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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-03-2005

Esttica de las vulvas

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin


Escurre de las vulvas ese irracional torrente de enigmas, promesas, fantasas y certezas que alimenta, minuto a minuto, los ocanos electromagnticos de la existencia. Desembocaduras y nichos fascinantes.

Son como dioses baando con efluvios de sabiduras inagotables, linderos de msticas y estticas profundas; sintagmas y paradigmas analgicos?, arquetpicos e irreductibles. Como es arriba es ah abajo. Son ciencia oculta.

Alquimia de slidos, lquidos y gaseosos que transforma naturas en netas ignotas. Cavernas y carnavales en carnes de entrepiernas escondidas? y esotricas.

Misterio dialctico de vulvas renovndose febrilmente con las fuerzas de lo simblico redimensionado en la vida con perfumes, nctares, humedades y espesuras particulares. Misterio que se abre y se cierra salvndonos con sus curanderas frente a las asechanzas reduccionistas de las necedades filosficas, ortopdicas e institucionales. Misterio de mutaciones para hombres y mujeres. Nadie se baa en la misma vulva dos veces.

Vctima de vulgarizaciones y reduccionismos moralizantes, las vulvas fueron condenadas a la negacin perversa y voluntarista de un formato ideolgico flico y autoritario que canta verdades amaestradas en pergaminos institucionales. Moralismos procreadores de vergenzas que son himnos de culpas interminables. Moralismos picos y extraterrestres ocultos tras mscaras teolgicas, polticas, filosficas y cientficas. Festival de absolutos que no admite trasgresiones a su modelo de perfeccin esclavista, utilitaria, productivista y mojigata. Y sin embargoes ms grande la rebelda de los smbolos con sus placeres y locuras fieles al arrebato de los instintos y al comportamiento voluptuoso de la vida que siempre abre pasajes alternos a delicias poticas nuevas con sabor a fertilidad.

Una vulva es un romance csmico, ajeno a formatos didcticos en donde se turba la conciencia para inaugurar inteligencias profundas. Entre olores, texturas, colores, jadeos y emanaciones; hombres y mujeres redescubren permanentemente esa, su esttica extraa de entraas. Esttica de excitacin capaz de hinchar uno a uno manantiales fsicos, qumicos y meta-conceptuales que, entendidos o no, actan cotidianamente y desde muy dentro. Las vulvas son mares perfectos agitados por mareas sensoriales siempre embriagantes y distintas.

"SEXO: Filologa. Si se lograra establecer por la filologa que la palabra sexo (en latn sexos) est efectivamente emparentada con SECARE que quiere decir hender, cortar, entonces el sexo femenino -que es una hendidura- debera ser considerado como el sexo por excelencia. Pero todo ello no cuadrara con la nocin de sexo dbil, de origen patriarcal, sino que podra remontarse a ms remotos orgenes matriarcales. Cabra tambin intentar una aproximacin a SECUS (aparte), habida cuenta de la separacin de sexos, incluso a sagrado (CON-SACRARE, poner aparte). En cuanto al parentesco eventual con el nombre del nmero 6 (en latn SEX; en griego HEX), ste nmero tiene su mitad impar (3+3). Los nmeros pares son femeninos. Ntese igualmente el parentesco posible con SECULUM, o SO ECULUM: generacin." Enciclopedia ilustrada de Sexologa y Erotismo.

Como hacedoras de su propio proyecto esttico las vulvas promueven indicios marginales que sintetizan constantemente sus premisas formales y conceptuales, dispuestas a no pelear con sus contextos. Naturaleza y cultura fundidas dialgicamente en pasajes estticos que para lo actual como para lo potencial, exigen obediencias no lineales, no unidimensionales. Es una esttica de renovaciones constantes que se hace y rehace a fuerza de fusiones en las que el saber carece de sentidos utilitarios y acumulativos.

Esttica de fusin, sin eclecticismos simplistas, y de oscilacin, sin maniquesmos. No hay moral que pueda mejorar la propia de un sentir tan mgico, tan estremecedor; como la vida misma. Toda axiologa se relativiza entre las dinmicas del placer y el deseo que son distintos, propios y sorprendentes cada vez.

