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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-02-2011

A Gadafi le va la opcin Tiananmen

Pepe Escobar
Asia Times Online

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


"La unidad de China era ms importante que la gente que estaba en la Plaza de Tiananmen

Me estoy refiriendo al Discurso del Rey; al discurso del Rey de Reyes africano. Puede que el furioso, delirante, posedo y profeta-psicpata Muammar Gadafi haya improvisado la disparatada perorata final que llen de escalofros la espina dorsal del pueblo libio y del mundo entero, pronunciada exactamente desde la casa familiar que el ex Presidente estadounidense Ronald Reagan bombarde en 1986. Su mensaje qued claro: habr bao de sangre.

Hay algo en eso realmente nuevo? Despus de todo, Gadafi es un maestro de la poltica del miedo. Amenaz con la pena de muerte a quien se opusiera a sus 41 aos en el poder; les llam ratas grasientas, drogadictos y vctimas de la conspiracin extranjera: EEUU, al-Qaida, Gran Bretaa, Italia, la televisin por satlite y las drogas alucingenas. Orden a sus seguidores que limpiaran la nacin casa por casa, inspirado por su indeseable coleccin de horribles retoos. Uno no poda sino recordar los ltimos das de Saddam Hussein antes de que le bombardeara otro presidente estadounidense, George W. Bush.

Abdulmoneim al-Honi, que present su renuncia como representante de Libia ante la Liga rabe, dice que Gadafi est atrincherado en la base de Bab al-Azizia. Slo hay otras dos bases que pueden seguir bajo su control total: al-Saadi y Sirte. El resto del pas est controlado por los jvenes. Es a quienes Gadafi llama ratas. Pero no hay indicios de que esos roedores adictos a la democracia vayan a sentirse intimidados, ni siquiera con la perspectiva de tener que enfrentarse de nuevo- a los escuadrones de aviones MIG-23 equipados con cohetes y ametralladoras pesadas y pilotados por mercenarios ucranios, serbios y pakistanes. El escenario para el enfrentamiento final ya estdispuesto.

La diatriba bien puede haber sido el momento Hitler de Gaddafi, con su enfermera ucraniana en el papel de la consorte del dirigente alemn Eva Braun. Evoc la siniestra opcin de Tiananmen cuando en 1989 China aplast a los manifestantes- para contener un caos creado por la orden de disparar a matar de su propio rgimen; la imagen en espejo de este caos es la venganza del mismo rgimen al que las pacficas protestas cuestionan. Nada de lo que proponga a la nacin su hijo, el modernizador Saif al-Islam al-Gadafi, servir para calmar la determinacin de los manifestantes. (En cuanto a la lucha por el poder de la prole de Gadafi, vase este cable de WikiLeaks.)

La sangre que mancha las manos del rgimen, as como el valor pleno de humildad del pueblo libio, son evidentes. La autodenominada Regin Oriental Liberada de Libia con el pueblo de Bengasi, por ejemplo, organizndose en comits cvicos- y grandes franjas del sur de Libia han cado; el Estado Gadafi ya no tiene sentido.

La capital, Trpoli repleta de fuerzas favorables al rgimen-, parece al menos temporalmente haber quedado abocada, a fuerza de porrazos, al silencio. Ahora cabe hacerse dos preguntas fundamentales que estn interconectadas. Marcharn tras Gadafi las principales tribus del pas en las horas y das siguientes? Qu va a ocurrir con el ejrcito, dividido asimismo en complicadas lneas tribales?

En su Libro Verde de 1976 algunas de cuyas pginas seguramente ley durante su diatriba del martes-, Gadafi habla de erradicar el tribalismo; lo que acaba de hacer ha sido aplicar el divide y vencers. La 32 Brigada de su hijo Jamis al-Gadafi sigue sindole totalmente fiel. Pero la mayor parte de las brigadas de las zonas orientales se han disuelto. Nadie sabe prcticamente cmo van a reaccionar las otras cuando Gadafi les ordene disparar en masa a los civiles. Es por esa razn por la que Gadafi necesita un tsunami de mercenarios del frica Subsahariana.

Mercenarios o chivos expiatorios?

