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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-02-2011

Nuevas amenazas para la Constitucin de Montecristi?
Un TLC con la Unin Europea

Alberto Acosta
Rebelin


 

La idea de que el libre comercio beneficia siempre y a todos, es simplemente una falacia o ingenuidad extrema ms cercana a la religin que a la ciencia, y no resiste un profundo anlisis terico, emprico o histrico.  

Mientras que sin duda una adecuada especializacin y comercio entre pases con similares niveles de desarrollo puede ser de gran beneficio mutuo, una liberalizacin comercial a ultranza entre economas con grandes diferenciales de productividad y competitividad, significa graves riesgos para los pases de menor desarrollo relativo dada la probable destruccin de su base productiva, y, con ello, la destruccin de puestos de trabajo sin capacidad de crear nuevos empleos, todo lo cual constituye una verdadera bomba social.

 

Rafael Correa (2006) [2]

 

El gobierno del presidente Rafael Correa busca un acercamiento con la Unin Europea (UE) para acelerar un acuerdo comercial para el desarrollo. Un primer intento se lo hizo cuando la UE propici un acuerdo de asociacin [3] con los pases andinos en el marco de la Comunidad Andina de Naciones (CAN). Bolivia, preocupada sobre todo por el tema de la propiedad intelectual, se retir pronto de esta iniciativa europea, que, en la prctica, hiri de muerte a la integracin andina. Ecuador se retiro un ao ms tarde, en junio del 2009. El entonces canciller Fander Falcon, en sintona con el pensamiento del presidente Correa y por una disputa bananera (an no totalmente resuelta), sac al Ecuador de la mesa de negociaciones. No obstante, a poco de la renuncia del ministro Falcon, en enero del 2010, el gobierno ecuatoriano plante un nuevo acercamiento, que qued trunco.

En la actualidad, el creciente dficit comercial global, que bordea los 1.500 millones de dlares al finalizar el ao 2010, provocado por la ausencia de una clara e inteligente concepcin estratgica de insercin en la economa mundial [4] , que coincidi con la finalizacin (temporal) de las preferencias arancelarias andinas (ATPDEA), ha creado las condiciones para que diversas fuerzas interesadas, dentro y fuera del gobierno, presionen para que el rgimen retome las negociaciones. Es cada vez mayor la presin meditica para convencer a la sociedad de que esta negociacin es indispensable para el pas. Se exacerba conscientemente el sndrome del atraso en relacin a las negociaciones avanzadas con Colombia y Per y, del miedo a quedarse sin TLC. [5]

Incluso se ha llegado al chantaje burdo: El solo hecho de estar en la incertidumbre de renovaciones cortas (de la ATPDEA) hace que nuestros clientes busquen otros proveedores en el mundo. Peor an si es que el Ecuador pierde por completo las preferencias, nuestra exportacin se reducir a cero, lleg a afirmar Javier Daz, presidente de la Asociacin de Industriales Textiles. Para desmontar tamaa aseveracin bastara con ver que el monto del beneficio de la ATPDEA durante los cuatro aos del gobierno del presidente Correa, del 2007 al 2010, no llegaron a 105 (ciento cinco) millones de dlares; es decir un monto muy pequeo en relacin a las exportaciones hacia los EEUU, las que, en el mismo perodo, superaron los 25,2 mil millones de dlares y las globales los 64 mil millones de dlares. [6]

Los sectores que auspician el Tratado de Libre Comercio (TLC) omiten que los TLC son mucho ms que tratados de comercio. Nada indican sobre las sumisiones geopolticas y econmicas que implican. No es tema discusin la cuestin de las restricciones sociales y ambientales que imponen los TLC. Se obvia reconocer los impactos nocivos sobre el empleo en determinadas actividades productivas, como la agraria. Poco o nada les importa que los TLC congelen las estructuras productoras y exportadoras sustentadas en el extractivismo, impuesto hace ms de 500 aos con la llegada de las carabelas espaolas. Y por cierto tampoco reconocen que son propuestas al servicio de los intereses de los capitales transnacionales.