Entrar y salir de una vulva supone la integracin de emociones reproducidas instantneamente en juegos de espejos lquidos, enmarcados con espasmos y contradicciones catrquicos sin contraindicaciones cartesianas. Juego de espejos lquidos y reflejos que lubrican cuerpos formales y conceptuales en el vaivn decisivo de todas las entidades colectivas y particulares. Es lo humano que siempre ha sido todo en uno a pesar de los separatismos ideolgicos dominantes. Espesura de fertilidades que meten y sacan verdades en vulvas-reducto de emociones hondas, que, por otra parte, entran y salen al antojo de paroxismos seculares. Espesura de pelos, pliegues, claroscuros brillos e inciensos en exhuberancia embriagante donde la piel es otra y otros son los mviles y las intenciones. Una vulva es un manantial con peces elctricos saltando de reversa los extravos y encuentros de nuestras existencias. El cltoris es testigo.

Desarticulan configuraciones de geografas polticas y pedantismos galileanos. Los sentidos chapotean en lo conceptual para amarse de ida y vuelta. Es felicidad real que se arrebata, como brasa, con soplos de vida. Es tambin libertad. Es otra geografa real con demografas propias entre voluptuosidades irreverentes y liberadas; sin utopas. Es digamos provisoriamente una esttica de cultura natural.

Largo, ancho, profundo, alto, suave, aromtico, tibio y hmedo son ideas y trminos que transitan semnticas y sintaxis, de un vocabulario codificado a otro arbitrario, sin abandonar esa propia gramtica que es otra y no es del "lgos": es dialctica. Las vulvas son arquitectura mvil en donde lo maravilloso se construye y reconstruye incesantemente. Fertilidad, pasin, xtasis, orgasmo, fisiologa, metafsica, psicologa, parapsicologa, ser esencia, sustancia y cpula de todos contra todos. Materia en movimiento incesante. Edificios majestuosos; catedrales gticas, son para entrar, para permanecer; para encontrar otra definicin verdadera de la palabra revolucin.

"Para santo Toms la belleza del cuerpo es un belleza maldita: pulchiritudo coporis est pulchiritudo maledicta (la belleza de la mujer es una espada flameante)" Bayer. Hist. de la esttica.

Negaron los santones de la filosofa toda relacin entre lo espiritual profundo y lo sensorial (que no tiene poco de profundo). Organizaron la separacin de lo carnal y lo espiritual en una pachanga de contradicciones, necedades y cegueras. La alta filosofa para el espritu; para los sentidos: la esttica, arte menor del intelecto: de abajo. Sus buenas conciencias taparon los agujeros de las vulvas con discursos de rencor, culpa e ignorancia. Secaron cada gota de jugo vulvar con faldones de santidad hipcrita. Cogan a escondidas. Se empearon en medirlo todo con el parmetro de una inteligencia perversa, subordinada a silogismos antropocentrstas. Negaron el desarrollo de la esttica pegada a la vida y cerraron el camino de saberes que entre otras muchas cosas exigen libertad. Pero siempre queda la clandestinidad como recurso. En medio de vicisitudes, sabotajes, tergiversaciones, manipuleos, chantajes, malversaciones y corrupciones, sobreviven incandescentes las locuras amorosas y pasionales que emanan de las vulvas.

xito y prestigio vulvares han hecho a pesar de todo, directa e indirectamente, su historia de la cultura. Por ellas, con ellas y en ellas ocurren fenmenos extraordinariamente intensos y felices. Las cuentas de vidrio teorticas no alcanzaron ni alcanzaran a hundir, en el pantano enano del logos, las fuerzas volcnicas de cada vulva. La esttica mojigata de los clsicos atrofiada con moralismos paga hoy el precio de entender (si entiende) muy tarde lo que neg y sigue negando.

Una vulva es verdad integrada que suma la totalidad (lo femenino y lo masculino). El goce de sus expresiones y experiencias es inatomizable e irreductible. Cultura y natura poseen en las vulvas una coartada permanente, como secreto magnfico, al que podemos volver siempre para demostrar estupidez y perversin monumentales del pensamiento occidental autoritario y patriarcal cargado de espantos y extravos.

La tranza ideolgica es tan necia como idiota: Desarticular el conocimiento en todas sus escalas; intoxicar con ignorancia cada palmo de la vida, sustituir lo terreno por lo divino y afirmar que ningn placer humano merece aprecio si no interviene algn monigote metafsico.

Las vulvas estn dotadas de integracin. Son ellas y sus propietarias tanto como la fusin de gneros sin demrito de nmeros. Gozarlas en lo particular es inevitablemente gozarlas en la totalidad. Nada justifica reduccionismos, funcionalismos, atomismos o fisiologismos. La densa niebla de engaos y demagogias malversadoras que han tratado de cubrir a las vulvas a lo largo de la historia, no ha logrado desterrar todo el aporte rebelde que se promueve simblicamente en el goce esttico de las vulvas. Queda rebasada la necedad con una esttica que no admite ser seccionada y que exige del intelecto tanto como del cuerpo.

"Durante mas de veinticinco siglos las artes plsticas occidentales han tropezado con el sexo de la mujer. Velado y falsificado, la mayora de las veces simplemente eludido, slo excepcionalmente ha aparecido en su estricta verdad, en tanto que los rganos masculinos han tenido todos los honores grficos y escultricos" "Tal censura plstica es ignorada por las civilizaciones extraoccidentales as como las anteriores a la poca clsica. Cabra aportar acerca de ello un sinfn de ejemplos prehistricos y mas tarde egipcios, micnicos, o hindes, extremorientales y negro africanos" "An tratndose de tab sexual, cabe comprobar que el cristianismo, enemigo de lo carnal, slo comparte a medias la responsabilidad de sta elisin. Las primeras motivaciones las encontramos en las civilizacin griega clsica, que inaugur esta actitud de censura sistemtica". Tab del sexo femenino; Enciclopedia de Sexologa y Erotismo.

Las vulvas invocan una especie de perfeccin de si en si. Perfeccin no asociable con la "divina" o con la "tecnolgica" en la medida en que stas con su prepotencia totalitaria desconocen opciones alternas. Producen las vulvas un conocimiento esttico proveniente de correlatos comprometidos con lo cultural. Sus categoras exponenciales poseen su propia triloga o trinidad triangular entre smbolos, signos y seales. Monte de Venus que es una misma cosa pblica. Trinidad que se eleva. Vrtigo emocional al que subimos hipnotizados. Mareo fenomenal de transmutaciones en selvas que siempre son vrgenes; que siempre esperan con un regalo de placeres y fertilidad. Que siempre estn por descubrirse.

Trinidad de smbolos, signos y seales que jerarquizan nociones reales de perfeccin inequvoca y particular; formal y conceptual, referenciada con un catlogo de posibilidades que integran trminos siempre insuficientemente conocidos. Son evidencia y contundencia, del apetito al deseo. (Ya quisieran muchos artistas).

No hay lmites a las posibilidades del goce esttico vulvar. Las alternativas combinatorias entre tonos de piel; densidad y constitucin de los pelos, alargamiento y grosor de labios menores y mayores; consistencia y tamao del cltoris, redondez y altura de la carnosidad pbica, cercana y distancia del ano, texturas, humedades, accidentes y perfumes nutren junto a otras muchsimas caractersticas un fenmeno esttico que tambin es catlogo de taxonomas y tipologas emocionales, en paralelo con las carnes. Poder de individuacin prometedor y enigmtico.

No hay horarios ni espacios predestinados para el impase arrebatador de una vulva tocada por el estremecimiento, de sus sntesis ntimas que asaltan igual a mujeres y a hombres. Un semforo, una avenida, un cine, un supermercado, una iglesia. La vulva est ah abierta permanentemente a todo en todo y desde todo. Abierta con una amplitud que es nica y ejemplar. Abierta con esa abertura que debera aplicarse a todo, porque el todo lo requiere. Abierta de pies a cabeza como el universo entero. Fluyendo y nacarndose en testimonios de vida y plpitos subrepticios, encantadores y silenciosos. Vulvas que se mojan con pcimas extravagantes. Vulvas que se mojan saviamente en un silencio sideral. Se erectan los sentidos y los sinsentidos. Esttica cotidiana preada con perfumes abismticos. Es placer sexual distendido y metasexual. Ratificacin incandescente que se reanima sin descanso para seguir soltando jugos, caldos, nctares; chilpacholes exuberantes.

