Portada :: frica :: Revueltas en el norte de frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-03-2011

Tnez
Recomienza la insurreccin

Ismal Lamsi
Rebelin

Traducido para Rebelin por Caty R.


La represin policial no cesa

Es obvio que el Ministro del Interior Farhat Rajhi slo ha saneado relativamente el organigrama de la polica. Por lo tanto no ha cambiado radicalmente su comportamiento violento y nocivo, que es por lo que debera haber empezado. La reivindicacin poltica es cambiar el sistema dictatorial en su totalidad. De la misma forma, la reivindicacin ciudadana es cambiar la naturaleza autoritaria de las fuerzas del orden frente a la poblacin, incluso frente a los sectores de dicha poblacin que desde su punto de vista son los ms rebeldes. Pero no se percibe ningn cambio en el comportamiento de la polica: ni en sus acciones, ni en su estrategia, ni en su espritu. Todava peor, a su arrogancia habitual se ha aadido una vendetta contra los ciudadanos. Hace ms de un mes de la huida del general Ben Al y la polica no ha dejado de reprimir, golpear, torturar, disparar y matar a los ciudadanos.

Es cierto que hace falta tiempo para cambiar medio siglo de prcticas autoritarias, represivas y violentas, sin embargo todava no hay ninguna seal objetiva, ni siquiera un conato de reforma profunda de la polica ms all de los cambios estructurales. Razn de ms para que se adopten algunas medidas simblicas fuertes para pacificar al mximo la situacin, como por ejemplo la decisin de cambiar el emplazamiento del Ministerio del Interior o la de disear nuevos uniformes para las diferentes secciones. Esas medidas puramente formales no dejarn de ser mensajes importantes, debido a su carga simblica, dirigidos al mismo tiempo al cuerpo de polica y a la poblacin civil.

Manifestaciones y motines

En todas las revoluciones ha existido el asalto a un lugar simblico: la toma de la Bastilla, los locales de la televisin en Rumania, la plaza Tharir, etc. Pero en Tnez la revolucin no ha tomado ningn lugar para marcar en las conciencias y en el subconsciente colectivo un cambio radical de la naturaleza del rgimen dirigente. No es sorprendente que hubiera un intento de tomar el Ministerio del Interior el viernes, lo sorprendente es que no hayan intentado tomarlo antes! Es ingenuo y falso, tanto desde el punto de vista poltico como del filosfico, pensar que se puede combatir una dictadura de medio siglo con una lucha nicamente pacfica y poltica. La revolucin tunecina, por otra parte, lo demuestra. La huida de Ben Al y la cada del rgimen establecido slo fueron posibles gracias a la conjuncin de esa lucha terica con otra forma ms prctica: la insurreccin (que dicho sea de paso est admitida por la Declaracin de los Derechos Humanos). Las personas que en la actualidad condenan la recuperacin de la insurreccin se confunden de diagnstico: el viejo rgimen sigue donde estaba.

S, hay algunos actos de pillaje y destrozos, pero esas desviaciones leves y aisladas slo son resultados de la incompetencia y la incapacidad del gobierno provisional, de la polica y del ejrcito. En primer lugar, a la vista de las enormes manifestaciones en todo el pas desde la maana del viernes, las decisiones polticas deberan haberse anunciado antes de que acabara la jornada. Despus, la situacin en el centro de Tnez evolucion poco a poco de una reunin pacfica, e incluso festiva, el viernes por la maana, a una batalla formal el viernes por la tarde y a los disturbios del da siguiente, sbado, durante todo el da (con algunos actos de vandalismo marginales). Esta evolucin in crescendo hacia una situacin de alta tensin el domingo, 27 de febrero de 2011, habra podido evitarse si el gobierno provisional, la polica y el ejrcito hubieran adoptado una actitud diferente a la del viejo rgimen frente a las manifestaciones y las reivindicaciones legtimas de cientos de miles de ciudadanos. Por otra parte, si hay milicianos que manipulan o compran los servicios de algunos desocupados con fines de vandalismo y desestabilizacin, es nicamente responsabilidad, o ms bien irresponsabilidad, de los servicios de seguridad nacional y por lo tanto, a fin de cuentas, del gobierno provisional, que es incapaz de encerrar a los milicianos y de dialogar e informar a esos desocupados.

El poder provisional

El primer gobierno provisional y despus el segundo recibieron incluso ms protestas que el rgimen de Ben Al entre el 17 de diciembre y el 14 de enero. Desde hace mes y medio no han dejado de abuchearlos. Por otra parte los gobiernos nos siguen recordando la imagen del antiguo rgimen: ineficacia en las actuaciones, falta total de comunicacin con la poblacin, prcticas autoritarias, odos sordos a las reivindicaciones polticas de los manifestantes, manipulaciones y artimaas, etc. Este poder provisional no es otro que el antiguo rgimen maquillado. La dimisin del Primer Ministro Mohamed Ghannuchi no cambiar gran cosa en cuanto a la situacin de hecho ni en cuanto a la protesta (o al menos en lo que se refiere a la continuacin de la misma).

A la vista de todos estos elementos (continua represin policial, regusto a revolucin inacabada, odos sordos e ineficacia del poder provisional, poltica de tierra quemada por parte del rgimen derrotado y de su milicia todava en accin aunque debilitada, cambio puramente formal de los medios de comunicacin) es lgico que estemos asistiendo a un recrudecimiento de los enfrentamientos como est ocurriendo en los ltimos das, tanto en Tnez como en otras regiones del pas. Tambin es previsible que continen este tipo de insurrecciones mientras permanezcan esos elementos. Un rgimen de plenos poderes y un sistema de gobierno y de pensamiento de medio siglo no se destruyen slo con la huida de un dictador y algunas personalidades indecentes. Se destruyen con una larga lucha y numerosos combates.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter