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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2011

Asamblea de las Mesas de Convergencia Ciudadana
Una primera composicin de lugar

Miguel Romero
Viento Sur


1. El sbado 19 de febrero ha tenido lugar en el Auditorio Marcelino Camacho de CCOO-Madrid la Asamblea de las Mesas de Convergencia Ciudadana (MCC). El local ha sido el mismo en que se realiz en noviembre del ao 2009 el acto de presentacin de la refundacin de IU, lo cual permite hacer algunas comparaciones de inters. La asistencia ha sido similar en cantidad, la sala estaba llena, y en cuanto a la composicin sociopoltica: muy poca gente joven, gran mayora de militantes de IU. La diferencia ms notable ha sido que en noviembre la gente se mantuvo atenta hasta el final del acto, mientras que ahora, una vez terminadas las intervenciones consideradas ms importantes, es decir, las de los organizadores y la de Cayo Lara, empez un desfile incesante hacia la salida y al final del acto apenas estaba ocupada la mitad de la sala. Puede haber varias interpretaciones: posiblemente el tipo de pblico asistente se senta mas motivado por la refundacin de IU, que pareca abrir nuevas y mejores perspectivas para su partido; quizs este tipo de actos empiezan a ser un tanto repetitivos; quizs esta vez el aspecto prctico de la iniciativa quedaba ms confuso

2. El proyecto se presenta en unas condiciones polticas poco favorables. La simpata que despierta en amplios sectores militantes la idea de una convergencia antineoliberal proviene no de un impulso que venga de abajo, de un movimiento social potente (la ciudadana activa, en palabras de Naredo en su intervencin) que presione por la unidad y clarifique sus contenidos polticos, sino de la conciencia de debilidad frente a un enemigo poderoso y a la ofensiva. Ese movimiento podra haberse creado a partir de la Huelga General del 29-S, si no hubiera sido primero desactivado, y despus frustrado por la negociacin y firma del pacto social. Ahora el ambiente est determinado por las consecuencias nefastas de ese pacto -sobre el cual, por cierto, este proyecto trata de pasar de puntillas- que no empujan hacia la unidad, sino ms bien a la divisin y/o la pasividad. En estas condiciones, las Mesas para la Convergencia, son la idea de un grupo de personas, una idea que suena bien, que incluso expresa una necesidad sentida por sectores de la izquierda social y poltica, pero que est por el momento, a mi parecer, con los pies en el aire. Convergencia significa muchas cosas diferentes en la izquierda social y poltica, difciles de ensamblar: objetivos electorales, alianzas dirigidas prioritariamente a unos u otros sectores de la izquierda, consensos de arriba abajo, consensos para la accin No est totalmente claro cules son los significados elegidos por los organizadores del proyecto, pero al menos aparecen algunos problemas razonables y serios, en el diseo y en la dinmica elegida.

3. El proyecto no parece tomar en consideracin la amplia experiencia, positiva y negativa, de acciones e iniciativas unitarias de la izquierda social y poltica. Nunca se empieza de cero en estos procesos, ni valen las intenciones, incluso cuando son buenas, del borrn y cuenta nueva. Quien mas, quien menos ha vivido experiencias de debates insoportables y eternos sobre tal o cual consigna que han terminado alejando del trabajo unitario a gente dispuesta entregar su tiempo a la accin comn, pero no a perderlo. Pero hay otras muchas experiencias -las mas recientes en la preparacin y desarrollo de la Huelga General, pero tambin en la Contracumbre de la Presidencia espaola de la UE, o el Foro Social Mundial en Madrid, o la campaa Rumbo a Gaza, o la solidaridad con Egunkaria, etc., etc.- en las que organizaciones y corrientes diversas han trabajado muy bien colectivamente, sin ninguna necesidad de olvidar sus discrepancias grandes o pequeas, tericas o prcticas. Hay sin duda problemas graves de sectarismo en la izquierda social y poltica y hay que establecer formas y normas para resolverlos. Pero la ecuacin sectarismo=radicalismo, presente en este proyecto, es falsa y convendra retirarla de la mesa, y de las Mesas, antes de que haga ms dao. Es falsa adems, en los dos trminos: o sea, hay sectarismos nada radicales, y hay radicales nada sectarios. No vale la pena poner ejemplos que abundan cada da y que nadie bien informado puede desconocer.

4. Si la gente de la platea en el Auditorio de CC OO el da 19 se pareca mucho a la de noviembre pasado, la que protagoniz el acto desde el escenario ha sido muy diferente. No cabe duda que Juan Torres, que se encarg de definir el perfil poltico-ideolgico del proyecto, o Toms Rodrguez Villasante, que ha diseado la metodologa de organizacin participativa, o Naredo, por su sola presencia, son mas crebles cuando proponen una organizacin unitaria en la base, con una deliberacin fraternal y basada en la democracia participativa, que quienes lo hicieron en otras ocasiones. Pero, a la vez, el proyecto parece ms dbil que la refundacin en cuanto a su base social propia. Hemos hablado muchas veces de movimientos sociales faltos de expresin poltica; este caso tenemos ms bien una expresin poltica falta todava de base social activa, en una situacin en la que la movilizacin contra los estragos del capitalismo neoliberal tiene que apoyarse en los sectores ms activos y militantes, ms capaces de resistir a la resignacin y la desmoralizacin. En este sentido, la muy escasa participacin en el acto de gente y organizaciones de Euskadi y Catalunya es significativa.

