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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-02-2011

Entrevista a John Brown (y III)
"Perdamos el respeto al Estado y al capital y recuperemos el respeto por nosotros mismos"

Salvador Lpez Arnal
Rebelin

El arsenal que deberamos utilizar a estas alturas del siglo debera centrarse en todos los medios necesarios y posibles para que perdamos el respeto al Estado y al capital y recuperemos el respeto por nosotros mismos. Para ello no son necesarias las armas ofensivas, sino la inteligencia estratgica de masas que consiga bloquear los flujos de mercancas y los flujos de comunicacin dirigidos desde el poder.


Colaborador de rebelin.org y de otras pginas alternativas de la red, John Brown es autor, entre otras publicaciones, de La dominacin liberal. Ensayo sobre el liberalismo como dispositivo de poder. Esta es la tercera y ltima parte [1] de la conversacin que realizamos antes de los ltimos acontecimientos egipcios.

Estbamos en Deleuze, Derrida y Foucault. Aunque no sean autores propiamente de la tradicin marxista, crees que la obra de estos autores tiene inters para la izquierda en estos tiempos de contrarrevolucin conservadora y aguda lucha de clases?

Yo distinguira. Muchos anlisis de Foucault sobre los dispositivos de poder son de enorme actualidad. Tambin Deleuze constituye un auxiliar fundamental a la hora de comprender la sociedad biopoltica y el rgimen de control en que vivimos. En cuanto a Derrida, no creo que tenga gran inters para la izquierda, aunque Althusser lo consideraba el mayor filsofo francs vivo.

La postmodernidad es, como se ha afirmado, la ideologa del capitalismo en su fase ms desptica y al tiempo terminal?

En su fase ms explotadora y al tiempo terminal, el capitalismo no tiene que elaborar ninguna ideologa que no sea directamente la ideologa prctica del mercado y de la socializacin a travs del valor y del trabajo abstracto. Esa ideologa se impone a machamartillo, pero no creo que tenga mucho que ver con la postmodernidad. Lo que se llama postmodernidad es un espacio intelectual muy poco definido en el que se incluye el postestructuralismo francs, el nuevo feminismo, los queer studies, los estudios postcoloniales etc. Hay muchas obras de gran valor en esa corriente y tambin mucho papanatismo, pero no se puede decir que sea la ideologa del capitalismo actual. Creo que ciertas tendencias radicales postmodernas se han ganado el odio de ciertos marxistas tradicionales porque inciden en realidades que estos se niegan a ver: la pluralidad irreductible del nuevo proletariado, las nuevas formas de poder, el carcter directamente poltico de lo privado, la imposibilidad de considerar la realidad colonial desde una perspectiva meramente victimista, los mestizajes etc. Un mosaico barroco imposible de representar que espanta con toda la razn a toda organizacin poltica que prentenda ejercer una representacin universal, sea esta el Estado burgus o los partidos obreros.

Has hablado en algn texto de la necesaria incompletud del orden del significante. Puedes traducir la afirmacin a un lenguaje menos afrancesado? Por qu necesaria?

El orden del significante no es francs sino castellano. Incompletud es ciertamente un galicismo, pero me parece mejor introducirlo que hablar del carcter incompleto. El orden del significante es la cadena en que los significantes lingsticos se relacionan oponindose unos a otros, de tal modo que la nica definicin de cada uno de ellos es la presencia/ausencia de uno u otro rasgo en comparacin con los dems. Por otra parte, el individuo humano queda determinado como sujeto por el lenguaje: el ingreso en el lenguaje hace imposible la satisfaccin directa que obtena el nio del seno materno o, en general de la madre. El lenguaje es el instrumento que divide al sujeto separndolo del objeto de deseo con el que estaba identificado. Como deca Freud: el beb es el seno. Esto significa que, a partir de la resolucin de la crisis edpica, todo deseo tiene que formularse lingsticamente como una demanda dirigida a otro. La demanda pide, sin embargo, siempre algo distinto de lo que el sujeto desea, algo que queda inevitablemente fuera del lenguaje. El lenguaje, por motivos estructurales, es incapaz de simbolizar el objeto de deseo que es, asimismo la causa del deseo, porque el sujeto que slo puede constituirse como sujeto en l y por l, excede en su propia ex-sistencia y en el objeto-causa de su deseo lo que en l se puede expresar. Frente al sujeto coherente del cartesianismo que se considera transparente a s mismo, Lacan reconoce en el sujeto una falla insalvable e interpreta el cogito ergo sum como un cogito ergo sum donde la existencia y el saber constituyen una alternativa: pienso o existo, pienso ah donde no existo, existo ah donde no pienso. En otros trminos, o estoy en el orden del significante (pienso) o en el del ser (existo). Si el sujeto (el Yo) est dividido, el orden del significante est agujereado por el sujeto que lo habita y evita. En otros trminos ms sencillos, cuando hablamos, el decir (el hecho de que decimos) queda oculto y no expresado bajo lo dicho. La enunciacin no se enuncia nunca en el enunciado.

