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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-02-2011

Es necesario intervenir militarmente en Libia?

Alain Gresh
Le Monde diplomatique

Traducido para Rebelin por Susana Merino


Desde la cada del rgimen de Ben Al en Tnez, una ola de disturbios recorre el mundo rabe, mostrados por las imgenes de la cadena Al-Yazira que permite a la opinin pblica seguir los acontecimientos en directo. De Marruecos a Barein, de Argelia a Irak, ciudadanos generalmente desarmados salen a las calles para reclamar reformas polticas y una mayor justicia social. En la mayora de los casos las autoridades dudan de recurrir a un empleo indiscriminado de la fuerza. En Libia en cambio los manifestantes se enfrentan a la represin ms terrible. (Le Monde Diplomatique publicar en su prximo nmero del 2 de marzo un informe de ocho pginas sobre El despertar rabe).

Las informaciones procedentes de Libia son contradictorias, parciales y en muchos casos sin confirmar. La brutalidad del rgimen no deja lugar a dudas y la cantidad de muertos es muy grande: centenares segn las organizaciones no gubernamentales, probablemente ms si se tiene en cuenta la violencia ejercida por las milicias del rgimen. Aunque el este del pas, con las ciudades de Benghazi y de Tobruk, ha cado en poder de los insurgentes, lo que ha permitido la entrada de periodistas extranjeros, la zona oeste y especialmente Trpoli resultan inaccesibles. Gadafi parece que ha recuperado el domino de la capital y parece que conserva la confianza de las tribus de la regin. (Gaddafi tightens grip on Libyan capital as rebels swiftly advance west, por Leila Fadel y Sudarsan Raghavan, The Washington Post, 24 febrero). Y acaba de anunciar que Trpoli permitir maana el acceso a todos los periodistas. Por otra parte se est apoyando en mercenarios de los pases del Africa subsahariana, lo que crea el riesgo de desarrollar un racismo contra los negros en el pas.

El carcter errtico y dictatorial del coronel Muammar Gadafi se ha confimado en su discurso iluminado del 22 de febrero. (leer una traduccin en ingls aqu http://www.antiwar.com/blog/2011/02/22/qadaffis-norma-desmond-moment/) El lder libio ha recordado las conquistas de su reino en especial la retirada de las bases britnicas y estadounidenses y la nacionalizacin del petrleo- con las que logr al principio una popularidad incomparable y tambin una condena occidental masiva. Pero tambin multiplic en su discurso aspectos amenazantes e incoherentes, afirmando que no poda dimitir porque no ocupa ningn cargo oficial, que luchara hasta la ltima gota de su sangre, que el pas marchaba hacia la guerra civil, etc.

Las justas indignaciones contrastan con el silencio que prevaleci cuando el rgimen,a comienzos de los aos 2000 cuando empezaba a esbozarse la reconciliacin con Occidente, aplastaba sin piedad a los islamistas. El arresto y la tortura de los militantes islmicos en Libia (como en Egipto o en Tnez) no indignaban a las buenas almas.

Como quiera que sea los llamados a intervenir militarmente se multiplican.

Marc Lynch , en su blog Foreign Policy es muy claro como puede verse en el ttulo de su envo: Intervening in the Libyan tragedy (21 de febrero de 2011).

Debe compararse con Bosnia y Kosovo, o mejor an con Ruanda, se est desarrollando una masacre en directo en la televisiny est instando al mundo a actuar. Es tiempo de que los EE.UU., la OTAN, la ONU y la Liga rabe acten decididamente para impedir que esta sangrienta situacin degenere todava en algo peor.

Resulta difcil entender estas comparaciones. En Ruanda se trataba de un genocidio que se cobr miles de muertos. En cuanto a Kosovo, es dudoso que la intervencin militar fuera un xito (leer Noam Chomsky. En Kosovo haba otra solucin Le Monde diplomatique, marzo de 2000)

Marc Lynch prosigue:

Actuar, y entiendo como tal dar una respuesta lo suficientemente enrgica y directa que impida al rgimen libio utilizar recursos militares para aplastar a sus adversarios. He ledo informes segn los cuales la OTAN ha advertido severamente a Libia sobre el uso de ms violencia contra su pueblo. Hacerlo creble significara la declaracin y la imposicin, por parte de la OTAN sin duda, de una zona de exclusin area sobre Libia que impda el uso de aviones militares contra los manifestantes.