No parece adecuado hablar simplemente de un acuerdo comercial para el desarrollo sin analizar su contenido. Recurdese que en este tipo de acuerdos, al menos con la UE, prima la parte comercial-econmica, mientras el dilogo poltico y el componente de cooperacin se mueven bajo otras lgicas y tiempos. Seguir por esta senda, sin un anlisis crtico, podra fortalecer el bobo aperturismo, que tanto cuestionaba Rafael Correa.

 

Del acuerdo de asociacin al acuerdo multipartes, antesalas del TLC

Sin hacer caso a las afirmaciones tremendistas, propias del terrorismo econmico [7] , preguntmonos de qu se trata un acuerdo comercial para el desarrollo? Aclarar esta pregunta resulta vital. Los europeos, como bloque, plantearon a los andinos, como bloque, negociar un acuerdo de asociacin. Esta aproximacin entre bloques, como lo dejamos sentado al inicio, fracas. Al retirarse Bolivia, que cuestion dicho acuerdo de asociacin en tanto reeditaba la lgica de los TLC, los tres pases andinos restantes en la CAN recibieron la oferta de un tratado multipartes, un eufemismo para negociar bilateralmente acuerdos entre la UE y cada uno de los pases andinos, en este caso con Colombia y Per.

Con el ministro Falcon, el gobierno de Ecuador propuso profundizar en otros criterios en este tipo de acuerdos. Se habl entonces de un acuerdo comercial para el desarrollo, que deba agregar a las negociaciones, a ms de los temas comerciales, la cuestin de la cooperacin y, por cierto, aspectos polticos, como los referidos a las cuestiones migratorias, concretamente a la Directiva del Retorno, que criminaliza la movilidad humana y que fue cuestionada incluso por el presidente Correa . Recurdese que en la Constitucin se incorporaron principios fundamentales como son la ciudadana universal, la libre movilidad de todos los habitantes del planeta y el progresivo fin de la condicin de extranjero como elemento transformador de las relaciones desiguales entre los pases (Artculo 416,6).

La respuesta europea al planteamiento ecuatoriano fue ambigua. As, cuando Ecuador en el 2010 demostr el inters de volver a negociar, la UE dijo tener la predisposicin para conversar dejando claramente sentadas algunas cuestiones que limitaban el planteamiento del gobierno ecuatoriano. Sobre lo poltico se dijo que la Comisin no tena un mandato suficiente otorgado por el Parlamento Europeo y que otros temas deban ser negociados con cada uno de los pases miembros. En lo referente a la cooperacin apenas se mostr inters en revisar la forma de distribucin de los recursos ya comprometidos para los prximos aos. En suma, lo que qued abierto es retomar los dilogos en el mbito netamente comercial/econmico planteado en las diferentes mesas de negociaciones sobre inversiones, servicios pblicos, propiedad intelectual, acceso a mercados de bienes agrcolas y bienes no agrcolas, reglas de origen, medidas sanitarias y fitosanitarias, compras pblicas, poltica de competencia, facilitacin en aduanas, comercio y desarrollo sostenible, solucin de diferencias temas que fijan los lmites de las negociaciones propuestas por la UE.

En suma, si no existe una real apertura europea para incorporar las cuestionesque tienen que ver con un verdadero dilogo poltico y tambin de cooperacin, con una perspectiva profunda e incluso estructural, sobre bases de equidad no de igualdad, el Ecuador, al entrar nuevamente en el tren de las negociaciones avanzadas por peruanos y colombianos, caera por una suerte de embudo que le conducira inexorablemente a un acuerdo tipo TLC. En la comunicacin enviada por el Ministerio de Relaciones Exteriores del Ecuador al jefe negociador de la UE, Gaspar Frontini, se trata bsicamente de los temas de compras pblicas y servicios. Otros aspectos fundamentales, como la propiedad intelectual o el migratorio, no aparecen en esta misiva entregada el da 21 de febrero del 2011. Esta es una situacin preocupante. Querer negar los riesgos que implica la negociacin con la UE o tratar de decir que el acuerdo de comercio para el desarrollo por definicin, sin analizar sus contenidos, no implica el riesgo de un TLC implicara un elevado grado de ingenuidad o sera simplemente un engao a la sociedad. Recurdese lo que afirm el comisario europeo Peter Mandelson, en la Cumbre de Presidentes de Amrica Latina y el Caribe - Unin Europea, realizada en Lima, en mayo del 2008, cuando seal que el pilar comercial del acuerdo de asociacin era, esencialmente, un TLC y que no aceptaran propuestas por fuera de ese marco. El fue categrico, cuando agreg que quien insistiera en esas propuestas se vera excluido de las negociaciones.