En el mbito del marxismo espaol, qu autor crees que ha aportado ms cosas a la tradicin?

Lo que esperas que diga es que ha sido Manuel Sacristn

Efectivamente, eso esperaba de ti.

Pues s, es lo que dir. Dicho esto, estoy poco de acuerdo con Manuel Sacristn y en general con la tradicin. En concreto, discrepo de Sacristn en su interpretacin positivista de Marx (ya sabes lo que pienso de los hechos y de los datos). Sin embargo, sus traducciones e interpretaciones de Marx y de Lukcs colmaron un enorme vaco y contribuyeron a difundir la Paideia marxista en el Estado Espaol. Con Sacristn, se empez a leer a Marx.

Pues, la verdad, espero no molestarte, pero no me ha quedado claro qu piensas de los hechos y de los datos. No es bueno saber, por ejemplo, que el paro en Espaa supera el 20%, que la pobreza en Catalunya afecta a un 15% de las familias o que el 30% de los trabajadores de Nissan se han opuesto a un acuerdo que congela sus salarios y que les hace trabajar ms das y con mayor explotacin, control y disciplina empresarial? No sirve para nada saber todo eso?

No sirve para nada sin una teora adecuada. Los datos en s no tienen ninguna existencia. El trmino dato (del latn dare, dar) sugiere una donacin que nos hace la realidad, pero la realidad no nos da nada en trminos de conocimiento que nosotros mismos no produzcamos. Slo desde una posicin terica determinada puede haber una experiencia cientfica, slo as existen datos, que son los datos pertinentes de una teora cientfica dada. Despus de Canguilhem, Bachelard, Althusser y Kuhn creo que no puede afirmarse que los datos preexistan a la teora y que la teora se limite a interpretarlos. Esta concepcin empirista pertenece a la ideologa espontnea de los cientficos, pero poco tiene que ver con la prctica real de lo cientficos. Aqu conviene seguir el consejo que daba Marx y, a la hora de comprar, no fiarse demasiado del tendero. Para eso sirve la filosofa.

Y por qu crees que Sacristn hizo una lectura positivista de Marx? En qu se concreta esa interpretacin? Por lo dems, si fuera as, qu pecado habra cometido transitando ese sendero?

La filosofa, como toda prctica humana, est en la naturaleza, y en la naturaleza no hay pecado, slo hay efectos que a su vez son causas. Una concepcin positivista de Marx desfigura a mi juicio el pensamiento de Marx reducindolo a la prctica de historiadores y economistas prehistricos, esto es anteriores a la fundacin de la ciencia de la historia por Karl Marx. Es exactamente lo mismo que hacen quienes reducen el psicoanlisis a una psicologa. Por lo poco que he ledo de Sacristn, tengo entendido que reprocha a Marx una indecisin entre la science anglofrancesa, positivista y la Wissenschaft alemana con pretensiones metafsicas y de saber absoluto. No quiero entrar, por ahora, en un debate que me obligara a releer lo poco que he ledo de Sacristn y a leer lo mucho que an no he ledo, pero creo que Marx no se sita en ninguno de estos modelos, ni siquiera en una combinacin de ambos.

No entremos, pues, en el debate. De los actuales marxistas espaoles. Tienes inters en la obra de algunos de ellos? Por qu?

No vivo en Espaa y tengo poco contacto con el marxismo espaol. Supongo que hoy no se podr decir como Baroja en los aos 30 que Marx es un autor poco ledo entre los marxistas espaoles, pero no conozco bien el panorama. La obra de mi amigo Carlos Fernndez Liria a solas o con Luis Alegre Zahonero o mi otro viejo y querido amigo que es Santiago Alba, me parece interesante: plantea problemas que son fundamentales, pero no creo que los resuelva adecuadamente. No me extender sobre esto: estoy preparando mi recensin de su ltimo libro, El orden de El Capital.