A cada cual segn su ldica, a cada cual segn sus necesidades. El juego es coartada perfecta, nadie sabe, todos intuyen. La seduccin tiene secreciones que no son slo lubricantes de entrepiernas. Son ms, mucho ms en las conexiones y sinapsis posibles de una irracionalidad inmaculada y perfecta ms all del juicio y del pecado. Sensacin de prohibido, simultneamente liberadora a pesar de culpas maromeras. Las vulvas se recrean, vuelven a s desde s conectando unos y otros linderos de juegos fantsticos, efectivamente fantsticos. Libertad esttica personalizada que debera democratizarse, socializarse.

Confisese o no, comprtase o no, el placer esttico de las vulvas entra y sale de nosotros patinando en fascinaciones espacio-temporales. Esttica sin y con arte. Esttica de premisas orgnicas emparentada directamente con la interioridad ms desconocida: la vida. Las vulvas abren y cierran sus vlvulas para mojarlo todo y mojarse todas. Su aliento mstico, arrebatador, nostlgico y nuestro es misterio diario. Esttica que madura.

En sentido contrario las necedades ideolgicas que han impuesto a las vulvas satanizaciones multimodales son engendro de amores enfermos. Ignorancia soberbia productivista y reproductiva. Expresin de funcionalismos biologisistas, maquinismos ginecobstrticos o sexologismos profilcticos.

"Es por tanto el ms complejo de todos los rganos externos del cuerpo humano y abunda en pliegues y repliegues en anfractuosidades de lineamientos complicados, lo que le ha granjeado numerosas comparaciones metafricas. Nada ofrece de la honesta simplicidad de los rganos masculinos. El ojo, el odo, la mano, son ms simples, ms fciles de describir, de esquematizar, de universalizar. En efecto, la configuracin de esos pliegues vulvares, sobre todo de las ninfas, es variable hasta el infinito. Las mujeres difieren ms entre s por el sexo que por el rostro. El sexo de las mujeres es de un individualismo desafiante y hasta hoy da ningn artista occidental ha podido o se ha atrevido a proponer un Canon de la vulva abierta. Adems, hecho capital, ella oculta sus repliegues inquietantes bajo una pilosidad traidora." Enciclopedia Ilust. De Sexologa y Erotismo.

A pesar de las evidencias, hechos, hbitos, tradiciones y saberes de las vulvas y por ellas, sobreviven acusaciones explcitas e implcitas que entre otras, suponen la idea de oscuridad y ocultamiento satnicos. En las vulvas cabe el infierno de muchos. Se trata de una aeja costumbre que parte de Grecia y sus filsofos. Casi toda idea de pecado, maldad, perversin, enajenacin, disipacin, y extravo proviene o est asociada a la genitalidad femenina. En otras culturas el entendimiento de las vulvas posee muchas distintas maneras de interpretacin: "Vulva: designada entre los bambara con el nombre de Gran y bonita madre es un smbolo de abertura a las riquezas secretas, a los conocimientos escondidos. Su simbolismo est emparentado con el de la fuente: ser fuerte, no ser fuerte, es otra metfora utilizada por los bambara para designar el sexo femenino. Lo comparan a Dios en el siguiente dicho: "Dios es como el sexo de la mujer; es el fuerte, el poderoso, el resistente; pero al mismo tiempo es atraccin y apetencia y en fin abandono". El simbolismo de la vulva y del sexo femenino en su conjunto est desarrollada entre los dogon y los bambara por la significacin cosmognica y ritual del hormiguero, considerado como la vulva de la tierra". Diccionario de los smbolos de Herder.

El principio de ocultacin occidental que puso las vulvas al margen de la historia, desat persecuciones en contra de un rgano cuyo delito mayor es su complejidad natural y poder de seduccin. Abundan los ejemplos del autoritarismo flico y machista padre de la negacin vulvar e hijo de una especie de intimidacin ante lo incomprendido. Negacin de lo otro a ultranza.

Las vulvas son claustros de incgnitas intolerables para el judeocristianismo. En la idea del parto divino radica un conflicto maysculo disfrazado por la "santsima trinidad". Lava como puede la posibilidad obvia de que la madre de Dios tenga vulva en pleno uso de sus facultades. Extensivamente ocurre lo mismo con el papel histrico de las mujeres. La vulva, sus funciones, sus pelos, olores y secretos son innombrables. Ya no alcanzan las "santsimas trinidades" para salvar a tanta virgencita madre, hermana, esposa.