Hubo un tiempo en el que los africanos negros cruzaban durante das el desierto libio en atestados camiones slo para tratar de encontrar trabajo. La otra cara desagradable de este emigracin interna econmica- son los africanos negros cazados ahora en Libia como mercenarios. Al-Yazira ha exhibido los pasaportes de ms de 100 mercenarios del Nger, Sudn, Chad y Etiopa que han estado disparando a matar a los manifestantes anti-Gadafi a los que apresaron en el sur de Libia. En Guinea y Nigeria se han publicado anuncios ofreciendo a los posibles mercenarios la inmensa suma de 2.000 dlares al da. Y segn los tweets, hay ahora mercenarios apostados en las entradas de Trpoli para impedir que la gente pueda llegar a la capital.

El otro lado de la moneda es la Alta Comisin para los Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR), desesperada por el destino de los refugiados y de las personas de origen somal, eritreo y etope que buscan asilo en Libiay que,segn la portavoz del ACNUR Laura Boldrini, se arriesgan a convertirse en chivos expiatorios.

Amnista Internacional est pidindo al gobierno italiano que suspenda su acuerdo de inmigracin con Libia de 2008. Es un pacto entre Gadafi y Silvio Berlusconi, por el cual Libia consigue 5.000 millones de euros a lo largo de veinte aos como reparacin por los aos del colonialismo italiano, y Libia promete reprimir el flujo de la inmigracin ilegal al sur de Europa. Nadie sabe cmo puede reaccionar ante la peticin el asediado Berlusconi del Rubygate, sobre todo ahora que Gadafi ha llamado a su buen amiguete para que diga que todo marcha fenomenal en Libia.

Cmo impedir una guerra civil?

Una pregunta tremenda que cabe hacerse es si Gadafi contar con suficientes apoyos como para intentar arrastrar a una especie de post-Guerra del Golfo como hizo Saddam en 1991, cuando el gobernante iraqu despleg los tanques de la Guardia Republicana y los helicpteros de combate contra los civiles en Najaf, Basora y por todo el sur chi (mientras Washington miraba hacia otro lado). Por mucho que los sunnes apoyaran la masacre de Saddam en 1991, nadie puede saber si alguna tribu libia apoyara una masacre de Gadafi en 2011; adems, no puede contar con una guerra de sunnes contra chies.

Lo que Gadafi har es ir a Bengasi en busca de venganza. Por tanto, es hora ya de que los manifestantes se apoderen all de unas cuantas armas pesadas y preparen una estrategia para una resistencia organizada. Puede que tengan que resistir durante algn tiempo, la nica solucin posible para evitar un bao de sangre es que las Naciones Unidas afronten la situacin y declaren una zona de exclusin area, que podra causar estragos en la decisin del rgimen de enviar mercenarios e incluso abortar una posible ofensiva contra Bengasi.

Al mismo tiempo, eso podra provocar la defeccin de ms tribus y de ms oficiales en las bases militares. El secreto del xito tendra que estar en una resolucin de las Naciones Unidas, jams en una intervencin de la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte, que slo servira para reforzar la narrativa de Gadafi respecto a extranjeros, EEUU y los canales de televisin tratando de volver a colonizar Libia.

Las perspectivas no son muy alentadoras, teniendo en cuenta el anodino comunicado del Consejo de Seguridad de la ONU condenando la violencia contra los civiles. El embajador adjunto de Libia ante las Naciones Unidas Ibrahim Dabbashi, que ha pedido que se fuera Gadafi, ha mantenido al menos una actitud valiente, declarando que eso sera un buen paso a fin de parar el bao de sangre.

No le quiten ojo al Rey Abdullah

Ahora viene la cuestin del oro negro. Estrategas de las inversiones, como Arjuna Manhendran de HSBC, estn ya preocupados por el alza de los precios del petrleo 120 dlaresel barril en los prximos tres meses. Corrijamos: podra ser la prxima semana, o a primeros de marzo, ya que el precio del barril Brent para la entrega de abril estaba ya este martes pasado en Londres a 106,81 dlares. Nobuo Tanaka, el director de la Agencia Internacional de la Energa, ha sido ms realista; dijo que si el petrleo permanece por encima de los 100 dlares el barril a lo largo de todo 2011, tendremos el mismo tipo de crisis que en el 2008; as pues, adis al crecimiento econmico global.