Esta pretensin europea, de lo que sabemos, no ha sido archivada. La propuesta comercial europea plantea exigencias tipo OMC plus, que van ms all de lo acordado en la Organizacin Mundial de Comercio (OMC). Esto es tambin ms complejo en el mbito de los derechos de propiedad intelectual, por lo que se ha llegado a hablar de un ADPIC plus. [8] Pretensiones que fueron rechazadas, explcitamente, tanto por el presidente Correa como por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Hasta ahora el gobierno ha mantenido una posicin firme en ese sentido. Pero parecera que hay condiciones que podran afectar dicha conviccin. Algunos personajes, inclusive dentro del gobierno, demuestran una gran capacidad para tergiversar las palabras. Sorprende por igual que en las filas del gobierno, directamente en el equipo negociador con la UE participen, al ms alto nivel, personas que alentaron el TLC con los EEUU. Estos personajes, quienes hasta hace pocos aos eran defensores de los TLC, sin haber cambiado para nada su posicin, hablan de acuerdo comerciales para el desarrollo, readecuando los trminos ms no los contenidos de dichos acuerdos tipo TLC.

Conocemos los riesgos y las amenazas de los TLC. Bastara con rescatar los trabajos que se elaboraron cuando el Ecuador estuvo cerca de firmar un TLC con los EEUU. Ahora, de conformidad con un estudio recientemente preparado por investigadores de FLACSO - Ecuador y del CEDLAS/UNLP-Argentina [9] , el acuerdo entre Ecuador y la UE generara, a nivel agregado, efectos en trminos de crecimiento econmico muy pequeos, alrededor del 0,35% del PIB. En trminos de generacin de empleo, y ampliacin y diversificacin de actividades manufactureras los resultados son por igual muy pobres. Si se excluye el banano, las ganancias de acceso al mercado seran an menores.

Se entiende entonces, que los ganadores de este proceso seran los grandes comercializadores de banano, los mismos que, como es de conocimiento pblico, ni siquiera, algunos de ellos, tributan de forma correcta. Hay muchos intereses econmicos en juego para mantener el status quo de la banana republic o la no republic.

Recurdese que el Ecuador goza ya, desde hace muchos aos del sistema general de preferencias arancelarias con la UE, lo que facilita el ingreso de sus productos a dicho mercado; mientras que la UE espera con este acuerdo asegurarse un importante acceso a nuestra economa. Lo que es an ms preocupante, con este acuerdo se reforzara la posicin del Ecuador como pas productor y exportador de materias primas, particularmente productos agrcolas, lo que debilitara la estrategia de desarrollo endgeno del pas y por cierto las perspectivas de construir el Buen Vivir. [10]

En sntesis, la UE tiene mucho ms por ganar, mientras que Ecuador pondra en riesgo su futuro. En la actualidad, adems, la UE atraviesa por una grave crisis que marcar su desenvolvimiento en los prximos aos; es importante reconocer que en Europa se quiere resolver la crisis provocada por el neoliberalismo a travs de una salida neoliberal. En este ambiente se han consolidad varias normas neoliberales en el mbito de la UE, como son para mencionar apenas dos ejemplos, la liberalizacin del sector servicios propiciada por la Directiva Bolkenstein, o la apertura irrestricta a los productos transgnicos, contraria al Convenio sobre la Diversidad Biolgica de Naciones Unidas. [11] Si estas visiones neoliberales priman dentro de Europa, lo lgico ser que desde all se trate de exportarlas a otras regiones en funcin de los intereses europeos. Parece obvio esperar que la UE no firmar nada por debajo o al margen de su marco jurdico.

Europa, adems, busca recuperar espacios de competitividad particularmente frente a China asegurndose condiciones ventajosas en terceros pases. Los TLC, en suma, son herramientas estratgicas para los intereses europeos.

