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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-02-2011

Los traductores tambin piensan

Alfonso Sastre
La Haine


Sigamos ignorando que entre nosotros hay excelentes pensadores, ninguneados por la banda de Prisa, y as ser hasta que alguien, desde una cultura hegemnica, los "descubra"

La lengua es compaera del Imperio

(Antonio de Nebrija. Gramtica de la Lengua Castellana 1492. Dedicada a Isabel la Catlica)

Los cuatro puntos cardinales son tres: Norte y Sur

(Vicente Huidobro)

El ttulo que acaban de leer es eso, un ttulo, bajo el cual quiero tratar, aunque sea brevemente, del tema de que en las culturas traductoras, como es la espaola, tambin hay gentes que piensan. (Recordemos aqu que, en nuestra opinin, hay tres tipos de culturas literarias: las hegemnicas o creadoras, las traductoras o dependientes y las decididamente ausentes; ya volveremos sobre esto).

Fue el intelectual argentino del siglo XIX Domingo Faustino Sarmiento [NdeLH: de derecha y altamente reaccionario] quien, durante un viaje que hizo a Espaa en 1846, dijo sencillamente esta gran verdad sobre la cultura hispnica. Ustedes -escribi a aquellos espaoles- no tienen autores, ni escritores, ni sabios, ni economistas, ni polticos, ni historiadores, ni cosa que lo valga; como ustedes aqu y nosotros all, traducimos. Ilustraba esta afirmacin refiriendo que l no haba visto ms libro espaol que uno que no es libro, sino unos artculos de peridico de Larra.

Esta opinin ha sido comentada despus por algunos autores espaoles escritores de verdaderos libros, como Amrico Castro y Juan Goytisolo. Para ste, en su prlogo a la "Obra inglesa" de Jos Mara Blanco White, Sarmiento tuvo razn en su momento y Blanco White fue una excepcin que se dio en el exilio y escribiendo en ingls; para Castro, en su libro sobre Cervantes y los casticismos, Sarmiento se olvid, al decir lo que dijo, de que entonces s haba algunos libros espaoles, slo que, ay, los libros que don Amrico cita son de Donoso Corts y de Balmes, lo que ms bien corrobora la afirmacin de Sarmiento, no porque no sean libros -el Criterio es evidentemente un libro-, sino por su contenido altamente reaccionario.

Pero sigamos. Sea como sea -o haya sido como haya sido-, parece muy cierto que la cultura espaola forma parte, desde el siglo XVIII, de las culturas -no slo literarias- dependientes y generalmente ignoradas. Tratando concretamente de la escritura, yo no puedo dejar de observar que nosotros estamos siempre leyendo a autores extranjeros traducidos y adems citndolos como autoridades, y, en fin, traduciendo a muchos de ellos que todava no lo han sido, y, desde luego, leyndonos muy poco a nosotros mismos -a nuestros autores- y, en consecuencia, ignorndonos mucho. El caso es que la tasa de nuestra propia cultura la medimos por la cantidad de libros que se traducen al espaol mientras en los grandes pases culturales nuestra produccin es casi absolutamente ignorada, salvo en el campo de los hispanistas recalcitrantes, generalmente aislados en sus universidades, y aqu viene recordar a un poeta argentino, Baldomero Fernndez Moreno, que escriba una especie de gregueras, una de las cuales dice as: En espaol en el original. Algo es algo!. Un ejemplo de la desatencin a la cultura castellana en los pases hegemnicos es que la "Revista de Occidente" de Jos Ortega y Gasset adquiri notoriedad en Espaa sobre todo por su atencin a la cultura alemana; atencin que pona al corriente a los espaoles de lo mucho y bien que se pensaba en alemn. Era evidente que para estar a la altura de los tiempos, como deca el mismo Ortega, haba que leer a pensadores como Georg Simmel y, desde luego, Max Scheler, etctera. No habra que aadir que de las culturas literarias que hemos llamado ausentes, en esta pennsula, la ms ausente es la euskaldun, que queda situada a ms bajo nivel an que la catalana y la gallega, y, desde luego, que la castellana y la portuguesa.

Hace unos aos, cierto nuevo filsofo francs, cuyo nombre no recuerdo, naturalmente famoso por el hecho de ser francs, public un libro sobre el tema de la funcin social de las masas en nuestro tiempo -un libro cargado, como es frecuente, de bibliografa-, y que un periodista le pregunt su opinin sobre La rebelin de las masas de Jos Ortega y Gasset, y que el filsofo galo respondi sencillamente que l, que tantos libros citaba, no conoca se pero que, eso s, le haban hablado muy bien de l. Nada grave para su prestigio. Un libro importante escrito en espaol? Quin recuerda tal cosa despus del Quijote?

Que no haya problemas. Nosotros sigamos traduciendo -que es lo nuestro- a los lderes intelectuales de las grandes culturas y aceptando nuestra propia inexistencia: los traductores no piensan. A traducir, muchachos! Nosotros sigamos ignorando que entre nosotros hay excelentes pensadores, ninguneados, claro est, por los grandes medios que forman la banda de Prisa, y as seguir siendo hasta que alguien, desde una cultura hegemnica, los descubra y nos revele que merecen una gran atencin, lo que es muy improbable que ocurra por las razones que se dicen en este artculo. A muchos escritores euskaldunes les parecer que publicar en castellano es una situacin privilegiada; y s que lo es en comparacin con la ausencia cultural en la que ellos se encuentran, pues en relacin al euskara el castellano/espaol es todava una lengua imperial.

Pero hay alguien que mire hacia estas culturas, por ejemplo, desde Francia, fuera de los reductos universitarios? Tratar de responder a esta pregunta con unas pocas palabras, mejor dicho, con una sola palabra: Nadie, fuera del ghetto que son las universidades y sus incombustibles hispanistas.

Ahora me acuerdo de que Miguel de Unamuno desdeaba el euskara por ser una lengua arcaica e incapaz de adaptarse a los nuevos tiempos, con lo que quera decir, incapaz para traducir las grandes literaturas modernas. Tambin consideraba -aunque no lo dijera mucho- que la lengua castellana es un terreno literariamente poco recomendable, de manera que, segn se dice, aprendi dans para poder leer bien a Sren Kierkegaard. Recordemos tambin que, a propsito de la obra cumbre de la literatura castellana, el Quijote, dijo que prefera leerla en ingls porque ganaba traducida.

Podemos pensar, con estos datos y otros, que sera preferible para nosotros estar instalados en una de esas culturas hegemnicas, ya que resulta que incluso ser un escritor marginado francs -por ejemplo, Jean Gnet- convierte a este presunto desdichado (mrtir, lo llam Jean Paul Sartre), ipso facto (por ser francs), en una gran estrella para las culturas dependientes de la francesa. En cuanto a las culturas literarias sub-dependientes o ausentes, traducir a un autor como Gnet siempre ser una buena noticia, porque ello ser una evidencia de que Unamuno no tena razn y de que el euskara es una gran lengua culta.

Podra pensarse, ante un artculo como ste, que yo no soy partidario de que las otras culturas literarias sean traducidas al castellano. Nada menos cierto, aunque s lo es que hace muchos aos, cuando yo empezaba a escribir para el teatro, y ante la ocupacin de todas las salas no mercantiles de Madrid por traducciones, tuve la idea de proponer, para dar lugar a un espacio de creacin propia, que se dejara de traducir tanto, y as es que titul un artculo Desconozcamos el teatro extranjero... por ahora. Enrique Jardiel Poncela -muy nacionalista espaol l- me lo aplaudi, y yo le hice saber el verdadero sentido de mi posicin, pues ya desde muy joven fui partidario de un internacionalismo cultural. Como ahora quiero manifestarlo ante el libro de Jacques Bouveresse Bourdieu, sabio y poltico, que acaba de editar Hiru y que ha provocado en m las reflexiones aqu presentes.

Al mismo tiempo -y por las mismas razones- siempre seguir lamentando que, por ejemplo, en el siglo XIX, Larra, que conoca al dedillo la literatura francesa, fuera completamente desconocido en Francia; o que, en el siglo pasado, el pensamiento de un destacado filsofo marxista, Manuel Sacristn, quedara oculto bajo la gran magnitud de su obra como traductor. Manuel Sacristn? Ah, s, el traductor de Lukacs!.

Termino este artculo proponiendo seriamente mi decidida apuesta por el internacionalismo cultural; apuesta que ha de partir de una afirmacin de nuestras propias culturas, hoy dependientes o ignoradas: un triste destino que es preciso romper. Viva el internacionalismo cultural! Viva el Sur!

Fuente: http://www.lahaine.org/index.php?p=20800


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