Un punto de vista al que se opone fuertemente Justin Raimondo en el sitio Antiwar.com, Interventionist Target Libya (23 de febrero):

El espectro de una intervencin estadounidense es justo lo que desea Gadafi: eso jugara a su favor. Como suele suceder a menudo con las intervenciones estadounidenses, este tipo de intervencin producira precisamente efectos contrarios a los buscados () Cree acaso el profesor Lynch que una intervencin enrgica no fortalecera la posicin de Gadafi (1), que sabe como usar las pasiones y los prejuicios de su pueblo y su estrategia es dividir al pas segn lneas generacionales? ()

Una intervencin occidental fortalecera a Gadafi y tal vez lo salvara de un final bien merecido. Dara municin a la corriente islamista marginal que simpatiza con Al-Qaida. Ambos se hallaran fortalecidos en sus puntos de vista: miren, dira Gadafi, los extranjeros vuelven para tomar el control del pas; miren diran los islamistas, los Cruzados vienen a robarnos nuestra revolucin

Las imgenes procedentes de Libia son terribles. Pero quin pidi una intervencin militar occidental cuando los aviones israeles bombardeaban Gaza durante la operacin Plomo fundido? O cuando los bombardeos en Afganistn? o en Irak por los EE.UU.? Era necesario intervenir militarmente contra Israel y los EE.UU. esa vez?

Y luego all est el caso iraqu para incitarnos a la prudencia. La dictadura de Sadam Hussein fue una de las ms brutales de Medio oriente, fue aliado de los EE.UU. mientras llevaba a cabo su agresin a Irn. Por su invasin a Kuwait perdi la dama y se volvi un paria. Pero quin puede pensar que luego de ocho aos de intervencin estadounidense sta ha sido un xito? Las manifestaciones en el Kurdistn iraqu (presentado como un modelo de democracia) como en el resto del pas, son objeto de brutales represiones que pocos medios mencionan.

Qu hacer entonces?

Aceptar entonces que salvo en el caso de un genocidio como el de Ruanda, una intervencin militar bajo la gida de la ONU no es siempre la mejor solucin. Debido a que se delegara sin duda en la OTAN cuyo papel en Afganistn no es precisamente positivo. Los movimientos tunecino y egipcio lo lograron sin intervencin militar externa.

Debemos alegrarnos tambin de la actitud de la Liga rabe que por primera vez suspende a un Estado miembro por problemas relacionados con la soberana nacional. Esta posicin, como la de la Unin Africana y la de la Organizacin de la conferencia Islamica debera agravar las fisuras en el rgimen, especialmente en el ejrcito y entre los numerosos diplomticos que ya han abandonado a Gadafi. Tendr ms peso que el de los gobiernos europeos y estadounidense sospechosos, no sin razn, de dobles intenciones y que han mantenido estrechas relaciones durante aos con el dictador libio.

La UE tambin puede aprender ciertas lecciones para el futuro.

Si a los Estados europeos no les es posible fundar toda su poltica exterior sobre el respeto de los derechos humanos y si es imposible y no deseable romper relaciones con todos los regmenes que los violan (con Israel por ejemplo) es cierto que se pueden adoptar polticas ms equilibradas entre principios e intereses, siendo que muchos proyectos resultaron ser extravagantes espejismos (leer Alain Faujas: Los peligros y las ilusiones del comercio con Gadafi Le Monde, fr. 24 de febrero):

- En el curso de los ltimos aos los pases europeos, incluida Francia, armaron a las fuerzas libias, las asesoraron y les proporcionaron los medios para combatir a su propia poblacin (Francia pensaba tambin en venderles Rafales);

- El apoyo al rgimen del coronel Gadafi en la Unin Europea y especialmente en Italia se bas en un chantaje: la capacidad de Libia de detener el flujo de emigrantes africanos hacia el viejo continente; esa obsesin emigratoria ha conducido a Bruselas a ayudar a toda una serie de regmenes poco preocupados por los derechos humanos a administrar ellos mismos la emigracin en condiciones a menudo terribles. Es necesario defender a cualquier precio la fortaleza Europa; y desde ese punto de vista Gadafi era un aliado que Silvio Belusconi se resiste a abandonar (leer Stefano Liberti: Italia y Libia las manos juntas Visions cartographiques, 25 de agosto de 2010);

- Como en su cooperacin con otros pases del entorno mediterrneo, la UE hizo prevalecer los principios de libre comercio por encima del desarrollo multiplicando los informes elogiosos sobre Tnez o Egipto; no ha llegado acaso el tiempo de que prevalezca otro concepto? (Quand la 'rue rabe' sert de modle au nord, Le Monde .fr, 11 de febrero).

- Es lamentable que las principales preocupaciones de los europeos frente a los acontecimientos de Libia sean en primer lugar el temor relativo a las exportaciones de petrleo (2) y el miedo a ver llegar oleadas de inmigrantes. No es muy buen presagio para el futuro.

- Los principios invocados, ms que el llamado a las intervenciones militares, deberan guiar la poltica europea con relacin a los pases rabes alcanzados por la ola revolucionaria que se extiende por el mundo rabe.

Notas:

(1) Sobre las tribus, tema complejo que no pretendo conocer bien se puede leer Libya Tribalries en el sitio Bnet.

(2) Leer Batailles pour lenergie Manire de voir, n115, febrero-marzo 2011.

Fuente: http://blog.mondediplo.net/2011-02-24-Faut-il-intervenir-militairement-en-Libye

rCR



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