En estas condiciones, mientras observamos expectantes el avance de las negociaciones con Europa, confirmadas por el presidente Correa, dejamos constancia de los riesgos que podra cernirse sobre la Constitucin de Montecristi y por cierto sobre el Plan Nacional para el Buen Vivir. [12]

La embajadora del Reino Unido, Linda Cross , en entrevista, reconoce que una complicacin para concretar las negociaciones entre Ecuador y la UE puede ser la Constitucin , por ejemplo, donde hay preferencia para compaas nacionales en sectores estratgicos. No vale la pena entrar a cuatro o cinco rondas de negociaciones y al final que la Corte Constitucional diga que es inconstitucional. Hay que resolver este problema antes de entrar en negociaciones. (Diario El Universo, Guayaquil, 21.2.2011)

Ver a la Constitucin como un problema ratifica claramente los riesgos que se ciernen sobre la carta magna. Podramos preguntarnos si ser acaso que ya se est pensando en reformar la Constitucin para adecuarla a la lgica de las negociaciones con la UE o que simplemente va leyes se tratar de dejar insubsistentes las disposiciones constitucionales.

Nuevas amenazas para la Constitucin de Montecristi

Teniendo la Constitucin en la mano identifiquemos las principales amenazas de un potencial TLC con la UE. Tarea que tambin deberan asumir todos los funcionarios del Estado.   Para empezar, tal como reza el artculo 424: La Constitucin y los tratados internacionales de derechos humanos ratificados por el Estado que reconozcan derechos ms favorables a los contenidos en la Constitucin, prevalecern sobre cualquier otra norma jurdica o acto del poder pblico. Ningn tratado pueda estar por sobre la Constitucin. Ningn tratado puede limitar o restringir los derechos establecidos en la Constitucin. As las cosas, ningn acuerdo puede ceder soberana a organismos de arbitraje internacional o incautar nuestros derechos a la salud, por ejemplo. Si un tratado establece ms derechos, que no es el caso de los TLC, se incorporan a los derechos reconocidos constitucionalmente .

En consecuencia, los tratados internacionales ratificados por el Ecuador se sujetarn a lo establecido en la Constitucin (artculo 417). Y la ratificacin de dichos tratados (artculo 419), requerir la aprobacin previa de la Asamblea Nacional en los casos que () 3. Contengan el compromiso de expedir, modificar o derogar una ley. 4. Se refieran a los derechos y garantas establecidas en la Constitucin. 5. Comprometan la poltica econmica del Estado establecida en su Plan Nacional de Desarrollo a condiciones de instituciones financieras internacionales o empresas transnacionales. 6. Comprometan al pas en acuerdos de integracin y de comercio. De los tres numerales del artculo 419 se desprenden severas normas que no podrn ser descuidadas o transgredidas por los negociadores. Insistamos, los acuerdos a los que lleguen los negociadores tienen que ser discutidos y ratificados por la Asamblea Nacional. Es decir que los negociadores e incluso el presidente de la Repblica no pueden suscribir un TLC al margen de los lmites establecidos por la Constitucin de Montecristi.

Pero hay ms, la aplicacin de los instrumentos comerciales internacionales no podr menoscabar, directa o indirectamente, el derecho a la salud, el acceso a medicamentos, insumos, servicios, ni los avances cientficos y tecnolgicos (artculo 421). Disposicin fundamental cuando se trate de negociar temas vinculados a la propiedad intelectual o de la salud, por ejemplo.

No se podr celebrar tratados o instrumentos internacionales en los que el Estado ecuatoriano ceda jurisdiccin soberana a instancias de arbitraje internacional, en controversias contractuales o de ndole comercial, entre el Estado y personas naturales o jurdicas privada (artculo 422). Con esta disposicin constitucional el Ecuador no simplemente pretende recuperar espacios de soberana econmica y por cierto jurdica. Lo que se busca es establecer un sistema que asegure una verdadera equidad para inversionistas extranjeros y nacionales. No es posible que solo los inversionistas de fuera del pas gocen de la proteccin de esquemas de arbitraje en caso de disputas con el Estado. Esto, por cierto, implica una profunda reestructuracin de la justicia en el Ecuador siguiendo lo que dispone los artculos 21, 22 y 23 del rgimen de transicin de la Constitucin de Montecristi.