John Brown fue un abolicionista estadounidense del siglo XIX. En Wikipedia puede leerese esta informacin: El 16 de octubre de 1859, con un reducido grupo, y pretendiendo crear un refugio donde albergar esclavos previamente liberados por las armas, asalt y tom el arsenal estadounidense de Harpers Ferry (Virginia) y se hizo con el control de la ciudad. Su grupo fue rodeado por una compaa del Ejrcito bajo el mando del coronel Robert E. Lee. Diez hombres de Brown, entre ellos dos de sus hijos, murieron en la batalla que se produjo a continuacin, y l fue herido y obligado a rendirse. Fue detenido y acusado de traicin y asesinato, siendo ejecutado el 2 de diciembre de 1859, en Charlestown (Virginia), convirtindose as en un mrtir de la causa abolicionista para algunos, y un extremista para otros. Qu homenaje quieres hacer con tu nombre, adems de recordar la figura de este luchador? Qu arsenal deberamos tomar a estas alturas del siglo y de la historia?

Lo de John Brown es antes de nada un pseudnimo, un falso nombre, que, como todos los nombres es primero un significante que, al enlazarse con otros, produce efectos de significado y determina a un sujeto como tal. Lo mismo ocurre, por cierto con mi autntico nombre. Lo primero que busqu fue el nombre ms corriente posible en una lengua que no fuera la ma, pero que tampoco fuese extica. Sin pensarlo mucho, eleg John Brown. Lo del ilustre capitn cuya apologa escribiera Thoreau y que, por sus actos, se convirti en un clsico de la accin directa y en uno de los pocos blancos que tuvieron el honor de ser jefes de un quilombo, vino despus. Primero est el significante y despus todas sus metonimias.

El arsenal que deberamos utilizar a estas alturas del siglo debera centrarse en todos los medios necesarios y posibles para que perdamos el respeto al Estado y al capital y recuperemos el respeto por nosotros mismos. Para ello no son necesarias las armas ofensivas, sino la inteligencia estratgica de masas que consiga bloquear los flujos de mercancas y los flujos de comunicacin dirigidos desde el poder. Bloquear estos flujos es reapropirselos, aunque sea temporalmente, como ocurri recientemente en Francia. Tenemos un ejemplo ms reciente an en la revolucin tunecina, en la que un pueblo sin armas neutraliz a un gigantesco aparato represivo, y sigue conquistando cuotas crecientes de libertad y de poder. Los acontecimientos de Tnez no son el resultado de una huelga obrera clsica, sino de una huelga metropolitana de masas que paraliz la capital y las principales ciudades, una huelga paradjica de los parados, de la juventud urbana con formacin, incluso universitaria, que nutre las filas del precariado en frica del norte, pero tambin en Europa. Reconocer la potencia de la nueva composicin del proletariado y evitar toda nostalgia de los sujetos de la historia perdidos -y que tal vez nunca existieron- como la clase-obrera-representada-por-su-Partido es lo que nos permitir reanudar con una autntica estrategia comunista y abandonar definitivamente la melancola que atenaza a la izquierda.

Eso implica, djame preguntarte esto para ir finalizando, que la izquierda debe abandonar sus instrumentos clsicos: el partido, los sindicatos? Cmo se consigue perder el respeto al Estado y al Capital? No podemos perder ese respeto y no ser capaces de generar nada consiste y que nuestra revolucin se diluya en el aire?

Todo depende de la consistencia que se persiga. No creo que con los instrumentos del rgimen representativo burgus, con sus aparatos de Estado, se pueda fundar nada que realmente lo supere. Las revoluciones pasadas no se han diluido en el aire, pero s en el horror de una caricatura del rgimen burgus. La autogestin anarquista durante la revolucin espaola sirve todava de ejemplo, mientras que el rgimen de Stalin sigue desprestigiando hoy las luchas anticapitalistas. Naturalmente, partidos y sindicatos pueden ser hoy medios de resistencia, pero han de ser abandonados en favor de otras formas de organizacin social y poltica coherentes con el comunismo. La representacin se basa en el individuo propietario, es antittica respecto del libre acceso a los comunes productivos, es incompatible con el comunismo, no por un romanticismo democrtico rousseauista, sino por motivos que tienen que ver con las condiciones materiales, con las relaciones de produccin comunistas.

