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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2011

Salarios, precios y competitividad

Juan Francisco Martn Seco
Pblico


Uno de los mayores errores en materia econmica radica en creer que lo que es bueno para uno tambin lo es para los dems. Las clases existen, y los intereses de los trabajadores no slo son distintos a los del capital sino a menudo antagnicos. La parte de la renta que se dedica al excedente empresarial no se emplea en la retribucin de los trabajadores y viceversa. El binomio precios-salarios expresa la eterna batalla entre trabajadores y empresarios por la redistribucin de la renta. Pretender como quiere Angela Merkel que los trabajadores se olviden de la subida de los precios a la hora de fijar los salarios es pedirles, llana y simplemente, que acepten la derrota antes de comenzar la contienda.

Es evidente que los salarios deben determinarse atendiendo al crecimiento de la productividad, pero tambin considerando la inflacin. Para que el reparto de la renta no se modifique o, lo que es lo mismo, no existan vencedores ni vencidos, el incremento del salario real (no el nominal) debe ser igual al de la productividad. Se parte de un planteamiento tendencioso al transmitir la idea de que la prdida o el aumento de la competitividad depende de los costes laborales cuando, en todo caso, hay que buscarla en los precios. En estos pueden influir ciertamente el incremento de los salarios, pero tambin el aumento del excedente empresarial.

Desde la constitucin de la Unin Monetaria, Espaa ha perdido competitividad frente a Alemania, sin embargo ello se debe a una diferencia en la tasa de inflacin de 17 puntos, diferencia que en ningn caso obedece al comportamiento de los salarios, que en trminos reales ha sido mejor que el de los alemanes, sino a un incremento ms acusado del excedente empresarial. Las rentas del trabajo de Espaa han perdido participacin relativa en el PIB en una mayor proporcin que las alemanas.

Los salarios no se fijan en Espaa atendiendo a la inflacin pasada, sino sobre las previsiones futuras. La clusula de garanta salarial nicamente se aplica cuando los precios se apartan de la senda prevista. Primero son las desviaciones en los precios y despus en los salarios. Estos, por lo tanto, no pueden ser la causa de la inflacin sino su efecto. No deja de ser curiosa la postura de Merkel y su preocupacin por mejorar la competitividad del resto de los pases de la eurozona, mejora que slo puede perjudicar a la economa alemana al perder su ventaja competitiva.

Juan Francisco Martn Seco es economista

http://blogs.publico.es/delconsejoeditorial/1216/salarios-precios-y-competitividad/



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