Desde la Constitucin tambin se propone un nuevo sistema de comercio e inversin, as como el control internacional a las corporaciones multinacionales y la creacin de instrumentos internacionales para la conservacin y regeneracin de la Madre Tierra. [13]

Volviendo al mencionado ya artculo 416, se establece que las relaciones del Ecuador con la comunidad internacional respondern a los intereses del pueblo ecuatoriano, al que le rendirn cuenta sus responsables y ejecutores, y en consecuencia: 1. Proclama la independencia e igualdad jurdica de los Estados, la convivencia pacfica y la autodeterminacin de los pueblos, as como la cooperacin, la integracin y la solidaridad. 7. Exige el respeto de los derechos humanos, en particular de los derechos de las personas migrantes, y propicia su pleno ejercicio mediante el cumplimiento de las obligaciones asumidas con la suscripcin de instrumentos internacionales de derechos humanos. 12. Fomenta un nuevo sistema de comercio e inversin entre los Estados que se sustente en la justicia, la solidaridad, la complementariedad, la creacin de mecanismos de control internacional a las corporaciones multinacionales y el establecimiento de un sistema financiero internacional, justo, transparente y equitativo. Rechaza que controversias con empresas privadas extranjeras se conviertan en conflictos entre Estados. 13. Impulsa la creacin, ratificacin y vigencia de instrumentos internacionales para la conservacin y regeneracin de los ciclos vitales del planeta y la biosfera.

Uno de los puntos cruciales dentro de un TLC es el que tiene que ver con la apertura comercial a productos alimenticios y agrarios en general. Debemos tener en cuenta que la produccin agrcola es mucho ms que la produccin de una mercanca. Es, ms bien, un modo de vida. Es el fundamento bsico para la preservacin de opciones culturales, es una forma de ocupacin del territorio, define modalidades de relacin con la Naturaleza, tiene que ver directamente con los temas crticos de la seguridad y la soberana alimentaria. Por lo tanto, no puede ser tratada como cualquier otra actividad econmica o cualquier producto.

En Ecuador, artculo 281 de la Constitucin, la soberana alimentaria constituye un objetivo estratgico y una obligacin del Estado para garantizar que las personas, comunidades, pueblos y nacionalidades alcancen la autosuficiencia de alimentos sanos y culturalmente apropiado de forma permanente. Tngase presente, por igual, que la Constitucin, en su artculo 284, numeral 6, dispone promover la preservacin y recuperacin de la agrobiodiversidad y de los saberes ancestrales vinculados a ella; as como el uso, la conservacin e intercambio libre de semillas. All tambin en el artculo 284, numeral 8, se habla de la necesidad de adoptar polticas fiscales, tributarias y arancelarias que protejan al sector agroalimentario y pesquero nacional, para evitar la dependencia de importaciones de alimentos., en el numeral 9, de regular bajo normas de bioseguridad el uso y desarrollo de biotecnologa, as como su experimentacin, uso y comercializacin.   En los TLC, como se ha visto en el caso mexicano, la apertura comercial provoca duros golpes al abastecimiento soberano de alimentos y masivas destrucciones en la estructura productiva agraria, particularmente de los campesinos. Mxico, atado al TLC con los EEUU desde hace ya ms de 15 aos, fue el pas que mayores impactos registr durante la reciente crisis econmica internacional, precisamente por la excesiva dependencia del mercado norteamericano. [14]   No se puede tampoco minimizar las amenazas de este tipo de acuerdos para la soberana econmica del pas, tema ampliamente tratado en el captulo cuarto de la Constitucin. Los TLC, se conoce hasta la saciedad, establecen lmites para que los Estados puedan utilizar las compras pblicas a plenitud como una herramienta bsica de la poltica econmica, fundamental para el fomento de la produccin nacional y la creacin de empleo. Por lo que se correra el riesgo, si se suscribe un TLC con la UE, de afectar el artculo 288 de la carta magna ecuatoriana: Las compras pblicas cumplirn con criterios de eficiencia, transparencia, calidad, responsabilidad ambiental y social. Se priorizarn los productos y servicios nacionales, en particular los provenientes de la economa popular y solidaria, y de las micro, pequeas y medianas unidades productivas.   La lista de aspectos que podran entrar en contradiccin con la Constitucin es enorme. Bastara revisar el artculo 304 relativo a la poltica comercial [15] , o el artculo 306 que tiene que ver con el control y fomento de exportaciones e importaciones con criterios ambientales. El manejo de los sectores estratgicos, artculo 313, tampoco estara libre de estas amenazas, si recordamos que en los TLC se busca propiciar la privatizacin de las telecomunicaciones, los recursos naturales no renovables, el transporte y la refinacin de hidrocarburos, la biodiversidad y el patrimonio gentico, el agua. [16]