5. El proyecto se presenta como unitario sin limitaciones, abierto y basado en un acuerdo en el que todos podemos coincidir. No est nada claro. En mi opinin, el proyecto incluye un espacio poltico prioritario, bien cercado, que quiere abarcar a algunas corrientes de la izquierda y no dir que excluyen, pero se desinteresa por otras. No son prioridades expresas, aunque tampoco se oculten; como no puedo basarme en textos, sino en interpretaciones, hay que tomar lo que opino con reservas; las cosas estarn mas claras dentro de un tiempo. En su discurso inicial, Juan Torres pidi que se anteponga lo que nos une. Bien, pues empecemos por ah. Torres hizo un buen diagnstico del neoliberalismo, el capitalismo de nuestros das, como una estrategia de poder global, de alcance poltico y moral, ms all de los modelos productivos, al que hay que enfrentar una lucha en todos los niveles de la sociedad. En este sentido, afirm el valor de la indignacin ciudadana y la necesidad de asumir acciones de sabotaje pacfico y democrtico ; no concret en qu pueden consistir estas acciones, pero la idea es magnfica. En otros muchos aspectos de su anlisis se puede coincidir y en algunos discrepar, pero no creo que haya aqu problemas importantes para una convergencia. Esos problemas estn, a mi parecer, en una cuestin fundamental: el lugar y el tratamiento de las desacuerdos y los debates en un proceso unitario, aqu y ahora. Torres dijo, y repiti, que debemos olvidar lo que nos separa para siempre. Y ms adelante invit a quien tuviera diferencias y matices a que saliera de la sala, las dejara en el vestbulo, y volviera a entrar sin ellas. Parece muy unitario, pero francamente creo que no lo es. Tampoco es realista; de hecho, en el propio acto se expresaron diferencias y matices -particularmente, pero no slo, en las buenas intervenciones-mtines de Pablo Iglesias y de Jos Coy-, sobre temas importantess, no sobre si el punto va arriba o debajo de la coma. Es natural, que as sea. Nos enfrentamos a temas complejos, a decisiones arriesgadas, y lo sano es conocer los distintos puntos de vista y debatirlos responsablemente antes de tomar una decisin colectiva.

La base del enfoque de los desacuerdos en un proceso unitario est en la democracia, no en el olvido. La democracia debe incluir normas acordadas para realizarla en la prctica, tanto en las deliberaciones como en la toma de decisiones. No veo ningn problema en que, especialmente en la fase inicial de un proyecto que busca crear organismos unitarios de base, se acuerde que el tema de trabajo sea exclusivamente prctico: movilizaciones, acciones de solidaridad, etc. En cambio no me parece aceptable, en cualquier fase, que sobre las cuestiones que no son prcticas, se establezca por el grupo organizador un discurso considerado de consenso y no se admita la discrepancia con l. Hay una larga experiencia de funcionamiento por consenso en foros y organizaciones sociales y polticas, y se conocen bien sus cualidades y sus problemas. Para la accin prctica, el funcionamiento por consenso es muy necesario. En cambio para la direccin o coordinacin de iniciativas y organizaciones, este funcionamiento presenta problemas importantes, entre los cuales los dos ms probados son: -el primero, la tirana de las estructuras informales , por utilizar una expresin creada por el movimiento feminista para definir una situacin en la que las decisiones se toman, pero no sabe cmo, ni por quien, y son por tanto incontrolables democrticamente; -el segundo, que es una variante del anterior, la determinacin de lo que es o no es consenso por medio de un acuerdo privado entre las organizaciones ms fuertes de las que integran el organismo de direccin o coordinacin. Cuando estos organismos son muy numerosos, el riesgo se multiplica en nombre de la eficacia en la toma de decisiones. En este sentido, la experiencia del Consejo Internacional del Foro Social Mundial es concluyente y hay que reflexionar sobre las crecientes crticas que recibe. Este funcionamiento ha desplazado a numerosas organizaciones comprometidas desde aos en el proceso, y en cambio ha privilegiado a las organizaciones afines a quienes toman las decisiones, en este caso, ONGs y otras instituciones con tanta abundancia de medios materiales, como falta de carcter militante.