Permteme una ltima pregunta. El fallecimiento de Jacques Texier el pasado 13 de enero casi me obliga a ello. Cuando antes hablbamos de dictadura del proletariado, y de dictadura de la burguesa y de sus formas concretas, puede haber dado la impresin que el concepto de democracia no era objeto de tu devocin. Texier, en cambio, habl de revolucin y democracia en la obra de Marx y Engels. Djame ahora reproducir un texto de Alma Allende, de 25 de enero de 2011, una crnica sobre lo que est sucediendo en Tnez estos ltimos das. Dice as: Hay algo siempre naif en la palabra democracia cuando la pronuncia un burgus que no se pregunta de dnde proviene su riqueza ni en qu fango se apoya su libertad. Pero hay algo enorme, grandioso, muy serio, emocionante y casi estremecedor en esa palabra gritada rabiosamente por jvenes que sobreviven a ras de tierra. No hay nada de extrao en que sean pobres y no sean comunistas; lo extrao es que sean pobres y no pidan pan ni un rey bueno ni la intervencin de Dios. Eso es lo que desearan nuestros medios occidentales y nuestros gobiernos colonizadores; eso es lo que esperaran los socilogos y los misntropos. Pero hete aqu que estos brbaros iluminados, algunos de los cuales no tienen ni siquiera carnet de identidad, se presentan en la capital, a pie o en sus camionetas abiertas, y exigen democracia. En un proceso que recuerda mucho a los primeros aos de la revolucin bolivariana, tienen la boca llena de formas que exigen un contenido, que no son compatibles con cualquier modo de gestin de la economa, que chocan con la hipocresa de nuestras instituciones europeas: democracia, constitucin, gobierno del pueblo, dignidad. Qu te sugiere esta reflexin? Tienes fuerzas para un comentario de texto para finalizar la entrevista?

Vamos all. Creo que mi amiga Alma tiene toda la razn, incluso mucha ms razn de lo que cree. Yo no me opongo a la democracia, muy al contrario, pero la democracia slo cobra su sentido cuando es la exigencia del demos, esto es de la parte sin parte de la sociedad (Rancire), de los que no son nada, en trminos de Marx, del proletariado. Ya sabes que en la democracia griega, los cargos polticos no eran electivos -slo lo eran los tcnicos- porque una eleccin es siempre una discriminacin entre ciudadanos conforme a algn criterio: su saber, su fuerza, su popularidad, su riqueza etc. En la ciudad griega, los ciudadanos libres son iguales, son individuos que se rigen por la isonoma, esto es la igualdad definida por la ley de la ciudad, el nomos (sustantivo verbal del verno nemein, repartir), que expresa una determinada participacin en lo comn de la ciudad, en su tierra, en su riqueza, en su poder militar etc. Entre los que son libres e iguales conforme al nomos no puede haber eleccin, sino simple sorteo. El ms pobre y el menos culto de los atenienses poda as ocupar las ms altas magistraturas. Esto, hoy, nos parece surrealista y digno de la Lotera de Babilonia de Jorge Luis Borges y, sin embargo, una de las sociedades ms cultas y libres que conoci el mundo se rigi as. Esto supone hoy que un mendigo podra ser presidente de la Repblica.

La reivindicacin de las formas legales de la igualdad (la isonoma), nada tiene que ver con la idea de una democracia representativa, ni con el Estado de derecho burgus (valga la redundancia). Lo que la gente en Tnez y en medio mundo reivindica tiene un sabor ms antiguo y ms autntico que las modernas repblicas de propietarios. Lo que en los suburbios de Caracas, al igual que ahora en Tnez, pero tambin en los movimientos de resistencia contra la Europa neoliberal se defiende y se exige es el libre y directo acceso a los comunes productivos, a la potencia colectiva material e intelectual como medio de produccin de la vida y del orden poltico. Supongo que nuestra amiga Alma, despus de vivir y narrarnos en directo y con suma brillantez este estallido de poder constituyente que est barriendo las tiranas (con formas representativas, por cierto) del mundo rabe podr sacar de ello las consecuencias tericas y polticas que se imponen. Defender la democracia no es defender el Estado de derecho: es oponerse al Estado y al derecho en cuanto ambos se basan en la propiedad privada o pblico-estatal e impiden la liberacin de los comunes.

Esto parece una mera sutileza terica, pero tiene inmediatos efectos polticos. Que nadie se llame a engao: ni en Venezuela ni en el Norte de frica, es posible una democracia representativa, un Estado de derecho que respete la propiedad. No es posible, porque las poblaciones no lo pueden tolerar so pena de recaer en la miseria y en la opresin, condicin necesaria de las mayoras sociales en los pases de capitalismo dependiente y cada vez ms en los del propio centro capitalista. Slo la salida de la dependencia respecto del mercado mundial y del capitalismo globalizado permitir establecer democracias. Precisamente por ello, estas democracias que deben garantizar el acceso a los comunes y el desarrollo de estos frente a todas las formas de propiedad (incluso las estatales), no pueden adoptar las formas jurdico-polticas asociadas a la propiedad y al mercado cuya sntesis es el Estado de derecho.

Nota

[1] Entrevista a John Brown (I). "El comunismo es la libre produccin de los comunes, sin Estado, sin clases, sin mercado y sin derecho". http://www.rebelion.org/noticia.php?id=121710 y Entrevista a John Brown (II). "El Estado de derecho es hoy un regalo envenenado" http://www.rebelion.org/noticia.php?id=122178

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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