La cuestin de la propiedad intelectual es otro asunto complejo. Con la introduccin de un sistema de patentes dentro de la lgica de los TLC se podra contradecir el artculo 322 que  prohbe toda forma de apropiacin de conocimientos colectivos, en el mbito de las ciencias, tecnologas y saberes ancestrales. Se prohbe tambin la apropiacin sobre los recursos genticos que contienen la diversidad biolgica y la agrobiodiversidad.

Las complicaciones en el rgimen del buen vivir, ttulo VII de la Constitucin, podran ser por igual mltiples. Bastara con revisar los artculos relativos a la educacin (348 y 352 o 356), la salud (artculo 362), seguridad social (367), biodiversidad (artculo 395, 400, 401 [17] , 402, 403).

 Algunos puntos a considerar

En sntesis recordemos los principios ms relevantes que constituyen el espritu y la letra de la Constitucin de Montecristi, en concreto de los artculos anotados anteriormente, que apuntan a la configuracin de los contenidos que deben orientar las polticas de integracin, de comercio exterior y por cierto de insercin de nuestro pas en el mundo.

 

Sera una gran miopa poltica y un grave error estratgico considerar que porque estos principios bsicos se encuentran escritos en la Constitucin la realidad ya est transformada o que sta no puede ser amenazada por un TLC con la UE. Es ms, si se avanza en la suscripcin de un TLC con la UE se podra reabrir la puerta del TLC con los EEUU , algo que sera realmente intolerable. [18]

El cuestionamiento al TLC con la UE o los EEUU no cierra las puertas a otros tratados bilaterales o multilaterales, siempre que stos no constituyan la imposicin de condiciones adversas al desarrollo nacional y regional. El Ecuador debe multiplicar sus esfuerzos para insertarse activa e inteligentemente en el mundo. La tarea es establecer vnculos con la mayor cantidad de economas relevantes a ms de las economas vecinas, por ejemplo con China e India; as como, con economas con similares niveles de desarrollo, en las que la complementariedad lleve a beneficios mutuos. Tambin, hay que comerciar con los mismos EEUU [19] y la UE [20] , pero no bajo la lgica de igualdad de condiciones como plantean los TLC (las diferencia en los niveles tecnolgicos y de competitividad con Ecuador son muy grandes); aqu caben acuerdos donde primen los aspectos de cooperacin norte-sur y dilogo poltico, no al revs, sirviendo de tontos-tiles en donde los productos y servicios de los pases desarrollados son los grandes ganadores Hay que buscar una sostenida diversificacin de las exportaciones, no depender de pocos mercados y menos an de uno solo. El comercio debe orientarse y regularse desde la lgica social y ambiental, no exclusivamente desde la lgica de acumulacin del capital; as, por ejemplo, el comercio exterior no puede poner en riesgo la soberana alimentaria, la soberana energtica, los derechos de propiedad intelectual, las compras pblicas, ni el empleo del pas.

Con la crtica al TLC no se cierra la puerta a aquella inversin extranjera que puede contribuir al desarrollo nacional. Tampoco se acepta que toda la inversin nacional se ajusta a las necesidades de dicho desarrollo, pues, no podemos ocultar, que parte importante de la pobreza y el atraso nacionales se debe a una sistema de acumulacin de capital rentstico, oligoplico e incluso oligrquico, que an se mantiene luego de cuatro aos de gobierno del presidente Correa. Ya lo digo en el ao 2006 el ahora presidente Correa: Una verdadera poltica de desarrollo, en lugar del simplismo del libre comercio en funcin de ventajas comparativas, necesariamente implica una poltica industrial implcita o explcita, que promueva las industrias viables y que las proteja hasta haber logrado las economas a escala y/o externalidades positivas que les permitan competir en el mercado internacional.