Ocultar es un hbito cultural que occidente aprendi a desarrollar. Es premisa en poltica, ciencia, arte, filosofa, religin. Constituye una constante en casi toda forma de relacin humana y es paradigma, incluso, en el conocimiento de lo propio fsico e intelectual. Las vulvas tienen un papel peculiar en este contexto. Siendo tanta revelacin, son justamente vctima de los ocultamientos ms feroces. Incluso en la exhibicin mercantil de las vulvas reina un principio de ocultamiento que hace rentable el negocio de lo prohibido. Como delicia que carga su cajita de culpas.

La educacin oficial ensea vulvas anodinas desestructuradas e inefables destinadas a un productivismo familiarista, fincado en mojigateras cientificistas. Es disfraz de pulcritud cargado de ocultamientos para hacer rentable a su modo el cometido demaggico de una educacin descontextualizada, mentirosa, carente de compromisos con las realidades sociales. Nios y nias aprenden ms, como primos y vecinos, jugando a la casita.

Una vulva abierta y evidente con sus condimentos magnficos sin interpretaciones psicoprofilcticas es una verdad monumental capaz de poner en jaque nuestro castillo de naipes llamado cultura. Una vulva verdadera, viva, sin esquematismos didactstas es una gran verdad y una gran crtica a la cultura occidental. Una vulva abierta de frente y con su ofrenda a misterios buenos, prometedores y humanos, es una verdad devastadora e insoportable para muchos. El ocultamiento ha rebasado sus propias expectativas en plena moda del destape.

Si el ocultamiento proviene del miedo, nuestras generaciones tienen una larga lista de interrogaciones aterrorizadas que se apaciguan con discursos machistas de ignorancia prepotente. Los hombres podemos bastante menos de lo que presumimos.

El miedo a las vulvas tampoco es historia reciente, constituye otro paradigma fenomenal erigido sobre las bases de una ideologa tan soberbia como pobre. Somos como ciegos caminando sobre la cuerda floja de nuestras mentiras. El miedo a las vulvas refleja el tamao de la negacin. Oculto en apologas de lo masculino tanto como en exageraciones exacerbadas de lo sublime femenino, vive un reino virginal y celestial donde lo sexual carnal se pierde entre retablos de madres, hermanas y esposas inexistentes por imposibles. Transustanciacin de metas inmediatas en mitos utpicos. El problema central es de orden ideolgico cuyo mecanismo integral produce represiones profundas. Regalo de Grecia fortalecido por el judeocristianismo y adornado con oritos renacentistas. Los modelos capitalistas hijos putativos de su propia vagina dentada, han hecho acopio rentable de ese modelo ideolgico que se muerde la cola para producir ms asustados vaginales; consumidores de encueradas despatarradas en carteles glamourosos impresos con culpas. Subcultura de masas para masturbaciones enfermas. Homenajes de miedos y ocultamientos. Se trata de una cultura vulvar sustitutiva que disocia objetos y conceptos, experiencias e inteligencias. Sustitucin que representa, por colmo, una de las pocas alternativas populares. Gnero exclusivo, subutilizado, malversado y vulgarizado.

Miedo y ocultacin son soporte de dictaduras, incluidas las que se disfrazan de democracia. Cuando el miedo comienza por el conocimiento de s y de los iguales, los efectos pueden suponerse. Nuestra ignorancia embarrada con demagogia tolera vulvas cndidas, apenas insinuadas, escondites hervideros de burlesques y santidad de clnicas maternales. La vulva ausente. Cultura del despojo.

