda con su economa.

Poltica

Cundo se autogobernar el pueblo rabe y dejar de ser gobernado por dictadores de un solo partido y monarcas comprometidos con los mercados de bonos y capitales extranjeros? Hace poco Sarkozy de Francia y Clinton de EE.UU. elogiaron a sus amigos democrticos Ben Al y Mubarak. Para colmo de obscenidad, Obama consult a los saudes sobre la transicin democrtica en Egipto, lo que equivale a preguntar a un vegetariano cmo se fre un bistec.

En 1953, el anciano Rey Faruk, parti en su yate al-Mahrusa, protegido por la armada egipcia, y salud a gente que consideraba inferior: Nasser, hijo de un cartero, y Sadat, hijo de un pequeo agricultor. Su Golpe de los Coroneles quera apartar aEgipto de la monarqua y la dominacin imperial. La nacionalizacin de los que controlaban la economa tuvo lugar junto con reformas agrarias. Pero fueron mal concebidas y no pudieron limitar el poder de la burguesa egipcia (que mantuvo su costumbre del dinero fcil: tres cuartos de las nuevas inversiones iban destinados a inflar una burbuja inmobiliaria). La economa fue desangrada para apoyar un aparato militar expandido, en gran parte para combatir a los ejrcitos de los israeles respaldados por EE.UU. La derrota de Egipto en la guerra de 1967 llev a la renuncia de Nasser el 10 de junio. Miles de personas salieron a las calles de El Cairo, esta vez para pedir a Nasser que volviera al poder, lo que hizo, aunque muy debilitado.

La apertura democrtica de 1952, sin embargo, no pudo emerger. Los oficiales militares, por progresistas que sean, son renuentes a ceder las riendas del poder. El aparato de seguridad ciertamente persigui a los Hermanos Musulmanes, pero mostr toda su ferocidad contra los comunistas. Nasser no edific una cultura poltica fuerte e independiente. Su socialismo, como dijo Stavrianos, fue socialismo por decreto presidencial, implementado por el ejrcito y la polica. No hubo iniciativa o participacin desde la base. Por ese motivo, cuando Sadat desplaz el pas hacia la derecha en los aos setenta, apenas hubo oposicin. El nasserismo despus de Nasser fue tan vaco como el peronismo sin Pern.

La actual revuelta se opone al rgimen establecido por Sadat y desarrollado por Mubarak. Es un Estado de seguridad nacional sin pretensiones democrticas. En 1977 Sadat identific el nasserismo con campos de detencin, custodias y secuestros, un sistema de una sola opinin, un solo partido. Sadat permiti que emergieran tres tipos de fuerzas polticas, pero se apresur a destruir su fuerza (el izquierdista Partido de Agrupacin Nacional Progresista), los absorbi (el Partido Socialista rabe,y el Partido Liberal Socialista), o toler su existencia (Hermanos Musulmanes). Ingeniosamente, Sadat estableci lo que haba acusado a Nasser de construir. Fue bajo Sadat y Mubarak (con Omar Suleimn a la rastra) cuando florecieron los campos de detencin y los centros de tortura.

En la Plaza Tahrir, Abdel Moneim, de 22 aos, dijo: La Revolucin Francesa necesit mucho tiempo antes de que la gente acabase consiguiendo sus derechos. Su lucha en 2011 es para revocar el Estado de seguridad nacional. Es el requerimiento bsico, volviendo a la consigna de la Revolucin Francesa. La dinmica de la que quiere formar parte Ahmed es la dinmica del nasserismo, pero esta vez debera ser sin los militares. Es una leccin de la historia.

La otra leccin nos llega de Nadine Naber, quien nos recuerda que las mujeres formaron una parte crucial de esta ola de revuelta, como lo hicieron en las anteriores y sin embargo, cuando la revuelta tiene xito, echan a un lado a las mujeres, como protagonistas polticos secundarios. Cules son las posibilidades de una democratizacin de los derechos en Egipto pregunta Naber en la que la participacin de las mujeres, los derechos de las mujeres, el derecho familiar, y el derecho a organizarse,protestar y expresar la libertad de palabra sigan siendo centrales? Naber repite una pregunta planteada en 1957 por Karima El-Said, viceministra de educacin de la Repblica rabe Unida (En pases afroasiticos donde la gente sigue sufriendo bajo el yugo del colonialismo, las mujeres participan activamente en la lucha por la independencia nacional total. Estn convencidas de quees el primer paso hacia su emancipacin y las equipar para ocupar su verdadero lugar en la sociedad). Es la segunda leccin de la historia, que la democracia que emerge tiene que ser capaz.