La seguridad jurdica debe ser para todos, es decir para la sociedad en su conjunto y las respectivas comunidades, para el Estados y sus empresas, por cierto para la Naturaleza, no slo para el capital extranjero. Esta seguridad jurdica de nuevo cuo de darse a partir de la premisa de que en este pas el eje es el ser humano viviendo en armona con la Naturaleza, lgica que debe normar los acuerdos y convenios internacionales.

Ya con la dolarizacin perdimos una herramienta fundamental de poltica econmica, los TLC nos llevaran a perder otras herramientas fundamentales, como son, entre otras, la poltica arancelaria y la poltica de compras pblicas. Con esta miopa econmica, no se alcanzarn los objetivos de la poltica econmica establecidos en el art. 284 de la Constitucin: 2. Incentivar la produccin nacional, la productividad y competitividad sistmicas, la acumulacin del conocimiento cientfico y tecnolgico, la insercin estratgica en la economa mundial y las actividades productivas complementarias en la integracin regional; 6. Impulsar el pleno empleo y valorar todas las formas de trabajo, con respeto a los derechos laborales; 7. Mantener la estabilidad econmica, entendida como el mximo nivel de produccin y empleo sostenibles en el tiempo; 8. Propiciar el intercambio justo y complementario de bienes y servicios en mercados transparentes y eficientes..

Concluyamos recordando nuevamente lo que manifestaba Rafael Correa en el ao 2006: en la toma de decisiones con riesgo, todo es cuestin de probabilidades, y aferrarnos a la existencia de oportunidades, independientemente de las escasas probabilidades de stas, es simplemente un absurdo econmico. En este sentido, dar paso a un TLC afectando la Constitucin de Montecristi, aquel proyecto de vida en comn para construir el Buen Vivir, sera una verdadera traicin a los principios que inspiraron -al menos en una primera etapa- al gobierno del presidente Rafael Correa.-




[1] Ex-presidente de la Asamblea Constituyente y ex-ministro de Energa y Minas

[2] Este texto se tom del artculo de Rafael Correa: El sofisma del libre comercio, que sirvi de prlogo del libro de Alberto Acosta, Fander Falcon, Hugo Jcome y Ren Ramrez; El rostro oculto del TLC, Abya-Yala, Quito, 2006.

[3] En este tipo de acuerdo, con el que la UE quera incluso alentar la integracin regional andina, se plantearon tres ejes fundamentales: dilogo poltico amplio, cuestiones de cooperacin y los temas comerciales-econmicos.

[4] A principios del 2010, como una muestra ms de la ausencia de una estrategia de largo plazo inclusive en el campo de la produccin, se empez a desmantelar las salvaguardias por desequilibrios de balanza de pagos aprobadas para enfrentar la crisis que empez a fines de ao 2008; estas medidas proteccionistas dieron resultados positivos al alentar la actividad de algunos segmentos productivos, como el textil y del cuero.

[5] En la actualidad un 80% de la poblacin vera con buenos ojos los convenios de tipo TLC, cuando en el ao 2006 este apoyo no llegaba al 35% (Perfiles de Opinin).

[6] Para ponerlo en porcentajes, el beneficio de dichas preferencias represent apenas el 0,41% de las exportaciones a los EEUU y el 0,16% de las exportaciones totales.

[7] Entendemos como terrorismo econmico tcnicamente hablando- la accin de cualquier persona o institucin, poltico o publicacin, gobernante u organismo que difunde noticias u opiniones infundadas o carentes de constatacin emprica que pueden llevar a la poblacin a actitudes que hagan realidad el rumor que han corrido o que alienten la aceptacin de posiciones sumisas frente a situaciones supuestamente inevitables. Esto, por ejemplo, sucedi cuando de manera irresponsable o tendenciosa se amenaz diciendo que estbamos con un pe en la hiperinflacin para imponer la dolarizacin.