"Y esto porque todo cuanto recuerda la cavidad misteriosa e inquietante cuadrifoliada y simplemente antiesttica debe ser eliminada. Antiesttico para el logos por complejo e individualizante; no pudiendo admitir que la anatoma est por encima de l, el logos expone en esto el mismo tipo de razonamientos de mala f. Para nosotros no cabe duda de que el cuerpo es el que funda la esttica de su representacin. No ms que el cuerpo o la boca; no hay razn alguna para que el sexo corresponda a un esquema preexistente a la presencia en el mundo de la morfologa humana; tratarlo de antiesttico nos parece absurdo, y semejante pensamiento jams ha pasado por la mente de artistas africanos o asiticos. Georges Valentin escribe muy justamente que "no existe razn alguna para que el vello pubiano no sea tratado (plsticamente) como las barbas de Jpiter o los rizos del pastor" no obstante, hay una razn: Jpiter y el pastor son hombres. Esta mala f esttica es de hecho una pantalla para encubrir una evidencia mayor e intolerable para la tica Griega: el sexo de la mujer es hueco. Al ignorar o rehusar los imperativos biolgicos, la mentalidad griega choc con este rgano que dicha mentalidad no puede sacar, exteriorizar, poner a la luz para aprehenderlo. Al fundar la plenitud de la objetividad razonada, el logos es incapaz de discernir el vaco; el hueco. Natura abhorret vacum, fu enunciado primeramente en griego. El terror se apodera del espritu lgico ante la abertura, la hendidura, la caverna. "El mar causa tanto pavor porque es profundo".

La fuerza perturbadora de las vulvas mas all de satanizaciones, vulgarizaciones y ocultamientos, delata con sus situaciones actuales el licuado postmoderno y neoliberal del poder que presenciamos. Hay un faltante de humildad que evidencia debilidades. Las vulvas recuerdan en su esttica una consustancial oposicin de toda represin de los instintos y la vida misma. Es una esttica del deseo cuyas cualidades constantes radican en la promocin de elxires arquetpicos sobre mares de excitacin inefable. Los gobiernos y regmenes institucionales, democrticos, progresistas, constitucionales y revolucionarios no han soportado, no soportan y no soportarn el reto natural de las vulvas que cuestionan toda su palabrera de "libertades sociales".

Pierden sentido con la esttica de las vulvas las comodidades racionales inventadas entre psicologismo omnipotentes, "Sobre ste punto carecemos de referencias plsticas tradicionales acerca de la representacin del sexo de la mujer debido a que muchos hombres no logran representrselo mentalmente". Enciclopedia de Sexologa y Erotismo.

Las vulvas manifiestan otro todo y otra nada sin deudas gnoseolgicas empeadas en instituir a diestra y siniestra. Tienen poderes endgenos y exgenos articulados perfectamente con la dialctica de la naturaleza y sus denominadores ultrasensoriales sin perder cada uno de sus contextos mediatos e inmediatos. La vida pasa por ellas haciendo caravanas agradecidas.

Los panfletos didacticistas de las sexologas y psicologas todopoderosas, usurparon saberes colectivos que ahora creen exclusivos. Han inventado manuales funcionalistas para crear un usuario feliz engaado con retricas de ciencia slida y rentable. "Squele el mayor provecho a su vulva". Hombres y mujeres caemos en la trampa maquinista de esos gurs enamorados de las encuestas ms descabelladas, que contestan con porcentajes el miedo y la ignorancia de su pulcritud sexolgica. Saber mucho con mentiras breves: saber de mentiras. Ocultacin del autoritarismo entre terapias de actualizacin racionalista. Reconciliacin con lo espiritual y lo "santo" para dormir tranquilos en cuevas de dragones amaestrados con el ltigo del logos. Da gran prestigio y gran placer domar al deseo. Usuario feliz.

La revolucin del placer esttico promovido por las vulvas es un pendiente histrico que no tiene muchas esperanzas bajo el orden econmico e ideolgico dominante. Nuestras generaciones atarantadas entre mil necedades se hunden cada vez ms en la nata de la alienacin que tanto le conviene al poder de sus serensimas altezas, empresariales y gubernamentales. La esttica de las vulvas reclama tiempos completos. El que miente se jode y paga el precio de su ignorancia: el misterio le es vedado.

Cada vulva es telrica, martima y regional tanto como universal, csmica y potica. Son de todos sin distincin de sexos. Son arriba y abajo rdenes anlogos; Ciencia oculta (ocultada). Mas all de toda exageracin fetichizante, carente de ritualidad y seduccin, existe una esttica rebelde, simblica y libre que abre las piernas de sus verdades para que bebamos el enigma: seduccin de seducciones. xtasis y orgasmos estelares de planetas abiertos y jugosos. Tierra prometida. Selvas, montaas, playas, planicies y ocanos en los que nos vamos y nos venimos todos. >


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