No slo Libia, sino toda la regin MENA (siglas en ingls de Norte de frica-Oriente Medio) estn pegando un susto de muerte a los mercados (ciertamente no a los autcratas del Golfo Prsico, que tenan garantizados miles de millones en dlares de excedentes presupuestarios incluso antes de que se produjera el ltimo repunte). La situacin de los importantes campos petrolferos, controlados ms o menos por tribus independientes, si Libia llegara a desgarrarse, sera impredecible.

Libia produce 1,7 millones de barriles al da de un total global de 80 millones de barriles al da (pero retiene un importante 10% del mercado europeo). Los rebeldes que controlan el este de Libia han cortado ya el flujo del gas desde el campo de al-Wafa a Italia y a la Unin Europea, a travs del gasoducto Greenstream, desde el lunes por la noche. Las terminales del petrleo libio estn tambin inactivas.

Todo puede an seguir siendo en cierta manera de color de rosa, en cuanto al petrleo, mientras la gran revuelta rabe de 2011 no toque a Arabia Saud. Pero tampoco en eso hay seguridad. Cada productor energtico puede reducir la produccin forzando la subida de los precios, pero slo Arabia Saud puede aumentar la produccin para que los precios caigan. Por tanto, sera esencial que la gente, antes de ponerse a comprar su prximo vehculo utilitario deportivo, examine bien la sucesin del Rey Abdullah.

Recordando 1848

Es posible que muy pocos recuerden a la entonces Secretaria de Estado de EEUU Condoleeza Rice en su gira por el norte de frica en 2008 cuando dijo que las relaciones entre EEUU y Libia estaban entrando en una nueva era de cooperacin. Aunque Libia slo consigui rehabilitarse en 2003, cuando Gadafi acept abandonar su programa nuclear y permiti que se les hiciera la boca agua a los inversores extranjeros con el gas y el petrleo; despus, en 2006, Gadafi abraz alegremente el libre mercado y se prepar para la habitual prescripcin de pldoras del ajuste estructural del Fondo Monetario Internacional/Banco Mundial.

El ex primer ministro britnico e incondicional de la guerra de Iraq, Tony Blair, jug un papel instrumental en todo eso, incluyendo el hecho de facilitar la venta de armas, de gas lacrimgeno y material antidisturbios que la monarqua sunn de Barein y Gadafi han estado desplegando contra sus propios ciudadanos. El astuto Gadafi se las haba arreglado bien para convertirse en una de los dictadores-mascota favoritos de Occidente, y el idilio pareca eterno.

La gran revuelta rabe de 2011 se parece mucho a la situacin que se produjo en 1848, una primavera de los pueblos que en pocos meses conquist Europa echando abajo el sistema poltico del Congreso de Viena. El problema fue que las revoluciones domin de la poca, desde la Sicilia de los Borbones al Pars de Luis Felipe, fracasaron. Pero an as, es un placer hoy releer al Karl Marx periodista y editor del Neue Rheinische Zeitung cuando aborda el tema de la revolucin y la contrarrevolucin. Sus agudos anlisis tienen an plena aplicacin.

Estara hoy Marx acudiendo a Facebook y a Tweeter para ver cmo por todas partes los rabes luchan por su dignidad y libertad de expresin? Vera cmo el joven manifestante en la Plaza Tahrir de El Cairo, cmo el abogado chi en la rotonda de la Perla en Barein o cmo el profesor anti-Gadafi que lucha por su vida en Bengasi han erradicado la caricatura del terrorista barbudo, que slo existe ahora en la imaginacin de Gadafi (y en las pesadillas de los neocon estadounidenses).

Sin fanatismo religioso, sin nacionalismo concreto. Del mismo modo que los europeos de 1848, que los europeos que durante la dcada de 1940 combatieron el fascismo, que los europeos que en 1989 tiraron el Muro de Berln. Y, probablemente, Marx predecira que esos pobres reclutas de Libia al igual que los de Egipto- se unirn a sus compatriotas en vez de aplastarles con una opcin al estilo Tiananmen.

Pepe Escobar es autor de Globalistan: How the Globalized World is Dissolving into Liquid War (Nimble Books, 2007) y Red Zone Blues: a snapshot of Baghdad during the surge. Su ltimo libro es Obama does Globalistan (Nimble Books, 2009). Puede contactarse con l en: [email protected].

Fuente: http://www.atimes.com/atimes/Middle_East/MB24Ak05.html

rCR






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