[8] Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC), de la OMC, negociado en la Ronda Uruguay (1986-94), incorpor por primera vez normas sobre la propiedad intelectual en el sistema multilateral de comercio . En este tipo de acuerdos ADPIC plus las pruebas de datos llegan a 25 aos, cuando en la legislacin europea estn en los 15 aos.

[9] Centro de Estudios Distributivos, Laborales y Sociales de la Universidad de La Plata de Argentina. [10] El Plan Nacional para el Buen Vivir orienta sus contenidos hacia la generacin de riqueza y redistribucin bajo condiciones post-petroleras, bajo opciones que engloba bajo los rtulos de bioconocimiento y servicios tursticos (expresados, por ejemplo, bajo la metfora de una bipolis ecoturstica). [11] No se puede olvidar que en la UE se ha comenzado a desmontar las leyes laborales, a menoscabar el sistema de pensiones y por cierto el control estatal sobre determinados sectores estratgicos.

[12]   En el ao 2005, gracias a la movilizacin popular, se par el TLC con los EEUU. Como se afirm en el Plan de Gobierno del Movimiento Pas 2007-2011, redactado en el ao 2006, como plataforma electoral del presidente Correa, debido a los importantes efectos negativos advertidos y a la irreversibilidad de la medida, rechazamos el TLC que se est negociando con los EEUU y cuya negociacin se suspendi gracias a la movilizacin popular, encabezada por diversas organizaciones indgenas. Alianza Pas agotar sus esfuerzos para inviabilizar la concrecin de este tratado, visiblemente inconveniente para el pas, durante el presente ao y a partir de enero del 2007, desde el gobierno, rechazar cualquier posible negociacin de este TLC o no lo cumplir en el caso de que haya sido impuesto arbitrariamente al pueblo ecuatoriano.

[13] El artculo 71 expresamente reconoce a la Naturaleza como sujeto de derechos. Un paso revolucionario a nivel mundial. Otros temas importantes en esta materia se los desarrolla en los artculos 72 y 73.  

[14] Antese que Chile y Mxico tienen ya un TLC con la UE. El primero de estos pases, en el tiempo de duracin de este acuerdo, ha visto como disminuy el nmero de sus productos agrcolas exportados a la UE, mientras que el segundo pas de ser superavitario en el comercio de productos agrcolas a deficitario.

[15] Vase otro artculo, el 335, que establece disposiciones para alentar el comercio justo y el intercambio econmico alejadas de las lgicas perversas del mercado a ultranza: El Estado regular, controlar e intervendr, cuando sea necesario, en los intercambios y transacciones econmicas; y sancionar la explotacin, usura, acaparamiento, simulacin, intermediacin especulativa de los bienes y servicios, as como toda forma de perjuicio a los derechos econmicos y a los bienes pblicos y colectivos. El Estado definir una poltica de precios orientada a proteger la produccin nacional, establecer los mecanismos de sancin para evitar cualquier prctica de monopolio y oligopolio privados, o de abuso de posicin de dominio en el mercado y otras prcticas de competencia desleal.

[16] Artculo 12: El derecho humano al agua es fundamental e irrenunciable. El agua constituye patrimonio nacional estratgico de uso pblico, inalienable, imprescriptible, inembargable y esencial para la vida. Artculo 314: El Estado ser responsable de la provisin de los servicios pblicos de agua potable y de riego, saneamiento, energa elctrica, telecomunicaciones, vialidad, infraestructuras portuarias y aeroportuarias, y los dems que determine la ley.

[17] En este artculo se declara al Ecuador libre de cultivos y semillas transgnicas.

 

[18] En el mencionado Plan de Gobierno del 2006 el Movimiento Pas o Alianza Pas se comprometi para cuando seamos gobierno a asumir el mandato popular como una votacin en contra del TLC y desde esa perspectiva se derogar todo tratado econmico o de otro tipo que sea inconveniente al inters nacional.

[19] Para complementar esta informacin tngase presente que las exportaciones de Ecuador a los EEUU representaron el 39,8% en el ao 2010, y las importaciones desde dicho pas el 27,8%.

[20] En el mismo ao 2010, las exportaciones ecuatorianas a la UE representan un 12,9% del total y las importaciones desde la UE un 9,8%.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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