Economa

La segunda pregunta sin respuesta de la larga Revolucin rabe tiene que ver con el pan yla dignidad del trabajo. Cundo sern capaces las economas de la regin rabe de sustentar a sus poblaciones en lugar de engordar las casas financieras del mundo atlntico y ofrecer masivos fondos fiduciarios que de otro modo no son aprovechados por poblaciones que han dejado de ahorrar (durante mucho tiempo mientras los estadounidenses ahorraban un 1% de sus ingresos mensuales, una cifra comprensible considerando el estancamiento de sus salarios desde 1973)? El dinero del petrleo tambin se destin al auge inmobiliario en el Golfo, y a las mesas de bacar, los servicios de acompaamiento de Mnaco (Las Vegas de Europa, que tiene otro monarca decrpito, Alberto II, a la cabeza).

Como parte de las "desnasserizacin" de Egipto Sadat, abri la economa (infatah) al capital extranjero. Termin con la nacionalizacin y los subsidios y cre zonas de libre empresa en febrero de 1974. Sadat quera una transfusin de sangre para la economa egipcia, y por lo tanto los bancos atlnticos comenzaron a extraer litros de sangre de la sufriente clase trabajadora egipcia. La reemplazaron por estancos y clubes nocturnos (los objetivos de los disturbios de enero de 1977 en El Cairo). La desigualdad floreci en Egipto y las polticas neoliberales produjeron una alta burguesa con ms inversiones en Londres que en Alejandra. En 2008, aproximadamente un 40% de la poblacin viva con menos de 2 dlares diarios. En octubre de 2010 los tribunales decidieron que el gobierno aumentara el salario mnimo de 70 a 207 dlares al mes. Como Sadat y Mubarak anularon el intento de crear una economa diversificada, Egipto depende ahora de ingresos de la renta para sobrevivir (transferencias de trabajadores egipcios, aranceles del Canal de Suez, exportaciones de petrleo y gas, ingresos del turismo, y pagos por privatizacin, entre otros). Una parte sustancial de esta renta fue desviada por Mubarak a sus cofres en los bancos suizos. No hay democracia en su economa. El tirano no es slo Mubarak, sino el FMI, el Banco Mundial, los bancos, los mercados de bonos, las corporaciones multinacionales.

Las huelgas de trabajadores en todo Egipto, las manifestaciones ante las autoridades de la vivienda, las protestas ante los puestos de alimentos, son la cara de la actual revuelta. Parece que los egipcios ven claro que la partida de Mubarak significa tambin el final de la administracin neoliberal que se estableci en los aos setenta. Quieren expandir el salario social, administrar mejor cualquier riqueza por rentas que entreen el pas y expandir la actividad econmica.

Durante los ltimos veinte aos hemos visto dos tipos de revueltas. Las primeras, por ejemplo las de Europa Oriental, fueron contra la opresin del Estado a finales de la era sovitica. Indiferente a las promesas deslucidas de ese tipo de socialismo, la gente busc refugio en el glamour de la economa de mercado. Fue una revuelta por el mercado. Dos dcadas ms tarde, los sueos europeos orientales se han convertido en una horrible pesadilla.

Las segundas, las que tienen lugar en el mundo rabe actual, y tambin la revuelta popular en las Filipinas contra Marcos y la revuelta popular en Indonesia contra Suharto, fueron revueltas contra el mercado. Fueron revueltas de las masas populares que queran una expansin del salario social. Comenzaron con revueltas contra antiguos autcratas (Ben Al, Mubarak, Marcos, Suharto) yescalaron hacia demandas por un orden social y econmico diferente.

Para los pases rabes, estos eventos de 2011 no constituyen la inauguracin de una nueva historia, sino la continuacin de una lucha inconclusa que tiene cien aos. Algunos ya vuelven a la desesperanza, restando importancia a la notable victoria de expulsar a Ben Al y Mubarak. Semejantes actos aumentan la confianza de la gente e impulsan a otras luchas. Puede que el antiguo orden siga existiendo, pero sabe que lleg su hora. En Gladiator (2000), los brbaros germnicos cortan la cabeza de un soldado romano y la arrojan frente a las lneas romanas. Uno de los generales romanos dice: La gente debera saber cundo est conquistada. Quera decir los brbaros. Los dictadores del mundo rabe, nuestros brbaros, todava podrn arrojar algunas cabezas ante el avance del pueblo. Pero ya deberan saber que han sido derrotados. Es simplemente cuestin de tiempo: cien aos, o diez.

Vijay Prashad es catedrtico de la ctedra George y Martha Kellner de Historia Sudasitica y Director de Estudios Internacionales en el Trinity College, Hartford, CT. Su libro ms reciente, Las Naciones ms oscuras: una historia popular del Tercer Mundo, gan el Muzaffar Ahmad Book Prize de 2009. De l acaban de publicarse las ediciones sueca y francesa. Puede contactarse con l en: vijay.prashad trincoll.edu

Fuente: http://www.counterpunch.org/prashad02152011.html

rCR



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