6. La penalizacin de las discrepancias, suele ser, y es en este caso, bastante selectiva. En la intervencin de Torres, y en otras, se atac al sectarismo , al radicalismo, al simplismo, a la arrogancia, a la poltica de las grandes palabras que no se mete en los charcos, etc., ristra de anatemas dirigidos contra los radicales. Torres pidi una deliberacin fraternal, pero no parece que esa fraternidad abarque por igual a todas las corrientes de la izquierda. Mi interpretacin es que el pblico-objetivo al que se dirige el proyecto es, adems de IU, los sindicatos mayoritarios y lo que se considera la izquierda de la socialdemocracia. Por ejemplo, las crticas que se han hecho por los impulsores del proyecto al papel de los sindicatos mayoritarios en el pacto social, han dedicado ms espacio a excusarles que a analizar su papel y sus responsabilidades reales (ver el texto de Torres, Martnez y Steinko A la izquierda, la convergencia de los ciudadanos y las ciudadanas, Pblico , 17/02/2011). Respecto a la izquierda socialdemcrata el asunto es puramente simblico, porque esa corriente en nuestro pas no existe, y nada indica que pueda llegar a existir de una manera significativa. Como smbolo fue llamativa la espectacular presentacin que se hizo de la nica intervencin de alguien con alguna relacin, hace unas cuantas dcadas, con la direccin socialista: el ex-fiscal general del Estado, Eligio Hernndez, que ha pasado a formar parte de la Coordinadora. No s nada de su trayectoria poltica actual, pero en su paso por el gobierno de Felipe Gonzlez hay episodios poco edificantes (ver http://www.publico.es/espana/265982/la-burbuja-de-la-corrupcin). En cualquier caso, est claro que no es Lafontaine, ni Melenchon, ni nada que se le parezca, en cuanto a representar, o atraer, a una corriente de izquierdas del PSOE. Lo razonable es que una convergencia ciudadana para la movilizacin contra el capitalismo neoliberal se base en las organizaciones y corrientes que estn ya activas en esta lucha, no en consideraciones ideolgicas sobre modelos de afinidad, que no son coherentes con esos objetivos de movilizacin y cuyas referencias internacionales, sea Die Linke o el Partido de Izquierda, no responden a los problemas que enfrentamos aqu. Pero, a mi parecer, la corriente anticapitalista de la izquierda social y poltica est considerada en este proyecto como un aliado incmodo, al que conviene mantener alejado como corriente, y cuya presencia slo interesa de forma simblica, por medio de algunas personas conocidas.

7. Dijo Steinko que el objetivo era tener un rumbo comn. A mi parecer, y sta es tambin una opinin provisional y sujeta a verificacin, hay dos rumbos posibles en este proyecto. Uno es lo que podramos llamar una refundacin de la refundacin, es decir, una nueva versin del proyecto de IU, pero fortalecido por la reincorporacin de la corriente Socialismo 21, la incorporacin de ATTAC y de algunas personalidades que son merecidos referentes intelectuales de la izquierda. Si se realizara, podra suponer un xito importante de la direccin de IU de cara a prximas elecciones, pero su significado como convergencia ciudadana sera inexistente. Hay otro rumbo posible: la conexin de este proyecto con procesos unitarios locales que estn en marcha y, a partir de ah, un desarrollo real del proyecto tal como aparece formalmente diseado, probablemente con mucha desigualdad territorial y con caractersticas polticas muy diferentes. ste es el supuesto en el que destacaran los aspectos ms positivos del proyecto: la voluntad participativa del esquema organizativo propuesto por Villasante a partir de su idea de los grupos motores ; algunas de las caractersticas de las mesas de convergencia presentadas por Steinko, como por ejemplo, el objetivo de desbloquear viejos conflictos, proponer salidas alternativas a partir de condiciones concretas; conectar iniciativas de lucha ya existentes Posiblemente sea conveniente diferenciar, al menos en una primera etapa, la posicin respecto al proyecto en su conjunto y respecto a aquellas expresiones locales que expresen una convergencia real en la accin.

6. A la salida, un viejo amigo me dijo: Hay que estar aqu. Se refera a Izquierda Anticapitalista. IA tiene sus rganos de direccin y decidir lo que hace, sin olvidar, sino discutiendo las diferencias normales que pueden surgir en una organizacin democrtica. Lo que sigue, y claro tambin todo lo que antecede, es slo una opinin personal. Francamente, creo que ese viejo amigo fue uno de los pocos asistentes en echarnos en falta como organizacin. No lo digo ni con pena, ni con alegra. Me parece un hecho y un hecho que merece una reflexin. Para no extenderme demasiado, utilizar un ejemplo concreto: el da 12 de marzo est convocada una Jornada estatal de accin por el reparto del trabajo y la riqueza; por una salida social a la crisis; por recuperar la dignidad y la justicia social. Es una iniciativa de la CGT apoyada por numerosas organizaciones sociales y polticas, entre las cuales, IA. Cabe esta iniciativa en el proyecto de convergencia? Es una de esas iniciativas que se quiere conectar? Si no cabe, quienes la defendemos y organizamos podremos, al menos, explicar nuestras razones respetuosamente y seremos escuchados fraternalmente? Pues no est nada claro, o a mi no me lo parece. Y esto refleja un problema real sobre el que habra que hablar tranquilamente, buscando soluciones si las hubiera. Proclamar aqu caben todos no es, desde luego, una solucin.

Miguel Romero es editor de VIENTO SUR

Fuente: http://www.vientosur.info/articulosweb/noticia/?x=3631


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